Los «Sampedros», las fiestas más esperadas por todos los burgaleses

Las fiestas de san Pedro y san Pablo tienen un gran arraigo en la ciudad, pero ¿han sido siempre sus fiestas mayores?

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Con las fiestas mayores de la ciudad a las puertas, Burgos se prepara para varios días de celebración con motivo de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo. Será una semana de conciertos, fuegos artificiales, corridas de toros, barracas, espectáculos teatrales y sobre todo, de presencia de los personajes más destacados de la tradición burgalesa: Los Gigantillos y los Gigantones. Sin olvidar los tradicionales eventos como la ofrenda de flores a Santa María la Mayor.

 

Sin embargo, seguramente muchos se preguntarán por qué las fiestas mayores de la ciudad se celebran en la festividad de estos santos, cuando realmente el patrón de Burgos es san Lesmes, cuyo onomástico cae en enero. Para explicar esto hay que remontarse varios siglos atrás. En Burgos, como en otras muchas localidades españolas, siempre se contó con festividades destacadas a lo largo del año. Unas eran de carácter extraordinario (como el nacimiento del hijo del rey o para pedir protección a un santo ante circunstancias difíciles como por ejemplo, un brote de peste), mientras que otras tenían carácter religioso y fecha fija, como la del Ángel Custodio o la Santa Cruz. Estas, de naturaleza local, suponían unas jornadas de descanso e interrupción del trabajo.

 

Era las fiestas de la Santa Cruz, en honor del Santo Cristo de Burgos, las consideradas las consideradas fiestas mayores de la ciudad, y ya se hablaban de ellas en escritos del siglo XVII. Sin embargo, fue en 1873 cuando el Ayuntamiento decide cambiarlas a san Pedro y san Pablo, tal y como están situadas actualmente, de manera que se sustituyó así la fiesta de mayor peso que era la de la Exaltación de la Santa Cruz que se celebraba el 14 de septiembre. Y el motivo de este cambio fue muy simple: así estaba asegurado (más o menos) el buen tiempo, y con él, el tránsito de forasteros que acudían a la ciudad, lo cual estimulaba el comercio. Las fiestas se hicieron coincidir así con la tradicional feria de mercado ganadero, que tenía lugar el 29 de junio.

 

Por su parte, las fiestas de la Santa Cruz continuaron vigentes en el calendario varios años, conviviendo con las de San Pedro y San Pablo, pero fueron perdiendo importancia hasta desaparecer. A día de hoy, las fiestas de san Pedro y san Pablo han arraigado tanto que ¿quién se imagina a Burgos sin sus «Sampedros»?

 

Fuente: Archivo Municipal de Burgos

Comentarios

Comentarios: 1

  1. Enrique Vallejo Sáenz

    Un gusto saber de estas fiestas .Soy chileno .pero por mi sangre corre pura sangre española.y Burgalesa .especialmente mi abuela paterna Benita Cevas Leal.
    Espero algún día estar allí…
    Saludos y felicitaciones..


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