El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, presidía en la tarde de ayer en la catedral, la eucaristía de imposición de la ceniza, con la que se inaugura el tiempo litúrgico de la Cuaresma. En su homilía, el prelado insistió en la necesidad de conversión continua de todos los creyentes.
El sacerdote Cándido Fernández recibió en el día de ayer un homenaje de los Hermanos Maristas, que lo nombraron «afiliado» a la familia Marista. Es un reconocimiento de la comunidad religiosa al servicio prestado por Fernández durante los últimos 40 años.
El próximo miércoles de ceniza, el arzobispo confesará a los fieles que lo deseen en una celebración penitencial enmarcada en el Año de la Misericordia. Tras la vigilia, presidirá la misa de imposición de la ceniza.