Miranda acoge la V Edición del Encuentro de Naciones

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El primer día del mes de junio, con una temperatura agradable (no sobraba la chaqueta), se ha celebrado la V Edición del Encuentro de Naciones de Miranda de Ebro en una nueva ubicación: el colegio Sagrados Corazones. Toda una tarde de convivencia en la que pusieron puestos hasta 18 países: Argelia, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa de Marfil, Ecuador, España, Ghana, Mali, Marruecos, México, Nigeria, Perú, Rumanía, Senegal, Somalia y Venezuela.

 

Tras visitar los diferentes stands y recibir el ‘pasaporte de las naciones’, el Encuentro comenzó con una oración a partir de un texto del evangelio de San Mateo, que dice «Vosotros sois la luz, vosotros sois la sal», una frase cantada del Corán, y el rezo del Padrenuestro. A continuación, cada país fue desfilando por el escenario para presentarse. Entre medias, diversas actuaciones: el grupo de danzas de Santa Gadea del Cid, un grupo de baile de Rumanía llegado desde Vitoria, una pareja de bolivianas y un saxofonista colombiano, que pusieron la nota musical de color.

 

También hubo rifa de varias cestas de productos de comercio justo, una espectacular piñata para los niños, preparada por la delegación mexicana, y la degustación de los diversos platos típicos. Una bonita tarde de convivencia entre mirandeses de muy diversas procedencias, organizada por la Comisión Arciprestal de Pastoral de Migraciones de Miranda de Ebro, y con la hospitalidad de los religiosos de los Sagrados Corazones, que cedieron el espacio.

Cáritas hace balance de su acción en 2023: «Es posible recalcular la ruta»

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La pobreza severa sigue estancada. El ingreso mínimo vital no alcanza más que al 44% de las personas que lo necesitan. La precariedad laboral se ceba especialmente con los parados de larga duración, los jóvenes menos cualificados y las mujeres con hijos. El empleo no es estable ni suficiente y los salarios no alcanzan para llevar adelante una vida digna. La imposibilidad de acceder a una vivienda es un problema estructural y los sistemas de acogida a extranjeros están saturados. Es la radiografía social que Cáritas Burgos ha denunciado esta mañana, en el marco de la fiesta del Corpus Christi, día en que la entidad celebra su fiesta y hace públicos los resultados de su acción y el modo en que ha empleado sus recursos [consulta aquí la memoria completa].

 

En 2023, la institución eclesial atendió en la provincia a 7.040 familias a través de un total de 89.217 intervenciones que han beneficiado a 10.687 personas. Unos datos que, pese a aumentar un 1,5% respecto al año precedente, se mantienen en la «estabilidad» habitual. Para un 34% de las personas atendidas, era la primera vez que recurría a Cáritas, lo que demuestra, de un lado, «que hay una renovación en las familias que sufren la exclusión» y de otro, que «hay muchas personas que dejan de necesitar el apoyo de Cáritas gracias a nuestra formación y la intervención otras entidades», como ha explicado María Gutiérrez, coordinadora de Acción Social de la entidad.

 

En cuanto a los perfiles de las personas atendidas, Gutiérrez señala que existe un equilibrio entre hombres y mujeres y que crece el número de extracomunitarios (el 59%), procedentes en su mayoría de Colombia, Venezuela, Perú y Honduras. También constatan que están cada vez mejor cualificados (el 18% posee bachillerato o estudios superiores) y que más de la mitad están desempleados, aunque también hay un 17% de usuarios que trabajan.

 

El mayor esfuerzo económico de la entidad fue destinado a adelantar las «no suficientemente ágiles» ayudas de la administración, haciendo que el dinero –554.909 euros– llegue «en tiempo y forma» a las personas que más lo necesitan. Por programas, el de acogida parroquial es el que concentra mayor número de atendidos, aunque también se ha aumentado en infancia –con la prestación, incluso, de sistemas informáticos para que niños y adolescentes puedan completar sus tareas escolares–, mayores –con la implantación en cinco localidades del ámbito rural– y personas sin hogar, que ha atendido un total de 1.184 personas, aumentando considerablemente los jóvenes en situación irregular. El programa de empleo, por otro lado, hah logrado 1.065 inserciones laborales y EMBICO, su propia empresa, ha firmado 61 contratos. «Queremos afinar en recursos y energías para llegar realmente a los más excluidos», ha trasladado Gutiérrez.

