La mañana del domingo 11 de junio amanecía en la calle La Miel de Aranda con varias decenas de personas afanándose por componer un gran tapiz en los últimos metros del recorrido que horas después atravesaría la carroza con el Santísimo durante la celebración del Corpus Christi. Durante cuatro horas, de seis a diez de la mañana varias decenas de personas, miembros de varias parroquias arandinas compusieron una vistosa alfombra elaborada con serrín coloreado formando símbolos y alegorías cristianas y de diversos colectivos eclesiales de la villa arandina.
Se trata de una tradición que desde 2012 renuevan miembros de distintas parroquias de Aranda, emulando una costumbre que antiguamente llevaban a cabo mujeres del entorno de la céntrica parroquia de Santa María, cubriendo de pétalos de flores las calles por las que posteriormente transcurría la procesión del Corpus.
La tradición se ha renovado en la última década, con nueva técnica y simbología más precisa, preparando ahora el tapiz con dos meses de antelación. Primero se elabora el diseño y las plantillas para materializarlo sobre el suelo de la calle la Miel, último recorrido de la procesión antes de llegar a la Plaza de la Santa María donde se encuentra el templo más emblemático de la villa.
Como todos los años el tapiz contenía la enseña de Cáritas recordando la celebración del Día de la Caridad. Junto a ella destacaba el emblema de la JMJ de Lisboa, a la que acudirá un grupo de jóvenes de Aranda que también plasmó en el tapiz su propio distintivo que contiene la silueta de la Virgen de las Viñas. El escudo de la coordinadora arandina de Cofradías y Hermandades de Semana Santa ocupaba un lugar destacado en el tapiz que se iniciaba con los símbolos clásicos de la Eucaristía.
Es el segundo año tras la pandemia que la tradición se renueva en la calle, pero ni siquiera durante los dos años más duros de la covid se perdió puesto que durante la fiesta del Corpus en 2020 y 2021 se elaboraron piezas artísticas más pequeñas con la misma técnica a los pies del altar de la iglesia de Santa María.
El arzobispo de Burgos, don Mario Iceta, y el presidente de la Excma. Diputación Provincial de Burgos, don César Rico Ruiz, han firmado esta mañana la renovación del conocido «convenio de las goteras», encargado de conservar el patrimonio religioso de la provincia durante los años 2023 y 2024. Este acuerdo se viene suscribiendo desde 1993, y ha intervenido desde entonces en más de 900 de los 1700 templos que hay en la provincia.
Este año la diputación ha doblado el importe con respecto al acuerdo anterior, ofreciendo un total de 2 millones de euros, los cuales sumados a los 600 mil que aporta la archidiócesis (un 50% más que el año pasado) generan un presupuesto total de 2,6 millones de euros. Estos se destinarán a colaborar en la restauración y el mantenimiento de templos, así como en otras intervenciones, como retablos, imágenes, etc. Además, también aportarán fondos los propios municipios interesados, incrementando así el presupuesto total de cada obra e «inyectando economía en la provincia»
El arzobispo ha recalcado la importancia y la magnitud de este acuerdo comparándola con otras diócesis, como la de Bilbao, en la que fue obispo durante los años 2010 y 2020. También ha destacado la «gran sensibilidad y preocupación» que presentan tanto la diputación como la archidiócesis por mantener el patrimonio material e inmaterial como un legado histórico de la provincia.
Por último, el presidente de la diputación ha hecho especial hincapié en que una vez sacada y adjudicada la convocatoria, las obras que se ejecuten con cargo al dinero ofrecido por la diócesis podrán comenzar a lo largo del año 2023, y, en cambio, las que corran a cargo de los 2 millones de la diputación también podrán comenzar este año pero se pagarán en el próximo, agilizando así los trámites necesarios.
«Caminar solos siempre produce dolor y tristeza, pero caminar acompañados llena de luz y esperanza, de modo particular cuando la compañía es Dios mismo». Así ha sido la procesión del Corpus Christi. La lluvia caía durante la noche y la mañana han dejado paso a una tarde primaveral que ha animado a numerosas personas a acompañar a Jesús sacramentado, que ha salido de la Catedral para recorrer el casco histórico de la ciudad. «El Señor ha salido a la calle para bendecir nuestros negocios, nuestras empresas, nuestras iniciativas, nuestros campos. Las miradas que le habéis dirigido, las oraciones, las acciones de gracias y las peticiones no caen en saco roto, entran hasta lo más profundo de su corazón», ha dicho el arzobispo momentos antes de impartir la bendición al finalizar el recorrido.
En efecto, a lo largo del trayecto, no han faltado los aplausos y vivas a Jesús sacramentado, los bailes de danzantes, altares adornando el recorrido y numerosos niños de primera comunión y representantes de movimientos de adoración eucarística y de Cáritas, que hoy también celebraba su día. El tintinábulo y la umbrela (distintivos propios de las basílicas) también han formado parte de la comitiva, en la que ha trabajado desde semanas atrás la asociación Pro Corpus, así como la presencia de gigantillos, gigantones y autoridades civiles.
