La Iglesia se hace más grande en la Ribera

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Tienen entre 16 y 24 años y viven en Aranda. Se llaman Silvia, Lucas, Víctor, Patricia, Natalia y Miguel Ángel y con estos nombres serán recibidos este sábado 15 de junio como nuevos miembros de la Iglesia. Van a ser bautizados en la iglesia de San Juan de la Vera Cruz. Ese mismo día comulgarán por primera vez y recibirán la confirmación de manos del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, en este caso junto a otros ocho jóvenes del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán.

 

Lo hacen con plena consciencia y determinación, y con una alegría que se les escapa en cada una de las respuestas que dan en una larga conversación en la que han accedido a contarnos sus motivaciones, sus búsquedas, también sus dudas y la ilusión con la que han preparado durante dos años el momento en el que recibirán los tres sacramentos de la iniciación cristiana.

 

Seis historias que confluyen

Forman parte de la generación en la que ya no es tan raro no ser bautizado en los primeros meses de vida. Varios de ellos explican que sus padres, aún viniendo de una familia religiosa, optaron por dejarles crecer y poner la decisión en sus manos. «Mis padres, cuando criaron a mi hermana, vieron que se bautizaba a muchos chavales y luego se dejaba todo de lado», explica Lucas Criado. «Conmigo decidieron dejarme elegir y que fuera yo, si lo quería algún día, quien lo pidiera por voluntad propia».

 

Pero tampoco falta quien ha nacido en una familia que, más que indiferencia, le ha transmitido hostilidad a la Iglesia. Un rechazo que también reconocen sentir en parte de los ambientes en los que se mueve, de amistad o compañeros. El más contundente en afirmarlo es Víctor Hernández, quien describe su anterior relación con la Iglesia y con la fe como «totalmente negativa. Me daba asco la Iglesia. Las religiones en general me daban mucho rechazo. Es lo que promueve el ambiente, y te va calando lo que escuchas, como los casos de violaciones o que todo es una mentira». Lucas, que también reconoce haber estado influido «por todo lo que se dice de la Iglesia» matiza, sin embargo, que siempre ha mantenido el respeto a las que han sido las creencias y la religión de su familia. Y por la misma razón Silvia Carrascal, que bebe los vientos por sus abuelos, afirma que acompañarles a misa desde pequeña y tenerlos como referencia de vida ha sido determinante para pedir el bautismo.

 

«Yo siempre he creído en Dios», explica Natalia García, «pero de la Iglesia siempre había estado lejos porque nadie me había hablado de ella. Y yo pasaba». Y su hermana Patricia la apoya «aunque te viene a la cabeza que algo tiene que haber, no nos habíamos puesto a pensar en ello».

 

Excepto estas dos mellizas, ninguno de los demás se puso de acuerdo para solicitar el bautismo. Cada uno encontró la llamada en un recodo de su propia historia. «Ha sido providencial, un regalo de Dios. Fueron apareciendo uno a uno», indica Álvaro Zamora, el también joven sacerdote que ha acompañado a estos chicos y chicas durante casi dos años de preparación. «No les ha obligado nadie, cada uno ha llegado con su historia, con diferentes edades y hemos podido hacer este grupo tan majo. Dios los ha traído».

 

Cuando la duda es la clave

Un Dios al que cada uno de ellos y ellas han encontrado de una forma personal y diferente. Pero de una manera o de otra, todos expresan que el camino empieza dando cabida a la duda, no desoyendo la inquietud y atreviéndose a la búsqueda. «Yo siempre había tenido intriga por Dios» dice Natalia. Y Lucas se explaya: «Lo que te hace recapacitar es preguntarte mucho, dudar mucho, cuando te ves tanto en las buenas situaciones como en las malas. Es un camino por el que te va llevando el deseo de encontrar la tranquilidad, de no preguntarte más. Pero al fin y al cabo cada día te sigues preguntando, aunque cada duda viene a su tiempo, sin amontonarse».

 

El paralelismo de las historias de Víctor y Patricia con las que encontramos en la Escritura dan que pensar. Víctor relata como «un día, porque así lo quiso Dios, cuando tenía 15 o 16 años, tuve un sueño y esto puede creerlo el que quiera. En ese sueño yo estaba con Jesucristo, y eso fue un punto de inflexión muy importante en mi vida, porque pensé ‘a lo mejor, tengo que dudar más, no tengo que estar tan seguro de que no existe Dios, me lo tengo que plantear, investigar un poco más…’ En el sueño me acuerdo de estar en una paz que no había sentido nunca. Y pensé que estome iba a hacer más bien que otras cosas en mi vida. Ahora cuando estoy en la iglesia me siento en paz. Me siento en casa».

