La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y la delegación diocesana de Pastoral de Migraciones convocan una concentración en recuerdo por los dos trabajadores fallecidos recientemente en el barco Villa de Pitanxo, en aguas de Terranova, Canadá, y residentes en Miranda de Ebro.
En el acto, abierto a la ciudadanía en general, tendrá lugar el próximo domingo 27 de febrero a las 14:00 horas en el parque Antonio Machado de la ciudad del Ebro. En la concentración se guardará un minuto de silencio en recuerdo de los trabajadores fallecidos y se leerá un comunicado en solidaridad con sus familiares y amigos, reivindicando un mayo esfuerzo por la seguridad y la salud en el trabajo, dado que estos dos ciudadanos mirandeses han fallecido en accidente laboral, en medio de unas circunstancias adversas en medio del mar.
Será una más de las acciones que realiza la HOAC dentro de su campaña «Iglesia por el trabajo decente» y con la que, desde hace más de una década, recuerdan a las personas que fallecen en el ejercicio de su profesión.
«Una Iglesia sinodal en misión universal» es el título de la trigésima edición del Simposio de Misionología, que se celebrará del miércoles 9 al viernes 11 de marzo en el Seminario de San José de Burgos. En esta ocasión se pone el foco tanto en la sinodalidad como en los problemas que azotan el mundo de hoy, desde la pandemia de coronavirus hasta los conflictos armados.
La inauguración de esta cita misionera correrá a cargo del arzobispo de Burgos y gran canciller de la Facultad, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, el miércoles a las 10 h, y los dos primeros ponentes serán el presidente de OMP Internacional, Giampetro Dal Toso, que disertará sobre el Sínodo de los Obispos de 2023 y «las interpelaciones desde y para la misión», y el catedrático de Teología Dogmática de la Facultad de Teología de Burgos Eloy Bueno de la Fuente, que presentará la ponencia «la sinodalidad, paradigma eclesiológico y misionológico». Completará el programa del día la mesa redonda «Una misión universal desde la sinodalidad», en la que participarán José María Calderón Castro, director de Obras Misionales Pontificias («Las OMP, una nueva cooperación misionera desde la sinodalidad»), Mª del Prado Fernández Martín, misionera comboniana y coordinadora de la zona centro del SCAM («El servicio a la animación misionera desde la sinodalidad») y Jesús Santiago Vázquez, delegado de Misiones de Lugo, que presentará la experiencia de trabajo sinodal de las delegaciones diocesanas de Misiones de Galicia.
En la jornada del jueves, el codirector del Instituto de Misionología Fernando Susaeta Montoya ofrecerá la ponencia «Acariciando sinodalmente los conflictos» (10:00 h), mientras que el director del Instituto, Roberto Calvo Pérez, disertará sobre «El discernimiento evangélico-sinodal de unas iglesias en misión». Por la tarde, a partir de las 16:30 h., se celebrará una mesa redonda sobre el quehacer misionero en tiempos de pandemia. En ella participarán María Gutiérrez Pulgar, coordinadora de Acción Social de Cáritas Diocesana de Burgos (Consecuencias y retos tras la Covid-19), Luis Carlos Rilova Hurtado, sacerdote diocesano de Burgos y miembro del IEME, y la misionera laica brasileña Eliete Lopes Cerqueira, que contará la experiencia de su país.
El viernes abrirá la sesión Mª del Carmen Martínez Beunza, profesora de la Facultad de Teología de la Universidad de Comillas, con la ponencia «La misión de la Iglesia entre los conflictos del mundo» y será el superior provincial de los Espiritanos en España, Eduardo Tchapeseka, el último en intervenir, hablando sobre «Una espiritualidad misionera en tiempos de conflictos»
Transcurridas dos semanas desde la inauguración de la fase final, la Asamblea Diocesana afronta este sábado su segunda sesión ordinaria de trabajo. Los asistentes a la reunión afrontarán el segundo de los ejes que dan contenido al proceso sinodal y reflexionarán sobre cómo «hacer misioneras nuestras comunidades». Con el lema «el gozo de vivir como Iglesia», el trabajo se repartirá en seis mesas temáticas, en las que se abordarán cuestiones relativas a la iniciación cristiana y el catecumenado, la pluralidad de vocaciones, carismas y ministerios en la comunidad eclesial, la presencia femenina en la Iglesia, el ejercicio de la práctica sinodal, las nuevas formas de organización pastoral atendiendo el mundo rural y el urbano, delegaciones y servicios pastorales. Además, atendiendo a las reivindicaciones de la sociedad burgalesa hacia la Iglesia, se ha incluido un séptimo equipo de trabajo que versará sobre transparencia y autofinanciación en la economía diocesana.
