Tres jóvenes burgaleses llegan a Puyo para participar en un voluntariado internacional

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Desde hace varios años, el programa de Cooperación Internacional de Cáritas organiza, junto con la Delegación diocesana de Misiones, una experiencia de voluntariado internacional con una perspectiva de cooperación fraterna. En esta edición, el destino de los tres jóvenes que han participado ha sido el vicariato de Puyo (Ecuador), a cuyo frente se encuentra Rafael Cob, obispo burgalés.

 

En los últimos días han recorrido la selva, en el distrito de Sarayacu. Además de impartir talleres y apoyo escolar a niños, han acompañado a las comunidades cristianas de la zona, que les han recibido, según sus palabras «con los brazos abiertos, con el mensaje de que no les olvidemos».

Los otros centenarios de la Catedral: así se celebró en 1921

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Cartel de los festejos del séptimo centenario. Archivo Municipal de Burgos.

Cartel de los festejos del séptimo centenario. Archivo Municipal de Burgos.

 

Los actos de celebración del VIII centenario de la Catedral se van perfilando y dando a conocer a todos los burgaleses, que están invitados a participar. Se trata de un acontecimiento que, como cabe imaginarse, ya ha contado con antecedentes, tal y como fue el VII centenario en el cual la ciudad rindió homenaje al templo. Para recordar cómo fue entonces dicha celebración, hay que remontarse a enero de 1920, cuando la idea de conmemorar los siete siglos que cumplía la Catedral empezó a germinar en la mente del arzobispo de la diócesis, el cardenal Juan Benlloch, quien se reunió con el cabildo para expresar su deseo de llevar a cabo dicho homenaje, que debía tener lugar en julio del año siguiente.

 

Así, en verano de 1920, y tras haber comunicado la idea a la Junta de Monumentos y contar con su aprobación, el arzobispo y el cabildo se ponen a la cabeza para organizar la celebración, nombrándose una Junta Magna y numerosas comisiones. Además, el papa Benedicto XV concedió a la seo el título de Basílica menor en una bula a petición del arzobispo; y también se abrió una suscripción popular para realizar una custodia, pues la dedicada al Santísimo había sido robada de la Catedral.

 

El trabajo conjunto de todos los implicados comenzó a dar frutos el 10 de julio de 1921, cuando arrancó el programa oficial del VII Centenario con un solemne septenario en honor al Santo Cristo de Burgos. Los días posteriores estuvieron cubiertos por actividades como concursos hípicos, exhibiciones aéreas, fuegos artificiales, corridas de toros, exposiciones, conferencias, funciones teatrales y celebraciones eucarísticas. Una de las conferencias, pronunciada por Juan Vázquez de Mella –político, escritor y filósofo–, contó con tantas solicitudes de gente de las provincias cercanas para poder asistir, que tuvo que organizarse en la plaza de toros. La conmemoración del VIII Centenario contó con la participación de todos los ciudadanos de Burgos, y atrajo también a condes, marqueses, figuras destacadas de la cultura y políticas española y al mismo rey Alfonso XIII.

 

Según las cifras, más de 30.000 personas venidas de fuera visitaron la ciudad esos días, y no está nada mal teniendo en cuenta que en esa época los medios de transporte no estaban a disposición de todo el mundo como ahora ni los viajes eran tan llevaderos.

 

Traslado del Cid

 

Pero sin duda, uno de los acontecimientos más destacados de la celebración de este centenario fue el traslado de los restos del Cid Campeador al lugar en el que actualmente descansan, justo debajo del cimborrio del templo gótico. El acontecimiento tuvo lugar el 21 de julio de 1921. El Ayuntamiento, ante la presencia del rey Alfonso XIII, hizo entrega de los restos de Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa Jimena Díaz al cardenal arzobispo Juan Benlloch y al cabildo de la Catedral, para así proceder a su enterramiento definitivo bajo el crucero del templo. Los restos, que se hallaban en una urna, fueron trasladados previamente a un arca construida al efecto, siendo reconocidos por médico titulares. Se transportaron en una comitiva presidida por el rey y fueron recibidos por el cardenal y cabildo. Posteriormente se celebró un misa oficiada por arzobispo de Valencia y en la que predicó el obispo de Vitoria, para concluir con la sepultura del héroe burgalés. Y desde ahí, el Cid ha visto pasar otro siglo que bien merece una festividad a la altura.

