La Agrupación Comarcal de Manos Unidas de Miranda de Ebro ha sumado este viernes a la iniciativa «Enciende tu vela. 24 horas para iluminar el mundo», que cada año organiza a nivel nacional esta ONGD, con un sencillo acto celebrado en el parque Antonio Machado, que ha reunido a mirandeses de diversos ámbitos y edades.
En ese evento se ha leído el manifiesto elaborado para la ocasión, con las velas encendidas, además de realizar una serie de cantos que ayudaron a la reflexión. Las voluntarias de la Agrupación de Miranda de Ebro se ha mostrado muy agradecidas por la respuesta que da la sociedad mirandesa a ésta y a las diversas acciones que realizan a lo largo del año. De hecho, el Club Deportivo Mirandés también se ha sumado a la iniciativa compartiendo algunas fotografías de sus jugadores con la vela de Manos Unidas.
La campaña «Enciende tu vela» alcanza su XI Edición
Manos Unidas «ilumina» cada año la vida de millones de personas en los países del Sur, a través de los casi 500 proyectos de desarrollo que apoya en 55 países. Y cada año, desde 2013, crea también un ‘canal virtual’ para que esa luz de desarrollo viaje de Norte a Sur: son «las 24 horas de Manos Unidas».
En 2023, y bajo el lema «Enciende tu compromiso», ha tenido lugar la XI edición de esta iniciativa de sensibilización, que se ha desarrollado en las 24 horas que van de las ocho de la tarde del sábado, 11 de noviembre, a las ocho de la tarde del domingo, 12, con un objetivo claro: crear un halo de luz virtual que ilumine el mundo para, juntos, acabar con las «partes ensombrecidas» causadas por el hambre, las desigualdades y las injusticias que siguen existiendo.
Desde el comienzo de esta iniciativa, algunas de las 72 delegaciones de Manos Unidas han desarrollado, por toda España, los llamados «eventos de luz» durante el fin de semana que se celebra, como éste que ha realizado la Agrupación de Miranda de Ebro.
Finalmente, esta XI edición ha contado, al igual que el pasado año, con la adhesión y el apoyo de personajes destacados de todos los ámbitos de la sociedad y de varias instituciones de la Iglesia católica, que se han fotografiado con sus velas y que se pueden consultar en la web de Manos Unidas.
Si siempre tiene un halo especial, la fiesta del Reservado de este año no podía ser menos. Las banderas ondeando a la puerta del Seminario, antiguas fotos en blanco y negro que hablan de una larga historia recorrida, la reliquia de su fundador, el beato Manuel Domingo y Sol y el monumento, preparado de forma especial a modo de una zarza ardiendo como la de Moisés, indicaban que en esta ocasión se celebraba de forma significativa. Se cumplen 125 años de la inauguración de aquella casa y, desde entonces, la presencia de Jesús sacramentado se reserva con mimo en el sagrario de su capilla.
Después de haber preparado la fiesta con la celebración de un triduo, en el que han participado algunos de los alumnos que han llegado a ser obispos (mons. Fernando García Cadiñanos, Francisco Pérez y Ramón del Hoyo), hoy el Seminario se ha vuelto a llenar de seminaristas, familias, amigos y conocidos de esta venerable institución, donde se han formado numerosos sacerdotes a lo largo de los últimos 25 lustros. Don Mario Iceta ha presidido la eucaristía de esta mañana, tras la que el Santísimo ha quedado expuesto en vela permanente hasta el rezo de vísperas.
«El recorrido de este querido Seminario ha ido viviendo diversas etapas», ha señalado en su homilía el arzobispo emérito, don Fidel Herráez, que ha presidido el acto vespertino. Y siempre con el «acierto» de que aquellos que tenían la responsabilidad de «cuidar la vida cristiana de los jóvenes» que allí se formaban pusieran «la presencia sacramental de Cristo como referencia esencial en quienes han de irse preparando para anunciar la Buena Noticia». Hacer de la eucaristía el centro físico y espiritual del Seminario ha sido un «signo elocuente del enfoque, recorrido y programa de vida para quienes se preparaban para esa misión».
De esta manera, el «desbordante misterio» de la eucaristía ha servido para que los jóvenes que han pasado por el Seminario hayan «comprendido y asimilado que esa presencia sacramental les estaba llamando a una misión de vida con él y, desde él, a una entrega de amor y servicio a los demás».