Primeras votaciones
La mañana se dedicará a votar el primer documento de trabajo, atendiendo a las 80 enmiendas propuestas al mismo desde la última sesión. Muchas de ellas, por presentar elementos comunes, se han aglutinado hasta confomar un total de 53, que serán votadas una a una. Algunas votaciones se realizarán de forma telemática a través de una aplicación accesible desde los dispositivos móviles (ordenadores, móviles o tabletas) de los participantes y otras por escrito a través de unas plantillas. Se necesitará la aprobación de dos tercios del plenario para ser aceptadas.
Además, según ha acordado la Comisión Teológico-Pastoral de la Asamblea, cinco propuestas presentas serán debatidas en el plenario por ser novedosas y no aparecer en el documento original. Se dialogará de esta manera sobre posibles «hermanamientos» entre monasterios de clausura y parroquias; las nuevas espiritualidades que surgen en la cultura actual, la necesidad de la presencia de una «mínima comunidad» para celebrar la eucaristía, la posible creación de un equipo o secretariado diocesano de primer anuncio y cuál debería ser el proceso diocesano de formación y acompañamiento para lograr «discípulos misioneros».
La jornada concluirá a las 19:30 en la Catedral con una eucaristía presidida por el arzobispo, don Mario Iceta, y cuya liturgia estará animada por miembros del arciprestazgo de San Juan de Ortega.
Cantando por la calle llegaron precedidos de la cruz parroquial miembros de la parroquia de San Josemaría Escrivá, acompañados de su párroco. Con una parada en la plaza de Santa María y escuchando el sentido de la fachada principal de la Catedral, ingresaron al templo atravesando la Puerta Santa del Perdón y entonando el salmo 121. Recibiendo el agua bendecida, recordaron su bautismo y manifestaron en la capilla del Santo Cristo su comunión con la Iglesia con la recitación del Credo y la oración por la Iglesia y las intenciones del papa Francisco.
Con la tierra depositada en los recipientes de la entrada pusieron de manifiesto el deseo de ser tierra donde el evangelio sigue fructificando. La gracia de Dios hace posible que en este año jubilar que termina al 5 de junio se pueda ir renovando la fe los feligreses de las parroquias de la archidiócesis.
La iglesia de San Martín de Valmala es una de las que recibirán ayudas.
El Boletín Oficial del Arzobispado publica este mes de febrero (págs. 13-14) el listado completo de iglesias que serán restauradas gracias a la convocatoria de subvenciones de la Diputación Provincial de Burgos. Medio centenar de templos han sido beneficiados con estas ayudas, que alcanzan un importe total de 1.400.000 euros y cuyas obras de rehabilitación deberán ejecutarse próximamente.
Han sido 153 las solicitudes de ayuda presentadas en tiempo y forma y otras tres más han sido desestimadas por no cumplir los requisitos exigidos o haber declinado finalmente la subvención. La asignación de las ayudas ha sido realizada en función de unos baremos evaluados por técnicos respectivos de la Diputación y el Arzobispado, en función del conocido como «convenio de las goteras», en el que el Arzobispado aporta 400.000 euros del total.
En los próximos meses se realizarán obras de rehabilitación en cincuenta templos de toda la provincia, sumándose así a los 173 rehabilitados en los últimos dos años gracias a este mismo acuerdo. A los 400.000 euros que el Arzobispado invierte en este convenio de las goteras, habría que sumar también el montante que aportan las propias parroquias a la conservación del patrimonio. En los dos últimos años, las parroquias han gastado 456.367,31 euros, y el arzobispado, 730.124,46. A ellos hay que añadir 414.337,43 euros invertidos en conservación de bienes muebles, aportados entre parroquias y ayuntamientos.