Moldavia, protagonista del último ‘Encuentro de Naciones’ de Burgos

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Con el lema «Libres para elegir si migrar o quedarse», la delegación diocesana de Pastoral para las Migraciones celebró el pasado domingo su jornada anual. Para sensibilizar a la población de los motivos que fuerzan a las personas a migrar y lograr la acogida, promoción e integración de los extranjeros en la provincia, han organizado numerosos actos en la capital, Aranda de Duero y Miranda de Ebro.

 

El pasado sábado, el salón que los Jesuitas tienen en la calle Molinillo de Burgos acogió la sexta edición del ‘Encuentro de Naciones’. Se trata de una feria en la que los extranjeros residentes en Burgos muestran algunos elementos típicos de su cultura. En esta ocasión participaron 13 países diferentes, con la asistencia de Moldavia por primera vez en el evento. Al acto acudieron más de trescientas personas, que pudieron conocer las peculiaridades de cada país, sus productos típicos, música y bailes tradicionales. También hubo tiempo para la oración compartida.

 

Burgos, Aranda y Miranda

 

Los actos de la Jornada de las Migraciones continúan en Burgos a lo largo de esta semana. El jueves 28, la iglesia de las Doroteas acogerá una vigilia de oración (18:00 horas), mientras que en el salón de actos del colegio Blanca de Castilla tendrá lugar una sesión de videofórum con la película «Tori y Lokita» (sábado 30 a las 18:00 horas).

 

En Aranda, el viernes día 29 se celebrará una oración ecuménica conjunta entre católicos y ortodoxos en la parroquia de San Pedro Regalado (19:30 horas); mientras que en Miranda se celebrarán dos actos más: el a las 14:00 horas un círculo de silencio en el parque Antonio Machado y el martes 3 de octubre, a las 19:00, una sesión de videofórumm con la película «En un mundo libre» en la Casa de Cultura. El pasado jueves, además, la parroquia del Espíritu Santo de la ciudad del Ebro también fue escenario de una vigilia de oración.

El primer anuncio, prioridad pastoral de la archidiócesis para el nuevo curso

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Hasta hace unos años, la fe se transmitía en la familia, en la escuela, en la cultura popular. La parroquia era una institución que articulaba el modo de vivirla y todo conformaba un «cosmos de identidad católica». Ahora, sin embargo, «el régimen de cristiandad» ya no existe, la sociedad se ha secularizado y ha caído fuertemente la «cosmovisión cristiana». Pero «aún estamos a tiempo para salvar el barco; hay que salir de la zona de confort y anunciar el evangelio a una sociedad sedienta».

 

Bien lo sabe Teresa Valero, quien se considera «fruto del primer anuncio» emprendido en 2007 en Solsona; un proceso evangelizador que ella lidera ahora como delegada diocesana. Para resolver la crisis, es necesario «regresar a nuestra identidad y vocación más profunda como Iglesia y como bautizados», que no es otra que «anunciar a Jesucristo». «Si existimos, existimos para evangelizar. No podemos mirar a otro lado, es nuestra responsabilidad».

 

Así lo ha asegurado esta tarde en la jornada diocesana de formación con la que ha dado comienzo de forma oficiosa el nuevo curso pastoral, que este año quiere impulsar el primer anuncio en el quehacer de parroquias y comunidades. Para Valero, no se trata de «catequizar», sino de suscitar un encuentro con Jesucristo en las personas que no lo conocen, se han alejado e, incluso, los que ya se consideran cristianos.

 

Para lograrlo, hay que comenzar «con los de dentro», «convocando a los bautizados» a esta tarea en corresponsabilidad. «No todos sirven para todo, pero todos tienen la misma misión de llevar a las personas a Dios», de ser «discípulos misioneros». Ello exige un proceso de crecimiento personal basado en el discipulado y la comunidad; la necesidad de crear estructuras en las diócesis y parroquias, de aprender de lo que hacen otros. Por último, es importante implicar a toda la comunidad, que ha de de saber acompañar a las personas que desean integrarse en la Iglesia después de haber recibido el primer anuncio.

