El arzobispo visita la unidad pastoral de Palacios de Benaver

El pasado domingo, el pastor diocesano visitó la unidad pastoral de Palacios de Benaver, Villanueva de Argaño, Cañizar de Argaño y Villorejo.
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El pasado domingo 6 de octubre, prosiguiendo con su visita pastoral a las parroquias de la diócesis, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, visitó la unidad pastoral de Palacios de Benaver, Villanueva de Argaño, Cañizar de Argaño y Villorejo, acompañado en todo momento por su párroco, Thomas Thekkekarottu.

 

El pastor de la diócesis comenzó su visita en la localidad de Cañizar de Argaño, donde un buen número de feligreses se congregaron en el templo parroquial. Después de saludo inicial, don Fidel explicó a los feligreses la importancia de la visita pastoral y su deseo de conocer de primera mano a los fieles y sus iglesias. También pidió a las familias que animaran a los jóvenes para el sacerdocio. Al final de la visita tuvo un recuerdo para los difuntos, que, según sus palabras, «habían dado vida a estos pueblos».

 

Villorejo fue la siguiente localidad en recibir la visita del pastor diocesano, en cuyo templo celebró la eucaristía por la unidad pastoral de esta zona. Antes de la misa, don Fidel saludó personalmente a cada uno de los vecinos y les explicó las razones de su visita. En su homilía destacó la importancia de «vivir en su totalidad la fe que hemos recibido de nuestros antepasados».

 

Después de la celebración eucarística, se desplazó hasta la casa parroquial de Palacios de Benaver, donde firmó los libros de la unidad parroquial. También aprovechó la ocasión para saludar a la comunidad de monjas Bendectinas, que desde hace siglos habitan en el monasterio de esta localidad. Durante la última parte de su visita, tuvo un encuentro con los feligreses de Palacios de Benaver y Villanueva de Argaño, explicándoles la importancia de su visita canónica y animándoles a vivir su compromiso cristiano con amor y fraternidad. También tuvo un recuerdo muy especial para los difuntos de estos pueblos. Terminó la visita pastoral entonando en agradecimiento una canción a la Virgen María. La gente admiró «la sencillez, humildad y cercanía» del arzobispo. Según el testimonio de muchos de ellos y de su párroco, esta visita fue «un momento de gracia y bendición».

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