 

Ayuda y colaboración

 

Después de la pandemia y el estallido de la guerra en Ucrania, 2023 ha sido un «año ordinario» para Cáritas. No obstante, también ha sufrido las consecuencias de una inflación que «afecta a todos», como ha explicado su director, Jorge Simón. El año pasado, Cáritas aumentó un 19% el importe de sus ayudas directas, superando los 855.000 euros, que fueron destinados a sufragar los precios de los alimentos, combustible y suministros de las personas atendidas en una sociedad «de dudosa y moderada sensación de prosperidad». En total, Cáritas invirtió en sus programas 4.022.644 euros.

 

Simón también ha subrayado el «equilibrio» entre las fuentes públicas (37,08%) y privadas de sus ingresos (62,92%). Ha agradecido a todas las administraciones locales y regionales que confían en la entidad para realizar diferentes intervenciones a través de diversos convenios en toda la provincia, y no ha querido olvidarse de los 735 voluntarios que posibilitan el desarrollo de sus programas, 35 más que el año precedente. De igual modo ha señalado cómo la entidad ha aumentado su aportación a la ayuda internacional, con especial atención a Ucrania, Tierra Santa, Bolivia, Marruecos y Turquía.

 

Por su parte, el delegado episcopal de Cáritas, Mario Vivanco, ha subrayado que la misión de la entidad es «abrir caminos de esperanza» en medio de un clima de «desorientación». «Es posible recalcular la ruta». «Es una tarea ardua, que conlleva una responsabilidad afectiva y efectiva, coherente y cercana» para lograr «la defensa de la dignidad de las personas vulnerables, el acceso a sus derechos, la integración plena de los migrantes y el acceso al mercado laboral mediante la formación».

El Seminario revive una nueva edición de su torneo de fútbol San José

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La dinámica es sencilla. Se conforman equipos de cinco a siete miembros que disputan distintos partidos de clasificación de ‘fútbol 5’ hasta llegar a la final. Los juegos se configuran por edades, desde 4º de primaria a 2º de bachillerato, con categorías que van desde cadetes a alevines, pasando por infantiles. Junto a la competición, la jornada se completa, además, con chapuzones en la piscina y momentos de convivencia y oración, teniendo como telón de fondo el Seminario y las vocaciones a la vida sacerdotal. De hecho, los propios seminaristas se encargan de la logística, de la configuración de los equipos y del arbitraje de los partidos, que riegan con el relato de su propio testimonio vocacional y la invitación a participar en los demás eventos que organizan durante el año.

 

El torneo San José se ha convertido así en otro ‘clásico’ competitivo, una apuesta vocacional que, desde que se puso en marcha hace ahora ocho años, gana adeptos en cada edición. El pasado sábado 1 de junio, coincidiendo con la final de la Champions League, 250 chavales, procedentes de parroquias, colegios y asociaciones, se dieron cita en el Seminario para asistir a esta competición.

 

En total, se configuraron 30 equipos, que disputaron los partidos de clasificación hasta el torneo final. El vencedor en la categoría cadete fue el equipo ‘West Jamón’, del colegio Niño Jesús. En la categoría infantil, la medalla se la llevaron los integrantes del equipo ‘Unicef’, del colegio y parroquia San Pedro y San Felices. El premio alevín recayó en ‘The Crazy Nuns’, del colegio Concepcionistas. La jornada concluyo con la entrega de galardones y una fiesta final.

Honrar al Santísimo con los cinco sentidos en la Ribera

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Flores, campanas, fragancias silvestres y vistosas alfombras elaboradas con serrín coloreado han expresado este domingo la especial devoción a Jesús Sacramentado en dos localidades de la Ribera del Duero.

 

En Berlangas de Roa sus habitantes llevan semanas recogiendo pétalos de sus jardines y flores silvestres de los campos cercanos con los que han elaborado cuatro tapices y adornado otros tantos arcos por los que ha pasado la procesión del Corpus Christi. Las alfombras solo han sido pisadas por el sacerdote que lleva la custodia, mientras que el resto de la procesión le acompañó por los laterales. El Santísimo también se ha encontrado a su paso por las calles de Berlangas con cinco altares ornamentados también con flores y hierbas aromáticas por varias familias que renuevan esta tradición heredada de generación en generación.

