Cercanía a Dios, al obispo, a los hermanos del presbiterio y al pueblo. Son las cuatro «herramientas concretas» con las que, según el papa Francisco, los sacerdotes deben «confrontar su ministerio, su misión y su cotidianeidad». Cuatro líneas maestras de acción y espiritualidad que también el arzobispo, don Mario Iceta, ha querido trasladar a los sacerdotes más jóvenes del presbiterio, reunidos en su particular convivencia de primavera el pasado fin de semana en Vivar del Cid.
En un clima de confianza y cercanía, el arzobispo compartió con los últimos sacerdotes en incorporarse al presbiterio sus impresiones acerca de la archidiócesis y las próximas propuestas de actuación que deberán acometerse fruto de las reflexiones de la Asamblea Diocesana. También respondió a algunas de las inquietudes presentadas por los jóvenes curas, como el modo de mantener el equilibrio entre oración y acción, la fidelidad a la identidad sacerdotal en todas sus acciones o cómo fomentar la comunión dentro de las diferentes sensibilidades del presbiterio.
La convivencia, en la que participaron unos veinte sacerdotes en diferentes momentos, junto al vicario episcopal del Clero, Jesús Castilla, se completó con la celebración de la eucaristía, un encuentro con la comunidad de religiosas Clarisas y otros momentos de distensión.
La archidiócesis de Burgos se suma al proceso de reflexión mundial que el papa Francisco desea impulsar en toda la Iglesia. El Sínodo de los Obispos, que involucra a todas las diócesis del planeta, quiere abrir caminos de reflexión conjuntos acerca de la «comunión, participación y misión» de todos los bautizados en la vida de la Iglesia.
El proceso sinodal mundial (iniciado el pasado 17 de octubre) ha coincidido en el tiempo en Burgos con el desarrollo de la fase final de la Asamblea Diocesana. De ahí que ambos eventos, lejos de solaparse, se han integrado como una expresión de discernimiento, diálogo y reflexión sobre el futuro que debe afrontar la Iglesia. De este modo, 150 grupos y unas 1.300 personas en toda la provincia han respondido a un cuestionario, cuyas respuestas se han agrupado en un informe que se enviará al Vaticano a través de la Conferencia Episcopal y que ha sido presentado por los dos «correferentes» diocesanos para el Sínodo, Lucía Ferreras y José Luis Lastra. En él se subraya, entre numerosas aportaciones, cómo «el caminar juntos» en la Iglesia en Burgos debe todavía superar clericalismos, implementar la formación de laicos o la necesidad de afrontar reestructuraciones que permitan una mejor atención pastoral al mundo rural y lograr una mejor participación de los laicos, especialmente de las mujeres, en órganos de decisión.
Dicho informe ha sido objeto de análisis en la cuarta sesión de la Asamblea Diocesana, celebrada hoy en el Seminario de San José. Además, la jornada ha contado también con la aprobación del segundo de los documentos y la votación de las más de ochenta enmiendas presentadas al tercer bloque de trabajo, sobre la presencia de la Iglesia en la sociedad y en el que se mencionan sus modos de interacción en el campo juvenil, el ámbito familiar, el mundo de la cultura y la universidad, el trabajo y la economía, el mundo de la salud y la cultura del cuidado, los medios de comunicación, la participación social y política y el patrimonio cultural. La jornada ha concluido con la celebración de la eucaristía en la Catedral presidida por el arzobispo, con la que también se han clausurado las «24 horas para el Señor».
«Volver a casa»
Tomando como referencia la parábola del Hijo Pródigo, proclamada en la liturgia, don Mario Iceta ha indicado que la Cuaresma es sinónimo de «volver a la Casa del Padre». «¿A qué esperas?», ha preguntado a los asistentes. «Fuera de Dios no hay felicidad, solo una aparente libertad que nos aleja del verdadero amor; un horizonte sin esperanza, una vida a la intemperie». «El corazón herido del Padre espera que regresemos al banquete; entremos en el banquete del amor de Dios», ha exhortado.
La fase final de la Asamblea Diocesana concluirá el próximo sábado 2 de abril con la última sesión de trabajo, en la que se esbozarán los modos de poner en práctica las conclusiones tratadas. Además, el arzobispo presidirá una eucaristía en la Catedral (19:30 h.) que servirá, igualmente, para cerrar la fase diocesana del mencionado Sínodo mundial.
El pasado miércoles se celebró en el Seminario de San José el encuentro de agentes del programa de Acogida de Cáritas, con la participación de 110 voluntarios de todos los arciprestazgos. A primera hora, tras la acogida y el café, hubo un momento de oración, animado con música y una dinámica sencilla que recordó la cercanía de la Pascua. Más tarde, el arciprestazgo de Miranda mostró un video con testimonios de voluntarios y participantes.
