Covarrubias, escenario del último Colegio de Arciprestes del curso

por Natxo de Gamón,

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El Colegio de Arciprestes de la archidiócesis de Burgos ha celebrado este miércoles, 27 de mayo, la última reunión del curso pastoral. Además de la reunión ordinaria, que tienen cinco veces al año, esta vez en la casa rectoral de Covarrubias han disfrutado de un día de convivencia con una visita guiada por el conjunto histórico-artístico de la villa, deteniéndose de manera especial en la colegiata de San Cosme y San Damián, donde han podido contemplar el templo, el claustro y el museo. Por la tarde han visto la ermita de San Olav.

 

En la reunión —coordinada por Julio Andrés Alonso Mediavilla, vicario Territorial, y a la que también ha asistido José Luis Lastra Palacios, vicario de Pastoral— han revisado la metodología y los contenidos de sus encuentros y cómo han acompañado las prioridades pastorales diocesanas para este curso. Además, han valorado la Campaña Diocesana sobre el Mundo Rural y han presentado un documento con la reflexiones y concreciones realizadas por los arciprestazgos sobre el documento Orientaciones pastorales para el mundo rural.

 

También han informado sobre la realidad de las unidades pastorales, destacando avances y dificultades y señalando la posibilidad de que el próximo curso se constituya alguna. Finalmente, han compartido lo realizado en cada arciprestazgo para la implementación del Sínodo, las prioridades propuestas en la Asamblea de Iglesia en Castilla en Ávila y han concretado día, hora y lugar para las próximas elecciones de arciprestes en septiembre.

Burgos, presente en las Jornadas Nacionales de Vicarios y Delegados para el Clero

por Natxo de Gamón,

 

Las Jornadas Nacionales de Vicarios y Delegados para el Clero se han celebrado del 25 al 27 de mayo en Madrid, organizadas por la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios de la Conferencia Episcopal Española (CEE), bajo el lema El cuidado de la vocación presbiteral en una Iglesia de comunión y para la misión. El encuentro ha reunido a responsables diocesanos del acompañamiento al clero de toda España para reflexionar de manera conjunta sobre la vocación sacerdotal, la fraternidad presbiteral y los desafíos actuales del ministerio ordenado.

 

Entre los participantes ha estado Miguel Ángel Díez Villalmanzo, vicario para el Clero de la archidiócesis de Burgos, que ha tomado parte en estas jornadas de trabajo y reflexión junto a otros vicarios y delegados diocesanos, compartiendo experiencias y líneas de acompañamiento pastoral al clero en el contexto actual de la Iglesia.

 

Las jornadas se han iniciado el lunes, 25 de mayo, con la acogida y la apertura oficial, que ha estado a cargo de Mons. Jesús Pulido Arriero, obispo de Coria-Cáceres y presidente de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, y de Mons. Jesús Vidal Chamorro, obispo de Segovia y presidente de la Subcomisión Episcopal para los Seminarios. En sus intervenciones iniciales se ha subrayado la importancia de cuidar integralmente la vocación presbiteral, atendiendo tanto a la dimensión espiritual como humana y pastoral del ministerio sacerdotal.

 

A lo largo de la primera jornada, el presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello García, ha ofrecido dos ponencias centradas en el papel de los sacerdotes en el momento actual, presentándolos como ministros al servicio de una Iglesia llamada a vivir en comunión y orientada a la misión. Sus reflexiones han marcado el marco teológico y pastoral del conjunto de las Jornadas Nacionales de Vicarios y Delegados para el Clero, invitando a profundizar en una vivencia renovada del ministerio presbiteral.

 

El martes 26 de mayo se ha dedicado de forma específica a ofrecer recursos para una vivencia sana y equilibrada del ministerio sacerdotal. En esta jornada han intervenido Miguel Ruiz Prada, psicoterapeuta del equipo de vida religiosa y sacerdotal de la UNINPSI (Universidad Pontificia Comillas) y sacerdote de la diócesis de Palencia, y Adrián López Galindo, jesuita, psicoterapeuta y director de la Escuela de Formadores de Salamanca. Las ponencias han abordado cuestiones relacionadas con la salud emocional, la madurez personal y las fragilidades presentes en el ejercicio del ministerio, incluida la reflexión sobre la denominada «vocación de cristal».