Octavo centenario de la Catedral: «Una celebración que nos atañe a todos como Iglesia diocesana»

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El vicario general explica la oportunidad que supone el centenario del templo para crecer en conciencia diocesana.

El vicario general explica la oportunidad que supone el centenario del templo para crecer en conciencia diocesana.

 

«La celebración del VIII centenario de la catedral puede ser una ocasión magnífica para profundizar en nuestra conciencia y experiencia de iglesia local, para fomentar y expresar todo lo que nos une, y para desarrollar nuestro modo de presencia en la sociedad y en la cultura». Así comienza el marco teológico-pastoral elaborado por la diócesis para la conmemoración la efeméride, «que no es una celebración únicamente centrada en la Catedral, sino una celebración que nos atañe a todos como Iglesia diocesana». No se trata de realizar actos más o menos vistosos o participativos, sino de insertar la celebración en la misma dinámica diocesana.

 

Tres son los objetivos que se ha marcado la diócesis con la conmemoración del VIII Centenario de la Catedral, según explica el vicario general, Fernando García Cadiñanos. El primero es «crecer en eclesialidad, en sinodalidad, en conciencia diocesana, porque en el fondo es lo que representa la catedral: es la iglesia madre y como tal nos une en la pluralidad y es en torno a la cátedra del obispo donde descubrimos la unidad de la diócesis». «Todos somos corresponsables en esta Iglesia y estamos llamados a festejar nuestra fe, que se visibiliza también en el VIII Centenario de su catedral».

 

En segundo lugar, la diócesis pretende profundizar «en qué estilo de Iglesia queremos hacia fuera, qué estilo de Iglesia queremos construir, y en ese sentido la catedral nos marca algunas pinceladas. Por ejemplo, en ella descubrimos cómo una fe adulta se hace cultura, cómo existe un diálogo entre la fe y la cultura, cómo hay un encuentro entre generaciones, y encuentro entre distintas sensibilidades, y de estilos, de proyectos. Descubrimos también una voluntad de evangelizar y cómo la catedral también es un signo del amor de Dios, de la belleza y de la caridad», apunta el vicario.

 

El tercer objetivo es festejar un año jubilar (ya está elaborada la petición que se cursará a la Santa Sede) en 2021 con motivo del centenario, «que como todo año jubilar, deber ser una ocasión para renovar nuestra fe».

 

¿Y qué pasos está dando la diócesis para lograr esos objetivos? García Cadiñanos distingue entre dos tipos de acciones. Por un lado, actividades puntuales (catequesis, unidades didácticas, charlas, encuentros, visitas, exposiciones, conferencias, etc.) y, por otro, la inserción de la celebración en la misma dinámica diocesana con la elaboración del próximo plan de pastoral para los años 2020, 2021 y 2022, «que tenga en cuenta esta realidad y que toda la diócesis camine en torno a lo que significa, que más allá de la construcción, del edificio, es una Iglesia que camina».

 

El vicario general explica que hay una serie de propuestas vinculadas a la Fundación que partieron de la propia diócesis y que se han incorporado a la programación y todas ellas van a tener un matiz teológico. «Todas la exposiciones van a tener un carácter catequético, se va a celebrar un congreso donde lógicamente aparecerá lo teológico, publicaciones, unidades didácticas, catequesis…». A nivel eclesial existen ya otras propuestas sobre la mesa: «Algún tipo de peregrinación cuando llegue el año santo, celebraciones lítúrgicas especiales, queremos también que haya algún signo caritativo, de solidaridad con las iglesias misioneras, quizá algún tipo de asamblea diocesana… Creo que en general va a ser teñir desde esta óptica lo que se va haciendo en la diócesis», concluye.

 

Se trata de que este acontecimiento «nos ayude a crecer como Iglesia» y «ayudarnos a seguir caminando como Pueblo de Dios en Burgos»

 

Y es que, sin duda, la Iglesia burgalesa es la primera interesada en que la celebración del octavo centenario sea un revulsivo para la fe y compromiso de los burgaleses. Desde noviembre de 2016, previamente a la creación de la Fundación Octavo Centenario, un equipo de trabajo empezó a estudiar las posibilidades pastorales de la efemérides. En la actualidad, trabaja una comisión integrada por el vicario general, el vicario pastoral, las delegaciones de Patrimonio, Medios de Comunicación Social y Enseñanza y cuatro laicos.

