El Papa nombra a Santiago del Cura miembro de una comisión de estudio sobre el diaconado femenino

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santiago del cura elena

Foto: serviren.info.

 

El papa Francisco, siguiendo la ruta marcada en los últimos tiempos de estudiar más a fondo la historia y teología del diaconado femenino, ha instituido una comisión a tal fin, cuyo presidente será el obispo de l’Aquila (Italia), monseñor Giuseppe Petrocchi, según hacía público la Santa Sede esta mañana. La comisión estará formada por cinco mujeres y otros cinco hombres (todos europeos, a excepción de un estadounidense), entre los que se encuentra el sacerdote y teólogo burgalés Santiago del Cura Elena, uno de los grandes expertos españoles en el estudio del ministerio ordenado y, en particular, del diaconado.

 

Miembro de la Comisión Teológica Internacional de 1997 a 2009, del Cura trabajó a fondo esta cuestión en este organismo vaticano, dependiente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la época en la que se investigó la posible existencia de «diaconisas» en los albores de la historia de la Iglesia. Su trabajo como profesor de la materia de Sacramento del Orden en la Facultad de Teología de Burgos (de la que también fue decano) le han convertido en un gran conocedor de la teología del sacerdocio, impartiendo conferencias sobre la materia por todo el mundo y escribiendo varias publicaciones. Hecho que, con toda seguridad, han propiciado que forme parte de una comisión que se encargará de estudiar con más profundidad esta cuestión. «Aún no sé muy bien en qué consistirá el trabajo y si deberemos elaborar un informe o qué; el modo de trabajo y las líneas de acción se tendrán que concretar en las próximas semanas, cuando pase la crisis por el coronavirus», detalla el teólogo.

 

Asegura que hace meses le comunicaron la posibilidad de formar parte de esta comisión, de la que conoce a algunos miembros, y a los que todos define como «cualificados en la materia». Ha recibido su nombramiento «contento por esta forma de reconocimiento» al trabajo realizado en las últimas décadas y como una oportunidad más de servicio a la Iglesia universal: «Dije que sí y espero que mi trabajo pueda aportar algo a los estudios que realice esta comisión».

«Esta Semana Santa me va a ayudar a tener más tiempos de silencio y de oración»

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semana santa cristo

María Cristina Ibáñez, en la última fiesta del Santo Cristo de Burgos.

 

El Martes Santo es un día importante para la cofradía de las Siete Palabras y del Santísimo Cristo de Burgos, una hermandad compuesta por más de 200 hermanos no solo de Burgos, sino incluso de la localidad jienense de Cabra. Además de realizar su procesión con los faroles de las Siete Palabras y del Santo Cristo, ese día se da la bienvenida a los nuevos cofrades con la imposición de medallas. Este año, a consecuencia del Covid-19, una de las aspirantes a formar parte de la hermandad, María Cristina Ibáñez, ha visto relegado su ingreso en esta asociación de fieles: «Este pequeño reajuste de tiempo me está ayudando a darme cuenta de la importancia de vivir cuando Dios quiera y como Dios quiera».

 

Cristina, trabajadora en el colegio San Pedro y San Felices y la Universidad de Burgos, quiere formar parte de esta cofradía porque «vivir los días más importantes del año en la compañía de hermanos, de la Iglesia, resulta mucho más intenso y especial». «A mí, personalmente, vivir la fe en comunidad me ayuda a no despistarme y a poner el corazón en Jesús», asegura esta joven de 30 años.

 

Después de mucho tiempo «dando vueltas» alrededor de la cofradía, por fin este año se animó a participar de una manera más activa. Ya lo tenía todo preparado: sus padres le iban a regalar la medalla que se impone a los nuevos cofrades, su hermano iba a ser su padrino y la junta directiva de la cofradía había aprobado su ingreso en la misma. Ahora, sin embargo, a causa del coronavirus, su ingreso oficial en la cofradía se atrasará hasta el 14 de septiembre, otra jornada importante para esta asociación, por ser la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y del Santísimo Cristo de Burgos.