 

La última jornada, celebrada el miércoles 27 de mayo, se ha centrado en el intercambio de experiencias concretas de cuidado sacerdotal desarrolladas en distintas diócesis. Los participantes han compartido buenas prácticas y han mantenido un diálogo abierto sobre los retos actuales del acompañamiento al clero, antes de la clausura de las jornadas.

 

Estas Jornadas Nacionales de Vicarios y Delegados para el Clero se han consolidado, un año más, como un espacio de encuentro, formación y comunión eclesial, en el que responsables diocesanos, como el vicario para el Clero de Burgos, han podido profundizar conjuntamente en el cuidado de la vocación presbiteral al servicio de la misión de la Iglesia.

‘De la esperanza a la acción’: Pentecostés de la Tierra en el arciprestazgo de Santo Domingo

por Natxo de Gamón,

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El parque municipal de Campillo de Aranda acogía este viernes, 22 de mayo, un encuentro de oración al aire libre en el marco de la Semana Laudato Si’ y en la víspera de la celebración de Pentecostés. La convocatoria reunió a más de medio centenar de personas de distintas parroquias del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán, en la Ribera del Duero, en una tarde marcada por la oración, el compromiso con cuidado de la creación y el deseo de hacer comunidad más allá de cada pueblo.

 

La celebración se enmarca en la Semana Laudato Si’, que en la archidiócesis de Burgos promueve el Departamento para la Promoción de la Ecología Integral y que este año se celebra bajo el lema De la esperanza a la acción. Desde esa clave, el encuentro invitó a renovar el compromiso cristiano con el cuidado de la casa común y con las personas más vulnerables, uniendo la llamada de la encíclica Laudato Si’ con la invocación al Espíritu Santo propia de Pentecostés.

 

Durante la oración hubo momento para reconocer los pecados contra la creación y sus consecuencias sobre la naturaleza y los hombre y mujeres, especialmente los más afectados por la pobreza y la exclusión. La escucha de la Palabra de Dios, la reflexión y las invocaciones al Espíritu ayudaron a expresar el deseo de dejarse renovar por quien sigue haciendo nuevas todas las cosas.

 

Uno de los momentos centrales fue el gesto del compromiso, cuyo símbolo principal fue la plantación de un árbol proporcionado por el Ayuntamiento de Campillo en el espacio en que se llevaba a cabo la oración. A continuación cada participante eligió un pequeño gesto o intención para su vida cotidiana. Cada compromiso fue pegado en un vaso con el que, después, cada persona regó el árbol recién plantado. El signo quiso recordar que también los gestos sencillos —ahorrar agua, evitar el desperdicio, cuidar los espacios comunes, consumir con responsabilidad o compartir con quien lo necesita— pueden alimentar una cultura del cuidado.

 

La celebración concluyó con el rezo compartido del padrenuestro y una danza de bendición en torno al árbol. La última hora de la tarde, primero luminosa y después abierta a un suave atardecer, acompañó una oración sencilla y serena, vivida en plena naturaleza y con un marcado sentido comunitario. El encuentro se prolongó con una pequeña merienda compartida, que se convirtió también en un espacio sencillo de convivencia y conversación entre miembros de parroquias de distintos pueblos de la Ribera. El deseo de dar continuidad a la experiencia se plasmó en el ofrecimiento de un grupo de jóvenes de Fuentelcésped de acoger una próxima edición del encuentro.

 

La jornada sirvió también como primera experiencia del germen de coro arciprestal que comienza a nacer en Santo Domingo de Guzmán. La iniciativa quiere reunir a personas que prestan el servicio de la música en sus parroquias para ofrecerlo también en distintos momentos y necesidades del arciprestazgo y de sus comunidades.

«El derecho de los derechos es la libertad religiosa»

por Natxo de Gamón,

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Las XVII Jornadas de Diálogo Cristiano-Musulmán han reunido los días 25 y 26 de mayo en Burgos a representantes del ámbito académico, religioso, social y educativo para profundizar en el significado y los desafíos de la libertad religiosa. Organizadas por la Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, la Delegación para el Ecumenismo y las Relaciones Interconfesionales y el Grupo de Conocimiento y Diálogo Cristiano-Musulmán, las sesiones han abordado tanto los fundamentos de este derecho como su aplicación práctica en la realidad burgalesa.

