Poza acoge la reunión de la hermandad sacerdotal de la Virgen de Pedrajas

Los sacerdotes pertenecen a la cofradía por haber nacido o desempeñado el ministerio en la zona o por vinculación personal. Celebraron juntos la eucaristía y compartieron comida de hermandad.
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El santuario de Nuestra Señora de Pedrajas, en Poza de la Sal, acogió en la jornada de ayer la reunión anual que mantiene en el mes de septiembre la hermandad sacerdotal que lleva el nombre de la Virgen. Una veintena de sacerdotes, de los cuarenta que componen esta cofradía y a la que se han ligado por razones pastorales, de nacimiento o vinculación personal con la zona, celebraron juntos la eucaristía, rezaron por los sacerdotes cofrades difuntos y participaron en una comida de hermandad.

 

Ubicada a las afueras de Poza de la Sal, el santuario de la Virgen de Pedrajas ha sido durante siglos el centro de la devoción de los pozanos y también de otros pueblos cercanos a esta villa. Pedrajas aparece ya documentado en un diploma del Monasterio de Oña, fechado el 14 de mayo de 1011, entre los lugares que integran el alfoz de Poza. Su nombre parece indicar un lugar de piedras, quizá haciendo referencia a los restos de la antigua Flavia Augusta.

 

La imagen de la Virgen de Pedrajas corresponde a una modalidad iconográfica que se difunde en Castilla sobre todo en la primera mitad del siglo XIII, con unas características propias del tipo románico de la Virgen Trono de Dios o Trono de la Sabiduría pero ya con cierta influencia gótica. Sufrió a lo largo de su historia frecuentes modificaciones que alteraron la talla y policromía original, hasta que en 1975 es restaurada con el fin de devolverle su primitivo carácter. Como es tradición el domingo inmediatamente después de la fiesta de la Natividad de la Virgen, el pasado 9 de septiembre, la imagen volvió a su santuario tras pasar los meses de verano en la iglesia parroquial de la comunidad.

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