 

Una Semana Santa diferente

 

Estos días de confinamiento, imposibilitan la celebración de los actos litúrgicos en los templos, algo que a Cristina no le resulta «especialmente fácil». «Pero Jesús es muy creativo», asegura, por lo que intentará vivir los días de Pasión con otras opciones: «Seguiré todas las celebraciones litúrgicas por Internet (gracias a los sacerdotes que no se cansan de hacer lo imposible por acercarnos a Jesús), me uniré a todas las iniciativas de oración de la cofradía: procesión de las Siete Palabras, Hora Santa… y buscaré momentos de oración personal, tanto para rezar la Liturgia de las Horas como para hacer silencio». Además, junto con Parteluz, la asociación juvenil en la que participa desde hace años, «tendremos algunos encuentros de formación, oración y para compartir la fe y la vida». Además, el abad de la cofradía, a través de WhatsApp, «nos pone tarea todas las mañanas». Envía a los cofrades una foto, un saludo, dos textos de la Palabra para hacer oración, la frase del día, una grabación y una ofrenda que podemos hacer. «Es muy chulo poder comenzar así el día», revela Cristina, mientras ve en las nuevas tecnologías una oportunidad para acercar la gente a la fe: «Ahora que usamos Internet para todo, ¿por qué no usarlo para estar más cerca de Jesús?». Y anima a todos los burgaleses a seguir las celebraciones a través de los medios de comunicación, «viendo y viviendo las celebraciones eucarísticas, procesiones de otros años, horas santas, formaciones…. Lo que a cada uno más le ayude».

 

Esta Semana Santa especial, genera en la joven sentimientos encontrados. Por un lado, dice sentir pena por no poder procesionar. Pero de otro, asegura que estos días le van a ayudar «a tener más tiempos de silencio y de oración». «Me conformo con vivir hoy y tener el corazón puesto en estos días tan intensos que vamos a vivir esta semana: ¡Jesús muere y resucita porque nos ama! Es tan grande esto que vamos a celebrar que merece la pena vivirlo con todo el corazón y el alma puesto en ello».

Imagen del mes de abril: Crucifixión del Señor de un códice del siglo XI

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Imagen de la «minatura».

 

En los manuscritos y libros ilustrados de la Edad Media, las miniaturas (cuyo nombre procede del latín «miniare», colorear con minia), o iluminaciones (del latín tardío illuminare-alumbrar), eran pinturas o dibujos de figuras que a veces se incluían en temas de carácter sacro. En el mes en que celebramos la Semana Santa, la imagen escogida es la de una Crucifixión en pergamino que se halla en la Catedral de Burgos en el códice de la Regla de la Cofradía de Santa María de la Creazón, de finales del siglo XV.

 

Esta cofradía fue fundada en el año 1260 por los criados de coro, de donde le viene el título de «Criazón» o «Creazón». Estos criados de coro eran clérigos que tenían como misión ayudar a los canónigos en el culto de la Catedral. Al principio, los cofrades no podían superar el número de treinta y todos pertenecían al servicio de la Iglesia Mayor de Santa María. Con el paso del tiempo, la cofradía se abrió a los clérigos de las parroquias de la ciudad, pasando su sede de la Catedral a la parroquia de Santiago de la Fuente. Sin embargo, siempre quedaron excluidos los capellanes de las Huelgas y del Hospital del Rey, así como los cofrades de Santa María la Real y de Santa Marina, establecidos en la parroquia de San Llorente. También se admitieron como miembros asociados a otros sacerdotes, incluso seglares, para que pudieran participar de los bienes espirituales de la hermandad. Los reyes, el obispo y el Cabildo de Burgos en pleno se contaban entre ellos.

 

El fin de esta fundación, según la regla cuyo original se conserva en el archivo municipal de Burgos, fue eminentemente cultual y de ofrecer sufragios por los difuntos, aunque no le faltaba su matiz benéfico-asistencial. Los cofrades se obligaban a celebrar cuatro misas al año en honor de Santa María, aplicadas por los reyes, el Papa, cardenales, arzobispos, obispo de Burgos, cabildo y cofrades vivos y otra misa de réquiem el tercer día de cada mes por los hermanos fallecidos. Se practicaba la misericordia con el cofrade menesteroso, utilizando fondos de la cofradía; también se atendía espiritualmente al cofrade en agonía y al ingresado en el hospital y asistían a su entierro.

