Cuidar la espiritualidad, vocación esencial del catequista

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La parroquia de San Fernando Rey acogió recientemente el segundo encuentro de formación de catequistas del arciprestazgo de Gamonal, que en esta ocasión estuvo centrado en «La Espiritualidad del Catequista».

 

Juan Manuel Madrigal fue el encargado de animar dicho encuentro, en el que se valoró la importancia de la santidad y la espiritualidad en el ser del catequista, partiendo de los documentos del Nuevo Directorio de Catequesis y del motu propio sobre la Institución del ministerio del Catequista.

 

En el encuentro se puso de manifiesto que la espiritualidad nace de la propia vocación de catequista. Es el Espíritu el que llama a cada persona a ser testigos de la fe y custodios de la memoria de Dios, educadores y maestros, siempre dentro de la comunidad.

 

Desde un pasaje del evangelio de San Marcos (6, 7-13), se fue desgranando la llamada, envío y equipaje, para animar a salir a la misión, sin olvidar, eso sí, la «sensibilidad» religiosa para fortalecer la espiritualidad de cada uno. Como indican desde el arciprestazgo de Gamonal, la conclusión del encuentro fue que «contemplar a Dios y escuchar su voz requiere hacernos más sensibles porque nos habla a través de todo lo que existe».

Mons. Iceta participa en la Plenaria del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

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El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha participado esta semana en la Asamblea Plenaria del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que se ha celebrado en Roma del 6 al 9 de febrero. Es la primera reunión de este tipo en la que participa Mons. Iceta, que forma parte de este organismo vaticano desde el 1 de junio de 2022, cuando el papa Francisco lo eligió como miembro de pleno derecho.

 

Durante esta semana, los cardenales y obispos que forman parte del Dicasterio han abordado cómo fortalecer y motivar el trabajo de formación litúrgica y, en ese sentido, han tenido como principal objetivo delinear los cursos de formación basados en la carta apostólica Desiderio desideravi que el Papa publicó el 29 de junio de 2022, que está dirigida a todo el pueblo de Dios y que recoge algunas de sus reflexiones sobre la liturgia, «dimensión fundamental para la vida de la Iglesia».

 

Así, han recibido información de iniciativas como la del decano y ordinario de Liturgia y Sacramentos en general de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Lateranense, Angelo Lameri, que ha analizado las causas del debilitamiento de la formación litúrgica para identificar áreas concretas de acción. También han escuchado la experiencia del abad benedictino Jeremy Driscoll, que ha estudiado la formación teológica del seminario Mount Angel en Oregón (EE. UU.) y que con el título Mistagogos para el pueblo de Dios: ¿qué formación litúrgica para los ministros ordenados? ha explicado que la experiencia de treinta años en ese seminario estadounidense ha demostrado que «aprendiendo a conectar las dimensiones de la celebración eucarística con los temas principales de la tradición teológica, se logra una mistagogia que no se limita a explicar la liturgia misma, sino que a través de la liturgia desvela todos los misterios de la fe».

 

El tercer informe ha orientado la reflexión de los miembros del Dicasterio hacia la concreción de la pastoral de la formación litúrgica. El tema La liturgia es la primera e indispensable fuente de la que los fieles pueden extraer el auténtico espíritu cristiano» (SC 14). Caminos de formación litúrgica para el pueblo de Dios, ha sido tratado por el cardenal Gérald Cyprien Lacroix, arzobispo de Quebec y primado de Canadá. A partir de su rica experiencia personal, el cardenal ha destacado, en primer lugar, la importancia de la dimensión espiritual de la liturgia, y luego, ha ilustrado la profunda relación que une Palabra y Sacramento. La reflexión en los círculos más pequeños también ha sido muy participativa, y se ha realizado siguiendo la metodología probada en la última asamblea sinodal, manteniendo un diálogo capaz de realizar un verdadero discernimiento comunitario.

 

La Asamblea Plenaria del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos también ha sido recibida por el Papa esta jueves. En su discurso, Francisco ha asegurado que «sin reforma litúrgica no hay reforma de la Iglesia», y ha recordado a los miembros de este organismo vaticano que «una Iglesia que no siente la pasión por el crecimiento espiritual, que no intenta hablar de forma comprensible a los hombres y mujeres de su tiempo, que no se aflige por la división entre los cristianos, que no vibra con el afán de anunciar a Cristo a las naciones, es una Iglesia enferma».

 

Tras la audiencia, y en el momento de los saludos, el arzobispo de Burgos le ha entregado al Papa una carta del Seminario Diocesano de San José en la que le recuerdan, en primer lugar que, siendo obispo auxiliar de Buenos Aires, era obispo titular de Oca, diócesis que acabaría derivando en la actual archidiócesis de Burgos. Tras presentar a todas las personas que forman parte del seminario -seminaristas de diferentes diócesis, formadores, etc.-, le cuentan que están celebrando 125 de la fundación del seminario y que, con ese motivo, les gustaría visitarle, si es posible. La carta adjuntaba, además, una fotografía de los seminaristas junto a los formadores que componen el seminario.

Laicos comprometidos con el primer anuncio

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El espacio de encuentro «Compañeros de Valentín Palencia» acogió el pasado sábado el encuentro diocesano de laicos sobre el primer anuncio. Una jornada de formación y encuentro que congregó a un centenar de personas de distintas edades y procedentes de distintos puntos de la archidiócesis. En ella se conocieron distintos métodos e instrumentos de evangelización que sirven para «anunciar a Cristo desde el corazón y desde la experiencia personal de habernos encontrado con el resucitado», tal como señalan desde la delegación para el laicado, organizadora del encuentro.

