Los efectos económicos de la pandemia, que están afectando con fuerza a las familias vulnerables, obligarán a la entidad a destinar más recursos a atender necesidades básicas.
Ayer se trasladó al Centro de San José, donde conversó con varios participantes de la entidad, así como con los niños que acudían a refuerzo escolar en el centro de apoyo al menor.
Tras evaluar el impacto de la pandemia, el programa de Infancia y Adolescencia denuncia su situación de vulnerabilidad con motivo del Día de los Derechos de la Infancia.
Este recurso, financiado por el Ayuntamiento y gestionado por Cáritas Diocesana, permitirá que se cumplan las medidas impuestas por el toque de queda.
En los últimos meses se han venido realizando diferentes acciones en sus distintas sedes que buscan la eficiencia energética y, por ende, el respeto al medio ambiente.