Los orígenes
En 1897, el cardenal Fray Gregorio María Aguirre –entonces arzobispo de Burgos– y el hoy beato Manuel Domingo y Sol fundaron el Seminario Menor de San José. El 22 de abril de aquel año se colocó la primera piedra. Una vez concluidas las obras, en noviembre de 1898, el centro formativo comenzó su actividad académica con matrícula completa encargando el cuidado y la formación de los jóvenes a la hermandad de sacerdotes Operarios Diocesanos. El curso se inauguró con la celebración de la misa y la posterior reserva del Santísimo Sacramento en el sagrario de su capilla. Desde entonces, y año tras año, el segundo domingo de noviembre, el Seminario recuerda con alegría aquella primera reserva eucarística con su entrañable fiesta del Reservado, a la que asisten no solo los seminaristas y sus familias, sino también numerosos sacerdotes que se han formado entre los viejos muros del edificio del paseo del Empecinado.
La archidiócesis ha celebrado hoy su encuentro pastoral anual, una jornada que conjuga formación, testimonios, celebración y convivencia en el marco del Día de la Iglesia Diocesana y que ha cambiado de formato en el transcurso de sus catorce ediciones. Siguiendo las propuestas de la última Asamblea Diocesana y tras el éxito del último encuentro, celebrado en Miranda de Ebro, en esta ocasión se ha desarrollado también fuera de la capital. La villa de Melgar de Fernamental se ha volcado en la organización, con su alcalde a la cabeza. Allí ha habido tiempo para visitar algunos de sus más significativos rincones y conocer algunas experiencias pastorales de dentro y fuera de la archidiócesis.
«Comunidades misioneras» ha sido el lema del encuentro. El objetivo del mismo, como ha enmarcado el arzobispo, no era otro sino reforzar la necesidad de «vivir unidos» más allá de lazos de sangre o afinidad, sino «conforme a la misión compartida» de anunciar el evangelio. De ahí que el modo de trabajo en los consejos pastorales parroquiales y de economía haya centrado las reflexiones. Por el escenario del salón de actos de la Casa del Cordón han desfilado los miembros del consejo pastoral de Melgar, el de economía de San Cosme y San Damián de Burgos, los consejos arciprestales de Miranda de Ebro y Gamonal y el consejo pastoral de la futura unidad pastoral de Medina de Pomar.
Fernando Gutiérrez, arcipreste de la ciudad de Ávila, ha trasladado el significado y finalidad de estos consejos. «El bautismo nos une a todos en la misma dignidad y misión». Por eso, ha dicho, los consejos y el protagonismo de los laicos no pueden deberse a la escasez de clero, sino «porque la Iglesia es un misterio de comunión», donde cada uno puede aportar sus cualidades al servicio de la misión. Los consejos pastorales diocesanos, los consejos parroquiales y arciprestales (aunque en la diócesis abulense son solo equipos de reflexión) y los consejos de economía suponen así un ejercicio de comunión y corresponsabilidad, donde laicos, religiosos y sacerdotes delinean conjuntamente las acciones a realizar.
Vivir en luz, vivir en caridad
Tras la comida de hermandad y la representación del grupo de teatro de Sasamón ha llegado el turno de la eucaristía, celebrada en la iglesia de la Asunción, la segunda más grande de la provincia después de la catedral. En su homilía, don Mario Iceta ha trasladado la necesidad de «buscar y desear el don de la sabiduría». Una sabiduría que nos ayude a «conocer las cosas como Dios las conoce, en la verdad», a «gobernar mi propia vida, a cumplir la misión que Dios me has encomendado».
Para el pastor diocesano, la sabiduría es sinónimo de «vivir en caridad», de «brillar en el amor», superando «el cansancio y la modorra». «Que Dios no nos encuentre roncando, sino con la luz encendida», para saber el camino por el que transitar y vivir la caridad «con la que sólo Dios puede reconocernos».
Han pasado apenas tres meses de aquella experiencia, pero los momentos vividos aún perduran en el recuerdo. Tanto, que para muchos han supuesto un auténtico revolcón en sus vidas. Algunos de los más de 300 jóvenes que viajaron a Lisboa el pasado verano para participar en la JMJ junto al papa Francisco se han reencontrado hoy para «cargar las baterías» y poner en acción todo lo allí aprendido, como les ha pedido el arzobispo.
Don Mario Iceta ha trasladado a los jóvenes que toda JMJ es «comenzar un nuevo capítulo en la vida». De esta manera, les ha pedido interrogarse sobre lo que les impide levantarse y caminar, pues tras aquella experiencia «no se puede seguir haciendo lo mismo».
Por eso, les ha animado a vivir las mismas actitudes de la Virgen María: Ponerse en camino aprisa –«¿a qué esperas?»–, dirigirse a la montaña y vivir el «encuentro con el Señor en lo cotidiano de tus clases y tu trabajo» o «dejar de servir tu pereza y comodidad» para «servir a Dios y por amor a él a los demás». «¿Tú sirves? El que no sirve no sirve», les ha cuestionado. Para lograrlo les ha trasladado la necesidad de poner la confianza en el Señor, «porque él cumple lo que promete».
