El obispillo 2024 pide seguir impulsando «una Iglesia alegre que acerque a los niños a la fe»

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Como es tradición cada 28 de diciembre en Burgos, uno de los niños que forman parte de la escolanía Pueri Cantores de la Catedral ha sido investido «obispillo» en el Monasterio de la Visitación de las salesas. Este año, el afortunado ha sido Miguel Puebla Agustín, un niño de diez años amante del fútbol, la música, la lectura y la pintura seleccionado por sus propios compañeros de la Escolanía para asumir tan alta responsabilidad. Junto a él, también han sido elegidos su vicario general, César Cuesta Río, y su secretario, Hugo Pérez Prieto.

 

Los tres han participado en los ritos celebrados este día de los santos inocentes en el Monasterio de la Visitación, junto al capellán del mismo, Saturnino López Santidrián. Allí, se han revestido y el obispillo ha ofrecido sus primeras palabras a la feligresía. Posteriormente, se han impuesto las túnicas a los nuevos escolanos y el obispillo ha presentado una pequeña imagen del Niño Jesús para adorarlo. Todo ello ha estado amenizado por los cantos de la Escolanía.

 

Tras ello, los miembros de los Pueri, encabezados por el obispillo, han acudido al locutorio de las madres salesas, que han agasajado con dulces a los niños, gesto que estos han agradecido con su canto. Después, han acudido en procesión al Palacio Arzobispal, para saludar al arzobispo.

 

Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa ha recibido a su homólogo en el vestíbulo del Arzobispado y, tras indicarle cómo se portan el báculo y la mitra, le ha mostrado el belén que se ha instalado a los pies de la escalera –desde el que el arzobispo ha felicitado este año la Navidad– y ha conducido al obispillo al Salón del Trono. Allí, como dicta el protocolo, se han intercambiado unas palabras.

 

Miguel Puebla, el joven obispillo, ha reivindicado el papel de los niños y jóvenes de la Escolanía: «Hay niños que sueñan con jugar en grandes estadios como El Plantío, el Santiago Bernabéu, el Camp Nou o incluso en uno que llaman ‘la Catedral’. Sin embargo nosotros, junto al Papamoscas y Martinillo, cumplimos el sueño de cantar en la majestuosa catedral de Burgos. Nuestras voces, como un balón en juego, se elevan y resuenan en esta histórica Catedral, compartiendo la magia de nuestra música». Durante su intervención, destacó la importancia de mantener viva esta tradición, que simboliza «la cercanía de la Iglesia con los más pequeños y la alegría de la infancia».

 

Dirigiéndose al arzobispo, Mons. Mario Iceta, el obispillo ha solicitado que se sigan promoviendo iniciativas pastorales que acerquen a los jóvenes a la fe, como «catequesis dinámicas, grupos cristianos comprometidos y convivencias enriquecedoras». También ha recordado el compromiso de la Iglesia con los niños más vulnerables y los misioneros burgaleses, pidiendo que «no olvidemos a quienes trabajan en las realidades más duras».

 

Por su parte, el arzobispo ha agradecido las palabras de Miguel Puebla y ha animado a los niños a ser misioneros y evangelizadores. Subrayó la labor de la Iglesia en la educación y la ayuda a las familias a través de sus colegios y programas de Cáritas, afirmando: «Vosotros sois discípulos del Señor y misioneros desde vuestro bautismo». En ese sentido, les ha explicado que «eso quiere decir que también vosotros tenéis que ser misioneros de Jesús con otros niños. Con otros niños del colegio, por ejemplo. Que nadie esté solo. Que os compartáis las cosas. Que os ayudéis en las tareas. Que sea un ambiente siempre de alegría y de confianza.

 

También ha recordado a estos niños la necesidad de sacerdotes y, en ese sentido, les ha invitado a explorar la vocación que el Señor tiene para ellos. También les ha puesto deberes: «Buscad una foto de vuestro bautismo, ponedle la fecha y la colocáis en vuestra habitación». Y, con un toque de humor, ha concluido: «Don Miguel, muchas felicidades. ¿Te vas a arreglar bien con el caballo?».

 

Desde el Palacio Arzobispal se ha dirigido a la calle de Nuño Rasura, donde una corcel blanco le esperaba para cabalgar hasta la Casa Consistorial. Allí ha saludado a la alcaldesa, Cristina Ayala, antes de dirigirse a los niños burgaleses.

«El belén de Renuncio supone mucho trabajo pero también una gran satisfacción»

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Gustavo García López nació en 1985 en Burgos capital, aunque su procedencia familiar se encuentra en la pequeña localidad burgalesa de Renuncio. Cursó estudios de Ingeniería Informática, desarrollando parte de los mismos y algunos de sus trabajos en las ciudades italianas de Génova y Turín. Actualmente, su vida transcurre entre Burgos, donde pertenece a la parroquia San Martín de Porres, y Renuncio, lugar en el que comparte vida con su familia y desde el año 2001 monta un belén espectacular todas las navidades, los primeros años en la iglesia del pueblo dedicada a Santa Catalina, y actualmente en un local de su propiedad que tiene una superficie de 55 metros cuadrados y donde expone cerca de 200 figuras de cerámica, en su mayoría obra del escultor de Toledo, aunque afincado en Madrid, José Luis Mayo. Quienes deseen visitarlo pueden hacerlo hasta el 6 de enero en la Calle de la Iglesia, 2, en Renuncio. Por Paco Peñacoba.

