Mons. García Cadiñanos presenta ‘Comunidades acogedoras y misioneras’

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Dentro de los actos con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, organizados por la Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, estaba la presentación del documento Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la Pastoral con Migrantes, una exhortación pastoral elaborada por los obispos españoles y aprobada en su Asamblea Plenaria de marzo de este año. El encargado de presentarlo ha sido Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

 

Partiendo de que los destinatarios del documento son la propia comunidad cristiana y los migrantes, el documento pretende un cambio de mirada y de conciencia, una conversión personal y pastoral. «O somos una Iglesia acogedora y misionera, o no seremos», ha señalado el prelado de origen burgalés. Mons. García Cadiñanos también ha invitado a reconocer la aportación de los migrantes a la sociedad española y a la Iglesia, desde una perspectiva profética y con el horizonte de la catolicidad.

 

Como criterios de acción, ha desarrollado el derecho a no tener que migrar, el derecho a migrar y a la ciudadanía mundial, la necesidad de una autoridad mundial y la cultura del encuentro. Finalmente, ha enunciado algunas de las 42 propuestas y buenas prácticas que el documento episcopal recoge en su capítulo final. A la exposición ha seguido un coloquio intenso y a veces tenso, muestra de lo difícil que es tratar este tema de las migraciones con serenidad, y prueba de que a veces se antepone la ideología política a la mirada desde la fe.

 

Previamente a la charla, el obispo ha mantenido un café-coloquio en la Casa de la Iglesia con cerca de 25 sacerdotes y agentes de pastoral acerca de la aportación que la Iglesia debe hacer en estos momentos en el campo de las migraciones.

Comienzan los actos de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado en Burgos

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Este próximo domingo, la Iglesia universal va a celebrar la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado. Una cita marcada en el calendario desde su instauración en 1914 por el papa Benedicto XV. En Burgos, esta Jornada se va a conmemorar a través de diversos actos a lo largo y ancho de la provincia durante toda la semana, coordinados desde la Delegación para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis.

 

De hecho, el primero de los actos ya se celebró a principios de septiembre, con la organización de un Círculo de Silencio en el paseo de la Sierra de Atapuerca, en el que un numeroso grupo de personas mostró su apoyo a las personas migrantes, a la par que denunció la situación que muchas de ellas sufren.

 

Vigilia de oración

Este pasado lunes, la Delegación para las Migraciones y la Movilidad Humana ha preparado una vigilia de oración en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán de la capital, que ha estado animada por el CIPE de los carmelitas. La vigilia de oración llevaba por lema Dios camina con su pueblo, el lema elegido para la Jornada.

 

En primer lugar, se ha realizado un momento de reflexión en la calle, tras el cual se ha realizado una marcha hasta el templo. Ya en la iglesia, se ha leído un texto bíblico de Moisés, se ha realizado una petición de perdón, se han anunciado algunos ‘brotes verdes’ por los que alabar a Dios, y se ha concluido con la oración del Padrenuestro al final.

 

Durante toda la semana se van a realizar actos en la provincia, además de en Burgos. En Aranda de Duero también se va a celebrar una vigilia de oración el próximo viernes, 27 de septiembre, a las 19:00h en la parroquia de Santa Catalina, mientras que en Miranda de Ebro la vigilia tendrá lugar el próximo jueves, 26 de septiembre, a las 20:00h en la parroquia del Espíritu Santo.

La Facultad de Teología inaugura su Curso Académico con la «excelencia en el trabajo» como objetivo

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facultad de teología burgos

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Este lunes, 23 de septiembre, se ha celebrado la apertura del Curso Académico de la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos. La mañana ha comenzado con una misa presidida por Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos y gran canciller de la Facultad, y concelebrada por el obispo de Osma-Soria, Mons. Abilio Martínez Varea y una gran cantidad de sacerdotes, entre los que se encontraban el presidente de la Facultad, José Luis Cabria; el decano, Roberto Calvo Pérez; el decano de la Sede de Vitoria, José Ángel Echeverría, o los secretarios de la Sede de Burgos y de la de Vitoria, Raúl Pereda y Manuel Gómez-Tavira, respectivamente, entre otros.

 

También ha participado gran parte del Claustro de Profesores de la Facultad, así como el personal no docente del centro; representantes de los centros agregados de Tenerife, Gran Canaria y Valladolid, así como el rector del Seminario de San José, Javier Pérez Illera; el del Seminario Redemptoris Mater, Javier Martínez; el rector del Seminario de Osma-Soria, Mario Muñoz; y el superior de la fraternidad Verbum Spei, Joachim Tabaillou. Además, ha acudido un nutrido grupo de autoridades, entre los que se encontraban el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente; el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Roberto Saiz; la vicepresidenta tercera de la Diputación de Burgos, Inmaculada Sierra; el general jefe de la División San Marcial, Mariano Arrazola; el miembro de la Institución Fernán González, José Manuel López; y la vicerrectora de Investigación de la Universidad Isabel I, Patricia Cabrero.