 

Patricia se cayó de un caballo. Literalmente. Tenía once años y los médicos apenas le dieron esperanza de vida. Incluso en el caso de que sobreviviera, decían, las secuelas le iban a impedir llevar una vida normal. «Pero yo, de un día para otro, me desperté del coma sin ninguna secuela, caminando. Y al pasar los días empecé a reflexionar. El ser humano, por si mismo, no puede curarse de esta manera. Algo tiene que haber». Un pensamiento que le acompaña desde entonces afirmando su convicción en un Dios bondadoso y cuidador. «El mundo para mí es casi perfecto», indica maravillada. «Solo con el hecho de cómo se forma un niño de unas pocas células piensas ¿quién es capaz de hacer algo así? Si la gente se para a mirar a su alrededor, hay muchas razones para encontrar a Dios y ser agradecidos».

 

​La misión ha comenzado

Álvaro Zamora destaca de este grupo de jóvenes esa capacidad para maravillarse y disfrutar la novedad de lo que están descubriendo. «Me emociona escucharles, porque me doy cuenta de que me dan un buen repaso en muchas cosas».

 

Y es que, sin estar aún bautizados, sin haber sido confirmados y enviados, estos adolescentes ya se han convertido en testigos del Evangelio en su alrededor. «Despiertas dudas, no solo por el hecho de bautizarte, sino porque crees», explica Lucas. «Cuando se enteran, se atreven a preguntarte más. ¿Qué dice la Biblia? ¿Qué hace Dios en esta u otra situación? Sobre todo ponen interés en temas que son más íntimos y del día a día». La hermana de Silvia también se está planteando seguir sus pasos. «Me pregunta mucho por todo lo que hacemos. Ella sabe que lo va a hacer (pedir el bautismo) aunque aún no ha encontrado el momento».

 

También hay quienes se ríen o «nos sueltan burradas». Víctor lo tiene claro: «Yo rezo por ellos, porque también hay alguno que luego te pregunta con interés. Tengo esperanza en que alguno se lo plantee». En la misma línea Natalia se dirige directamente a otros jóvenes en su misma situación: «Si hay gente que está pensando en bautizarse con nuestra edad, que no tenga miedo. Que lo haga. Y que siga acercándose más a Dios, que es amor incondicional y da la paz».

 

Lucas recomienda «acercarse a Dios de la forma que sea. Preguntando, leyendo, hablando con quien sea. Que no se dejen llevar de un miedo propio o de su familia, o por la costumbre que siga su entorno o sus amigos. Haz lo que creas que te beneficia a ti, porque seguro que acabas acertando». Con pocas palabras, Silvia ofrece una clave que ha sido importante para todos ellos: «Si te lo llevas planteando un tiempo, por algo será. Nunca es tarde».

 

Semillas que dan su fruto sin que el sembrador sepa cómo

Desde luego, no lo es para este grupo, al que acompañarán este sábado otros ocho jóvenes del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán que recibirán la confirmación, también algo más tarde de lo que es habitual en la diócesis. En este caso la decisión de confirmarse ha venido precedida de su pertenencia y participación en el recientísimo grupo de pastoral juvenil (GPJ) creado en Aranda el pasado curso. Una iniciativa que aglutinó a un nutrido grupo de adolescentes entorno al tiempo libre y que poco a poco ha hecho surgir en varios de ellos el deseo de confirmar su fe a través del sacramento, posibilitándoles madurar y formarse para recibirlo. Más aún: el GPJ de Aranda también va a ser el cauce que facilite a estos jóvenes que su vínculo eclesial permanezca y se afiance: varios de ellos colaborarán este verano con el segundo campamento arciprestal para niños y adolescentes, que marcará un hito con 200 participantes. Y ya se están dando los primeros pasos para crear el curso próximo un grupo de jóvenes de postconfirmación.

 

«Proponemos a todos entrar por la puerta y ellos entran por la ventana». Lo ha dicho el obispo de Limoges, Pierre-Antoine Bozo, a la vista de los miles de adultos, muchos de ellos jóvenes, que recibieron el bautismo en Francia el domingo de Pascua. Afortunadamente nuestra Iglesia tiene muchas ventanas y cada una de estas almas ha encontrado la suya por la que entrar. Y se han convertido así en un regalo para la Iglesia, en particular para la que peregrina en la Ribera.

