Don Fidel visita Salas de los Infantes y varias parroquias cercanas

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El arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, realizó este sábado una visita pastoral a la zona de Salas, donde la jornada comenzó en esta localidad con una visita a la casa y la comunidad de Hermanas del Niño Jesús Pobre, para a continuación dirigirse a la residencia de mayores Río Arlanza donde pudo saludar a los residentes y a un grupo de Aspanias. Posteriormente, el arzobispo se desplazó hasta las localidades de Arroyo de Salas, Hoyuelos de la Sierra, Terrazas, Monasterio de la Sierra y Castrovido. Allí ha tenido un encuentro con los vecinos y ha visitado los templos.

 

Por la tarde, don Fidel volvió de nuevo a Salas, donde visitó la residencia «Santa María la Mayor» saludando a todos; seguidamente se reunió con el consejo pastoral y económico de la parroquia. A continuación se organizó una asamblea parroquial, donde se pudieron intercambiar impresiones y plantear a don Fidel diversas cuestiones. La visita pastoral concluyó con la misa estacional en la iglesia de Santa María, finalizando con un ágape fraterno en los salones parroquiales.

«Mediadores del amor de Dios»

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Tres seminaristas del Seminario diocesano misionero Redemptoris Mater, Stefano Malerba, Isac Godinho de Asís y Aaron de Jesús Marchelli, y otro del Seminario de San José, Pablo Dorado Pardo, han dado esta tarde un paso más en su camino hacia el sacerdocio. Con el rito de admisión al diaconado y presbiterado, estos cuatro jóvenes han confirmado delante del arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, que han sentido en sus vidas la vocación a la vida sacerdotal y se han comprometido a formarse diligentemente para recibir en el futuro la ordenación. Por su parte, la Iglesia burgalesa se responsabiliza de su acompañamiento, ofreciéndoles los medios adecuados para lograr su objetivo.

 

La ceremonia se ha desarrollado en la capilla del Seminario de San José en el marco de una celebración eucarística a la que han acudido amigos y familiares de estos cuatro jóvenes. En su homilía, el pastor de la diócesis les ha recordado que «vosotros fuisteis creados por amor de Dios para ser imágenes vivas de su Hijo. Dios os quiere y os ha llamado para que hagáis visible a los demás el amor que nos tiene».

 

Según el arzobispo, estos tres jóvenes «no renuncian al amor», sino que «se abren a uno más grande, al amor que da sentido al amor humano». Con el paso que han dado esta tarde, «responden a Dios, y su respuesta es para su gloria y para las miles de personas que no conocéis y para las que vais a ser mediadores del amor de Dios».

 

«Un bien escaso»

 

«Ninguno de nosotros es fruto de la casualidad», les ha recordado el arzobispo. Al igual que María, cuya solemnidad de la Inmaculada celebra hoy la Iglesia, estos jóvenes han sido creados «por el amor de Dios». «Y Dios os llama desde el amor y para el amor», es decir, «para que seáis mediadores de ese amor para los demás».

 

En este sentido, el arzobispo se ha felicitado por la entrega generosa de estos cuatro jóvenes seminaristas, a los que ha calificado como «un bien escaso» que hay que cuidar. «Y no es que Dios quiera esa escasez, sino que nosotros no le ponemos las cosas fáciles con nuestra falta de respuesta» y una decreciente natalidad. Con el rito de admisión, estos cuatro jóvenes están cada vez más cerca de recibir la ordenación sacerdotal.

 

Más: Galería fotográfica del acto

«En María resplandece el amor de Dios»

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Sencillez y servicio han sido dos de las cualidades que el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, ha destacado de la Virgen María. La Vigilia de la Inmaculada ha servido al pastor de la diócesis para señalar que en ella «resplandece el amor de Dios». Un amor que se trasluce en su respuesta al plan salvador de Señor, su «bellísima e inigualable sencillez» y su «entrega generosa a los demás». «María podría haberse quedado saboreando el don especial que Dios hizo en ella y, sin embargo, se puso a prisa en camino para servir a su prima Isabel».

 

El servicio es una de las virtudes que el arzobispo ha implorado a la Madre de Jesús para todos los presentes y, de modo particular, para los diáconos permanentes. Mientras celebran su encuentro nacional en Burgos, don Fidel Herráez, ha dicho que ellos son «el servicio de Dios hecho sacramento» y les ha pedido imitar en sus vidas el ejemplo de entrega de la Virgen.

 

La vigilia ha contado con el testimonio de uno de ellos, venido de Santander, y una joven burgalesa. La oración ha concluido con la exposición del Santísimo Sacramento y posterior bendición solemne. Mañana, el arzobispo presidirá una eucaristía, en la que también participarán los diáconos del país, a las 12:00 del mediodía en la catedral.