 

Tal como reza el marco teológico elaborado que va a orientar la conmemoración del centenario, se trata de que este acontecimiento «nos ayude a crecer como Iglesia» y «ayudarnos a seguir caminando como Pueblo de Dios en Burgos», partiendo de las prioridades del último plan diocesano de pastoral, para salir al paso del «peligro de que la convergencia de la iniciativa ciudadana y de la catedral como institución funcione al margen de la vida de la iglesia concreta» y evitar, asimismo, un doble riesgo: que se imponga una mirada únicamente hacia el pasado y «que la dimensión estética convierta la referencia al arte y a la belleza en retórica cultural que deje el acontecimiento eclesial en la penumbra».

Una llamada a recordar, acoger y a no tener miedo

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circulo54

 

La delegación diocesana de pastoral con migrantes celebró ayer el 54º Círculo de Silencio en su emplazamiento habitual, el paseo de Sierra de Atapuerca. La cita sirvió para denunciar la vulneración de derechos de las personas migrantes y para reclamar un trato digno a todo ser humano. En esta ocasión se recordó el mal momento que viven las políticas migratorias de la Unión Europea: Italia y Malta cierran sus puertos a barcos que rescatan náufragos; España tiene que a acoger a estos barcos lejanos; otros países como Hungría, Austria o la República Checa blindan sus fronteras y se niegan a recibir inmigrantes; Alemania ve peligrar la estabilidad de su gobierno por acoger refugiados; se mira a Libia, país en el que se violan diariamente los derechos humanos, para pedirle que haga de frontera europea; se pasa de largo ante Argelia, que abandona miles de personas en el desierto… «Algunos han llegado a decir que la Unión Europea caerá por la inmigración, lo que está claro es que esto en una vergüenza», expresaron los organizadores.

 

Durante la concentración se recordó que millones de europeos también tuvieron que emigrar a América como consecuencia de las guerras y el hambre a  lo largo de los siglos XIX y XX, además de producirse desplazamientos dentro de la misma Europa. También se responsabilizó a Europa de parte de esta situación que lleva a millones de personas a huir de sus países: «Quienes ahora llegan a nuestras costas vienen huyendo de conflictos donde las armas que se disparan, bastantes de ellas, están fabricadas aquí; y huyen de países donde las materias primas preciosas son explotadas por compañías europeas o norteamericanas.

 

Sin miedo

 

Al mismo tiempo, se animó a realizar un ejercicio de responsabilidad y acoger a estos migrantes y refugiados. «Tú te has llamado “Europa de los derechos humanos”, y no puedes quedarte de manos cruzadas ante la tragedia que cada día ocurre en tus fronteras y en el Mediterráneo: ya van más de 1.000 muertos contabilizados este año. Europa, acoge, porque es tu deber. Acoge y hazlo entender a tus pueblos». El manifiesto hecho público ayer también llamaba a la valentía y a no dejarse «asustar por grupos extremistas y partidos populistas que hacen bandera del racismo y la xenofobia». «No tengas miedo a hacer lo que es un deber: la vida de cada persona vale más que todas las negociaciones y cábalas electorales. No tengas miedo a las ONGs y a sus barcos, que se dedican a salvar vidas, no a traficar con personas. No tengas miedo, porque de lo contrario, la historia te juzgará duramente porque fuiste cómplice de una tragedia humanitaria».

Jesús Colina, fundador de Aleteia: «El futuro de la evangelización pasa por las redes»

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Clausura de la 71 Semana de Misionología. Foto: Rodrigo Mena

Foto: Rodrigo Mena

 

 

Las conferencias de Jesús Colina, periodista fundador del portal de internet Aleteia.org, y de don Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, pusieron ayer fin a la 71 Semana de Misionología, que se ha celebrado en la Facultad de Teología y que ha contado con la asistencia de alrededor de 170 personas. Además, por primera vez, todas las ponencias y mesas redondas se han retrasmitido por streaming, y se han contado en directo en las redes sociales. Se han alcanzado cerca de 6 millones de impresiones en Twitter, y se han multiplicado por cinco las visitas en el perfil de Facebook.

