Imagen del mes de octubre: Virgen del Rosario, tallada en marfil

La escultura pertenece al estilo denominado chino-portugués de las obras realizadas para el culto católico en los países de Oriente donde fue posible la evangelización.

Virgen del Rosario

 

La imagen del mes de octubre es una escultura en marfil que representa a la Virgen de cuerpo entero con el Niño desnudo, semisentado en su antebrazo derecho, apoyando el pie derecho en la mano izquierda de la Madre, con la cual sujeta un rosario. En la mano izquierda el Niño sostiene una granada. María lleva un manto sobre su cabeza, que deja ver el nacimiento del cabello, ordenado con raya en el medio. Sus facciones son menudas y achinadas, realzando la oblicuidad de sus ojos dos líneas ascendentes al estilo oriental. El manto cae recto a la izquierda y cruza la falda a la derecha formando pliegues curvilíneos.

 

La imagen, que lleva corona de plata rematada con una cruz, va realzada por una mandorla de plata sobredorada, alternando rayos flameantes y rectos en el borde exterior, con peana de tres cuerpos, separada por una corola de ocho (numero mariano) hojas trilobuladas. En los bordes de la cara interior de la mandorla se aprecia un remate de pequeñas rosas, destacando cuatro cabezas de pequeños ángeles alados, dos a cada lado, junto a la base.

 

La imagen pertenece al estilo denominado chino-portugués de las obras en marfil realizadas para el culto católico en los países de Oriente donde fue posible la evangelización. Son numerosas las imágenes que se conservan en la Península provenientes de India, China y Filipinas, países a los que llegaron los misioneros españoles y portugueses. Los portugueses comenzaron sus relaciones comerciales con China en 1513, consiguiendo en 1555 que las autoridades de Pekín reconociesen la factoría de Macao como colonia portuguesa.

 

A raíz de la muerte de San Francisco Javier en 1552 en la isla de Sanchoào, los jesuitas portugueses iniciaron una rápida difusión cultural y religiosa, fundando en 1583 en Macao la Universidad de la Madre de Dios. En 1667 el catolicismo contaba en China con cerca de 157.000 fieles y hubo una importante producción literaria, habiéndose publicado más de 300 libros sobre temas culturales y religiosos. Pero a pesar del esfuerzo de los misioneros jesuitas, dominicos y franciscanos y de los aparentemente buenos resultados evangelizadores, sin embargo el catolicismo en China no tuvo una honda penetración en el interior, limitándose a las zonas costeras.

 

Las divinidades budistas muy arraigadas y su iconografía nunca desaparecieron totalmente de la mente de los nuevos católicos. Una de las más difundidas y que se relaciona con esta obra es la diosa Kuan-Yin, cuyo grado de santidad precede al de Buda y que renuncia a ascender al Nirvana para ayudar a los mortales a santificarse. En sus imágenes se la representa de pie, con su hijo en brazos y un rosario budista en las manos. Su figura está llena de un encanto místico y misericordioso.

 

Esta imagen de María con el Niño que se conserva en la Catedral de Burgos tiene un gran parecido con la imagen de Kuan-Yin de marfil perteneciente al último período de la dinastía Ming (1368-1644), actualmente en el Victoria and Albert Museum de Londres.

 

Tanto la corona de la Virgen como la mandorla son trabajos populares del estilo barroco de finales del siglo XVII. Por sus características parece una producción novo hispana, que bien podría haberse realizado en tierras mejicanas o en Filipinas. La talla de marfil habría llegado de Macao a Filipinas o a Acapulco en las embarcaciones que recorrían esa ruta. Se desconoce la fecha en que esta obra entró en la Catedral de Burgos.

 

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