Cuarenta monitores reciben formación sobre prevención de la violencia infantil

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Aprovechando que se acerca la temporada de verano y el inicio de los campamentos, este jueves, 20 de junio, Voluntared y la Oficina de Protección de Menores y Personas Vulnerables de la archidiócesis han realizado una jornada de formación dirigida a monitores de ocio y tiempo libre con el objetivo de capacitar a los monitores en la prevención de la violencia infantil.

 

En esta jornada han participado 40 monitores pertenecientes a Voluntared y a diversas parroquias y movimientos, tales como el Grupo Scout, el Seminario Diocesano de San José y las parroquias del Hermano San Rafael, de la Sagrada Familia y de San Martín de Porres.

 

Durante la formación, se ha abordado el contexto actual de la violencia, desmontando varios mitos asociados a este problema. Los participantes se han involucrado en juegos de rol diseñados para mejorar la intervención con menores en situaciones de violencia. Además, se ha trabajado en la creación de entornos seguros a través de diferentes casos prácticos.

 

Otro aspecto destacado de la jornada ha sido la socialización del Código de Buenas Prácticas para el comportamiento de los monitores. Este Código es fundamental para garantizar un entorno seguro y protector para los niños, niñas y adolescentes.

 

La formación no solo ha fortalecido las habilidades de los monitores, sino que también reforzó el compromiso de las entidades participantes en la lucha contra la violencia infantil.

 

La colaboración entre Voluntared, la Oficina de Protección de Menores y Personas Vulnerables de la archidiócesis y las diferentes parroquias involucradas demuestra un esfuerzo conjunto y continuo para promover la seguridad y el bienestar de los menores en nuestros espacio de ocio y tiempo libre.

El XV Encuentro de Naciones de Aranda se salda con una bonita tarde de convivencia entre once países

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El XV Encuentro de Naciones, organizado por la Comisión de Pastoral de Migraciones del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán se ha desarrollado en el colegio Dominicas en la tarde del 15 de junio con un buen tiempo, una buena participación (en torno a 300 personas) y un buen clima de convivencia y alegría.

 

Este año han sido once los países que han colocado sus puestos en el patio del colegio: de África ha participado Marruecos; de Asia, Palestina; de Europa, Portugal, Bulgaria y España; y de América, Venezuela, Cuba, Colombia, Argentina, Honduras y México. Tras contemplar los detalles, fotos, banderas, trajes y artesanías de cada nación, el salón de actos del centro ha acogido el momento central, con la presentación del acto, una oración en la que se ha recordado a la madre Luz Ruano –religiosa dominica y miembro de la Pastoral de Migraciones, alma de estos encuentros y recientemente fallecida–, y luego se ha pasado a la presentación de cada país con el hilo conductor de la música: once pequeños videos con once canciones y bailes típicos de cada lugar.

 

A la presentación le ha seguido la rifa de tres obsequios entre todos los poseedores del «pasaporte de las naciones», y se ha terminado con unos obsequios para los muchos niños presentes, que a continuación han disfrutado en el patio de una colorida piñata. Mientras, se ha procedido a la degustación de los ricos platos y bebidas ofrecidos en los diversos puestos nacionales. Y, para concluir el encuentro, las delegaciones nacionales han realizado danzas y también han interpretado canciones de sus respectivos países, entre los que hay que destacar los grupos de niños y adultos de la asociación colombiana y el entusiasmo de las mujeres marroquíes y palestinas. Desde la organización agradecen a todos «por crear fraternidad desde las distintas culturas y religiones».

Concluye la Campaña Diocesana por un trabajo digno que ha celebrado este curso la archidiócesis

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A lo largo de todo este curso 2023-2024 se ha desarrollado en la archidiócesis de Burgos una campaña de formación y sensibilización titulada Por un trabajo que construya dignidad. Iglesia comprometida por un trabajo digno. Así se concretó al realizar el Plan Pastoral 2023-2027, recogiendo una de las propuestas aprobada en 2022 en la Asamblea Diocesana.

 

La campaña ha conllevado diversos actos de sensibilización, formación, celebración, encuentros o un curso en la Facultad de Teología, entre otros. El acto final de campaña ha tenido lugar este viernes, 14 de junio, en el colegio Santa María la Nueva y San José Artesano, en el barrio de La Inmaculada.

