La capilla de Santa Tecla de la catedral de Burgos ha acogido hoy a las once de la mañana la tradicional Misa Crismal, en la que los sacerdotes de la diócesis renuevan ante el obispo sus promesas sacerdotales, se bendicen los santos óleos y se consagra el crisma.
El sacerdote Cándido Fernández recibió en el día de ayer un homenaje de los Hermanos Maristas, que lo nombraron «afiliado» a la familia Marista. Es un reconocimiento de la comunidad religiosa al servicio prestado por Fernández durante los últimos 40 años.
El papa Francisco firmaba el decreto por el que declaraba mártires a los siervos de Dios Valentín Palencia y cuatro de sus alumnos, quienes murieron asesinados «por odio a la fe» durante la dura persecución religiosa en España a comienzos de siglo pasado. El sacerdote burgalés fue un gran educador; fundó el Patronato de San José, donde educaba a niños huérfanos en los oficios de la época con una moderna pedagogía.
Los sacerdotes de la ciudad han vuelto a reunirse en la fiesta de la Natividad de la Virgen. Se trata de una reunión que se remonta al siglo XVI, cuando la «universidad de curas» pretendía contrarrestar el poder y el influjo del cabildo catedralicio.