«La Iglesia debe aprovechar más las nuevas tecnologías para mostrar su imagen»

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ADRIAN 3

 

Adrián Barroso es un joven que desde luego sabe hacer cundir el tiempo del que dispone. Este informático de profesión y aficionado a la fotografía está implicado en varias actividades de la Iglesia burgalesa. En la parroquia de San Lorenzo es costalero de la Cofradía de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey, mientras que en la parroquia Espíritu Santo de Gamonal da clases de manejo de ordenadores en el Centro Comunitario. Además, pertenece al grupo de teatro Barataria, con el que ha intervenido en diversas obras, y también es entrenador de fútbol de un equipo infantil del Juventud del Círculo.

 

Cuenta que lo primero en lo que se vinculó fue con el fútbol, primero como jugador. «Me lesioné, y después de un periodo decidí hacerme entrenador. Lo importante es que los jóvenes se diviertan, pero hay muchos valores que aprenden en un equipo, como el compañerismo, el respeto al rival, el trabajo conjunto, son factores que contribuyen a la formación integral de la persona y el deporte contribuye mucho a ello, sin olvidarnos de la competitividad que también es importante entenderla y conseguirla, porque sin competir no se disfruta ni se aprende».

 

Sobre su relación al Centro Comunitario Espíritu Santo, explica que todo comenzó un verano, cuando le propusieron actuar en una obra de teatro que iban a representar. «Se titulaba “Taxi” y yo hice un papel corto, pero me enganchó mucho la escena y luego he seguido con ellos en otras obras. La próxima que estamos preparando es “Toc Toc”, una obra muy divertida, porque lo que buscamos sobre todo es el humor y que la gente lo pase bien». en cuanto a las clases de informática que imparte, están dirigidas especialmente a personas mayores que no controlan «este mundo»: «Hay un sector social importante, el de las personas mayores, a quienes la llegada de la informática les ha superado porque ha llegado como una imposición, sin que estuvieran preparados para asimilar este cambio radical en la manera de relacionarnos unos con otros y conocer la realidad.

 

Uso inteligente de las redes sociales

 

Como conocedor y usuario de las nuevas tecnologías, Adrián opina que estas están condicionando las relaciones sociales, «no siempre en sentido negativo, porque también hay que ver su parte positiva. La creación de grupos en las redes nos permite participar, dar nuestras ideas a conocer e interrelacionarnos, pero hay que tener una medida, no podemos participar en infinitos grupos, ni dedicar todas las horas del día a ello, y además debemos ser muy respetuosos con los demás en los mensajes que escribimos. También son un riesgo de despersonalizarnos e individualizarnos en exceso».

 

Adrián considera también que las redes sociales pueden ser un buen medio para evangelizar, y como tal hay que aprovecharlo: «Los temas religiosos con muy complicados de abordar en este medio, donde se admiten ideas pero no doctrinas, por eso hay que utilizar de forma muy concreta e inteligente las redes sociales en materia religiosa. En lo que me parece que pueden prestar un gran apoyo es en las relaciones entre los cristianos, conociendo cada parroquia, las actividades de las demás o la programación de la diócesis, para hacer tareas conjuntas…. Hay muchos aspectos en los que la comunicación digital puede ser útil en la Iglesia». «La iglesia -prosigue Adrián- tiene mucho que orientar y formar a los jóvenes católicos sobre la utilización de estas nuevas tecnologías, pero me da la impresión de que también está llegando tarde, cuando la situación está desbordada. Además no ha sacado partido a la posibilidad de mostrar todo lo que tiene y lo que ofrece, lo que la Iglesia realmente es. Las marcas aprovechan su oportunidad para darse a conocer, pero la Iglesia no lo ha sabido hacer».

Nueva formación sacerdotal para el acompañamiento en situaciones de dificultad

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Al igual que hicieran la semana pasada los sacerdotes de la zona sur de la provincia, en la jornada de ayer miércoles, tuvo lugar una nueva sesión de formación permanente para el clero, en esta ocasión destinada a los sacerdotes de los arciprestazgos de la zona norte de Burgos.

 

A través de una metodología activa, los sacerdotes mantuvieron una sesión de formación en torno a la temática «acompañar en situaciones difíciles». Esta vez ha sido Sofía Carriles, psicóloga y miembro de la Fundación Carmen de Noriega, la responsable de impartir la sesión. Según informan desde la vicaría para el Clero, el día se desarrolló en un ambiente de trabajo y profundización en el que los 16 sacerdotes participantes pudieron reflexionar y conocer las «herramientas» en esta dimensión tan importante del acompañamiento a las personas, sobre todo en los momentos difíciles de la vida originados por duelos, pérdidas y crisis. «Un reto que siempre nos plantea la pastoral a la hora de anunciar el mensaje de Jesús en momentos tan delicados y cruciales de la vida de una persona», en palabras de uno de los participantes.

