Las provincias eclesiásticas de Burgos y Pamplona se reúnen de forma conjunta en Vitoria

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El edificio del Seminario de Vitoria fue ayer un ir y venir de arzobispos, obispos y vicarios generales. A primera hora de la mañana, el nuevo arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Mons. Florencio Roselló Avellanas, presidía la reunión de su provincia eclesiástica, integrada por su archidiócesis y las diócesis de San Sebastián, Calahorra y La Calzada-Logroño y Jaca. Poco después llegaba la delegación de la provincia eclesiástica de Burgos, integrada por esta archidiócesis y las diócesis de Vitoria, Bilbao, Osma-Soria y Palencia, que se han reunido en un encuentro presidido por Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa. En ambas reuniones se abordaron temas de pastoral juvenil, aranceles, oficinas de protección de menores y algunos de los asuntos que serán tratados en la próxima Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que se celebrará del 4 al 8 de marzo en Madrid.

 

Posteriormente, se celebró una asamblea conjunta de ambas provincias. En esta reunión, de más de dos horas de duración, los arzobispos, obispos y vicarios generales compartieron impresiones y perfilaron líneas de trabajo que permitirán avanzar de manera conjunta hacia una fructífera colaboración interdiocesana en asuntos de vital trascendencia como son la promoción vocacional y la formación, siempre en armonía con las propuestas que el papa Francisco transmitió a todos los obispos españoles el pasado mes de noviembre en Roma. Se trata del primer encuentro de esta clase que se ha realizado en Vitoria en los últimos 30 años.

La Catedral expone el nuevo Ecce Homo de Mateo Cerezo el Joven

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Este jueves, 15 de febrero, la capilla de los Condestables de la catedral de Burgos ha acogido la presentación de una obra recientemente atribuida al pintor burgalés Mateo Cerezo el Joven (1637-1666). Este Ecce Homo se expondrá bajo el nombre de He aquí el hombre en la seo burgalesa, tras un exhaustivo proceso de restauración que ha devuelto a la pintura sus características originales.

 

La autoría del cuadro fue certificada el pasado mes de noviembre por Enrique Valdivieso González, catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y uno de los mayores expertos en la obra de Mateo Cerezo el Joven.

 

El deán-presidente del Cabildo Metropolitano de Burgos, Félix José Castro Lara, ha presentado la obra asegurando que «el estilo de Cerezo se define por fusionar sabiamente y de manera muy personal las tradiciones italianas, flamencas e hispanas, plasmando los valores de la Contrarreforma católica y el Concilio de Trento».

 

Junto a él, los galeristas Friedrich Magalhães y Enrique Santos, socios de la nueva galería madrileña Magalhães & Santos, han disertado sobre El impulso del barroco español en el siglo XXI y El Ecce Homo en un contexto contemporáneo.

 

La obra es propiedad de la galería y se trata de un óleo sobre lienzo, de 56,6 cm x 42,2 cm. pintado en el segundo tercio del siglo XVII y atribuido, desde el pasado mes de noviembre de 2023, al pintor burgalés Mateo Cerezo el Joven, discípulo de Juan Carreño de Miranda y miembro destacado de la escuela madrileña del pleno barroco.

 

La catedral de Burgos posee en su colección dos obras de Mateo Cerezo: un San Francisco de Asís y el ángel con la ampolla, conservado en el Museo de la Catedral, y un Cristo de la Agonía, datado en 1662-1663 y que se muestra en la capilla de los Condestables, lugar en el que también se expone desde hoy, sobre un caballete, este nuevo Ecce Homo, que permanecerá en ese emplazamiento hasta el próximo 19 de mayo, para disfrute de todos los visitantes de la catedral de Burgos.

El arzobispo, en el Miércoles de Ceniza: «Ante Dios, somos lo que amamos»

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El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha presidido en la tarde de este 14 de febrero la celebración de la eucaristía del Miércoles de Ceniza en la capilla de Santa Tecla de la catedral de Burgos. Mons. Iceta ha estado acompañado, además, por el arzobispo emérito de la archidiócesis, Mons. Fidel Herráez Vegas, y por parte del prebisterio diocesano.

 

En su homilía, el arzobispo de Burgos ha señalado que, con la celebración del Miércoles de Ceniza, «comenzamos con decisión este tiempo de Cuaresma. Pero una decisión que no parte de un voluntarismo nuestro, porque nuestra voluntad es débil. No comenzamos la Cuaresma porque ‘toca’ y me pongo en estado de Cuaresma, sino, ante todo, porque Dios nos llama. Ojalá hoy escuchéis su voz. Hoy es tiempo de gracia. El Señor abre su corazón de misericordia y nos muestra su amor».