 

Al colorido y fragante homenaje a la Eucaristía en este municipio ribereño se ha añadido este año el sonido de las campanas, que han sido lanzadas al vuelo con un toque particular empleado exclusivamente para la fiesta del Corpus. Ha sido Pablo de Diego Melero, joven campanero de Berlangas, quien de forma manual ha hecho sonar las campanas media hora antes del comienzo de la misa. El toque particular del Corpus, que anuncia fiesta grande y en el que suenan todas las campanas, incluye repique y volteo, y es una de las enseñanzas legadas por el último maestro campanero del pueblo antes de su fallecimiento hace unos años.

 

En Aranda la procesión del Corpus también atravesó un tramo alfombrado en su recta final desde la Plaza Mayor hasta la iglesia de Santa María. Desde las seis de la mañana del domingo un grupo de 14 adultos acompañado de varios niños elaboraron con serrín coloreado un tapiz de 65 metros de largo jalonado con símbolos cristianos y de algunos de los colectivos que participan en la elaboración ornamental. A las cuatro horas de trabajo que costó elaborar el tapiz se suman los meses previos de preparativos, en los que se diseñan las imágenes en una plantilla, se recoge el serrín y se tiñe con el colorido necesario para completar los dibujos.

Corpus Christi: «El pan que nos abraza»

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«Cuántos baños de eucaristía necesitamos». Como si de gestionar los melanomas se tratara, estar delante del Señor es similar a ponerse ante el sol. «El Señor está para ti en miles de sagrarios; se expone ante ti en la custodia. Yo me expongo ante el sol de tu amor, Señor, para que tú puedas sanar mis llagas y dolores». Con esta imagen, el arzobispo ha invitado a los burgaleses a vivir la solemnidad del Corpus Christi. Para mons. Mario Iceta, la eucaristía es el pan de la libertad, el pan que ayuda a caminar y fortalece en en recorrido de la vida, el pan del amor, el pan que anticipa el Paraíso. Así lo ha desgranado en su homilía, pronunciada en una concurrida catedral. En la celebración han cobrado especial protagonismo los niños que este año han recibido su primera comunión y los voluntarios y agentes de Cáritas diocesana.

 

«No se puede amar sin libertad», ha explicado. Y frente a un mundo en el que obedecer no está de moda, ha asegurado que «la perfección de la libertad es la obediencia a Cristo, porque nos libera de las esclavitud». Y «si no obedeces al Cristo por amor, obedeces a la serpiente como esclavo», ha recomendado. Por eso, y porque «la vida nos cansa porque es compleja y tiene oscuridades», Cristo se regala en este pan «de fortaleza, de esperanza; el pan que nos abraza» para poder avanzar por el camino de la vida.

 

Para el pastor de la Iglesia en Burgos, la eucaristía es también «el pan del amor», «es el don que posibilita que nosotros podamos ser don para los demás, para amar a los enfermos, a los que no tienen, a los migrantes; para amar hasta nuestros enemigos… Cuánto necesitamos este pan», ha insistido. Por eso, coincidiendo con el Corpus Christi hoy también se celebra el día de Cáritas. Porque esta entidad de la Iglesia, a la que ha agradecido especialmente su tarea, nos «espolea a entregarnos a los demás, a darnos como el Señor».

 

Por último, la eucaristía es también anticipo del banquete celestial. «Es el pan que une el cielo y la tierra, anticipo de aquel banquete donde no se sirven viandas humanas, sino que Cristo mismo se nos da para toda la eternidad», ha concluido.

 

Procesión

 

Tras la misa, y como celebra la Iglesia desde que se instituyera la solemnidad del Corpus Christi en el siglo XIII, ha tenido lugar la procesión con el Santísimo sacramento, que ha recorrido las calles del centro de la ciudad. A lo largo del trayecto, no han faltado los aplausos y vivas a Jesús sacramentado, los bailes de danzantes, altares adornando el recorrido y representantes de movimientos de adoración eucarística. Voluntarios de Cáritas han alfombrado con serrín parte de la calle Laín Calvo. El tintinábulo y la umbrela (distintivos propios de las basílicas) también han formado parte de la comitiva. Como es tradición, la fiesta ha contado además con la presencia de gigantillos y gigantones. El mundo civil también se ha hecho presente, con la alcaldesa de la ciudad al frente, y diputados provinciales.

 

Al finalizar la procesión, el arzobispo ha impartido la bendición con el Santísimo a los pies de la catedral, deseando que alcanzara a todos los rincones de la archidiócesis, especialmente a los enfermos, los migrantes, las personas que más sufren y los jóvenes que esta semana deberán pasar sus pruebas de acceso a la universidad.