Imagen del mes de enero: la Sagrada Familia de Sebastiano del Piombo

El cuadro del pintor italiano sobresale del retablo de la capilla de la Presentación, mandada contruir por Gonzalo Díez de Lerma Polanco en el siglo XVI.
sebastiano del piombo

Detalle del cuadro.

 

Un proyecto para España que llegó a buen puerto fue el soberbio cuadro de la «Sagrada Familia» de la capilla de la Presentación y de la Consolación de la Catedral de Burgos, obra que en tiempos de Ponz se creía de Miguel Ángel, pero en la actualidad está unánimamente reconocida como de Sebastiano del Piombo, hallándose un bellísimo dibujo preparatorio para las figuras de la Virgen y el Niño en la École Nationale Superieur des Beaux Arts de Paris. Su oscura historia tal como la refiere el abate viajero resulta muy sugestiva:

 

«Las noticias que hoy he adquirido –escribía Ponz– sobre la venida de esta obra son que el fundador de la capilla, el cual fue un rico florentino de apellido Moci, resolvió traer de Italia este cuadro y que habiendo fallecido antes de que viniese y se colocase en el paraje que había destinado, pretendieron los parientes que allá tenía quedarse con él, sobre lo cual se siguió pleito entre ellos y la capilla, que al cabo se sentenció (creo que en la Rota) a favor de ésta; lo que es prueba del aprecio que en aquel tiempo se hizo de dicha pintura».

 

Frente a este relato se ha contrastado que la capilla de la Presentación, donde se halla esta obra, había sido fundada en 1519 por don Gonzalo Diez de Lerma Polanco, quien durante bastantes años había vivido en Roma, manteniendo estrecho contacto con la curia, y a su muerte en 1527 dejó instruido en testamento que se fabricara un retablo en ella. Este retablo, en el que se insertó la obra de Piombo, pintada hacia 1526, fue realizado en 1528 por Felipe de Vigarny y vendido en 1751-58 a la iglesia de Cardeñuela del Río, siendo sustituido por otro neoclásico de escaso interés. En la actualidad no es posible imaginar cómo pudo ser el retablo en su forma original, pero el hecho de que en 1528 se registre con «una imagen de nuestra Señora grande que está por retablo», ha llevado a considerar que el cuadro de Piombo ya estaría colocado en él. En tal caso habría sido encargado al pintor por don Gonzalo Diez de Lerma Polanco poco antes de su muerte. Parece ser que el estilo de la pintura responde efectivamente a los modelos de Sebastiano en ese tiempo, lo cual aboga a favor de tal supuesto.

 

Las dos figuras principales de este cuadro renacentista tienen un carácter casi escultórico, resaltadas por el tratamiento del color. El bello paisaje del fondo con muy bellas tonalidades recuerda la primera formación veneciana de Piombo, proporcionando al cuadro una sensación de amplitud.

 

La Virgen, con túnica rosa y manto azul, mira con ternura a su Hijo, sosteniendo entre sus manos un ligero velo transparente, que vela su sexo muy ligeramente, señal de su humanidad. El Niño, en pie, sostiene el globo terráqueo con su mano izquierda mientras con la derecha bendice con la iconografía propia del Salvador.

 

Tras el Niño, la figura de san José prácticamente velada en la penumbra, incluso pasa desapercibida. El foco recae sobre la Madre y el Hijo, que lo son realmente y ocupan el centro llenos de luz. La composición se remata en la parte superior con dos ángeles etéreos que sostienen sobre María una corona.

 

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Comentarios

Comentarios: 1

  1. Carlos

    Digna de contemplarse.Es Preciosa la imagen de la Sagrada Familia.


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