 

En su homilía, el arzobispo ha comenzado haciendo un breve repaso a las lecturas pronunciadas. Mons. Iceta ha subrayado la «primacía de la caridad» que mencionaba la primera lectura, para continuar señalando, mencionando ya el Evangelio proclamado, que «el ser humano necesita siempre de luz para caminar. Uno de los dramas de occidente es la falta de conocimiento del sentido de la vida. Necesitamos luz para saber cuál es el sentido de la vida. También para reconocer en los demás el rostro de Cristo, para amar. Vivir es amar. ‘Aquel que no ama está sumido en la muerte’, dice san Juan».

 

Mons. Iceta también ha hablado de la labor que realiza la Facultad de Teología, y ha pedido «excelencia» en el servicio que presta a la sociedad, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la docencia. «Los números me importan poco, me importa la excelencia en el trabajo. Un trabajo cuidado, profundo, esmerado… cuando hay excelencia también suele haber números. La verdad, el bien y la belleza siempre atraen».

 

El también gran canciller de la Facultad ha alabado el Claustro de Profesores que tiene la institución, que ha calificado de «excelente», y ha señalado cómo el trabajo en él no de ser «una experiencia sinodal». Repasando la oferta educativa del centro, ha señalado cómo las cuatro especialidades que ofrece la Facultad son «fundamentales» para hoy. La especialidad en Teología Dogmática, porque siempre es importante «conocer la Verdad»; la Espiritual, porque el ser humano es un «ser espiritual»; la de Laicos, Familia y Vida, porque el papel de los laicos está más de actualidad que nunca y es uno de los temas del Sínodo; y Evangelización y Misión, porque la tarea de la Iglesia es ser «sacramento de salvación, evangelizar».

 

El arzobispo también ha recordado en su homilía a San Pio de Pietrelcina, cuya memoria se celebra este día, al que ha definido como «apóstol de la cruz», y también al beato Manuel Ruiz, franciscano burgalés que será canonizado por el papa Francisco el próximo 20 de octubre. De él, que fue profesor durante diez años en el seminario diocesano y en la Facultad, ha asegurado que podemos aprender «una virtud muy necesaria en el día de hoy. Era conocido como ‘padre paciencia’. Paciencia que tenemos que mostrar con los que tenemos con nosotros», ha concluido.

 

La Facultad en cifras

Tras la misa ha comenzado el acto académico en el aula magna del centro. Lo ha hecho con la intervención del decano de la Facultad, Roberto Calvo, que ha recordado que, como ya avanzó el año pasado, no es su intención «pilotar grandes cambios ni hacer muchas cosas, sino hacer menor y con más sentido, procurando que ello responda a la especificidad de una facultad de Teología en los tiempos actuales». Calvo ha realizado un repaso de las principales novedades que va a ofrecer este curso que comienza.

 

El secretario académico de la Facultad, Raúl Pereda, ha leído la Memoria Académica del curso 2023-2024. Un ejercicio en el que la Facultad de Teología del Norte de España contó con 280 alumnos en sus diferentes estudios En total, se han defendido durante el pasado curso ocho tesis de Licenciatura y dos de Doctorado. El Instituto de Ciencias Religiosas San Jerónimo ha contado con 123 alumnos en sus diferentes modalidades –presencial, semipresencial y a distancia–. Y los centros agregados, afiliados y patrocinados suman un total de 1.494 alumnos durante el pasado curso.

 

Pereda también ha hecho un repaso de las principales actividades que ha organizado a lo largo del curso académico, como el Simposio Internacional de Misionología, celebrado entre el 6 y el 8 de marzo con el título La misión, manifestación de la santidad, las XII Jornadas Ciencia y Cristianismo, con el título Dios y la ciencia, o la Semana Española de Misionología, bajo el lema La oración, fuente e impulso de la misión. La Facultad también ha participado en iniciativas como Diálogos en la Catedral, presentaciones de libros o actos como la Jornada Laudate Deum.

 

«No entreguemos el corazón a las cosas»

Tras este resumen de lo que ha sido el curso pasado, que se puede ver en más detalle en la revista Burgense que edita la Facultad, se ha procedido a la lectura de la lección inaugural, que ha realizado el profesor de Historia de la Iglesia Isaac González Marcos sobre la Breve historia de la usura. Visión evangélica de Lutero y el papa Francisco.