Día de Cáritas
«Jesús es el pan vivo que ha bajado del cielo para sostener nuestra vida», ha dicho don Mario Iceta en su homilía. Para el arzobispo, «el amor nos hace vivir» y ha recordado que «mucha gente vive acartonada» porque ha abandonado el amor. «El sacramento del amor genera la comunión que se expande hasta los confines de la tierra, abraza el mundo entero hasta llegar a los pobres», porque «incluye a los excluidos». En este sentido ha recordado que comulgar el Cuerpo de Cristo «ensancha el corazón» y empuja a «compartir el abrazo de Dios». «Tienes mucho que ver con la vida de los demás», ha recordado con el lema de la jornada de Cáritas. «Tienes que ver los sufrimientos de los demás para superar las dificultades con el Señor». «Ojalá no sobrevivamos, sino que vivamos en el amor de Dios y acojamos a los que necesitan misericordia y esperanza».
«El Señor está con nosotros en cada sagrario de cada templo, parroquia y monasterio. Vela por nosotros en la soledad de los enfermos por la noche, en las dificultades de familias que no pueden llegar a fin de mes, en problemas en empresas y comercios, cuando se complica la economía. En los momentos de angustia de nuestra vida él está siempre presente con su misericordia, con su fuerza, llenándonos de esperanza».
Pasada la Pascua las cofradías y hermandades de la archidiócesis han vuelto a salir a la calle, aunque en este caso de forma festiva y conjunta: más de 350 cofrades de toda la provincia se han reunido este sábado 3 de junio en Roa para celebrar el tradicional Encuentro Diocesano de Hermandades y Cofradías. Procedentes de lugares tan distintos como Villarcayo, Gumiel de Izán o el barrio burgalés de Gamonal, entre otros muchos puntos de la provincia burgalesa, en el encuentro se han dado cita representantes de más de 50 colectivos, tanto cofradías penitenciales como de gloria. La jornada tuvo momentos de formación, convivencia y celebración, así como de presencia pública en las calles del centro de la villa raudense cuyas cofradías han tenido especial protagonismo a lo largo de la jornada.
Tras los saludos iniciales y la bienvenida, la jornada comenzaba con una conferencia del historiador local Juan Antonio Casín, que se ha detenido en la importancia de las cofradías raudenses a lo largo de la historia, acompañándose de fotografías antiguas de la villa y sus colectivos religiosos.
A continuación estandartes, insignias, medallas, varas y escapularios han dado testimonio en las calles del centro de Roa de la devoción que aglutinan las distintas hermandades con la procesión de los cofrades entre la iglesia de San Esteban y la iglesia parroquial de Santa María. Los cofrades anfitriones han sacado en andas las imágenes de los dos patrones de Roa: San Roque y la Virgen de la Vega, que iba abriendo la procesión. La cerraban priores y hermanos mayores de cada cofradía, portando cada uno la vara que los identifica. La procesión ha estado animada por el delegado diocesano de religiosidad popular, Lucinio Ramos, quien ha recordado los tres fines de las cofradías y hermandades: dar el mejor culto y gloria a Dios, formar a sus miembros, y alentar la ayuda mutua entre ellos y hacia los más desfavorecidos de la sociedad.
Al finalizar el recorrido los participantes han recibido el homenaje de la villa anfitriona con los bailes de las niñas del grupo de jotas y danzas Rauda antes de entrar en la iglesia parroquial para la celebración de la Eucaristía, presidida por el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, acompañado por el párroco de Roa, Antonio Mosso, y sacerdotes del arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán. Lastra ha subrayado el papel la Virgen María como intercesora tras la lectura del pasaje de las bodas de Caná en el evangelio. «Ella no resuelve las cosas, pero ayuda a resolverlas» ha explicado. «Por eso rezamos a Jesús y lo hacemos por medio de María». La homilía finalizaba con una mención a la Asamblea Diocesana en el aniversario de su conclusión. El vicario de pastoral recordó que la Asamblea subrayó el papel de las cofradías como medios válidos para la evangelización y realidades que inculturan y expresan la fe, las nombró «patrimonio inmaterial» y pidió a sus miembros que no olviden su dimensión caritativa como uno de los motivos de su origen en la vida de la Iglesia.
La comida de hermandad con la que concluyó la jornada sirvió para reforzar la fraternidad entre las diversas cofradías y hermandades de la archidiócesis burgalesa.
La fuerte tormenta que ha caído esta mañana sobre la capital no ha enturbiado la celebración del torneo de San José. Esta competición deportiva, que promueve la delegación de Pastoral Vocacional, ha crecido exponencialmente respecto a ediciones anteriores, contando con más de 200 participantes venidos de diferentes parroquias, colegios y asociaciones. Divididos en 25 equipos, han competido en tres categorías a lo largo del todo el día en las instalaciones del seminario diocesano y en el vecino colegio Campolara. Esta vez, además, han competido también chicas.
La jornada pretende acercar a jóvenes y adolescentes al lugar donde reciben formación los futuros sacerdotes, conocer las instalaciones y el testimonio de algunos seminaristas. De hecho, además de los partidos de fútbol y el chapuzón en la piscina para los más valientes, la jornada ha contado también con momentos de formación sobre los valores del deporte. Los asistentes han conocido las historias de algunos deportistas que viven su fe y su compromiso cristiano. Tras la entrega de premios, el acto ha concluido con un momento de oración en la capilla del centro formativo.
El colegio diocesano Apóstol San Pablo Apóstol, la parroquia de la Inmaculada y el equipo de amigos llamado «Rayo de Belén» se han alzado con los galardones de la sexta edición de esta competición deportiva. La delegación de Pastoral Vocacional trabaja ya en sus próximas actividades, entre las que sobresale la celebración de su campamento de verano. Este año tendrá lugar del 17 al 23 de julio en Gallejones de Zamanzas.