«Peregrinar a Tierra Santa nos ha acercado más a Jesús y unido en la fe»

Los Calle Bringas han participado este verano de una peregrinación a Tierra Santa. El padre de familia, Antonio, nos cuenta qué supuso para ellos visitar la Tierra de Jesús.

Antonio Calle Arto ha vivido en Burgos toda su vida. Pertenece a la parroquia de San Fernando de la capital y es miembro del Movimiento Familiar Cristiano del que fue presidente durante seis años. Además, imparte catequesis de Confirmación para adultos en la parroquia de Fátima. Ferroviario de profesión, está casado con María Teresa Bringas y tiene dos hijos, Irene y Daniel, de 20 y 18 años respectivamente. Este verano todos ellos han participado en una peregrinación para familias a Tierra Santa organizada por la diócesis de Burgos, en la que han participado 38 personas que han visitado y vivido de cerca los lugares en los que transcurrió la vida de Jesús.

 

La familia Calle Bringas, en Jerusalén.

La familia Calle Bringas, en Jerusalén.

 

¿Cómo surgió la idea de realizar esta peregrinación?

Era un proyecto que teníamos pendiente desde hace tiempo y que nunca podíamos llevar a cabo por el trabajo de mi mujer, que es profesora, y los estudios de mis hijos. Nuestra posibilidad era solamente en verano, cuando todos podemos coincidir. Se lo comenté a Julián Gumiel, sacerdote y amigo; me dijo que lo iba a intentar y al final ha sido posible.

 

¿Qué ha supuesto este viaje a Tierra Santa para vosotros?

En realidad, a Tierra Santa no íbamos buscando nada nuevo: sabemos lo que nos ofrece la Iglesia y que tenemos a Jesús aquí con nosotros. Pero, sin duda, es una sensación muy especial poder estar en los mismos sitios en los que estuvo Jesús en los momentos importantes de nuestra religión. Te hace ver una realidad que encaja con lo espiritual; es como identificar lo que ya sabíamos, unir la fe con la realidad concreta y física, que es muy importante porque nuestra fe no se basa exclusivamente en lo espiritual, sino que está plagada de datos históricos y reales, se apoya en hechos. En ese sentido, ha sido importante ponerle visibilidad a nuestras creencias, porque el hombre necesita también de lo concreto.

 

¿Y qué es lo que más os ha llamado la atención?

Todo ha sido muy interesante, desde conocer la cultura de los distintos pueblos que conviven en Israel, hasta comprobar que después de miles de años todavía quedan muchas cosas materiales de aquellos años en los que Jesús vivió como hombre. Hay muchos lugares que te hacen sentir una especial emoción: la basílica de la Visitación, la casa de la Virgen, el lugar donde vivió la Sagrada Familia, Belén (donde pudimos besar el lugar del nacimiento de Jesús), el monte Tabor, el lago Tiberiades, Jerusalén y el Santo Sepulcro. Especialmente emotiva para mi fue la eucaristía que vivimos junto al Calvario y el recorrido por la Vía Dolorosa… Han sido muchas cosas, muchas vivencias que no vamos a olvidar y que cada uno las hemos interiorizado de una manera. Este viaje a Tierra Santa ha sido como vivir todo el evangelio en una sola semana, desde el nacimiento hasta la muerte de Jesús, con un recorrido por los lugares en los que estuvo e impartió sus enseñanzas. Es de verdad impresionante.

 

¿Y a nivel de fe?

En ese aspecto, Tierra Santa es el gran momento de identificación con Cristo. Para un cristiano, el viaje a Tierra Santa no se puede vivir en clave turística, sino espiritual. Supone un acercamiento a Jesús y compartir la fe con los demás. En este sentido, creo que a todos nos ha fortalecido.

 

¿Aconsejarías a todos los cristianos de Burgos que viajen a Tierra Santa?

Sí, porque es una experiencia muy especial. Y, además, aconsejaría realizarla en familia, ya que es diferente y muy bonito compartir juntos una misma fe. Además, considero que es importante para un cristiano poder vivir esta experiencia y quizá desde la diócesis debieran facilitar, como han hecho en nuestro caso, que haya más peregrinaciones, a precios asequibles, para que los católicos burgaleses que lo deseen puedan peregrinar a Tierra Santa. Viajar a la tierra de Jesús hace mucho bien espiritualmente, robustece mucho la fe.

 

¿Y cómo fue el encuentro con los jóvenes cristianos de Israel en Belén?

No vamos a poderlo olvidar porque fue muy intenso por ambas partes y hablamos, aunque con intérpretes, pero de forma muy cercana, de todas sus dificultades, porque no lo tienen nada fácil en una situación social muy complicada. A mis hijos les impactó este encuentro y ahora están mucho más sensibilizados con los problemas de los jóvenes cristianos en el mundo y han comprendido que todos necesitamos unos de otros, y debemos  ayudar, además de estar unidos en la oración.

 

¿Pediste por algo especial en Tierra Santa?

Sí, yo pedí sobre todo por la fe de mis hijos, para que nunca les falte en su vida, porque ahora valoramos mucho que nuestros hijos salgan adelante en los estudios, tengan un buen trabajo y sean valorados socialmente, pero hay otra realidad inherente a la persona que es la espiritual, que es más importante que todo lo demás. El que comprendan que la dimensión del hombre va más allá de lo material, que hay que dotar de sentido trascendente a nuestra vida y vivirla conforme al evangelio, porque no todo está aquí. Por eso le pedí a Jesús que nunca les falte la fe a mis hijos, porque entonces perderían el sentido de sus vidas.

 

¿Va a cambiar algo en tu vida después de esta peregrinación?

Por supuesto. En las catequesis, cuando hable de los grandes momentos de Jesús, tengo más argumentos para exponer y más detalles que ofrecer. Las catequesis deben tocar el corazón y haber conocido realmente los lugares donde se produjeron los acontecimientos de Jesús, hace que tenga más sensibilidad para contarlo. Pero, además, creo que siempre tendré presente la experiencia de Tierra Santa, es algo que no se puede olvidar.

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