 

La primera jornada, presentada por la delegada diocesana de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, Hilda Vizarro, ha estado dedicada a reflexionar sobre qué es y qué implica la libertad religiosa, tomando como referencia el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

La ponencia desde la perspectiva católica ha corrido a cargo de Román Ángel Pardo Manrique, sacerdote burgalés, profesor de la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos y decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. Durante su intervención ha defendido que la libertad constituye uno de los rasgos que más asemejan al ser humano a Dios. «Somos libertad en libertades», ha afirmado, destacando el carácter relacional de la persona.

 

Pardo ha explicado la evolución que ha experimentado la comprensión de la libertad religiosa en la Iglesia católica hasta su reconocimiento explícito en el Concilio Vaticano II mediante la declaración Dignitatis humanae, que reconoce la libertad de conciencia y de religión tanto para las personas como para las comunidades, en el ámbito privado y público. También ha recordado el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos y ha subrayado que la verdad exige debate y pluralidad, alejándose tanto del relativismo como del fundamentalismo.

 

Como síntesis de su reflexión, ha recuperado una conocida afirmación de san Juan Pablo II: «El derecho de los derechos es la libertad religiosa», porque expresa la capacidad específicamente humana de adherirse libremente a la fe. Inspirándose en el pensamiento del teólogo Olegario González de Cardedal, ha concluido que la cuestión de Dios no pertenece únicamente al ámbito religioso, sino también al civil y al humano.

 

La visión musulmana ha sido presentada por Aziz Messaoudi Rhamssoussi, presidente de la Federación Islámica del País Vasco, educador social y doctorando en Ciencias Sociales. Basándose en dos textos coránicos —«no hay coacción en la religión» y «la verdad proviene de vuestro Señor: quien quiera, que crea; quien no, que no crea»— ha defendido que la fe no puede imponerse y que la diversidad forma parte del designio divino.

 

Entre las ideas desarrolladas ha destacado que la libertad religiosa no implica relativismo, que la dignidad humana constituye su fundamento, que existe el riesgo de instrumentalizar la religión y que la auténtica prueba de la libertad consiste en proteger a quienes no comparten las propias convicciones. También ha señalado que el diálogo es un camino imprescindible para la convivencia y ha recordado algunos ejemplos de los primeros años del islam, como el llamado Tratado de Medina, que reguló la convivencia entre distintas comunidades religiosas.

 

Tras las ponencias se ha desarrollado un coloquio sobre cuestiones como la confesionalidad de los Estados, la educación concertada, la interpretación de las fuentes religiosas o la conveniencia de los funerales de Estado civiles o religiosos. La jornada ha concluido con una cena de hermandad entre organizadores y ponentes.

 

 

Realidad de la libertad religiosa en Burgos

La segunda sesión se ha centrado en analizar la situación concreta de la libertad religiosa en Burgos. La concejal de Servicios Sociales e Inmigración, Milagros del Campo, ha considerado que este derecho existe en la ciudad «a grandes rasgos, sí», aunque ha señalado diversos retos pendientes. Como ejemplos de avances ha mencionado la existencia de una zona de enterramiento musulmán en el cementerio municipal, la colaboración con distintas confesiones religiosas, la adaptación de menús escolares o la coordinación con asociaciones de inmigrantes.

 

La visión social ha sido completada por Licia Moreno, psicóloga sanitaria de ACCEM, quien ha destacado la ausencia de guetos en la ciudad y la consideración del factor religioso en el ámbito sanitario, aunque ha advertido de algunos casos de discriminación laboral y del aumento de mensajes racistas e islamófobos en redes sociales.

 

Por su parte, Blanca Elena Franco, orientadora del colegio Santa María la Nueva y San José Artesano, ha presentado la experiencia de un centro con 1.550 alumnos, de los cuales un 15 por ciento procede de familias migrantes pertenecientes a 23 nacionalidades distintas. Según ha explicado, la diversidad religiosa forma parte de la vida cotidiana del colegio y se desarrolla en un clima de convivencia, con propuestas formativas y celebrativas ofrecidas siempre de manera libre.

 

La mesa se ha completado con el testimonio de la estudiante universitaria Ryme Chaltout, quien ha agradecido la comprensión mostrada por numerosos profesores y la buena convivencia general existente en Burgos. No obstante, también ha reconocido que el uso del velo islámico limita en ocasiones sus oportunidades laborales y que, a veces, siente que debe «elegir entre religión y convivencia».

