En camino hacia la Asamblea Diocesana, una «experiencia eclesial»

En el mes de septiembre se convocará oficialmente la próxima Asamblea Diocesana. Pero, ¿qué es? ¿En qué se diferencia de un sínodo? ¿Qué temas abordará? ¿Cuándo se desarrollará? ¿Quiénes participarán?
Imagen de un consejo diocesano de pastoral.

Imagen de un consejo diocesano de pastoral.

 

El próximo mes de septiembre se convocará oficialmente la Asamblea Diocesana a la que el arzobispo ha llamado, tras consultar a los diversos organismos y consejos diocesanos: el Consejo Diocesano de Pastoral, el Consejo Presbiteral, el Colegio de Consultores, el Colegio de Arciprestes y el Equipo de Gobierno. La decisión de esta convocatoria, tal como ya lo expresó don Fidel Herráez en uno de sus mensajes dominicales, «no ha sido producto de la improvisación ni de un deseo particular», sino la «conclusión de un largo proceso de reflexión y de oración».

 

Pero… ¿Qué es una asamblea? ¿En qué se diferencia de un sínodo? El Código de Derecho Canónico regula los sínodos diocesanos, un acontecimiento extraordinario en la vida de una diócesis en la que participan todos los miembros del Pueblo de Dios y de la que el arzobispo es su máximo representantes y legislador. Pero la asamblea no es una figura jurídica recogida en la ley eclesiástica. Una asamblea debería ser algo más ordinario y periódico, más limitado en sus temas, pero que puede tener el mismo grado de implicación y de participación que un sínodo diocesano, puesto que vive del mismo espíritu, tal como señalaba el mismo arzobispo burgalés: «Es ante todo una experiencia eclesial en la que todos los bautizados puedan descubrir, experimentar y profundizar lo que significa ser Iglesia, reunidos unos con otros, en un contexto social concreto y en una circunstancia histórica determinada».

 

La Asamblea, continuaba el pastor diocesano en el citado mensaje, «es un medio privilegiado del ejercicio de la corresponsabilidad pastoral; y que podrá servirnos, sin duda, para una “puesta a punto”, viendo juntos cómo estamos caminando y en qué aspectos debemos seguir orientando los pasos en fidelidad al envío misionero del Señor Jesús», aseguraba.

 

Conversión pastoral

 

La posibilidad de celebrar una Asamblea Diocesana surgió dentro de la propuesta pastoral que la comisión creada al efecto ha elaborado con motivo del VIII Centenario de la Catedral. Su objetivo es tener una experiencia fuerte de sinodalidad y, como consecuencia, un impulso a la dimensión misionera de la Iglesia diocesana. Además, podría recoger y articular la nueva reorganización territorial que se está llevando a cabo a lo largo de los últimos cursos. La celebración de esta Asamblea podría resaltar bien el carácter pastoral que se quiere dar al Año Jubilar y, en general, al VIII Centenario de la Catedral, así como contribuir a elaborar el próximo plan diocesano de pastoral.

 

El tema elegido, siguiendo Evangelii Gaudium, será la conversión pastoral, incidiendo en seguir siendo discípulos misioneros, en formar comunidades significativas de seguimiento, en seguir de cerca de las personas con quienes caminamos y en anunciar la Buena Noticia a los pobres.

 

Durante este mes de julio se han llevando a cabo la planificación general de la asamblea y la constitución de los organismos necesarios para su desarrollo, entre los que destacan una secretaría y una comisión teológico-pastoral. Además, por contar entre sus filas a numerosas personas que configuran la realidad de la pastoral diocesana, el consejo de pastoral tendrá un papel importante en la convocatoria, difusión y promoción de la Asamblea, tal como acordaron sus miembros en una de sus recientes reuniones.

 

Calendario provisional

 

En el primer trimestre del próximo curso (octubre a diciembre de 2019) se desarrollaría la etapa preparatoria, de evaluación, sensibilización y movilización a la participación. En el primer semestre de 2020 (de enero a junio) se llevará a cabo una «etapa de discernimiento», con un trabajo en grupos sobre los temas elegidos, que se alternará con algunas celebraciones y encuentros arciprestales.

 

Durante el verano de 2020, ya iniciado el Año Jubilar, se recogerán esas aportaciones y se preparará el material para la fase final de la Asamblea, que se ejecutará en el último trimestre de 2020 con la participación de representantes de toda la diócesis y que culminará en una celebración de clausura en uno de los domingos de Adviento, si no es que se pueda prolongar durante los primeros meses del año 2021.

 

En cuanto a los temas que se tratarán en la Asamblea, será el arzobispo quien decida, si bien, evidentemente, será asesorado por los Consejos Presbiteral y Pastoral y, en este caso, también se está dando voz a las dos comisiones que se están constituyendo estos días, y en las que estarán representados sacerdotes, religiosos y laicos.

 

El contenido de cada tema, en buena parte, se concretará por la comisión redactora y se enriquecerá con las aportaciones de los grupos y de la Asamblea, que se plasmarán en el texto que llegue a la fase final, un documento que recogerá también el sentir general de nuestra Iglesia y nuestra sociedad, que serán consultadas durante las dos primeras fases.

 

«Lo vinculante es lo que se aprueba al final, pero no son dogmas de fe, sino que se trata  siempre de orientaciones y normas pastorales y quien las debe aprobar es el obispo, recogiendo el sentir mayoritario del Pueblo de Dios, a través del cual habla el Espíritu», explica el vicario de Pastoral, José Luis Lastra. «Evidentemente habrá votaciones, porque es la forma mejor de expresarse un grupo grande una vez hablado todo lo que haya que hablar, pero tan importantes son el diálogo y la búsqueda de cauces comunes como el resultado de la votación final», concluye el vicario.

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