Octavo centenario de la Catedral: «Una celebración que nos atañe a todos como Iglesia diocesana»

El aniversario del templo es una ocasión propicia para la Iglesia burgalesa, ya que puede ayudar a «crecer en eclesialidad, sinodalidad, y conciencia diocesana», tal como apunta el vicario general.
El vicario general explica la oportunidad que supone el centenario del templo para crecer en conciencia diocesana.

El vicario general explica la oportunidad que supone el centenario del templo para crecer en conciencia diocesana.

 

«La celebración del VIII centenario de la catedral puede ser una ocasión magnífica para profundizar en nuestra conciencia y experiencia de iglesia local, para fomentar y expresar todo lo que nos une, y para desarrollar nuestro modo de presencia en la sociedad y en la cultura». Así comienza el marco teológico-pastoral elaborado por la diócesis para la conmemoración la efeméride, «que no es una celebración únicamente centrada en la Catedral, sino una celebración que nos atañe a todos como Iglesia diocesana». No se trata de realizar actos más o menos vistosos o participativos, sino de insertar la celebración en la misma dinámica diocesana.

 

Tres son los objetivos que se ha marcado la diócesis con la conmemoración del VIII Centenario de la Catedral, según explica el vicario general, Fernando García Cadiñanos. El primero es «crecer en eclesialidad, en sinodalidad, en conciencia diocesana, porque en el fondo es lo que representa la catedral: es la iglesia madre y como tal nos une en la pluralidad y es en torno a la cátedra del obispo donde descubrimos la unidad de la diócesis». «Todos somos corresponsables en esta Iglesia y estamos llamados a festejar nuestra fe, que se visibiliza también en el VIII Centenario de su catedral».

 

En segundo lugar, la diócesis pretende profundizar «en qué estilo de Iglesia queremos hacia fuera, qué estilo de Iglesia queremos construir, y en ese sentido la catedral nos marca algunas pinceladas. Por ejemplo, en ella descubrimos cómo una fe adulta se hace cultura, cómo existe un diálogo entre la fe y la cultura, cómo hay un encuentro entre generaciones, y encuentro entre distintas sensibilidades, y de estilos, de proyectos. Descubrimos también una voluntad de evangelizar y cómo la catedral también es un signo del amor de Dios, de la belleza y de la caridad», apunta el vicario.

 

El tercer objetivo es festejar un año jubilar (ya está elaborada la petición que se cursará a la Santa Sede) en 2021 con motivo del centenario, «que como todo año jubilar, deber ser una ocasión para renovar nuestra fe».

 

¿Y qué pasos está dando la diócesis para lograr esos objetivos? García Cadiñanos distingue entre dos tipos de acciones. Por un lado, actividades puntuales (catequesis, unidades didácticas, charlas, encuentros, visitas, exposiciones, conferencias, etc.) y, por otro, la inserción de la celebración en la misma dinámica diocesana con la elaboración del próximo plan de pastoral para los años 2020, 2021 y 2022, «que tenga en cuenta esta realidad y que toda la diócesis camine en torno a lo que significa, que más allá de la construcción, del edificio, es una Iglesia que camina».

 

El vicario general explica que hay una serie de propuestas vinculadas a la Fundación que partieron de la propia diócesis y que se han incorporado a la programación y todas ellas van a tener un matiz teológico. «Todas la exposiciones van a tener un carácter catequético, se va a celebrar un congreso donde lógicamente aparecerá lo teológico, publicaciones, unidades didácticas, catequesis…». A nivel eclesial existen ya otras propuestas sobre la mesa: «Algún tipo de peregrinación cuando llegue el año santo, celebraciones lítúrgicas especiales, queremos también que haya algún signo caritativo, de solidaridad con las iglesias misioneras, quizá algún tipo de asamblea diocesana… Creo que en general va a ser teñir desde esta óptica lo que se va haciendo en la diócesis», concluye.

 

Se trata de que este acontecimiento «nos ayude a crecer como Iglesia» y «ayudarnos a seguir caminando como Pueblo de Dios en Burgos»

 

Y es que, sin duda, la Iglesia burgalesa es la primera interesada en que la celebración del octavo centenario sea un revulsivo para la fe y compromiso de los burgaleses. Desde noviembre de 2016, previamente a la creación de la Fundación Octavo Centenario, un equipo de trabajo empezó a estudiar las posibilidades pastorales de la efemérides. En la actualidad, trabaja una comisión integrada por el vicario general, el vicario pastoral, las delegaciones de Patrimonio, Medios de Comunicación Social y Enseñanza y cuatro laicos.

 

Tal como reza el marco teológico elaborado que va a orientar la conmemoración del centenario, se trata de que este acontecimiento «nos ayude a crecer como Iglesia» y «ayudarnos a seguir caminando como Pueblo de Dios en Burgos», partiendo de las prioridades del último plan diocesano de pastoral, para salir al paso del «peligro de que la convergencia de la iniciativa ciudadana y de la catedral como institución funcione al margen de la vida de la iglesia concreta» y evitar, asimismo, un doble riesgo: que se imponga una mirada únicamente hacia el pasado y «que la dimensión estética convierta la referencia al arte y a la belleza en retórica cultural que deje el acontecimiento eclesial en la penumbra».

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