 

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¿De dónde proviene tu afición por el belén?

En casa siempre habíamos montado en Navidad un belén sencillo y tradicional, con figuras muy pequeñas, pero un año nos regalaron unas figuras más grandes y muy vistosas, y habilitamos un lugar especial para ponerlas. Además, como en la iglesia del pueblo no ponían belén, nos animaron para que las pusiéramos allí y así lo hicimos los dos primeros años desde 2001. Pero la iglesia se quedaba pequeña porque nuestro belén iba creciendo y decidimos buscar un local, en un garaje que teníamos, y así llevamos 24 años.

 

¿Y cada año con más figuras y nuevos diseños?

Sí, actualmente el garaje ya se nos queda pequeño y también decoramos un poco las calles, en el exterior del belén. Nos hemos aficionado mucho al belén, comenzamos con muy poquito y nos ha ido enganchando tanto a mí como a mi padre, porque este es un trabajo de padre e hijo, lo hacemos los dos. ¿Cómo es el belén que habéis puesto este año? Se compone de unas 200 figuras, contando también los animales, de las que el 95 por ciento han sido realizadas por el escultor José Luis Mayo, que es un gran belenista con su taller en Madrid, y también tenemos algunas figuras, sobre todo de animales, de Joaquín Pérez. Hay que reconocer que montar un belén de estas características es muy complicado… Bastante complicado, porque un belén de estas dimensiones, con 55 metros cuadrados, efectos especiales de luz, música, niebla y hogueras con humo, más tres escenarios que contemplan el pueblo de Belén y Egipto, con 30 casas montadas a mano… supone más de tres meses de trabajo en la planificación y montaje.

 

¿Cuáles son las principales novedades este año?

Tenemos tres novedades respecto a otros años: La primera es una zona que hemos creado, de Egipto, dedicada al templo de Hatshepsut, también hemos puesto una nueva casa en el pueblo de belén y otra novedad es un nuevo puesto en el mercado ambulante, muy llamativo. Cada año intentamos realizar nuevas cosas.

 

¿Vives el espíritu navideño prácticamente todo el año?

Pues sí, porque ya desde abril o antes estamos pensando en las novedades que podemos crear para la próxima Navidad y vamos ya recogiendo materiales para el belén. Pensamos en la Navidad casi todo el año.

 

¿Y cuál es el objetivo con el que hacéis todo esto?

En realidad son muchos objetivos, desde mostrar el espíritu de la Navidad como un tiempo muy especial del año y también el aspecto artístico, porque siempre me ha gustado la arquitectura y el paisajismo. En el fondo, no hay otro objetivo que la satisfacción de poderlo hacer y que lo puedan disfrutar muchas personas. El belén es una mezcla de sentimiento espiritual y arte, yo lo valoro todo. En la composición del belén, lógicamente le damos una especial importancia al portal de belén con el nacimiento de Jesús, ponemos una iluminación constante y especial en María y el Niño.

 

¿Animarías a que se ponga el belén en las casas?

Por supuesto, en las casas no hace falta poner un belén tan complicado como el nuestro, es todo mucho más fácil y es bonito que se animen a ponerlo.

 

¿Y vosotros continuaréis cada año poniendo este belén en Renuncio?

Esa idea tenemos, es una satisfacción poderlo hacer y el deseo es continuar mientras podamos mi padre y yo. Supone mucho trabajo pero también es muy comprobar la acogida que tiene este belén en un pueblo pequeño y humilde, cuando vemos la gran cantidad de gente que nos visita cada año, entre 3.000 y 6.000 personas. Además, en el pueblo se ha creado un ambiente navideño especial, el trayecto que va desde la carretera principal está decorado con más de 30.000 bombillas en forma de árboles luminosos y estrellas. Y a la entrada del belén los visitantes son recibidos con árboles nevados, faroles y velas. Hasta el 6 de enero nos pueden visitar de 12 a 14:30 y de 17:30 a 20:30 horas.

El arzobispo recuerda a la curia que su tarea es cuidar de la Iglesia, como san José hizo con Jesús

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Al igual que san José recibió en sueños la tarea de acoger al niño y ponerle por nombre Jesús, «Dios también nos confía la Iglesia para que cuidemos de ella». «Él pone en nuestras manos lo más precioso, por quien se he encarnado y por quien ha dado su vida, su cuerpo y su sangre. Esa es la tarea a la que estamos convocados. Los pobres no son nuestros; las parroquias no son nuestras; las familias no son nuestras, son el campo de Dios que nosotros hemos de cuidar». Con estas palabras, el arzobispo ha recordado a los miembros de la curia y a cuantos tienen responsabilidades pastorales en la archidiócesis que su misión es «ayudar a los fieles a ser santos, a cumplir su vocación y ejercer la caridad». Lo ha hecho durante la celebración de la Palabra con la que felicita cada año a la archidiócesis, y que ha tenido lugar esta mañana en la capilla de la Facultad de Teología.