La vigilia de oración, que ha tenido lugar en la iglesia de San Lorenzo El Real, al más puro estilo Hakuna, ha servido para dar gracias por lo vivido en aquellas dos intensas semanas, en la que muchos de ellos fueron acogidos en familias portuguesas. También se ha escuchado el testimonio que la JMJ supuso en la vida de dos jóvenes –para una de ellas la experiencia la empujó a entrar en un monasterio de clausura– y ha habido momentos para la convivencia y la cena compartida.
Continuando con su visita pastoral al arciprestazgo de Burgos-Gamonal, el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, ha visitado durante esta semana la parroquia de San Fernando Rey. Es la segunda que conoce de este arciprestazgo, tras la visita a la unidad pastoral constituida por las parroquias de Villímar, Villayerno y San Juan Pablo II.
El día comenzaba con lluvia, que parecía indicar que la visita pastoral traería riego de esperanza, afecto y confianza. Y empezaba con un encuentro con los dos sacerdotes de la parroquia, que le comentaban la situación social, pastoral, sacramental y económica de la comunidad. Precisamente, debido a la lluvia, el camino a la residencia de mayores Bellavista se ha tenido que hacer en coche, lo que no ha permitido contemplar con detenimiento las nuevas 360 viviendas que están construyendo enfrente.
Ya en el centro de mayores, la acogida de los ancianos, los responsables y los trabajadores ha sido muy afectuosa. De hecho, algunos de los residentes le han explicado al arzobispo sus preocupaciones, mientras él los escuchaba atentamente y los arropaba con la manta. El personal de la residencia también nos ha enseñado las diferentes instalaciones, incluidos los talleres en los que trabajan con las personas que padecen deterioro cognitivo y físico. Con unas fotos con todos los que se lo pidieron concluyó el primer día de esta visita pastoral de Mons. Iceta a la parroquia de San Fernando Rey.
Segunda jornada de la visita pastoral: encuentro con grupos, consejos y equipos parroquiales
El viernes, los más pequeños, los niños de la catequesis, los adolescentes, los catequistas y sus padres estaban expectantes ante la llegada de Mons. Iceta para tener un encuentro con ellos. En el templo parroquial, a las 19:15h, el encuentro ha comenzado cantado «Somos familia, somos Iglesia, somos reflejo de Dios y de fiesta/Somos familia, somos Iglesia, buena noticia de Dios a esta tierra». Tras rezar todos juntos la oración de la visita pastoral, han mantenido un diálogo de preguntas y preocupaciones, para terminar recibiendo la bendición del arzobispo y cantado a la Virgen.
Tras ese encuentro con los más jóvenes de la comunidad, ha llegado el momento de los adultos. El párroco ha presentado al arzobispo a los miembros del Consejo Pastoral y del Económico, para que luego ellos le presentasen la realidad social, parroquial, pastoral, las actividades que realizan… y los retos y programaciones que tienen por delante. Durante el encuentro, se han ido desgranando los pasos dados en el estado de conservación del templo, las casas y los salones, con las obras realizadas y las pendientes. La responsable de la contabilidad también le ha mostrado el estado de la economía parroquial.
El siguiente paso ha sido presentar al arzobispo todas las acciones que la parroquia realiza para suscitar y renovar el encuentro con Jesús. La responsable de la pastoral con jóvenes le ha contado a Mons. Iceta todas las actividades para hacer más misionera nuestra comunidad: salida comunitaria, cena del hambre, domingo de la comunidad, acampada… En definitiva, maneras de hacer presente en el mundo el Reino de Dios.
Termine poniendo la oscuridad de la desvinculación sentida después de la pandemia y la desesperanza por la merma del número de niños/as en los procesos catequéticos.
En el diálogo, el arzobispo ha animado a la parroquia a seguir viviendo la comunión de bienes y la autofinanciación. También les ha hecho una llamada esperanzada para seguir caminando por las cañadas oscuras de desvinculación, la disminución, la polarización, la posverdad, la incertidumbre social y eclesial… «porque Tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan» (Sal 22).
Tercera jornada de la visita pastoral: misa y confirmaciones
El domingo, 5 de noviembre, ha sido el día de la misa estacional, de la confirmación de 20 adolescentes y del encuentro personal en torno a un vino español.
La misa ha comenzado a las 12:30h, siendo una acción de gracias por los dones y frutos del Espíritu que hacen vivir a la comunidad como discípulos y misioneros; una oración de petición por los 20 adolescentes; una súplica por la paz, por la Iglesia diocesana y por nuestra comunidad. Ha sido una celebración con un clima de mucha participación y silencio.
Tras concluir la celebración eucarística, y participar en un photocall lleno de alegría y encuentros, los participantes pasaron al salón parroquial para compartir un vino español, en el que Mons. Iceta tomó el lugar del que sirve.