Merindades peregrina en romería a la Virgen de la Hoz

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Al igual que hicieron en mayo del año pasado, el arciprestazgo de Merindades mantuvo ayer su tradicional romería mariana, esta vez teniendo como destino la ermita de la Virgen de la Hoz en el Almiñé, en el alto de la Mazorra.

 

A pesar del frío, fue una cita muy concurrida, en la que los participantes de las parroquias del norte de la provincia llegaron al lugar en cuatro autobuses. Allí rezaron el Rosario y las letanías y realizaron una procesión alrededor de la ermita, para concluir el encuentro compartiendo un refresco amenizado por dulzaineros de la comarca.

 

El arciprestazgo de Merindades comenzó su andadura en septiembre de 2017. Desde entonces, ha constituido ya su consejo pastoral arciprestal y realizado numerosas actividades conjuntas, como encuentros de distinto calado o cursos de formación o retiros espirituales, y del que esta romería mariana parece consolidarse como una fecha señalada en el calendario.

Fallece Fidel Ruiz, el sacerdote más longevo de la diócesis

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Ayer sábado falleció, a los 96 años de edad, Fidel Ruiz Ruiz, hasta ahora era el sacerdote más longevo del presbiterio diocesano. Nacido en Pozancos (Palencia) en 1923, Ruiz fue ordenado sacerdote para la diócesis de Burgos el 15 de junio de 1946.

 

Ejerció el ministerio como vicario parroquial en Ezcaray y, más tarde como párroco en San Martín de Humada, Fuencaliente de la Puerta, Fuenteodra, Solanas de Valdelucio, Villaquirán de los Infantes y Villazopeque.

 

Nos unimos a sus hermanos y sobrinos y les acompañamos en su dolor, a la vez que encomendamos a Dios el eterno descanso de su alma.

 

La capilla ardiente ha sido instalada en la sala 7 de la Funeraria San José y el funeral por su eterno descanso se celebrará este domingo, 19 de mayo, a las 18:00 horas, en la parroquia de San Julián Obispo. Dale, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz eterna. Descanse en paz.

El sacerdote burgalés Domingo Lázaro, camino de la beatificación

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Domingo Lázaro

 

El papa Francisco ha aprobado esta semana el decreto que reconoce las virtudes heroicas del burgalés Domingo Lázaro Castro, el religioso de la Compañía de María de los Marianistas (1877-1935) que creó el prestigioso colegio de El Pilar de Madrid, en cuya capilla descansan sus restos. Esta decisión supone el primer paso para la este educador y pedagogo, nacido en el pueblo burgalés de San Adrián de Juarros en una familia humilde de labradores. Su madre fue su primera formadora de la fe, y a los 12 años entró como postulante en los marianistas en Vitoria. Fue ordenado sacerdote en 1906, a los 29 años.

 

Como capellán en un colegio católico de San Sebastián, investigó la renovación de la liturgia, de la piedad, la práctica de los sacramentos, el canto litúrgico o la catequesis. Acompañaba a los jóvenes con la confesión semanal, el sermón, el cuidado de la celebración litúrgica, los cantos y la formación religiosa. Entendía el potencial formativo y misionero del asociacionismo religioso juvenil. En 1916 fue nombrado provincial: el primero de la Compañía de María nacido en España.

 

En 1921 compró el edificio neogótico de la calle Castelló de Madrid, que se convirtió en la sede de los marianistas de España y en el influyente colegio Nuestra Señora del Pilar. También organizó la fundación de centros marianistas en lugares pobres y remotos, como en el campo zamorano o en Alcazarquivir, en Marruecos. Fue, además, el impulsor de la Federación de Amigos de la Enseñanza (FAE), que desembocaría en la Federación de Religiosos de la Enseñanza (FERE), hoy integrada en Escuelas Católicas.

«No nos han educado para implicarnos. Nos han educado para que nos den todo hecho»

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Entró en política hace 20 años por casualidad, cuando se trasladó a vivir a Saldaña de Burgos y consideró «que allí había que hacer algo distinto a lo que había». Pura Arranz, que aunque hoy no desempeña ningún cargo, sigue comprometida como militante de base en un partido político, ha sido concejala, alcaldesa, presidenta de su mancomunidad, diputada provincial y ha ocupado un buen número de cargos más. Pero también es una mujer comprometida con la Iglesia: es catequista y miembro del Consejo de Pastoral Diocesano.