Representantes de personas sin hogar son recibidas en el Ayuntamiento de Burgos

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Esta mañana ha tenido lugar una reunión entre media docena de afectados por el sinhogarismo, acompañados por técnicos de Cáritas Diocesana de Burgos con la concejala de Servicios Sociales, Sonia Rodríguez, acompañada de personal del área. La cita se enmarca dentro del trabajo de la campaña «Ponle cara», que el pasado 24 de octubre realizó un acto público ante el ayuntamiento para solicitar, entre otras medidas, una reunión con el alcalde.

 

Al comienzo del encuentro, las personas sin hogar han presentado brevemente su situación actual, y el proceso de exclusión que han vivido, ligado en varios casos al desempleo, la desestructuración familiar o las adicciones. A continuación se han valorado las opciones que, desde el ámbito local, se pueden poner en marcha para mejorar su situación. En concreto, se han abordado las dificultades de acceso al Plan Municipal de Empleo para las personas sin hogar, y de la necesaria potenciación de las empresas de inserción. Otra de las peticiones formuladas por el colectivo ha sido la del acceso a la vivienda, para la que han planteado la necesidad de fijar un precio asequible, acompañado de una inversión mayor en vivienda social. Con respecto a las ayudas directas, los representantes del colectivo han subrayado que, a pesar de no solucionar su situación de exclusión, pueden resultar beneficiosas en situaciones puntuales, aunque también son susceptibles de mejora.

 

Desde Cáritas agradecen la disponibilidad del equipo municipal para escuchar a los más desfavorecidos, y señalan la importancia de que su situación se visibilice más desde el mundo de la política.

«Esfuerzo y dedicación» para recrear el nacimiento de Jesús

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Gustavo ha ampliado su templo egipcio y construye nuevas edificaciones para el poblado de Belén.

Gustavo ha ampliado su templo egipcio y construye nuevas edificaciones para el poblado de Belén.

 

A sus 34 años, Gustavo García se ha convertido en uno de los grandes belenistas del país y un referente en el mundo del arte de pesebre, tanto que sus montajes aparecen en las revistas y páginas web especializadas en la materia. Aunque asegura que belenista «se nace», lo cierto es que su técnica ha mejorado Navidad tras Navidad y lo que comenzó hace 19 años ocupando unos pocos metros en el salón de la casa de su pueblo, Renuncio, hoy se ha convertido en un belén de 55 metros cuadrados y casi 300 figuras (incluyendo animales) que instala en el garaje, por el que cada temporada pasan entre 3.000 y 4.000 personas.

 

Define el suyo como «un belén popular», donde el musgo y las cortezas se mezclan con ríos y casas, puentes y templos construidos a mano a base de porexpan, escayola y madera de balsa. «Es un nacimiento de estilo hebreo, quiero que sea fiel a la historia y a la época del nacimiento de Jesús; procuro que sea muy real, aunque siempre nos concedemos algunas licencias, como un camello cargado de juguetes o un burro derramando leche», elementos que siempre atraen la atención de los visitantes.

 

En efecto, el belén está plagado de infinitos detalles que marcan la diferencia y manifiestan el ingente trabajo que hay detrás del montaje. Gustavo comienza a planificar su nacimiento cuando apenas ha montado el último y en septiembre tiene ya construidas las casas que desea incluir en el próximo proyecto. A partir de esa fecha, después de su jornada laboral se desplaza hasta Renuncio para proseguir con el montaje del belén sin olvidar las horas de trabajo gastadas durante los fines de semana. De hecho, prolonga nueve días sus vacaciones estivales para ultimar las nuevas construcciones. «Es un arte que te tiene que gustar», indica. «Exige esfuerzo y dedicación. Para hacer cualquier cosa se tarda mucho tiempo y hay que dedicarle muchas horas; de lo contrario no consigues los resultados que buscas», explica mientras aclara que las piedras de las casas están talladas una a una a base de cúter y una buena dosis de paciencia. «Es algo sacrificiado que hago porque me gusta, no obtengo ningún beneficio de esto. Aquí empleo mi tiempo, mi trabajo y mi dinero». De este modo, mientras construye su belén, Gustavo  se «sumerge en su pequeño mundo, es como que yo también estoy en el lugar donde nació Jesús».

