Ocho misioneros burgaleses han sido asesinados en los últimos 30 años

Repasamos sus nombres y las circunstancias en las que entregaron su vida por Jesús en el servicio a los más pobres del planeta.
Sor Inés, en el centro, con el obispo de Berberati.

Sor Inés, en el centro, con el obispo de la diócesis africana de Berberati, donde fue degollada.

 

El 16 de noviembre de 1989 moría asesinado en El Salvador el jesuita Amando López Quintana, natural de Cubo de Bureba, junto con otros cinco compañeros, entre ellos Ignacio Ellacuría y dos empleadas domésticas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Los conocidos como Mártires de la UCA fueron ejecutados por un pelotón del batallón Atlacatl de la fuerza armada de El Salvador.

 

El 18 diciembre de 1992 era secuestrado en Brasil el marianista burgalés Manuel Campo Ruiz. Ese día había ido visitar a un preso español en Río de Janeiro; llevaba 3.000 dólares para financiar los gastos del abogado que se encargaba del caso. Al entrar en la prisión, dejó en depósito esa suma para recogerla a la salida. Firmó el libro de entrada a las 12:30 y el de salida a las 16:30. Desde entonces no se volvió a saber nada de él.

 

El 23 de octubre de 1994, Caridad Álvarez, agustina misionera nacida en Santa Cruz de la Salceda, fue abatida a tiros en Argel junto a la leonesa Esther Paniagua, cuando se dirigían a misa. En diciembre del pasado año ambas fueron beatificadas en Orán.

 

El 31 octubre de 1996 perdieron la vida los mártires de Bugove (Zaire). Miguel Ángel Isla Lucio (Villalaín), Servando Mayor García (Hornillos del Camino), Fernando de la Fuente de la Fuente (Burgos) y otro marista más, de Piñel de Arriba (Valladolid), Julio Rodríguez Jorge, fueron asesinados en el campo de refugiados de Nyamirangwe, donde ejercían su labor pastoral y desempeñaban tareas asistenciales.

 

El 10 de febrero de 2004, el hermano lasaliano Ignacio García Alonso, de Pedrosa de Río Urbel, fue asesinado en su despacho del colegio que dirigía en Tunumá (Burkina Faso), donde desarrolló su trabajo misionero durante más de tres décadas. Murió a machetazos, a manos del padre de un alumno al que había expulsado del centro.

 

Inés Nieves Sancho, natural de Avellanosa de Muñó, ha sido la última misionera burgalesa asesinada. Pertenecía a la congregación francesa Hijas de Jesús de Massac y fue degollada en pasado 19 de mayo en la pequeña localidad de Nola, una población perteneciente a la diócesis de Berberati, en República Centroafricana, donde trabajaba desde hacía 27 años. Aún se investigan las circunstancias se su muerte, aunque esta podría estar relacionada con algún ritual.

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