El Seminario: un lugar donde «gustar la bondad del Señor para anunciarla a los demás»

El Seminario de San José ha festejado un año más su día del Reservado, una celebración que recuerda la presencia sacramental del Señor en el centro de estudios desde hace 120 años.
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Los cantos eucarísticos, un monumento especialmente preparado, una cuidada alfombra de serrín. Si el beato Manuel Domingo y Sol volviera al Seminario que puso en marcha en Burgos hace ahora 120 años descubriría que la Fiesta del «Reservado» no ha perdido ni un ápice de su esencia, si bien ha sabido adaptarse a los tiempos. Una celebración que rememora la primera «reserva» eucarística en el sagrario del centro de estudios precisamente en noviembre de 1898, después de que el entonces arzobispo de la diócesis, fray Gregorio María Aguirre, encomendara a los Sacerdotes Operarios Diocesanos la construcción y puesta en marcha de un centro de formación para sacerdotes en Burgos.

 

Desde entonces, las generaciones de seminaristas que allí se han formado han festejado año tras año ese momento, cuidado con mimo y dedicación. Y hoy, el Seminario en pleno, con el arzobispo a la cabeza, ha vuelto a revivir esta celebración marcada con rojo en el calendario. Don Fidel Herráez Vegas ha sido el encargado de abrir los actos de esta «entrañable y bonita fiesta» con la celebración de una solemne eucaristía, quedando el Santísimo Sacramento expuesto en vela hasta entrada la tarde. Ha sido entonces cuando ha tenido lugar el rezo de vísperas y posterior procesión eucarística por los pasillos del centro académico, bellamente engalanados por los propios seminaristas.

 

El vicario de pastoral, José Luis Lastra, ha sido el encargado de predicar durante el rezo litúrgico, exhortando a los adolescentes y jóvenes que allí disciernen su vocación al sacerdocio a tener un «corazón grande y generoso» y «gustar la bondad del Señor, su verdad» para después «anunciarla a los demás». En efecto, como ha asegurado, «la bondad no cabe en el corazón humano y hay que compartirla con otros, contarlo a los demás». «Hay que hacer que otros puedan gustar y ver qué bueno es el Señor», ha insistido. Por eso, y en el marco del Día de la Iglesia Diocesana, que también se celebra este domingo, ha pedido al Señor «que acompañe el futuro de esta diócesis con nuevas vocaciones» que ayuden a edificar una Iglesia de «piedras vivas».

 

Para ampliar: galería fotográfica del acto

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