El arzobispo participa en la inauguración de ‘Hospitalitas’ en Villafranca del Bierzo

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En la mañana de ayer, miércoles 12 de junio, se inauguró la sede castellano-leonesa de una nueva edición de Las Edades del Hombre, titulada Hospitalitas, en Villafranca del Bierzo, León y diócesis de Astorga. A la inauguración acudió Su Majestad el rey Felipe VI, acompañado de un gran número de obispos, entre los que se encontraban Mons. Abilio Martínez Varea, obispo de Osma-Soria y presidente de la Fundación Las Edades del Hombre; y Mons. Jesús Fernández González, obispo de Astorga, que ejerció de anfitrión. Además, les acompañaron Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos; Mons. Francisco José Prieto Fernández, arzobispo de Santiago de Compostela; Mons. Luis Ángel de las Heras, obispo de León; Mons. Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo; Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol; y el obispo emérito de Santander, Mons. Manuel Sánchez Monge. Por parte de la archidiócesis, además del arzobispo, acudieron el vicario general, Carlos Izquierdo Yusta, el delegado de Patrimonio, Juan Álvarez Quevedo, y el director del Taller de Restauración, Antonio García Ibeas.

 

En primer lugar, el grupo visitó la iglesia de Santiago, donde una proyección audiovisual en 360 grados representaba, a través de diferentes personajes bíblicos, distintas escenas de hospitalidad. Después de esta primera parte, el grupo acudió a la colegiata de Santa María, donde esperaba el grueso de la comitiva. Allí, Su Majestad fue recorriendo las distintas estancias de la exposición. Una muestra en la que la archidiócesis de Burgos ha contribuido con 25 piezas, distribuidas entre sus dos sedes de Villafranca del Bierzo y Santiago de Compostela.

 

Al concluir el recorrido de Hospitalitas, Su Majestad inauguró el Libro de Honor con una extensa dedicatoria y llegó el momento de los discursos, realizados en una sala en la que se expone uno de los tapices con los que la archidiócesis ha contribuido a la exposición. En sus palabras, el obispo de Astorga reconoció que «el arte cristiano en sus diversas formas se revela como un lenguaje universal que trasciende barreras corporales y lingüísticas. A través de la belleza y la creación, el arte nos ofrece un atisbo de la gloria de Dios y nos invita a contemplar los misterios de nuestra fe de una manera profunda y tangible», señaló Mons. Fernández, antes de añadir que «hoy también es el patrimonio que derriba fronteras para unir dos territorios con lazos de fraternidad, Galicia y Castilla y León».

 

El próximo miércoles, 19, será la inauguración de la parte de Hospitalitas que acoge Santiago de Compostela de manera simultánea a Villafranca, «dos lugares irremediablemente unidos por el Camino de Santiago», subrayó el obispo. Un Camino de «hospitalidad» que es el eje vertebrador de la presente edición de Las Edades del Hombre como lo es también «del Viejo Continente que se debate entre dos posturas extremas: convertirse en un modelo de eficiencia económica o hacer tabla rasa de su historia, de su filosofía, de su espiritualidad, de su religión», expresó Mons. Fernández.

 

Después de la visita, y como novedad, Su Majestad el rey Felipe VI departió amigablemente con los presentes y se mostró disponible para todo aquel que quiso acercarse a hablar con él.

La Virgen de la Piedad arandina recuperará este verano su esplendor original

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La Virgen de la Piedad, una talla del finales del siglo XVI que alberga la iglesia Santa María la Real de Aranda se someterá durante los tres próximos meses a una intervención que permitirá recuperar su color y brillo original y reparar algunos deterioros causados por el tiempo. Se trata de una imagen que procesiona cada año en la Semana Santa arandina junto a la Hermandad penitencial de Nuestra Señora de la Piedad y el Santo Cristo de la Agonía de la que es titular.

 

La Junta de Castilla y León ha encargado estos trabajos de restauración a Juan Carlos Álvarez Sánchez por un importe de 3.600 euros y con un plazo de tres meses para su realización. La administración regional se hace cargo de esta intervención al reconocer que «esta imagen forma parte del patrimonio cultural de la Semana Santa de Aranda de Duero» y constatar que «a lo largo del tiempo los materiales que la conforman vienen presentando deterioros y alteraciones que afectan a su correcta conservación y potencial estético».

 

Tal y como se describe en el encargo de su restauración, esta valiosa imagen representa ‘la Quinta Angustia de María’, momento en el que la Virgen Dolorosa recibe en su regazo el cuerpo de su Hijo tras ser descendido de la Cruz antes de ser sepultado. «Es de dimensiones inferiores al natural, está tallada en madera, ahuecada parcialmente por su parte posterior (con una tapa que impide ver el ahuecado) y policromada en su totalidad».

 

El reto que tienen por delante los profesionales pasa por remediar las deficiencias que han aparecido en los ensambles y encoladuras, alguna falta y rotura de volumen, deterioros estéticos, fundamentalmente en la policromía y deterioros en el sistema de anclaje que compromete su sujeción para ser procesionada.