 

El gran canciller ha comentado, tras la lección inaugural, cómo «la Iglesia siempre ha reflexionado sobre las grandes cuestiones sociales. Tenemos la Doctrina Social de la Iglesia, que examina este corpus desde la Rerum novarum de León XIII. El último compendio es de hace 30 años, y en estas tres décadas el cuerpo se ha enriquecido notablemente, con la encíclica del papa Benedicto XVI Caritas in veritate, que me parece muy luminosa, y después con el magisterio ordinario del papa Francisco, así como las encíclicas y exhortaciones Fratelli tutti y Laudato Si’, y tantas intervenciones».

 

Mons. Iceta ha destacado que «la cuestión se debate en el fondo del corazón humano. Los obispos del País Vasco hacíamos una carta conjunta en 2011 titulada Una economía al servicio de las personas. El gran asunto aquí es que las personas quedan desplazadas y son las cuestiones económicas las que quedan centradas y, entonces, la dignidad del hombre se eclipsa. En la sociedad actual nos perdemos lo mejor de la vida, que son las personas. Nuestras familias, nuestros amigos, nuestros vecinos… La vida la perdemos en las cosas. Es verdad que son necesarias. La economía es necesaria, y el préstamo es necesario para abordar grandes obras, pero es necesaria cuando el centro es la persona».

 

«Aquel que está solo en sus cosas está deshumanizado, las cosas han corrompido su corazón. El que tiene el corazón en las cosas queda empequeñecido, no vive en la amplitud de su corazón. Y, por eso, es bueno que tengamos siempre en mente que las cosas son necesarias, pero no tenemos que entregar el corazón a las cosas, porque no dan la felicidad. Es bueno que la Iglesia nos dé unas pautas para manejarnos en un mundo consumista y materialista, en el que nos tientan constantemente. Las cosas pagan mal», ha concluido.

 

Las delegaciones de Misiones de la Región del Duero se reúnen en Salamanca

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Fuente: Óscar García. Fuente: Óscar García. Fuente: Óscar García. Fuente: Óscar García. Fuente: Óscar García. Fuente: Óscar García. Fuente: Óscar García. Fuente: Óscar García.
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Fuente: Óscar García.

 

Servicio Diocesano de Comunicación de Salamanca | Las delegaciones de Misiones de la Región del Duero han celebrado su jornada formativa anual en Salamanca, donde se han reunido en torno a 35 personas. Antes del inicio de la ponencia, el obispo, Mons. José Luis Retana, ha saludado a los participantes. Por parte de la archidiócesis de Burgos ha participado la delegada para las Misiones, Maite Domínguez.

 

La jornada ha comenzado sobre las once de la mañana con la primera ponencia del día, a cargo del misionero comboniano y miembro del SCAM Longinos López, natural de Palencia. En esta ocasión, el tema elegido ha sido ‘Misión y Sinodalidad’. En este espacio de escucha, además de la intervención del religioso, también ha habido tiempo para el debate y las preguntas.

 

Sobre esta jornada, el P. Longinos resalta la importancia de animar a las personas que hacen animación misionera en sus diócesis, «la Delegación de Misiones en una diócesis es como el motor que tiene que ayudar a las parroquias y a otras delegaciones a caminar en el anuncio del mensaje de Jesús y a ser enviados».

 

Sinodalidad en África

Este misionero comboniano ha estado en Uganda durante 45 años, y como relataba, «lo que hemos hecho allí es anunciar la Palabra de Dios, pero al mismo tiempo, trabajar en sinodalidad». Y siempre buscaban colaboradores para este servicio, como catequistas o líderes, «ya que, sin ellos, es imposible que la Iglesia salga adelante».

 

Tras la ponencia, han celebrado una eucaristía en la capilla mayor, y después de la comida, han retomado la formación con el ponente hasta las cinco de la tarde, cuando han dado por finalizado el encuentro.

«La migración es una oportunidad de conocer y convivir»

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Fuente: Álvaro Tajadura/Archiburgos. Fuente: Álvaro Tajadura/Archiburgos. Fuente: Álvaro Tajadura/Archiburgos. Fuente: Álvaro Tajadura/Archiburgos. Fuente: Álvaro Tajadura/Archiburgos. Fuente: Álvaro Tajadura/Archiburgos.
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Fuente: Álvaro Tajadura/Archiburgos.

 

La Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis de Burgos ha presentado la campaña que ha preparado con la vista puesta en la 110ª Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, que la Iglesia universal celebrará el próximo 29 de septiembre. Hilda Vizarro, la delegada, ha estado acompañada por Esther Angulo, educadora social de Cáritas Diocesana de Burgos y miembro de la Delegación, y por Francy Matilde Álvarez, una venezolana que vive y trabaja en Burgos y que ha narrado su historia en nuestro país.