 

Apuesta por la tradición

 

A su entender, el arte del pesebre en Burgos no está tan arraigado como en otras zonas del sur de la Península, «donde se vive más la Semana Santa, la imaginería o el belenismo». Eso, junto al ritmo de vida actual, donde «faltan tiempo y paciencia», elementos básicos para la construcción de un belén, hacen que la tradición de montar el nacimiento en el hogar esté quedando relegada a un segundo plano. Aún así, «a la gente le sigue gustando ver belenes como este o el de la Catedral» pues, asegura, «son obras de arte y eso siempre gusta contemplar».

 

En estos primeros días de diciembre, con la inestimable ayuda de su padre Carlos, Gustavo se afana por regar el musgo y limpiar y colocar con mimo las cuidadas figuras, obra del artista madrileño José Luis Mayo Lebrija, con el fin de dejar todo a punto para poder inaugurar su nacimiento el 20 de diciembre. Estará abierto hasta el 7 de enero y podrá contemplarse de lunes a viernes en horario de 17:30 a 20:30 horas. Los sábados y festivos abrirá, además, de 12:00 a 14:30 horas.

Escuela concertada, escuela cuestionada

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Imagen tomada en el colegio diocesano San Pedro y San Felices.

Imagen tomada en el colegio diocesano San Pedro y San Felices.

 

«De ninguna manera se puede decir que el derecho de los padres a elegir centro pueda ser parte de la libertad de enseñanza». Las palabras que la ministra de Educación en funciones, Isabel Celáa, pronunció hace algunas semanas durante la inauguración del XV Congreso de Escuelas Católicas no han dejado indiferente a nadie. Con sus declaraciones, la titular de la cartera de Educación ponía en tela de juicio que el derecho a la elección de centro emane de la Constitución, olvidando la sentencia del Tribunal Constitucional que ya afirmó en una sentencia del 10 de abril de 2018 que «el derecho de los padres a la elección de centro docente es una vertiente específica del derecho a la educación, que también está vinculado con la libertad de creación de centros docentes». «Todo ello –concluía la sentencia– está enmarcado en el contenido del artículo 27 de la Constitución».

 

Aunque para el coordinador de los centros diocesanos de Burgos, Román Ángel Pardo Marinque, las palabras de la ministra eran «declaraciones para la galería» y que con ellas estaba «haciendo demagogia política en dependencia de los problemas que se avecinan a su partido para formar gobierno», lo cierto es que han causado cierto malestar e incluso «seria preocupación» en amplios sectores de la escuela concertada de la provincia.

 

Para Elena Sardiñas, presidenta de Fecampa en Burgos (la Federación Católica que aglutina a Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos) las palabras de la ministra suponen «un claro ataque a la concertada» además de ser «un mensaje contradictorio y con falta de solidez». Según sus reflexiones, podría ser «un primer signo de la nueva política del partido socialista en una posible coalición con Podemos». Una nueva derivada que, a su entender, no entraba en el programa del PSOE, que pretendía «garantizar un sistema educativo estable, basado en tres pilares básicos: equidad, inclusión y calidad». «Y aquí estamos todos, digo yo», sentencia sorprendida.

 

Para Sardiñas, «un Estado democrático y plural debe cuidar la demanda educativa que solicitan sus ciudadanos para que todos puedan elegir el centro que deseen». En efecto, esta libertad es la que lleva a estudiar en colegios católicos concertados a uno de cada tres alumnos en la provincia de Burgos. Sumados alcanzan la nada despreciable cifra de 19.055, el 35,2% del total. Estos centros, 29 en total, se integran en la plataforma «Escuelas Católicas», cuyo presidente en Burgos es Javier Pérez de la Canal. Este sacerdote jesuita asegura que la escuela concertada católica sigue siendo una gran opción para numerosas familias que «buscan una educación en valores humanos y cristianos y ven que el estilo educativo y la oferta de actividades les atrae». «Creo que lo más común es la calidad de enseñanza, por el proyecto de educación en valores, por la atención personal que encuentran y, por supuesto, por la identificación con el proyecto cristiano que ofrecemos. En la mezcla de estos factores está la decisión de los padres».

 

Para los padres, la escuela concertada ayuda a sus hijos a «desarrollar e interiorizar recursos, habilidades y destrezas que les faciliten su desarrollo personal y emocional; su relación con los demás y su responsabilidad para cuidar y mejorar el mundo que les rodea».

 

Según la presidenta de Fecampa, la escuela concertada católica ayuda a las familias a que sus hijos puedan desarrollar «una vida única, singular y llena de posibilidades». «Tener un hijo es siempre una responsabilidad», sostiene, y muchos padres apuestan por la concertada por ofrecer una educación que, a su juicio, les ayuda a «desarrollar e interiorizar recursos, habilidades y destrezas que les faciliten su desarrollo personal, emocional; su relación con los demás y su responsabilidad para cuidar y mejorar el mundo que les rodea».