 

A partir de las 18:30h, se ha pintado uno de los muros exteriores de la tapia del colegio, en la  avenida de Castilla y León, con un dibujo y un lema alusivos a esta campaña. Una hora después, ya en el salón de actos del colegio Santa María la Nueva, ha tenido lugar el acto de presentación de las conclusiones, junto con un video recopilatorio de toda la campaña, entremezclado con un recital poético y musical. Y finalmente, a las 20:30h, se ha compartido una merienda en el patio del colegio, para celebrar en fraternidad lo vivido y trabajado a lo largo del curso.

 

El acto ha estado abierto a todas las personas que han querido participar, desde la convicción de que el trabajo es un eje central en la vida de las personas, y que todos, también la Iglesia, ha de procurar que siempre se realice en condiciones dignas, para el servicio del bien común y de modo que los trabajadores y trabajadoras se realicen como personas.

Un nuevo Consejo Pastoral para «caminar juntos»

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La archidiócesis de Burgos ha constituido, en la mañana de este sábado, 15 junio, un nuevo Consejo Pastoral Diocesano para el próximo trienio. Un grupo formado por 66 personas –entre las que hay 25 caras nuevas– que tiene como misión, bajo la autoridad y presidencia del arzobispo, estudiar y valorar lo que se refiere a las actividades pastorales en la archidiócesis, especialmente el plan diocesano de pastoral, y sugerir conclusiones prácticas sobre ellas.

 

La sesión ha comenzado con la bienvenida del arzobispo, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, seguida de una oración, dirigida por el arcipreste de Santo Domingo de Guzmán, Francisco Javier Valdivieso, en la que se ha invitado a los participantes a «caminar juntos». Tras ello, el vicario de Pastoral de la archidiócesis, José Luis Lastra, ha presentado a los miembros que conforman el Consejo y, tras ello, se ha procedido a la votación del secretario del mismo.

 

Mientras se realizaba el escrutinio de los votos, el P. Joaquín Barrero SJ ha realizado una reflexión sobre el discernimiento, en la que ha narrado algunas de sus experiencias y ha abierto un fructífero diálogo sobre lo que significa, primero poniendo en situación el momento en el que estamos, explicando que «discernir es elegir entre dos cosas buenas, para hacer lo mejor». Eso sí, el jesuita ha recordado que «no todo es discernimiento», y que «se puede caer en discernimientos líquidos y sin relevancia», por lo que siempre hay que tener en cuenta que «en el discernimiento en común, el sujeto es el grupo». Barrero también ha señalado que «en todo proceso de discernimiento es fundamental cuidar la oración y el silencio, así como la escucha activa y permanecer abiertos respecto a lo decidido». Por último, ha apuntado que «en todo proceso de discernimiento hay que integrar la obediencia».

 

Tras proceder a una segunda votación para secretaria del Consejo, ha sido elegida por mayoría absoluta Susana Castrillejo, representante de los movimientos laicales. El vicario territorial, Julio Andrés Alonso, ha presentado un documento en el que ha trabajado, junto a una comisión, titulado Orientaciones pastorales para el mundo rural, que ha suscitado un intenso debate entre los participantes, en el que se ha señalado el gran trabajo realizado por la comisión, y se ha pedido que se incluyan otras cuestiones como la importancia de la celebración del rito de la penitencia, la pastoral juvenil o «la reeducación de los laicos», para que sean más autónomos y no dependan tanto de los sacerdotes, que cada vez tienen una mayor carga pastoral. El arzobispo ha recordado que la evangelización «no depende de las estructuras, sino de las personas». Por eso, es fundamental «continuar con la formación de los sacerdotes o tener referentes parroquiales», entre otras cuestiones que ha señalado, a la vez que ha destacado la importancia de que «los sacerdotes no estén solos».

 

Después de una pausa para el café, el vicario de Pastoral ha hecho un repaso de los principales puntos que el Plan Pastoral marcaba para el curso que concluye, y cómo se han abordado desde los distintos organismos y delegaciones, lo que ha dado pie a un animado debate sobre dónde poner los acentos de cara al próximo curso pastoral, que cada participante ha reflejado posteriormente en una ficha.

 

Finalmente, antes de la comida fraterna con la que ha concluido la reunión, se ha informado brevemente de los preparativos que la archdiócesis está haciendo para vivir el Jubileo 2025, a la par que los 950 años del traslado de la sede episcopal a Burgos, así como de la Semana de Misionología, que se celebrará en los primeros días de julio. De todo ello ha informado la delegada de Misiones, Maite Domínguez.