 

«Peregrinos de esperanza»

 

En la jornada de hoy –en la que ha participado el arzobispo, don Mario Iceta,– también se ha presentado el plan de pastoral «Peregrinos de Esperanza», la hoja de ruta de 31 acciones que se pondrán en marcha en la vida diocesana en los próximos cuatro años. Ha sido el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, el encargado de presentar el documento, que recoge algunas de 165 propuestas de la Asamblea Diocesana. «No es para repetir lo de siempre, sino para incluir en nuestros respectivos planes algunas de las nuevas intuiciones».

 

El nuevo plan, además, pondrá varias líneas de fuerza en cada curso, centrados en el primer anuncio, el acompañamiento, formación y presencia pública de la Iglesia. Las acciones serán animadas por las delegaciones, que deberán implementar su realización en las parroquias, comunidades y movimientos. El objetivo general de este plan es promover una Iglesia más sinodal y evangelizadora desde el encuentro con Jesús. Por ello, cada una de las acciones se articulan de tal forma que se logre «suscitar el encuentro con Jesús», que «las comunidades cristianas se hagan misioneras» y que el Reino de Dios se haga cada vez más presente en medio del mundo.

Borja Suárez, el nuevo presidente de la Diputación, visita al arzobispo

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El nuevo presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez, visitó ayer la Casa de la Iglesia y saludó al arzobispo, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la ronda de contactos que está manteniendo con responsables de instituciones y organismos tras su elección al frente de la institución provincial el pasado 11 de julio.

 

La reunión sirvió como una primera toma de contacto y en ella dialogaron de algunas cuestiones que afectan a ambas instituciones, como las relacionadas con el patrimonio y la proyección cultural del mismo. En el diálogo, arzobispo y presidente provincial se mostraron abiertos a abrir «nuevos abanicos» y formas de trabajo conjunto. También hablaron de los problemas que atañen a la provincia y la necesidad de prestarles especial atención, como la despoblación, el desempleo y la economía en la provincia. Un encuentro institucional que ambas partes califican de «provechoso», dentro de la «absolutamente estrecha colaboración» que existe entre Arzobispado y Diputación.

Crece la llegada de extranjeros que buscan un futuro para sus vidas en Burgos

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Tras un breve descenso a causa de la crisis económica de 2008 y la pandemia, el flujo migratorio en la provincia ha vuelto a crecer de forma «abundante». «La llegada masiva de migrantes a Lampedusa o Canarias acabará llegando a Burgos», ha asegurado José Luis Lastra, consiliario de la delegación de Pastoral para las Migraciones. En las últimas dos décadas, el goteo de personas que ha llegado a la provincia ha sido constante hasta sumar el 11% del total de residentes, de los cuales el 3% la logrado ya la nacionalidad, sumando las 10.500 desde el año 2000.

 

Aunque pudiera parecer lo contrario, el gran porcentaje de extranjeros residentes en Burgos procede de Europa (el 50%), aunque se atisba un aumento significativo de flujo migratorio procedente de América Latina. Los países que aportan más población extranjera a la provincia son, por este orden, Rumanía, Bulgaria, Marruecos, Colombia y Portugal. 16.000 extranjeros cotizan con sus trabajos a la Seguridad Social, aunque sus empleos son precarios y sujetos a la temporalidad (estiman que otros 2.000 están parados). Desde la delegación diocesana de Pastoral para las Migraciones, también señalan un aumento exponencial de solicitudes de protección internacional –sobre todo de Venezuela y Colombia–, que en 2022 sumaron 677 (865 en el primer semestre de este año) y de las cuales tan sólo un 20% suelen ser aceptadas.

