Un retablo de Quintanilla del Monte en Rioja aumenta la colección del Museo de San Esteban
Escucha aquí el reportaje de ‘El Espejo’ de Cope Burgos
El Museo del Retablo, ubicado en la iglesia de San Esteban, ha sumado una nueva joya a su colección: el retablo procedente de la iglesia de Quintanilla del Monte en Rioja. Se trata de una pieza artística de gran valor que ha sido rescatada antes de que el templo que la albergaba terminara de derrumbarse, y que ya ocupa un lugar destacado en este espacio único dedicado a la conservación del arte sacro.
La recuperación del retablo ha sido posible gracias a la labor conjunta del Taller Diocesano de Restauración y de la Fundación Ars Burgensis, que recientemente ha asumido la gestión del museo. Esta institución también ha promovido la creación de Ars Museum, un programa que aglutina 17 museos diocesanos repartidos por toda la provincia, con San Esteban como centro neurálgico.
El montaje de esta nueva incorporación fue dirigido por Antonio García Ibeas, director del museo, y ejecutado por un equipo técnico especializado. Entre ellos, César González, quien destacó la calidad artística de la obra: «La policromía es excelente. El estofado tiene mucho detalle, y los colores, una luminosidad increíble», comenta mientras ensambla las piezas del monumento como si de un puzzle se tratase.
El proceso de recuperación ha sido largo y meticuloso. Una vez desmontado el retablo, cada una de sus piezas ha sido tratada contra xilófagos. Se ha limpiado el polvo acumulado y eliminado repintes ajenos a la obra original. La restauración ha contado con la colaboración de estudiantes en prácticas de la Universidad del País Vasco, lo que también refuerza el componente formativo del proyecto.
Pero, más allá de su belleza estética, el retablo es también una herramienta pedagógica. «Es una Biblia tallada en madera», explica González. «Contiene escenas como la pasión de Cristo o la oración en el huerto. Está pensado para enseñar la fe al pueblo llano, que en su época no sabía leer».
La iglesia de San Esteban, además de ofrecer un espacio digno para estas piezas, garantiza las condiciones de temperatura y humedad necesarias para su conservación. Como advierte el equipo del museo, los cambios bruscos de temperatura o la calefacción excesiva pueden deteriorar gravemente estas estructuras de madera centenarias.
Recuperación y custodia del arte sacro
Con esta incorporación, ya son 30 los retablos rescatados y preservados en el museo, provenientes en su mayoría de pueblos semi abandonados o iglesias en ruinas. Se trata no sólo de una labor de conservación artística, sino también de una llamada de atención sobre el deterioro del patrimonio cultural vinculado al despoblamiento rural.
«El museo es único en España», señala González, «porque no hay otro dedicado exclusivamente a reunir retablos de su provincia. Es un testimonio vivo de lo que ocurre cuando un pueblo desaparece: su historia, su arte, su alma… todo corre el riesgo de desaparecer también».
Además, este proyecto contribuye a la pervivencia de oficios tradicionales como el de dorador, policromador o retablista, cada vez más escasos pero imprescindibles para mantener viva esta herencia cultural.
El Museo del Retablo, hoy más que nunca, se consolida como un santuario del arte sacro y de la memoria rural, testimonio tangible de una fe que ha sido esculpida y dorada a lo largo de los siglos.




