La vida contemplativa, corazón orante y misionero

Mensaje del arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, para el domingo 30 de junio de 2019.
Las cinco religiosas que participan habitualmente en la difusión del «reto de amor».

Algunas religiosas de la comunidad de Dominicas de Lerma. 

 

Escucha aquí el mensaje

 

El domingo de la Santísima Trinidad se celebraba también en la Iglesia la Jornada de la Vida Contemplativa con el lema: «La vida contemplativa, corazón orante y misionero». Como en el mensaje dominical de aquel día no hablé de esta Jornada, quiero compartir hoy con vosotros algunas palabras sobre la vocación contemplativa, una realidad tan importante y bellamente significativa para la Iglesia universal y tan especialmente viva en nuestra diócesis de Burgos.

 

Una palabra de acción de gracias a Dios Trinidad, comunión de vida y amor, por el carisma de la vocación contemplativa con el que ha enriquecido con tan especial don a la Iglesia. Como nos recuerda la Exhortación Apostólica Vita Consecrata: «Los Institutos dedicados a la contemplación son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales… Formados por mujeres o por hombres que, en la soledad y el silencio, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el ejercicio del culto divino, la ascesis personal, la oración, la mortificación y la comunión en el amor fraterno, orientan toda su vida y actividad a la contemplación de Dios; así ofrecen a la comunidad eclesial un singular testimonio del amor de la Iglesia por su Señor y contribuyen, con una misteriosa fecundidad apostólica, al crecimiento del pueblo de Dios» (nº 8).

 

Una palabra de reconocimiento: Los monasterios han sido y siguen siendo, en el corazón de la Iglesia y del mundo, un signo elocuente de comunión, un lugar acogedor para quienes buscan a Dios y las cosas del espíritu, un oasis de paz, escuelas de fe y verdaderos centros de irradiación cultural, testimonio evidente para la edificación de la vida eclesial y de la misma sociedad. Para ésta, que en muchas ocasiones «pasa de Dios» e intenta olvidar que el ser humano está también referido a Él, la entrega radical, y la presencia silenciosa y fecunda de los contemplativos, es un mensaje elocuente de que es posible y merece la pena vivir buscando los bienes de allá arriba, como dice San Pablo. Ellos, ofrecen su vida en alabanza continua a la Santa Trinidad y elevan su oración de intercesión por toda la humanidad. Tienen la indispensable misión de ser, día tras día, prolongación en la historia de una especial presencia del Señor resucitado y corazón orante para la Iglesia y el mundo. El Papa Francisco, dirigiéndose a los Religiosos y Religiosas contemplativos, subraya este reconocimiento: «¿Qué sería, les dice, de la Iglesia sin la vida contemplativa? ¿Qué sería de los miembros más débiles de la Iglesia que encuentran en vosotros un apoyo para continuar el camino? ¿Qué sería de la Iglesia y del mundo sin los faros que señalan el puerto a los que se han perdido en alta mar, sin las antorchas que iluminan la noche oscura que estamos atravesando, sin los centinelas que anuncian el nuevo día cuando todavía es de noche? Gracias, hermanas y hermanos contemplativos, porque vosotros sois todo esto para el mundo: apoyo para los débiles, faros, antorchas y centinelas» (Mensaje del santo padre Francisco con ocasión de la Jornada Pro orantibus, 21.XI.2018).

 

Una palabra de estima, valoración y estrecha comunión eclesial, referida a la vida contemplativa en nuestra diócesis. Seguramente sabéis que entre mis tareas pastorales he dedicado un gran tiempo a pasar por los distintos conventos de clausura. Ha sido para mí un muy especial regalo poder orar juntos, celebrar la Eucaristía, hablar y compartir la realidad de cada monasterio. Es verdad, y nos preocupa, el envejecimiento de las comunidades, la falta de vocaciones…, pero es mayor la esperanza y el convencimiento de que el carisma está vivo y es un don necesario que sigue enriqueciendo nuestra Iglesia Diocesana. El lema de la Jornada, «La vida contemplativa, corazón orante y misionero», tiene también un eco particular en nuestra diócesis de raíces misioneras tan profundas. Los Papas vienen insistiendo en la importancia de que los contemplativos tengan un corazón misionero, que la misión es esencial a todos los Institutos de vida consagrada, incluidos los contemplativos, y que éstos han de arraigar en todos los ámbitos misioneros. ¡Queridos religiosos contemplativos, seguid rezando por nuestra Iglesia de Burgos y por la misión de toda la Iglesia!

 

Finalmente, al recordar con admiración y gratitud a aquellas personas consagradas que, desde una entrega radical, han dado la vida por amor, pienso en especial en la religiosa burgalesa Inés Nieves Sancho, perteneciente a la congregación francesa de las Hijas de Jesús de Massac, que fue brutalmente martirizada a finales de mayo en República Centroafricana. Quiera el Señor que la sangre de su martirio sea semilla de nuevas vocaciones a la vida consagrada activa y contemplativa con un «corazón orante y misionero».

Comentarios

Comentarios: 1

  1. Carlos

    Que alegría da ver tanta hermosura dando !!!GRACIAS A DIOS!!!.Que siempre estéis así trasmitiendo el mensaje al pueblo cristiano.


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