 

En su intervención, Jesús Colina ofreció algunas pinceladas sobre el futuro que se avecina: los móviles podrían quedar obsoletos en 2025, en 2045 las personas podrán convertirse en cyborgs y cada vez habrá menos condicionamientos de tiempo y espacio, con la realidad aumentada y virtual. Ante esta perspectiva, la Iglesia tiene que estar preparada, sostuvo, ya que la situación creada por internet y las redes sociales es una gran oportunidad. Al igual que el resto de los ponentes que han participado en estas jornadas, Colina expuso que internet ha provocado un cambio antropológico que va más allá de lo tecnológico: ha trasformado la forma de relacionarse. Advirtió, asimismo, de que las plataformas digitales crean filtros según el historial de cada persona y poco a poco van creando burbujas en las que solo se ofrecen al usuario los temas que le interesan. Esto, según explicó, es un reto para la evangelización, porque la Iglesia tiene que ser capaz de romper las burbujas para hacer llegar la Buena Noticia y poder establecer relaciones con las personas.

 

«Hay algo que ningún algoritmo puede detener, y es que yo comparta algo con alguien», afirmó el periodista. ¿Y cómo se consiguen mensajes que merezcan ser compartidos? Se trata de buscar el mensaje adecuado, que esté dirigido en el momento adecuado a la inteligencia y al corazón, respetando los formatos. «El 75% del éxito de un contenido depende del título». La evangelización, según explicó, tiene que aprender a escuchar lo que la gente quiere y busca, para salir al encuentro en tono positivo y no polémico, para lograr el acompañamiento.

 

En cuanto al futuro de la Iglesia, Colina esbozó el problema que presenta la crisis demográfica. «Hay algo que puede alterar toda esta tendencia: la evangelización», explicó. «Si no hacemos una conversión pastoral para asumir esta realidad, seguiremos perdiendo el tren». El fundador del exitoso portal de internet invitó a tomar el ejemplo de las Obras Misionales Pontificias, que fueron pioneras en el uso del cine y de los cómics.

 

«No sé cuál será el nuevo evento evangelizador de la historia, pero sí estoy seguro de que el futuro de la evangelización pasa por las redes». Colina recordó que el Papa Francisco ha convocado para toda la Iglesia un mes misionero extraordinario en toda la Iglesia, y lanzó a los asistentes el reto de coordinarse para poder llevar el mensaje a mucha gente a través de las nuevas redes.

 

Dos titulares que siempre triunfan: la caridad y los misioneros

 

Don Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación, fue el encargado de impartir la conferencia de clausura de la Semana. El prelado reiteró, apoyándose en varios documentos del magisterio pontificio, la importancia de la comunicación para la Misión de la Iglesia y analizó las oportunidades y los riesgos que tienen los nuevos medios para esa comunicación. «Todos tenemos que perder el miedo a los medios».

 

Monseñor Beltrán recordó que con un solo tuit se puede llegar a mucha más gente que la que llena la catedral. «Con los nuevos medios podemos llegar más rápido a más personas», afirmó. Posteriormente reflexionó acerca de la presencia de la Misión de la Iglesia en los medios: «Hay dos titulares que siempre triunfan: la caridad y los misioneros». Explicó que las noticias misioneras gozan de buena salud en los medios «aunque hay que seguir trabajando», porque cuanto más se hable de la Misión, más amor se suscitará hacia ella, más ayudas se conseguirán, y se dará voz a los más pobres. «Todo lo que hable bien de los misioneros, habla bien de la Iglesia», aseguró.

 

Asimismo, analizó de qué forma los nuevos medios pueden ayudar a la misión de la Iglesia: «las tecnologías nos han creado un atajo». Pero para poder llegar, es necesario conocer los lenguajes y establecer puentes de confianza. Consciente de la Evangelización a través de internet no es completa pero sí necesaria, defendió que todos somos misioneros en el mundo digital, «especialmente los jóvenes».

 

La Semana fue clausurada por el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez, y don Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, quienes invitaron a los asistentes a seguir adelante con valentía y a aplicar todo lo aprendido en estas jornadas de formación misionera, que han contado con la participación de grandes expertos de la comunicación en diferentes ámbitos.