 

Además, como es tradición en este día, durante la celebración, el arzobispo, el arzobispo emérito y algunos de los sacerdotes que han concelebrado han impuesto la ceniza a los fieles congregados en Santa Tecla, sobre la cabeza y bajo la fórmula «convertíos y creed en el Evangelio».

 

 

 

 

Concluye el triduo eucarístico en la Catedral

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La catedral de Burgos ha acogido tres días de adoración y de celebración solemne. Este año, la temática del triduo ha girado en torno al LIII Congreso Eucarístico Internacional que se celebrará en Quito, Ecuador, en septiembre de este año 2024 y que tiene por lema Fraternidad para salvar el mundo.

 

«La fraternidad es la base de la eucaristía, una fraternidad herida por la división y el pecado», ha explicado el deán-presidente del Cabildo Metropolitano de la seo burgalesa, Félix José Castro Lara. Este triduo entronca en la tradición de las cuarenta horas de adoración eucarística reparadora y como preparación inmediata para el inicio del tiempo de Cuaresma, que comenzará el Miércoles de Ceniza.

 

Hoy, último día del triduo, se ha realizado, de forma excepcional, una procesión por las naves del templo hasta la Escalera Dorada, donde se ha instalado un altar en el que se ha realizado estación a Jesús Sacramentado y se ha impartido la bendición a los numerosos congregados para esta ocasión.

 

Además, se ha ampliado la atención del confesionario por parte de los canónigos de la Catedral, para facilitar el acceso al sacramento de la penitencia.

El arzobispo preside la misa de la Jornada Mundial del Enfermo: «El pecado enferma el corazón»

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Este domingo, 11 de febrero, fiesta de Ntra. Sra. de Lourdes, la Iglesia universal ha celebrado la Jornada Mundial del Enfermo. Con ella comienza, además, la Campaña del Enfermo, que concluirá el próximo 5 de mayo, VI Domingo de Pascua, y que, con el lema Dar esperanza en la tristeza, es una invitación a centrarnos en el cuidado y acompañamiento de las personas que por diversas causas tienden a sufrir tristeza.

 

Con ese motivo, la Delegación de Pastoral de la Salud de la archidiócesis de Burgos ha organizado una misa en la iglesia de San Gil, abad, que ha presidido el arzobispo de Burgos, Mario Iceta Gavicagogeascoa. Ese templo cuenta con una reproducción de la gruta de Lourdes, donde la Virgen se le apareció a santa Bernardette Soubirous, y es sede de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Burgos.

 

En su homilía, el arzobispo ha recordado que «nadie elige estar enfermo. Cuando llega la enfermedad, aparece una gran crisis personal. Aparece la angustia, la incertidumbre ante el futuro…», explicaba. Y, haciendo referencia al Evangelio proclamado, señalaba que «la lepra espiritual es el pecado, el orgullo, el apego a la sensualidad, la falta de misericordia… el pecado enferma el corazón y puede llegar a matar el alma. Por eso, tenemos que repasar nuestro corazón y poner nombre a nuestra enfermedad, a nuestro pecado, y tener la humildad de acercarnos al Señor y decirle: “si quieres, puedes limpiarme”. La fuente de la vida solo está en el Señor. Y tú, ¿quieres quedar limpio? ¡Porque el Señor quiere!».

 

En la misa también ha participado un nutrido grupo de sacerdotes, muchos de ellos capellanes, que están en contacto con personas que viven esas situaciones de dolor que a las que aludía el arzobispo, cuando las circunstancias dan un giro a la vida que, a veces, les lleva al límite de su fuerza física y psíquica. Ellos saben mejor que nadie que la enfermedad pone en crisis a la existencia humana.

 

Por eso, estos sacerdotes, así como muchas otras personas que están cerca de los que sufren, buscan para ellos en la Virgen de Lourdes un lugar de apoyo, y les ponen bajo su protección. Y es que muchas de las personas que viven situaciones de enfermedad y fragilidad encuentran consuelo y fortaleza en la Virgen de Lourdes, que también les ayuda a dar sentido al dolor y a los interrogantes que les plantea esta adversidad, y haciéndoles, en muchos casos, orientar su vida hacia lo espiritual y trascendente.