Las entidades cristianas que impulsan esta iniciativa reivindicaron ayer en un acto público trabajo digno para todos y «un nuevo sistema productivo que ponga a la persona en el centro».
El Centro de Día de Apoyo al Menor dedica el mes de julio a realizar campamentos urbanos ante la imposibilidad de realizar convivencias fuera de la ciudad a causa de la pandemia.
La entidad ha aumentado su acción un 8% respecto al mismo periodo del año anterior. El 12% de sus participantes son nuevos y otros muchos son «recurrentes» que han tenido que volver a solicitar ayuda.
Su asamblea diocesana y la eucaristía de fin de curso contaron con solo algunos de sus agentes en cumplimiento con las medidas exigidas por las autoridades sanitarias.