La Iglesia se hace más grande en la Ribera

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Tienen entre 16 y 24 años y viven en Aranda. Se llaman Silvia, Lucas, Víctor, Patricia, Natalia y Miguel Ángel y con estos nombres serán recibidos este sábado 15 de junio como nuevos miembros de la Iglesia. Van a ser bautizados en la iglesia de San Juan de la Vera Cruz. Ese mismo día comulgarán por primera vez y recibirán la confirmación de manos del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, en este caso junto a otros ocho jóvenes del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán.

 

Lo hacen con plena consciencia y determinación, y con una alegría que se les escapa en cada una de las respuestas que dan en una larga conversación en la que han accedido a contarnos sus motivaciones, sus búsquedas, también sus dudas y la ilusión con la que han preparado durante dos años el momento en el que recibirán los tres sacramentos de la iniciación cristiana.

 

Seis historias que confluyen

Forman parte de la generación en la que ya no es tan raro no ser bautizado en los primeros meses de vida. Varios de ellos explican que sus padres, aún viniendo de una familia religiosa, optaron por dejarles crecer y poner la decisión en sus manos. «Mis padres, cuando criaron a mi hermana, vieron que se bautizaba a muchos chavales y luego se dejaba todo de lado», explica Lucas Criado. «Conmigo decidieron dejarme elegir y que fuera yo, si lo quería algún día, quien lo pidiera por voluntad propia».

 

Pero tampoco falta quien ha nacido en una familia que, más que indiferencia, le ha transmitido hostilidad a la Iglesia. Un rechazo que también reconocen sentir en parte de los ambientes en los que se mueve, de amistad o compañeros. El más contundente en afirmarlo es Víctor Hernández, quien describe su anterior relación con la Iglesia y con la fe como «totalmente negativa. Me daba asco la Iglesia. Las religiones en general me daban mucho rechazo. Es lo que promueve el ambiente, y te va calando lo que escuchas, como los casos de violaciones o que todo es una mentira». Lucas, que también reconoce haber estado influido «por todo lo que se dice de la Iglesia» matiza, sin embargo, que siempre ha mantenido el respeto a las que han sido las creencias y la religión de su familia. Y por la misma razón Silvia Carrascal, que bebe los vientos por sus abuelos, afirma que acompañarles a misa desde pequeña y tenerlos como referencia de vida ha sido determinante para pedir el bautismo.

 

«Yo siempre he creído en Dios», explica Natalia García, «pero de la Iglesia siempre había estado lejos porque nadie me había hablado de ella. Y yo pasaba». Y su hermana Patricia la apoya «aunque te viene a la cabeza que algo tiene que haber, no nos habíamos puesto a pensar en ello».

 

Excepto estas dos mellizas, ninguno de los demás se puso de acuerdo para solicitar el bautismo. Cada uno encontró la llamada en un recodo de su propia historia. «Ha sido providencial, un regalo de Dios. Fueron apareciendo uno a uno», indica Álvaro Zamora, el también joven sacerdote que ha acompañado a estos chicos y chicas durante casi dos años de preparación. «No les ha obligado nadie, cada uno ha llegado con su historia, con diferentes edades y hemos podido hacer este grupo tan majo. Dios los ha traído».

 

Cuando la duda es la clave

Un Dios al que cada uno de ellos y ellas han encontrado de una forma personal y diferente. Pero de una manera o de otra, todos expresan que el camino empieza dando cabida a la duda, no desoyendo la inquietud y atreviéndose a la búsqueda. «Yo siempre había tenido intriga por Dios» dice Natalia. Y Lucas se explaya: «Lo que te hace recapacitar es preguntarte mucho, dudar mucho, cuando te ves tanto en las buenas situaciones como en las malas. Es un camino por el que te va llevando el deseo de encontrar la tranquilidad, de no preguntarte más. Pero al fin y al cabo cada día te sigues preguntando, aunque cada duda viene a su tiempo, sin amontonarse».

 

El paralelismo de las historias de Víctor y Patricia con las que encontramos en la Escritura dan que pensar. Víctor relata como «un día, porque así lo quiso Dios, cuando tenía 15 o 16 años, tuve un sueño y esto puede creerlo el que quiera. En ese sueño yo estaba con Jesucristo, y eso fue un punto de inflexión muy importante en mi vida, porque pensé ‘a lo mejor, tengo que dudar más, no tengo que estar tan seguro de que no existe Dios, me lo tengo que plantear, investigar un poco más…’ En el sueño me acuerdo de estar en una paz que no había sentido nunca. Y pensé que estome iba a hacer más bien que otras cosas en mi vida. Ahora cuando estoy en la iglesia me siento en paz. Me siento en casa».