 

Durante el diálogo final se han identificado algunos desafíos de futuro: mejorar el conocimiento mutuo entre confesiones, dar visibilidad a las distintas festividades religiosas, formar a los trabajadores públicos, facilitar espacios adecuados para el culto cuando sea necesario y promover una educación basada en la libertad y el pluralismo. Los participantes también han mostrado preocupación por el deterioro del respeto en algunos discursos públicos y en las redes sociales, insistiendo en que la religión no es únicamente una cuestión privada, sino también una realidad con dimensión social.

 

Con estas reflexiones han concluido unas jornadas que, desde 2008, promueven en Burgos el conocimiento mutuo y el encuentro entre cristianos y musulmanes, convencidas de que comprender al otro constituye un paso imprescindible para construir una convivencia más sólida y respetuosa.

 

«La diversidad nos permite entendernos en una misma lengua»

por Natxo de Gamón,

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La Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis de Burgos ha celebrado por primera vez el Día de África con una misa y un encuentro de convivencia que han reunido a fieles de distintas procedencias en la iglesia del Monasterio de la Visitación de las madres salesas. La celebración ha tenido lugar en la tarde de Pentecostés, una coincidencia que ha servido para poner de relieve la riqueza de la diversidad cultural presente hoy en la Iglesia.

 

La jornada ha comenzado con una misa presidida por Romeo M’Bo, sacerdote burgalés natural de Costa de Marfil, quien ha destacado durante la homilía el significado especial que tenía la coincidencia entre Pentecostés y el Día de África. Según ha señalado, la migración ha contribuido a transformar las ciudades y las diócesis en espacios cada vez más diversos y plurales, donde personas de diferentes culturas y lenguas conviven y comparten la misma fe.

 

«Gracias a la migración nuestras ciudades y nuestras diócesis se han vuelto multicolores», ha afirmado el sacerdote, quien ha subrayado además que, en medio de esa diversidad, todos son capaces de comprenderse «en la misma lengua», fruto de la acción del único Espíritu que anima y une a la comunidad cristiana.

 

Junto a él han concelebrado varios sacerdotes, la mayoría procedentes de distintos países africanos y actualmente vinculados a los estudios de la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos. También han participado religiosas de diversas congregaciones, entre ellas algunas salesas originarias de Burundi y Kenia, además de familias africanas residentes en la archidiócesis y otros fieles burgaleses y latinoamericanos que han querido sumarse a la celebración del Día de África.

 

La celebración eucarística se ha caracterizado por un ambiente marcado por la diversidad cultural y lingüística. Las lecturas y los cantos se han desarrollado en varios idiomas, reflejando la pluralidad de procedencias de los participantes y poniendo de manifiesto uno de los rasgos más visibles de la realidad eclesial actual: la convivencia de comunidades cristianas de distintos orígenes que comparten una misma fe.

 

Al finalizar la celebración, Hilda Vizarro, delegada diocesana de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, ha agradecido la participación de todos los asistentes y la colaboración de quienes han hecho posible esta primera conmemoración del Día de África en la archidiócesis.

 

Tras la misa, los participantes han compartido un ágape fraterno en un clima de cercanía y convivencia. El encuentro ha permitido prolongar el diálogo y fortalecer los lazos entre personas de distintas nacionalidades y culturas. La merienda ha contado, además, con las tradicionales pastas elaboradas por las madres salesas, que han contribuido a crear un ambiente acogedor y familiar.

 

Más allá de la celebración concreta, la jornada ha puesto de manifiesto la creciente presencia de comunidades africanas en la vida de la Iglesia local y el deseo de seguir generando espacios de encuentro que favorezcan el conocimiento mutuo y la integración. Precisamente por ello, entre los asistentes se percibía la conveniencia de dar continuidad a iniciativas de este tipo que permitan visibilizar la riqueza que aporta la diversidad cultural a la comunidad cristiana.

 

Esta primera celebración del Día de África en Burgos ha querido ser, así, un signo de comunión y fraternidad en una Iglesia cada vez más universal, donde creyentes de diferentes pueblos y culturas comparten la misma fe y participan de una misma misión.