 

Escuela pública

 

Con el amplio respaldo que sigue teniendo la escuela católica en nuestro país (con casi 1.300.000 alumnos, el 15% del total) son muchas las voces que no niegan la calidad de su enseñanza, sino que ponen en tela de juicio su modo de financiación, sosteniendo que si alguien quiere una educación distinta a la pública debería costearlo él mismo, siendo la pública la única escuela que financie el Estado. El actual sistema de conciertos se puso en marcha en 1985 con la aprobación de la LODE del gobierno que por entonces presidía Felipe González. Según indica Pardo Manrique, el coordinador de la pastoral de los cinco colegios diocesanos y el colegio Círculo Católico, de esta forma la escuela concertada es también escuela «pública, con recursos fundamentalmente del Estado, pero que con su existencia permite la libertad de los ciudadanos y ahorra una cantidad nada despreciable a las arcas del Estado», 11.700 millones de euros en el curso 2017-2018, según el último informe de ACADE, la Asociación Española de Centros Privados de Enseñanza.

 

«¿Por qué los impuestos que pagamos los padres pertenecientes a colegios concertados no van a ser invertidos en la educación de nuestros hijos por ir a un colegio concertado? Esto sería discriminar»

 

En efecto, con este sistema es la institución religiosa la que pone el terreno y el edificio y las reformas que se hagan en él. Y, como los gastos directos de enseñanza derivan de los poderes públicos, los centros concertados deben cumplir a rajatabla con la ley. Por eso, la escuela católica ya no es elitista como cuando era escuela propiamente privada y financiada íntegramente por las familias, sino que, más allá de «prejuicios y mitos», está abierta a todas las clases sociales e, incluso, a alumnos de otras confesiones religiosas: «En nuestros centros también caben alumnos de otras religiones o no creyentes», indica Pérez de la Canal. «Respetar las creencias de nuestros alumnos es una de las condiciones del concierto, de ahí que en algunos centros tenemos un número alto de alumnos de otras religiones, en concreto musulmanes». Por ello, según el jesuita, «el perfil de los alumnos que acuden a nuestros centros es muy variado. Hay centros que por el lugar donde están ubicados tienen un alumnado de clase social baja con muchos inmigrantes y otros que por su ubicación tienen un alumnado de clase media o media-alta».

 

«Los padres de los alumnos que eligen la enseñanza concertada católica tienen todo el derecho a que se financien esos colegios, ya que pagan sus impuestos como el resto de los españoles», señala de la Canal, algo con lo que también coincide la presidenta de Fecampa: «¿Por qué los impuestos que pagamos los padres pertenecientes a colegios concertados no van a ser invertidos en la educación de nuestros hijos por ir a un colegio concertado? Esto sería discriminar», justifica.

 

Además, prosigue, «la Constitución garantiza que toda la enseñanza obligatoria debe ser gratuita», algo que, a su entender, no se cumple ya que no dan la misma cantidad económica a un colegio público que a uno concertado:  «Además de no dar la misma cantidad de dinero en el concierto, tampoco podemos solicitar becas de comedor, transporte o servicio de madrugadores que en la educación pública si que está subvencionada, teniendo que asumir los padres de la concertada este gasto» junto a otros de mantenimiento o remodelación de edificios. «Estamos saliendo muy baratos al Estado», apostilla el jesuita.

 

Y ahora, ¿qué?

 

Analizado el panorama y ante el cuestionamiento al que se somete a la concertada cada cierto tiempo, los tres expertos consultados piden que ni la escuela concertada en particular ni la educación en general sean lugares «para experimentos ideológicos y pieza de intercambio político». «En la educación nos jugamos nuestro futuro y, para los políticos, cuanto más pasa el tiempo, más el futuro fue ayer, como nos ocurre a todos los entrados en años», comenta Pardo Manrique. De ahí que pida a los políticos «que sean transparentes con los ciudadanos: la escuela concertada ahorra mucho dinero al Estado y surge la cuestión. ¿De dónde recortarían para mantener todas las plazas educativas? La respuesta no es tan difícil de adivinar», advierte.

 

Por su parte, Elena Sardiñas pide al futuro gobierno adentrarse en problemas reales (fracaso y abandono escolar, desajustes en contenidos en los planes de estudio entre comunidades, bullying, fomentar la creatividad…), en diagnosticarlos y por encontrar soluciones, que es lo que necesita la educación. Es una pena que ahora mismo lo que se está debatiendo en educación es si puedes elegir colegio o no, en vez de cómo hacer mejores colegios», lamenta, a la vez que pide «que la educación no se diseñe según el partido político que gobierna, sino que fuera completamente independiente, dirigido por expertos».