 

Pura defiende convencida la participación de los cristianos en la política, e insiste una y otra vez en que «la vida es política». «Si eres cristiano, tiene que haber compromiso social», argumenta. El problema, en su opinión, es que «no nos han educado para implicarnos. Nos han educado para que nos den todo hecho. Y si no me gusta lo que me dan hecho, le pongo faltas. Es lo mismo que cuando te sirven una comida y empiezas a poner pegas… Está soso, está salado… ¿Sabes hacerlo tú? No, pero soy un estupendo probador…».

 

El nivel de compromiso de los ciudadanos y en concreto el de los cristianos en general es muy escaso, lamenta. «En política la mayoría llegamos hasta meter la papeleta en la urna. Y en la Iglesia, hasta meter la moneda en el cestillo. A partir de ahí, que no me pida nadie nada. Y si yo quiero que se hagan cosas en la Iglesia me tengo que implicar, si yo quiero que se hagan cosas en política me tengo que involucrar».

 

En ese «que me lo den todo hecho» y «que me den todo», Pura advierte de un riesgo y especialmente en estos momentos, de cara a las próximas elecciones:  «Algunos partidos no nos están ofreciendo cosas ciertas. Tenemos que tener muy claro que de donde no hay dinero no se puede sacar. Hay gente que no tiene ese espíritu crítico y lo único que oye es: me van a dar. Entonces, como me va a dar, lo voto. A todos nos gusta que nos den, desde pequeños, cuanto más grande es el regalo, o la chuche… Ahora mucho de lo que están haciendo los partidos es darnos chuches. Nos están metiendo el caramelo pero con un palo muy largo, y en un momento dado van a tirar de él y nos vamos a quedar sin el caramelo». «Además, cuando vamos a votar», añade, «no tenemos que pensar qué es lo que me van a dar, porque los políticos no nos van a dar nada: es nuestro dinero, el de todos. Lo que necesitamos es que gestionen bien nuestro dinero, nuestro patrimonio, nuestra educación, nuestra salud… Y si tenemos buenos gestores, estaremos todos bien».

 

Sobre la postura que debería mantener la Iglesia como institución, sostiene que «está bien que dé sus pautas, porque tiene una Doctrina Social que debería cumplirse. Pero tenemos que tener mucho espíritu crítico. Porque a veces confundimos la Doctrina Social con soflamas. A veces los cristianos confundimos la Doctrina Social de la Iglesia con una izquierda radical».

 

El mayor peligro que se cierne en este momento sobre los votantes, en su opinión, es la utilización de los sentimientos: «Los mayores errores se cometen cuando haces las cosas con el  corazón sin haber racionalizado. Todos los extremismos son malos. Y algunos partidos están tirando mucho de corazón, nos están utilizando de arriba abajo».

 

Consciente de que no hay ningún partido con el que se pueda identificar plenamente un cristiano, sugiere que cada uno, según su personalidad, tiene muchos espacios donde poder encajar. «Pero tampoco toda opción es válida. No todo es blanco o negro, hay muchos matices de grises. Por ejemplo, ahora con el debate de la eutanasia: Puedes decir sí a una muerte digna. Pero ¿cómo lo van a legislar? Es que no te han puesto toda la letra encima de la mesa. Eso es firmar un contrato en blanco. Ese tipo de cuestiones son las que tenemos que plantearnos. Y el legislador tiene que legislar para todos. Eso es lo difícil. Las leyes no están para que yo obligatoriamente haga algo que yo no quiero, tienen que estar para que libremente yo pueda escoger», concluye.

Monjes y monjas cistercienses y benedictinos concluyen un curso en Las Huelgas

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Monjes y monjas

 

Treinta y cinco monjes y monjas del Císter y benedictinos han concluido hoy el PREM, un curso de formación filosófica y teológica que realizan durante el noviciado y que en esta ocasión se ha desarrollado en el Monasterio de Las Huelgas desde el lunes de pascua. Se trata de un curso intensivo, de aproximadamente 20 días, con cinco horas de clase diarias y sus respectivos rezos.

 

Los alumnos proceden de distintos monasterios de España, entre otros lugares, de Sevilla, Córdoba, Santa María de Huerta en Soria, varios de Galicia, alguno de Cantabria y otros. Las edades de los novicios oscilan entre los 22 y los 40 años. Esta formación continúa posteriormente en los distintos monasterios con una atención personalizada y una revisión permanente hasta completar los cursos de Filosofía y Teología exigidos en el plan. Las clases son impartidas por profesores de distintas universidades y centros monásticos.

 

La estancia de los monjes y monjas ha tenido lugar en el propio Monasterio de las Huelgas, ellos en la hospedería y ellas en la clausura respectiva.