 

Para monseñor Mario Iceta, «la curia no está al servicio del obispo, sino al revés». Por eso, su deseo es «pasar de puntillas» y dejar que cada uno «haga lo que tiene que hacer, pues cada uno es responsable ante Dios para llevar adelante la tarea de la evangelización». Por ello, hoy ha querido «agradecer y felicitar por su entrega» al personal de la curia y a cuantos burgaleses se han hecho presentes en el acto, ya que «Dios os ha elegido para una tarea».

 

A las puertas de la Nochebuena, el arzobispo también ha pedido «acoger al Hijo de Dios» en medio de un mundo que, ha dicho, no lo espera. «Él ha acogido nuestro barro, no ha hecho asco a nuestra humanidad. Dios toca y abraza nuestro barro y quiere ser acogido».

 

Balance y proyección de futuro

 

Por su parte, el vicario general, Carlos Izquierdo, ha trasladado la felicitación de toda la archidiócesis al arzobispo. Ha hecho balance de las tareas realizadas en el último año, entre las que ha destacado la constitución de Ars Burgensis, la consolidación de la fundación Manjón Palencia o las sucesivas acciones de tono sinodal emprendidas. También ha incidido en las oportunidades pastorales y evangelizadoras que el jubileo ‘Peregrinos de Esperanza’ brindará a la archidiócesis durante 2025, y que se inaugurará de forma oficial en Burgos el próximo domingo 29 de diciembre.

Miranda de Ebro canta la Navidad

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Días atrás ha tenido lugar en la parroquia de San Nicolás de Bari de Miranda de Ebro un ciclo de villancicos, tradicional en estas fechas navideñas. Los niños del colegio de la Sagrada Familia y el coro parroquial, al que se unen para esta actividad miembros de coros y agrupaciones de la ciudad, han entonado diversos cantos propios de estas fiestas.

 

El martes 17 y el miércoles 18 fueron los niños de educación primaria del centro educativo los que deleitaron a los asistentes, mientras que el jueves 19 fue un coro inter-generacional compuesto por el coro habitual de la parroquia, acompañado por un grupo de antiguos alumnos del citado colegio mirandés. El público, como es habitual, respondió a la cita, pues la parroquia llenó su aforo los tres días, teniendo que habilitarse el coro para congregar a los asistentes a los conciertos.

 

Además del aspecto artístico, que es lo más visible en este tipo de actividades, tampoco faltó el carácter solidario, pues fueron varias las acciones realizadas para distintas entidades y personas necesitadas del entorno de Miranda de Ebro. El martes y el miércoles, los miembros del colegio de la Sagrada Familia recogieron a la entrada de la iglesia diferentes productos para donar al Banco de Alimentos. Igualmente, el jueves se recogió dinero a la salida del concierto, para donar a la misma entidad, junto con la Asociación «Lucas es mi ángel», que nace para sufragar las terapias que debe recibir un niño mirandés, aquejado del síndrome de angelman, una enfermedad rara que afecta a una de cada 20.000 personas.

Un belén para recordar que «Dios camina con su pueblo»

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El espectador contempla la escena como si estuviese en el palacio de Herodes. A través de sus murallas, se contempla todo un horizonte desde el que se aproximan pastores y migrantes, autóctonos que viven en sus casas y migrantes que desembarcan en las playas de sus destartaladas embarcaciones. Traen pancartas reivindicando la aprobación de la Iniciativa Legislativa Popular para la regularización extraordinaria de migrantes. Entre ellos, camina también la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

 

Es la escena que este año refleja el belén migrante, que desde hace ocho años instala en la plaza de Santo Domingo de la capital la delegación diocesana de Pastoral para las Migraciones y Movilidad Humana en colaboración con la asociación Encuentro y Solidaridad. Un montaje, obra de Rodrigo del Pozo, que tiene un fin reivindicativo, haciendo constatar a quien lo contemple que «Dios camina con su pueblo», como rezaba el lema del papa Francisco para la última jornada mundial de las migraciones.

 

El pasado miércoles, coincidiendo con el día internacional del Migrante, villancicos populares, poemas de Gloria Fuertes y danzas peruanas sirvieron de marco para la inauguración de este nacimiento, que se podrá ver hasta el 7 de enero. «Es un belén diferente», explica la delegada de Pastoral de Migraciones, Hilda Vizarro. «Con él queremos explicar que Dios está en camino y sufre y está al lado de la gente que sale y les acompaña».

 

Durante toda la Navidad, diferentes grupos cantarán villancicos y ofrecerán su arte en forma de oración ante este belén migrante tan singular. «En todos los actos recordaremos que Dios camina con su pueblo», insiste Vizarro. Y es que, aún hoy, «muchas personas, como Jesús, se ven obligadas a desplazarse, por guerras, por hambre o persecución política. Queremos recordarles en este belén y, con él, pedir también justicia para las personas migrantes».