La mesa de experiencias contó con la intervención de voluntarios y trabajadores para explicar el proyecto de Tareas y Juegos, el recién creado de Mayores, una iniciativa novedosa en Comercio Justo y la actuación de Cáritas Burgos ante la guerra en Ucrania.
Tras una pausa, Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas, abordó el tema central del encuentro. Con el título «Hay Cáritas si hay comunidad», expuso cómo debe ser la relación entre los equipos parroquiales y las comunidades de las que surgen, subrayando la necesidad de que animen la caridad, acompañen a los participantes y vivan «un compromiso desde la experiencia de Dios y el envío de la comunidad». La jornada concluyó tras la comida, después de recibir un obsequio como recordatorio del día.
También los sacerdotes
Martín también fue el responsable de animar una sesión de formación para unos cuarenta sacerdotes de la archidiócesis. Les habló sobre el ser comunidad de Cáritas, e incidió en la animación de la caridad que llevan a cabo los equipos parroquiales y también en la necesidad de que la acogida sea un lugar donde «se perciba que el lenguaje que mejor evangeliza es el del amor y el medio más eficaz es el testimonio de nuestra vida».
A continuación, Juan José López, del área de Desarrollo Institucional de Cáritas Española, detalló la forma en la que se debe acompañar a los equipos parroquiales.
El pasado sábado, la parroquia de la Real y Antigua de Gamonal acogió un encuentro de grupos parroquiales de iniciación a la Acción Católica General. Con la pandemia de por medio, era la primera vez que se realizaba este encuentro desde que hace cuatro años comenzaron a surgir estos grupos, que ya suman un total de seis en diferentes parroquias de la archidiócesis.
El acto pretendió poner en relación a estos nuevos grupos sin olvidar la parte formativa, en la que se reflexionó sobre la vocación laical y que «muchos bautizados aún no han descubierto», según explican los promotores de este encuentro.
A lo largo de la mañana, varias personas expusieron su testimonio y cómo entienden su vocación laical. «Fuimos descubriendo cómo Dios nos llama a vivir nuestra vocación laical en nuestra vida ordinaria de cada día, siendo contemplativos en la acción. Una vocación que nos lleva a transformar la realidad en la que vivimos con nuestros compromisos en los diferentes ambientes en los que estamos presentes y que nos hace ser corresponsables en la parroquia y en la Iglesia», explicaron en sus intervenciones.
Para poder vivir la vocación desde estas claves, Acción Católica General pone en marcha distintos instrumentos, como el proyecto personal de vida cristiana, la revisión de vida, las campañas y el equipo de vida; herramientas que también quedaron explicadas en el encuentro. Además de esto, se señaló que también es fundamental la alegría, «algo que no puede faltar a la hora de vivir esta vocación y dar testimonio del amor de Dios».
La valoración que hacen los organizadores del encuentro es «muy positiva». «Fue una bonita mañana de San. José, patrono de la Acción Católica, de la que nos llevamos alegría, ilusión, esperanza, aprendizaje y camino común».
También los colegios acuden a la Catedral con motivo del Año Jubilar. Recientemente, los cuatro niveles de secundaria del Colegio Círculo peregrinaron hasta la Seo, tras haber preparado en el aula una oración dirigida a Santa María la Mayor.
Recibidos por miembros del Cabildo en la plaza de Santa María, conocieron el significado catequético de la fachada principal y el sentido de la Puerta Santa, que cruzaron para ingresar en el templo. Atentos al mensaje de renovación del Jubileo, visionaron la proyección del vídeo explicativo del año Santo. Tras los ritos jubilares, presentaron a Santa María la Mayor las flores realizadas en el colegio. Con la profesión de fe y la oración por el Papa, terminaron la visita, que se completará con el sacramento de la confesión, ya en el colegio, como una de las acciones pastorales de este tiempo de Cuaresma.
Jesús María
Junto al Círculo, sus vecinos más próximos, el Colegio Jesús María, también peregrinó hasta la Catedral la semana pasada en la que fue la primera salida de todo el centro educativo desde que comenzara la pandemia. Portando las banderas del colegio y después de pasar por la Puerta Santa, se dirigieron a la capilla de Santa Tecla, donde renovaron las promesas del bautismo haciendo la profesión de fe y rezando la oración del Jubileo.
Todos los niveles, desde los dos hasta los dieciséis años, visitaron el templo en turnos de 45 minutos con explicaciones catequéticas del edificio adaptadas a su edad. De esta manera, los más pequeños manifestaron gestos de cariño a la Santa María la Mayor y a Jesús en la Cruz, mientras los mayores comprendieron el sentido teológico de las diferentes manifestaciones del arte en el interior y el exterior del templo.