El arciprestazgo tenía previsto cerrar con este acto la celebración de la Jornada del Migrante y el Refugiado este domingo. Ayer la parroquia de Santa Casilda acogió una vigilia de oración.
La crisis sanitaria impidió que la tradicional procesión de los faroles o la magna ofrenda de flores en la plaza del Ayuntamiento no se llevaran a cabo en su formato habitual.