 

El informe inicial indica también la talla «está repolicromada y presenta un barniz superficial muy brillante y amarillento que disturba notablemente el cromatismo de la imagen. Los trabajos a realizar deben estar encaminados a paliar y subsanar los deterioros mencionados y reintegrar cromáticamente las lagunas presentes con el fin de restaurar el potencial estético de la imagen».

La HOAC de Burgos clama ante el último fallecido en accidente laboral: «¡Ni un muerto más!»

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La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Burgos realizó el pasado jueves, 6 de junio, en la plaza Mío Cid de la capital, frente a la fachada del Teatro Principal, una concentración para mostrar su indignación ante el último accidente laboral ocurrido en la provincia, que se saldó con la muerte de un trabajador.

 

Se trata de Luis Carlos da Costa Ferreira, natural de Pancorbo, aunque de origen portugués, y vecino de Haro (La Rioja), que falleció el pasado 15 de mayo al sufrir un accidente laboral en la fábrica Transformados Siderúrgicos de su localidad natal, en la que trabajaba.

 

Luis Carlos estaba en su puesto de trabajo en la fatídica noche del 15 de mayo, cuando una pieza metálica tipo fleje, de las que se fabrican en esa factoría, se desplomó sobre él. El fleje es un tipo de banda metálica delgada y plana que puede estar hecha de diferentes materiales, como acero inoxidable, acero al carbono o aleaciones de aluminio, entre otros. Cuando los servicios de emergencia llegaron, Luis Carlos ya se encontraba inconsciente debido al accidente.

 

Durante la concentración, a la que acudieron cerca de una treintena de personas, se leyó un comunicado en el que se lamentó la muerte de Luis Carlos y se recordó, entre otras cuestiones, que «la siniestralidad laboral y la pérdida de la salud en el trabajo genera un enorme sufrimiento a trabajadores y familias». Por ello, en el encuentro se reivindicaron «mejores condiciones laborales y mayor seguridad en los trabajos, implicación más activa de las instituciones para controlar el cumplimiento de la ley, mayor conciencia y sensibilidad social y empresarial y que los trabajadores no se resignen ante la siniestralidad laboral».

 

Desde la campaña Cuidar el trabajo, cuidar la vida, que la HOAC de Burgos está celebrando durante este curso, la institución se reafirma «en el compromiso en la lucha por unas condiciones de trabajo dignas y por la defensa de la salud laboral y la acogida a las personas migrantes. El trabajo es para la vida. ¡Ni un muerto más!», recuerdan.

«Recogimiento y testimonio de fe en la plaza pública»

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La parroquia de San Cosme y San Damián y su Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas actuaron como anfitrionas, el pasado sábado, del vigésimo cuarto encuentro diocesano de Hermandades y Cofradías. Organizado por la delegación de Religiosidad Popular, este evento pretende reunir a hermanos de cofradías penitenciales y de gloria de toda la provincia en una jornada de convivencia «que entrelaza oración y formación, recogimiento y testimonio de la fe en la plaza pública», como explica el delegado, Lucinio Ramos.

 

«Ante una sociedad que camina por derroteros descreídos, las cofradías siguen poniendo su granito de fe sencilla, llenándose de nuevos ánimos para construir el Reino», prosigue del delegado. Por eso, la jornada contó con una presencia pública de las cofradías en la calle, que acompañaron al Santísimo Sacramento en procesión desde la catedral hasta la iglesia de San Cosme, donde se celebró la eucaristía presidida por José Luis Lastra, vicario de Pastoral. En su homilía, recordó a los cofrades –unos 300– que «su misión es evangelizar, llevar la buena noticia de Jesús a los demás» y «sentir una unión especial con la propia parroquia donde la cofradía está establecida».

 

Además de la misa, hubo tiempo para visitar la exposición «Milagros eucarísticos», organizada por la parroquia con las explicaciones sobre la eucaristía del beato Carlo Acutis, el joven italiano que será próximamente canonizado. También conocieron parte de la historia y costumbres de la cofradía que tiene sede en esta parroquia, una de las más antiguas de la ciudad y cuyos orígenes se remontan a 1794.

 

El presidente de la Junta de Semana Santa, Luis Manuel Isasi, invitó a los asistentes a la presentación del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, que se celebrará en Sevilla del 4 al 8 de diciembre; dicha presentación será el próximo miércoles, 12 de junio, en el Salón Rojo del Teatro Principal. Este Congreso Internacional busca impulsar la oportunidad que ofrece la religiosidad popular para la nueva evangelización ante los desafíos del mundo actual. El Encuentro terminó con una comida de hermandad.