 

El Códice de la Catedral, que se presenta en esta imagen, contiene la regla reformada de 1494, por haber quedado la primitiva anticuada. Esta reforma fue aprobada por el obispo Luis de Acuña el mismo año de su redacción y está adornada con ricas y variadas miniaturas.

 

Detalles de la obra

 

En esta de la crucifixión aparece al fondo una vista panorámica de la ciudad de Jerusalén, rodeada de una orla con figuras humanas, animales y hojas; en las cuatro esquinas, los símbolos de los evangelistas y en el centro de la parte inferior dos ángeles sostienen el escudo de esta hermandad. A la derecha del Crucificado de tres clavos están María y María Magdalena con ropajes sobre tonos azulados. El color azul se conseguía por medio del lapislázuli, material siempre de elevado coste.

 

A la izquierda se halla el discípulo amado con un manto de color rojo, que resalta notablemente la importancia de su figura y con un libro debajo del brazo derecho. Un detalle a destacar de gran originalidad es la calavera, también en la parte izquierda, que ha perdido su dentadura de la parte inferior. Podría tratarse de Adán que, por la muerte de Jesús, ha quedado liberado de su pecado, simbolizado en la dentadura que le permitió pecar contra Dios, comiendo el fruto del árbol prohibido.

 

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Fallece el sacerdote burgalés Gonzalo Juarros Fernández

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gonzalo juarros

 

En el día de hoy, 4 de abril, ha fallecido a los 93 años de edad el sacerdote burgalés Gonzalo Juarros Fernández. Nacido en Masa el 5 de mayo de 1928, fue ordenado sacerdote de la diócesis de Burgos el 31 de mayo de 1952. Ejerció su ministerio presbiteral como párroco de Mahamud, Trespaderne y Medina de Pomar. Ya en Burgos capital, fue capellán de las Madres Trinitarias.

 

La diócesis llora la pérdida de este sacerdote, que siempre recalcó, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II, la íntima fraternidad que une a todos los presbíteros en su misión en virtud de la ordenación sagrada. Nos unimos en oración con su familia de sangre para dar gracias a Dios por su vida y ponerlo en las manos del Padre, que le recibe ya para siempre en su Casa.

 

Descanse en paz.

Las Cistercienses de Villamayor fabrican batas y mascarillas para sanitarios

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El obrador del monasterio de Santa María la Real, en Villamayor de los Montes, lleva semanas parado. Las ventas de dulces se han desplomado y las cistercienses que habitan el lugar han encontrado un nuevo trabajo, no remunerado, pero sí «desinteresado y muy útil en este momento, ante la falta de material de protección» que sufren los sanitarios en la provincia. Desde el pasado 28 de marzo, doce religiosas tejen en algunas de sus máquinas de coser decenas de batas y mascarillas que Cruz Roja se encarga de recoger y distribuir en hospitales y residencias de ancianos.

 

La idea, como detalla la abadesa, Ana Maestre, surgió como un gesto de solidaridad en la zona del Arlanza. La comunidad de religiosas se enteró de la iniciativa de confeccionar máscaras y batas que se había puesto en marcha en la comarca y rápidamente contactaron con su coordinadora, en Lerma. «Así hemos vuelto a encontrar el equilibrio entre el ora y el labora, pues el trabajo faltaba», indica la abadesa. «Ahora trabajamos sin beneficio económico, pero estamos muy contentas y felices de poder colaborar», asegura, con la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

 

La comunidad cisterciense, formada por 27 religiosas, ha confeccionado desde el pasado fin de semana 75 batas de protección y más de un centenar de mascarillas con la tela que les suministra Cruz Roja. «Es un trabajo en cadena en el que participamos doce hermanas, una forma de colaboración y solidaridad», subraya la abadesa, mientras indica que seguirán realizando esta tarea mientras dure la pandemia y hasta que haga falta.

 

También Cáritas en Ibeas

 

Por otro lado, el equipo de voluntarios de Cáritas en Ibeas de Juarros también se ofrece a realizar mascarillas de tela para las personas que lo necesiten. Se pueden solicitar a través del teléfono 697 565 733.