 

Patricia se cayó de un caballo. Literalmente. Tenía once años y los médicos apenas le dieron esperanza de vida. Incluso en el caso de que sobreviviera, decían, las secuelas le iban a impedir llevar una vida normal. «Pero yo, de un día para otro, me desperté del coma sin ninguna secuela, caminando. Y al pasar los días empecé a reflexionar. El ser humano, por si mismo, no puede curarse de esta manera. Algo tiene que haber». Un pensamiento que le acompaña desde entonces afirmando su convicción en un Dios bondadoso y cuidador. «El mundo para mí es casi perfecto», indica maravillada. «Solo con el hecho de cómo se forma un niño de unas pocas células piensas ¿quién es capaz de hacer algo así? Si la gente se para a mirar a su alrededor, hay muchas razones para encontrar a Dios y ser agradecidos».

 

​La misión ha comenzado

Álvaro Zamora destaca de este grupo de jóvenes esa capacidad para maravillarse y disfrutar la novedad de lo que están descubriendo. «Me emociona escucharles, porque me doy cuenta de que me dan un buen repaso en muchas cosas».

 

Y es que, sin estar aún bautizados, sin haber sido confirmados y enviados, estos adolescentes ya se han convertido en testigos del Evangelio en su alrededor. «Despiertas dudas, no solo por el hecho de bautizarte, sino porque crees», explica Lucas. «Cuando se enteran, se atreven a preguntarte más. ¿Qué dice la Biblia? ¿Qué hace Dios en esta u otra situación? Sobre todo ponen interés en temas que son más íntimos y del día a día». La hermana de Silvia también se está planteando seguir sus pasos. «Me pregunta mucho por todo lo que hacemos. Ella sabe que lo va a hacer (pedir el bautismo) aunque aún no ha encontrado el momento».

 

También hay quienes se ríen o «nos sueltan burradas». Víctor lo tiene claro: «Yo rezo por ellos, porque también hay alguno que luego te pregunta con interés. Tengo esperanza en que alguno se lo plantee». En la misma línea Natalia se dirige directamente a otros jóvenes en su misma situación: «Si hay gente que está pensando en bautizarse con nuestra edad, que no tenga miedo. Que lo haga. Y que siga acercándose más a Dios, que es amor incondicional y da la paz».

 

Lucas recomienda «acercarse a Dios de la forma que sea. Preguntando, leyendo, hablando con quien sea. Que no se dejen llevar de un miedo propio o de su familia, o por la costumbre que siga su entorno o sus amigos. Haz lo que creas que te beneficia a ti, porque seguro que acabas acertando». Con pocas palabras, Silvia ofrece una clave que ha sido importante para todos ellos: «Si te lo llevas planteando un tiempo, por algo será. Nunca es tarde».

 

Semillas que dan su fruto sin que el sembrador sepa cómo

Desde luego, no lo es para este grupo, al que acompañarán este sábado otros ocho jóvenes del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán que recibirán la confirmación, también algo más tarde de lo que es habitual en la diócesis. En este caso la decisión de confirmarse ha venido precedida de su pertenencia y participación en el recientísimo grupo de pastoral juvenil (GPJ) creado en Aranda el pasado curso. Una iniciativa que aglutinó a un nutrido grupo de adolescentes entorno al tiempo libre y que poco a poco ha hecho surgir en varios de ellos el deseo de confirmar su fe a través del sacramento, posibilitándoles madurar y formarse para recibirlo. Más aún: el GPJ de Aranda también va a ser el cauce que facilite a estos jóvenes que su vínculo eclesial permanezca y se afiance: varios de ellos colaborarán este verano con el segundo campamento arciprestal para niños y adolescentes, que marcará un hito con 200 participantes. Y ya se están dando los primeros pasos para crear el curso próximo un grupo de jóvenes de postconfirmación.

 

«Proponemos a todos entrar por la puerta y ellos entran por la ventana». Lo ha dicho el obispo de Limoges, Pierre-Antoine Bozo, a la vista de los miles de adultos, muchos de ellos jóvenes, que recibieron el bautismo en Francia el domingo de Pascua. Afortunadamente nuestra Iglesia tiene muchas ventanas y cada una de estas almas ha encontrado la suya por la que entrar. Y se han convertido así en un regalo para la Iglesia, en particular para la que peregrina en la Ribera.