Más de un centenar de voluntarios saca del olvido el monasterio de Rioseco

La novena semana del voluntariado ha reunido en Rioseco a decenas de personas que se han afanado en limpiar maleza y escombros y recuperar la torre del abad y la cilla del monasterio.
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Un centenar y medio de personas de distintas edades y con procedencias y sensibilidades distintas se han afanado en la última semana para recuperar, en una nueva campaña de verano, el extinto cenobio de Santa María de Rioseco, un monasterio construido en el siglo XIII y abandonado a su suerte tras la desamortización de Mendizábal.

 

Las ruinas y las malezas acumuladas durante décadas han dado lugar a una avalancha de solidaridad que concita en la primera semana de agosto a decenas de voluntarios que pretenden salvar el inmueble. Quien capitanea desde hace nueve años este proyecto es Juan Miguel Gutiérrez, párroco de Villarcayo y los dieciséis pueblos del valle de Manzanedo, donde se ubica el monasterio. Él es el que se encarga de coordinar los trabajos y de hacer que no falte ni un ápice de la chispa que originó el movimiento de solidaridad. «Intentamos recuperar el patrimonio y nuestra historia, que es muy importante», asegura, pero en lo que más pone energías es en lograr que «sea un proyecto muy humano», en el que «el patrimonio sea vía para transmitir otros valores».

 

Al párroco del valle de Manzanedo le sorprende cómo, tras una semana de trabajo y convivencia, las emociones están a flor de piel y «la gente se encuentra con un nuevo rostro de Iglesia». Hasta el monasterio acuden jóvenes de distintos lugares del país y se crea un «ambiente muy bueno» de amistad y compañerismo. Además, el valle duplica su población, haciendo que sus 156 habitantes «valoren más su historia, su patrimonio y su propia cultura». En definitiva, se trata de una experiencia, remarca, «que vale la pena».

 

Este año, los trabajos han consistido en la limpieza y desescombro de varios lugares del edificio, como la hospedería, la torre del abad, las traseras de la iglesia y la cilla. Además, se han despejado distintos caminos de acceso al monasterio, como el que conduce a Manzanedo. Junto al trabajo de campo, Gutiérrez aplaude también la labor de la Asociación Juvenil Mazorca de la parroquia de Villarcayo y la dedicación de numerosas mujeres de los pueblos de la comarca que se han afanado en preparar las comidas y los cafés para reponer las fuerzas de los voluntarios, así como las indicaciones de la arqueóloga Silvia Pascual, del arquitecto Félix Escribano y de la historiadora Esther López Sobrado.

 

Cada año, son más los voluntarios que acuden a la cita. Ayer, en la fiesta de clausura de la Semana del Voluntariado se dieron cita más de 350 personas, que participaron en la eucaristía, una paellada, visitas guiadas y disitintos conciertos.

 

Todo un movimiento de solidaridad que ha hecho que hasta la propia Junta de Castilla y León redescubriera este inmueble y lo elevara, el pasado mes de enero, a la categoría de Bien de Interés Cultural. De hecho, una subvención pondrá en marcha en el mes de septiembre un proyecto de consolidación del claustro. Todo ello sin olvidar las más de 6.000 visitas que recibe el monasterio cada año. Lejos de ser un inmueble en ruinas, Rioseco tiene, todavía, mucha vida.

Comentarios

Comentarios: 1

  1. Valentín

    Me parece impresionante la labor durante estos 9 años,He visto las fotos desde 2010 hasta hoy
    y de como esta el monasterio abandonado y escombro,y el claustro que estaba tapiado,para
    que no entraran las vacas,y el interior de la iglesia todo el suelo levantado.Me parece impresio
    nante la foto del Claustro,en la década de los años 40,cuando todavía tenía cubierta,y tejado,el
    expolio ha sido bestial,y tambien en el resto del Monasterio.Felicidades por estos 9 años.Ahora
    había que recuperar la Torre del Abad y la portada Renacentista.Felicidades a todos


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