Este año la Pascua del Enfermo pone el acento en la prevención, o en como una ética de gestión medioambiental puede llevar a limitar o eliminar los males que afectan a la salud de miles de personas, especialmente los más débiles.
Mañana continúa el curso de pastoral de la salud que tiene como objetivo formar a los voluntarios que acaban de iniciarse en la atención a los enfermos. Y posteriormente, estos voluntarios podrán continuar su formación junto a otras más «veteranos» con el curso de profundización que comenzará el próximo día 15 de febrero, y que se centrará en la manera de relacionarse con los enfermos y la espiritualidad de la fragilidad.
Como viene siendo habitual, se ha reunido esta tarde en la parroquia del Hermano San Rafael de Burgos. Allí han celebrado la eucaristía y han compartido posteriormente una cena de hermandad.
En este Año de la Misericordia que concluye, el capellán de los tanatorios de Burgos, Ezequiel Rodríguez Miguel, explica una de las obras de Misericordia que destaca en estas fechas: enterrar a los difuntos. Un acto que implica respeto y honrar al fallecido de la manera más digna posible.
La última instrucción publicada por el Vaticano en torno al trato a los restos de difuntos ha despertado numerosas opiniones y críticas. Sin embargo, no es un tema novedoso, y la Iglesia Católica tan sólo recuerda a sus fieles la postura que ya tenía. La prioridad es honrar a los muertos de una manera digna.