 

Vizarro ha comenzado recordando dos de los principales problemas que encuentran los migrantes en estos momentos en España. Por una parte, ha señalado el asunto de los menores que llegan a nuestras fronteras y son declarados mayores de edad. «Llegan a las islas, con sus pasaportes que dicen que son menores y, cuando se les traslada al sitio que les corresponde como menores, se les niega el acceso porque están fichados como adultos», explica.

 

La delegada de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana también ha apuntado a una situación que sucede en muchos puntos de España, también en Burgos: pagar para tener el asilo. «La Policía Nacional no da citas. Conozco el ejemplo de personas que llevan un año pidiendo cita para tramitar la protección internacional y no hay citas. Tienen capturas de todas las veces que lo han pedido y les han dicho que no hay cita. Esas personas se ven obligadas a hacer lo que sea para conseguir una cita. Y las consiguen pagando, en muchas ocasiones en cualquier otro punto de España», ha denunciado.

 

Vizarro también ha explicado los principales actos que la Delegación ha organizado durante la semana de celebración de la Jornada, entre los que hay círculos de silencio, una nueva edición del Encuentro de Naciones en la capital y la presentación del último documento de la Conferencia Episcopal Española (CEE) sobre las migraciones, a cargo de Mons. Fernando García Cadiñanos, el presidente de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana. En definitiva, ha señalado, esta Jornada servirá para hacer a la sociedad consciente de que «la migración es una oportunidad de conocer y convivir».

 

Familias, parroquias y comunidades acogedoras

El encuentro con los medios de comunicación también ha servido para presentar el proyecto de familias, parroquias y comunidades acogedoras con las personas migrantes. Una iniciativa que consiste en que las personas migrantes sean acogidas en familias, comunidades parroquiales o religiosas. «Las estancias en las familias son de entre 4 o 6 meses, conviviendo con ellos en sus casas. Además, se contemplan también lo que llamamos ‘familias de respiro’, que puedan acoger de forma temporal a estas personas, en un fin de semana o en alguna actividad puntual», explica Esther Angulo, educadora social de Cáritas Diocesana de Burgos, que también forma parte del proyecto.

 

En cuanto a las comunidades parroquiales y religiosas, hay dos modos de acogida. «Por una parte, hay comunidades que ceden un piso para el uso de los migrantes, siempre con un encuentro y acompañamiento con las personas de la comunidad y, por otra parte, también se plantea la opción de que se produzca una convivencia directa con el sacerdote o con la comunidad religiosa», señala Angulo. El objetivo no es otro que «facilitar el encuentro y el conocimiento entre las personas, así como contrarrestar la cultura del odio, el rechazo y el miedo» que en ocasiones se genera en torno a las personas migrantes.

 

Este proyecto no es nuevo en Burgos, ya que viene de una experiencia piloto que ya se había puesto en marcha previamente, en la que ha participado la parroquia de San Juan de Ortega, acogiendo a tres personas migrantes, así como una familia, que ha acogido a un matrimonio. Esta iniciativa tiene un año y medio de duración y prevé que hasta 20 personas migrantes puedan participar en ella. El proyecto conlleva una inversión de cerca de 70.000 euros, de los cuáles 33.000 han sido ofrecidos por Cáritas Española.

 

El caso de Francy

En la rueda de prensa también ha participado Francy Matilde Álvarez, una venezolana que llegó a nuestro país el 25 de diciembre de 2022. Ha sido solicitante de protección internacional. La primera ayuda que recibió fue de Cáritas y, una vez admitida en el sistema de asilo, comenzó a recibir ayuda pública. «Pero, cuando uno consigue la residencia, sale del sistema de ayuda del Ministerio. Sin trabajo no teníamos recursos económicos para alquilar una habitación y tuvimos que regresar al sistema de ayuda de Cáritas», recuerda.

 

Fue allí cuando les ofrecieron participar en este programa piloto de acogida en familias. «Estuvimos tres meses con una familia burgalesa, que nos ayudó mucho», recuerda. Gracias a ello, Francy pudo lograr un trabajo. «Sin una red de contactos y de apoyo no es fácil acceder a un trabajo. Ser acogidos por una familia nos ha permitido tener un sitio en el que concretar propuestas de trabajo, de educación… para poder proyectarnos. Tener un lugar donde estabilizarnos y poder avanzar en nuestro proyecto de vida. Nosotros no queremos pasar por estos procesos, queremos una vida normal», ha concluido.