 

El evento sirvió como preparación al encuentro nacional de laicos que se celebrará en Madrid a mediados de este mes y que girará en torno a esta temática, que se ha convertido también en una prioridad diocesana para este curso. En él participarán cinco burgaleses en representación de la archidiócesis, a los que el arzobispo envió de forma especial a participar en esta convocatoria, promovida por la Conferencia Episcopal: Julián Palencia, Guillermo Pérez, Paula Mena, Trini Varona y Lucía Ferreras.

 

Don Mario Iceta valoró la jornada como «fructífera y estimulante». En ella se compartieron experiencias que se están desarrollando en toda la geografía diocesana en clave de primer anuncio, como en el arciprestazgo del Arlanza, en Medina de Pomar y en la parroquia de San Pedro y San Felices de la capital. Hubo tiempo para un trabajo por grupos descubriendo dificultades, prioridades, acciones y proyectos para desarrollar en Burgos en esta clave.

La Catedral estrena una cruz con reliquias de santos vinculados a Burgos

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El pasado viernes, en el marco de la celebración de la vida consagrada, el arzobispo, don Mario Iceta, bendijo un nuevo relicario que formará parte del patrimonio de la Catedral. Se trata de una cruz de madera dorada, bruñida y con un estofado en tonos rojos en señal de martirio, en la que hay incrustadas setenta tecas con reliquias de otros tantos santos y beatos vinculados a la archidiócesis de Burgos, bien porque nacieron aquí, desarrollaron parte de su actividad apostólica o porque la congregación que fundaron tiene casa en la provincia.

 

Con la colocación de este relicario en la capilla de las Reliquias de la Catedral, concluyen años de trabajo en la búsqueda, petición y recolección de las reliquias de estos santos. Una idea que nació en el marco de las celebraciones del Año Jubilar de la Catedral, cuando CONFER, la confederación de religiosos en Burgos, solicitó que la vida consagrada tuviera algún tipo de presencia en la Catedral.

 

En el brazo vertical se han incrustado las reliquias de santos y venerables fundadores y en el palo horizontal las que se han podido recuperar de mártires de la persecución religiosa del pasado siglo. De esta manera, la cruz alberga reliquias desde san Agustín a santa Genoveva Torres, pasando por san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, san Ignacio de Loyola, santo Domingo de Guzmán, san Juan Bosco, san Vicente de Paúl, san Antonio María Claret, santa Carmen Sallés o santa Cándida María de Jesús. Además, algunas órdenes religiosas también han aportado reliquias que, por su volumen o cantidad, se exhibirán en otros relicarios. Es el caso de una costilla del hermano san Rafael Arnáiz o mártires paúles y los mártires de Argel.

 

«Ha sido un largo trabajo de años llamando a cada congregación» hasta conseguir las reliquias, que son de primer grado (hueso o telas usadas por los santos). «Algunas congregaciones, por ejemplo, se han desprendido de ellas o han compartido los pocos restos que tenían de sus fundadores», relata el canónigo Agustín Burgos, uno de los coordinadores de la iniciativa. Las reliquias han llegado desde diversos lugares del mundo, como Alemania o Italia, y todas ellas han tenido que contar con el beneplácito de los responsables de sus fundaciones y, en algunos casos, del obispo local. Todas estas reliquias son nuevas, pues no existían hasta hoy entre las que alberga la catedral desde el siglo XI y que se custodian en una capilla destinada a tal fin desde 1763. Como explica Burgos, la siguiente fase del proyecto sería recopilar las reliquias de otros santos que no hayan sido fundadores de congregaciones religiosas.

Mons. Iceta, a los consagrados, en su fiesta: «¡Qué importante es aprender a esperar y esperar bien!»

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El arzobispo ha acompañado, un año más, a los religiosos y consagrados de la archidiócesis en la celebración de la jornada de la vida consagrada. Más de doscientas personas se congregaron en la seo metropolitana con motivo de esta solemne ocasión.

 

La celebración dio comienzo en la capilla de los Condestables de la Catedral, donde se ha presentado una cruz-relicario, que aúna en su entramado las reliquias de los mártires de nuestra archidiócesis durante la persecución religiosa de los años treinta del pasado siglo (en el travesaño horizontal) junto con las reliquias de los santos fundadores de aquellas congregaciones religiosas que han emplazado una comunidad en nuestra archidiócesis (en el travesaño vertical).

 

Es este signo un fruto visible de la celebración del Octavo Centenario de la Catedral de Burgos, ya que surgió como una propuesta de CONFER diocesana, acogida por la comisión organizadora de dicha efeméride. Hoy, pues, el arzobispo ha pronunciado la oración de bendición y, seguidamente, ha incensado la cruz-relicario. Inmediatamente, se han bendecido las velas y se ha encaminado la procesión hacia la capilla de Santa Tecla, donde ha tenido lugar la Eucaristía.

 

Durante la misa, los religiosos allí congregados han renovado su intención de servir al Señor, al que un día se consagraron en pobreza, castidad y obediencia. Con honda emoción, dos religiosas fueron glosando dichos votos y renovando, ante el arzobispo, su promesa de fidelidad y entrega a Dios.

 

El arzobispo les ha animado también a hacer entrega y donación de si mismos a Dios, que llena de luz nuestras oscuridades. Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa ha agradecido la presencia tan viva y luminosa de tantos carismas de institutos de vida consagrada en nuestra archidiócesis.

 

Ha pronunciado su homilía en torno a cuatro ideas: esperar, ofrecer, luz de las naciones y ver al Salvador. «¡Qué importante es aprender a esperar y esperar bien! Nuestra vida está sostenida por esperanzas cotidianas, como el cariño de la comunidad religiosa a la que pertenecemos, pero la gran esperanza es Dios. Ojalá aprendamos a esperar en grande».