 

Ver más: galería fotográfica de la vigilia

Una vocación en auge

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El Seminario diocesano de San José acoge desde la tarde de hoy y hasta el próximo sábado el XXXII encuentro nacional del diaconado permanente. Con el lema «El ministerio del diácono: liturgia, palabra y caridad», diversas ponencias articularán cada una de estas dimensiones del ministerio diaconal. El encuentro contará, además, con varias celebraciones litúrgicas, mesas redondas de testimonios y visita a distintos lugares de la ciudad, como la catedral o los monasterios de las Huelgas y las Salesas.

 

Cerca de sesenta diáconos de los 415 con los que cuenta España participan -algunos junto a sus esposas- en estas jornadas que, organizadas por la comisión del Clero de la Conferencia Episcopal Española, se celebran por primera vez en Burgos. El arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, ha sido el encargado de inaugurar estas jornadas con un saludo de bienvenida. A su alocución han seguido otras palabras de don Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres y presidente del Comité Nacional para el Diaconado Permanente.

 

La jornada de hoy ha contado con una ponencia a cargo de Luis García Gutiérrez, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia, sobre el servicio litúrgico que desempeñan los diáconos. Mañana, las ponencias correrán a cargo de Santiago del Cura Elena, profesor en la Facultad de Teología de Burgos y uno de los grandes expertos en teología del diaconado, y de Fernando Fuentes Alcántara, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

 

Mañana, los diáconos participarán en la vigilia de la Inmaculada a las 22:00 horas en la parroquia de San Cosme y San Damián y el viernes asistirán a la solemne eucaristía de la Inmaculada, presidida en la catedral por el arzobispo a las 12:00 del mediodía.

 

El diaconado es el primer grado del sacramento del orden. Aparecen ya mencionados en el Nuevo Testamento y, en el transcurso de la historia, pasó a ser visto con un paso intermedio necesario para recibir la ordenación sacerdotal. El Concilio Vaticano II restauró como una vocación permanente y su número ha crecido desde entonces. En la actualidad, Burgos cuenta con dos diáconos permanentes.

 

Entre sus funciones litúrgicas, puede administrar el bautismo, presidir la celebración del matrimonio, las exequias, las exposiciones del Santísimo y repartir la comunión. También puede leer el evangelio en la misa y bendecir imágenes o el agua. Tiene muchas funciones parecidas al sacerdote pero no puede consagrar ni confesar.

 

Más: galería fotográfica del acto inaugural

«Aquí hay madera»

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Siguiendo con el itinerario de su visita pastoral a la diócesis, el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, conocía el pasado fin de semana la parroquia del Hermano San Rafael. Construida en el barrio de Vista Alegre de la capital hace 23 años, es una de las últimas parroquias erigidas en la ciudad. Cuenta con numerosos niños en sus catequesis y actividades de tiempo libre y sus voluntarios, catequistas y animadores superan los doscientos. Su feligresía se caracteriza por su juventud y se calcula que viven más de 12.000 personas en los límites de su geografía.

 

Durante los pasados viernes y domingo, el pastor de la diócesis ha podido conocer de primera mano toda la labor que se realiza en la parroquia. Las distintas reuniones con sacerdotes, catequistas, equipos de voluntarios y responsables de los distintos grupos, así como con los miembros de los consejos parroquiales de economía y pastoral trazaron al arzobispo «unas bellas pinceladas de un hermoso cuadro que es esta parroquia».

 

Así lo indicó el propio don Fidel a la asamblea parroquial reunida el viernes y que dio lugar a una intensa visita pastoral que contó también con reuniones con los padres y niños que acuden a la catequesis y celebraciones de la confirmación, donde recibieron el sacramento 54 adolescentes. A estos jóvenes les animó a continuar formando parte de la vida parroquial y a no ver la confirmación como la «culminación de un proceso», sino como un paso significativo más de un proceso que dura toda la vida. «Lo normal es que tras recibir el sacramento continuarais vuestra formación para ser más y mejores amigos de Jesús», les dijo.

 

«Una parroquia con mucha vida»

 

Igualmente, el domingo, el arzobispo presidió una solemne misa estacional donde, aseguró, «he encontrado una comunidad con mucha vida». «Aquí hay madera», señaló a los presentes, mientras les animó a «seguir adelante en esta hermosa tarea, porque vale la pena». Con motivo del primer domingo de Adviento, exhortó a los presentes a «mejorar en un aspecto de nuestra vida para que, en esa realidad, haya más Navidad».

 

A lo largo de la visita pastora, el arzobispo también ha tenido momentos para charlar en distintos encuentros distendidos con muchos de los fieles que han querido saludarle personalmente. La visita concluyó con la firma de los libros parroquiales.