 

Son algunos de los datos presentados esta mañana con motivo de la celebración, este domingo, de la 109ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado. Con el lema «libres para decidir si migrar o quedarse», el objetivo de esta campaña es alertar de las situaciones que fuerzan a las personas a cambiar de país y concienciar para propiciar su acogida, protección e integración en los países de llegada. Para ello, han realizado una serie de vídeos y organizado varios actos en Burgos, Aranda y Miranda, como vigilias de oración, sesiones de videofum, círculos de silencio o encuentros de naciones. «Aunque sufran y lo pasen mal, la gente se ve obligada a abandonar sus países a causa de las persecuciones, las guerras, la miseria, las catástrofes naturales o la desidia de sus gobernantes», ha señalado la delegada diocesana, Hilda Vizarro.

 

A Baye Diop lo que le empujó a dejar Senegal fue el deseo de ayudar a su familia «a lograr sus sueños», «mejorar sus vidas» y que sus hermanas más pequeñas pudieran seguir estudiando tras la muerte de su padre. Hace dos años atravesó Mauritania y se embarcó en una patera junto a 47 personas más rumbo a Canarias en un «duro viaje» en la que perdieron la vida tres de sus acompañantes. Permaneció en Tenerife un año acompañado por Policía, Cruz Roja y Accem. De ahí pasó a la Península, haciendo escalas en Madrid, León y Miranda de Ebro, hasta llegar a Burgos. Acompañado por Cáritas y las Hijas de la Caridad en su Casa de Acogida, se afana por aprender el idioma «y comprender mejor la cultura española».

 

 

Mientras espera su permiso de residencia por arraigo social (debe esperar aún un año más), confía «poder seguir estudiando y encontrar un trabajo», pues su intención es quedarse en Burgos, una ciudad donde desea hacer más amigos y hallar el futuro que tanto busca y que otros compatriotas suyos aquí han encontrado

Relevo en el archivo matrimonial y la notaría judicial

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Tras varios años de servicio a la curia diocesana, la Casa de la Iglesia agradeció ayer el servicio prestado por dos de sus rostros más veteranos, los sacerdotes Ángel Martínez Obregón y Félix José Castro Lara. El arzobispo, don Mario Iceta, quiso agradecer de primera mano su trabajo. De Ángel destacó la «entrañable acogida» que ha dispensado al archivo sacramental y matrimonial, donde las parejas han sido acogidas «con amabilidad, dedicación y sin atender al reloj». De Castro señaló su trabajo al frente de la secretaría general de la Casa y la notaría de la vicaría judicial con la «sensibilidad pastoral» que requiere acompañar a los esposos para que conozcan «su verdadera situación», así como su constancia a la hora de atender los datos estadísticos o las actas de las visitas pastorales de los arzobispos, entre otras tareas.

 

Martínez Obregón asumió la tarea del archivo sacramental en 2011, cuando las dependencias del Arzobispado se trasladaron a la actual Casa de la Iglesia y cesa en su responsabilidad después de haber cumplido los 80 años. Desde entonces ha tramitado más de 2.300 expedientes matrimoniales, siendo testigo de la disminución de los mismos en el transcurso de estos 13 años. «Es un trabajo en el que me he sentido a gusto», un servicio en el que ha tenido que «escuchar más que hablar» y que le ha causado «alegría y satisfacción».

 

Castro, por su parte, deja de lado su responsabilidades en la Casa de la Iglesia para poder atender mejor a sus obligaciones como deán de la Catedral. Después de 26 años trabajando en la Curia, aseguró haber aprendido de la tarea realizada y aconsejó a los que aún trabajan en ella «olvidar los papeles y atender prioritariamente a las personas», para que todo el que allí acuda «se sienta acogido y escuchado y querido».

 

Relevo

 

El archivo sacramental y la notaría judicial pasan ahora a manos de María Eugenia Vargas Moreno quien, desde esta nueva responsabilidad, desea «servir al Señor y la Iglesia». «Agradezco la acogida. Ahora tengo que hacer silencio y abrir los ojos y los oídos para aprender y servir bien. Quiero hacerlo con amor y con todo el corazón», reveló.