«Dios es escritor, creó un mundo, sus personajes, y les dio vida»

Jorge Sáez Criado es informático de profesión, pero su gran pasión, desde los 15 años, es la literatura. Tiene publicados ocho libros en los que la presencia de Dios es latente.

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Jorge Sáez Criado nació en Burgos en 1978 y siempre ha vivido en la capital. Casado y con tres hijos, dos varones y una niña, pertenece a la parroquia de San José y ha cursado estudios de Ciencias Religiosas en la Facultad de Teología de Burgos. Informático de profesión, su gran pasión, desde los 15 años,  es la literatura. Tiene publicados ocho libros en los que la presencia de Dios es latente. Su última obra, Apocalipsis: el día del Señor, aborda la corrupción del ser humano y el final de los tiempos. Otros libros suyos son Llorando sangre, en el que la Virgen es protagonista, Cartas desde el corazón a un hijo no nacido y La escala de la felicidad. También ha publicado tres volúmenes titulados Meditando el Santo Rosario. Además, ha publicado más de 40 artículos. Todas su obras se pueden encontrar a través de internet.

 

Jorge cuenta que desde pequeño me gustaba mucho leer. «Además como era de mal dormir, tenía a mi familia leyéndome cuentos por las noches, hasta que decidieron que era mejor comprarme los libros y que los leyera yo solo. Desde siempre no concibo la vida sin un libro, leo en cualquier momento del día, cuando tengo cinco minutos libres y siempre me han gustado los libros de contenido filosófico, espiritual y trascendente», confiesa. De leer a los demás le vino la necesidad de escribir lo que él sentía. «Primero comencé a escribir páginas sueltas, hasta que un día, mi entonces novia, que ahora es mi mujer, me animó a escribir mi primer libro, que fue La Escala de la Felicidad, sobre reflexiones acerca de la vida, con temas como el aborto o la eutanasia, en una escala de valores que debemos ir superando para llegar al camino que conduce a Dios y a la felicidad».

 

Reconoce que no le resulta fácil expresar lo que siente, «porque lo que sentimos habitualmente son dudas, inquietudes y problemas, pero en el fondo lo que todos buscamos es la verdad sobre nuestra existencia. La literatura permite reflejar muy bien estas situaciones a través de los personajes de ficción pero que sirven de modelo de la vida real». También confiesa que es complicado conocerse a uno mismo, «porque no nos preguntamos casi nunca por nosotros mismos ni por el fondo del ser humano. Todo lo ahoga la inmediatez. Estamos con el móvil, el trabajo, la vida sin respiro, sin disfrutarla, sin tocar la realidad porque todo lo queremos rápido y ya. Eso nos impide tener momentos de reflexión sobre el destino de nuestras vidas, porque estamos pendientes del whatsapp, que yo por cierto no tengo, sin ser capaces de pensar realmente en nosotros mismos».

 

«Encontrar a Dios es muy fácil»

 

En esa búsqueda constante, dice haber hallado la verdad. «He encontrado a Dios y a la Iglesia. Pero encontrarlo no es el fin, sino el principio, con eso no vale, ahora queda todo por desarrollar. A veces este encuentro lo transformamos en meras normas o en sentimentalismo, pero la realidad es tan grande que no la podemos concebir, nos supera, y aunque escribamos millones de libros, será imposible poderlo describir y conocer en profundidad». Y es que en su opinión, «encontrar a Dios es muy fácil». «Si deseas realmente encontrarlo, ya le has encontrado. Es cuestión de quererlo porque Dios ya te está esperando y a poco que le abras la puerta de tu corazón aparece, porque ya lo tienes ahí, está dentro de cada uno de nosotros».

 

En su caso, argumenta, el encuentro con Dios «ha sido una experiencia gradual, no tumbativa. Yo era un cristiano de los que iba a misa y poco más, no estaba conectado al fondo de la fe católica y me di cuenta porque no me sentía bien, sabía que algo fallaba, que aquello no servía de nada en mi vida. Y un día decidí pasar por el confesionario, hacía muchísimo tiempo que no me confesaba porque me daba vergüenza explicar mis pecados a otra persona. Pero me decidí, fui a la Iglesia de La Merced y allí me confesé y volqué todo lo que tenía dentro, el sacerdote me ayudó mucho. Me quedé como si me hubiera quitado un pedrusco de mi vida. Hubo un antes y un después de aquello, en realidad todo fue mucho más sencillo de lo que esperaba».

 

Desde entonces ha procurado que Dios esté presente en todas sus obras. «Pero no pretendo el adoctrinamiento, intento que sean historias con trasfondo, que inviten a la reflexión, para que cada lector pueda hacer sus propios planteamientos personales sobre la vida, su vida y el sentido del ser humano», matiza.

 

«Dios es escritor. Dios todo lo crea de la palabra. Creó un mundo, sus personajes y les dio vida. Dios ha explicado su obra por escrito, es el escritor de la vida porque la Palabra se hizo carne. Y nosotros, los escritores, aspiramos a lo mismo, creamos nuestros personajes y nuestros mundos en las páginas, pero si no se convierten en realidad y se hacen seres vivos, el libro ha fracasado», concluye.

Comentarios

Comentarios: 1

  1. María

    Muchas gracias por tu testimonio y comentario.Que Dio te bendiga a ti y a tu familia.


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