Mons. Iceta continúa con su visita pastoral en Villagonzalo Pedernales y Arcos de la Llana

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Continúa la visita pastoral del arzobispo de Burgos al arciprestazgo de San Juan de Ortega con una parada en la unidad pastoral de Villagonzalo Pedernales y Arcos de la Llana. Una etapa que ha comenzado el pasado jueves, 28 de noviembre, con una visita de Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa a la residencia de ancianos Colisee de Villagonzalo Pedernales.

 

Después de saludar a los residentes, así como a los empleados del centro, el arzobispo, acompañado por su secretario particular, Carlos Azcona Albarrán, y por el párroco, José Álvarez Martínez, y el vicario territorial, Julio Andrés Alonso Mediavilla, ha presidido la misa en la residencia. Al terminar, se ha producido un momento de encuentro y conversación distendida con los usuarios de la residencia. Tras ello, ha aceptado la invitación a café de la directora de la residencia que, acompañada de su equipo, le ha mostrado las instalaciones. Mons. Iceta se ha interesado por el funcionamiento interno de la casa y por el estado de los residentes, que han agradecido al arzobispo la visita.

 

El domingo, 1 de diciembre, se ha producido la segunda parte de la visita pastoral a la unidad pastoral de Villagonzalo Pedernales y Arcos de la Llana. Esta segunda parte ha comenzado con un encuentro en la casa parroquial de Arcos, donde el arzobispo ha sido recibido por los sacerdotes que atienden esta unidad pastoral: José Álvarez, el párroco, y Román Ángel Pardo Manrique, el vicario parroquial. Después, en la iglesia parroquial, ha mantenido un rato de conversación con los niños de catequesis, con sus familias y con los catequistas. Tras ello, ha presidido la misa. En ella, ha propuesto a los niños y a los demás asistentes las cuatro palabras que hay que rezar internamente en el silencio de la comunión: «Gracias», «perdón», «ayúdame» y «Jesús, te quiero».

 

Al terminar la celebración en Arcos, el arzobispo se ha dirigido a Villagonzalo Pedernales, donde ha presidido otra celebración eucarística, dialogando también con los niños en la homilía sobre la paz que sólo Dios nos puede dar y el sentido del Adviento. Al final se ha hecho fotos con los asistentes en los dos lugares.

La discapacidad «no disminuye nuestra plena humanidad»

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Este domingo, el Secretariado de Pastoral para las Personas con Discapacidad de la archidiócesis de Burgos ha organizado una misa con motivo del Día Internacional de la Discapacidad que se celebra este martes, 3 de diciembre. La Iglesia en España se ha sumado a este día con el lema Todos juntos regalamos esperanza.

 

La celebración eucarística, que ha tenido lugar en la capilla de Santa Tecla de la catedral de Burgos, ha estado presidida por Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos, y ha contado con la presencia de numerosas personas con discapacidad, algunas de las cuales han colaborado activamente, leyendo lecturas y la Oración de los Fieles. También ha participado una representación del Ayuntamiento de Burgos y de algunas de las asociaciones que trabajan con personas con discapacidad en Burgos. La misa contaba con una intérprete en Lengua de Signos Española (LSE) de ARANSBUR.

 

En el comienzo del nuevo año litúrgico, Mons. Iceta ha reflexionado sobre las tres venidas de Cristo, recordando que «Dios nos visita cada día», tal como señaló San Bernardo. Ha invitado a los fieles a evitar que las preocupaciones de la vida emboten el corazón y los alejen de la presencia divina, destacando la necesidad de serenidad en un mundo marcado por la ansiedad y la falta de sentido. «Cuando ponemos nuestra vida en las manos del Señor, se calman todos los miedos; esa es la verdadera esperanza», ha afirmado.

 

El arzobispo ha subrayado también la importancia de la transformación interior como medio para alcanzar la justicia y la paz. «El hombre por sí solo no es capaz de traer ni la paz ni la justicia de modo definitivo», ha apuntado, destacando que esta renovación sólo puede lograrse a través de la gracia de Dios.

 

Mons. Iceta empleó la metáfora de una cirugía cardíaca para ilustrar la acción transformadora de la gracia de Dios en el ser humano: «Si los corazones del mundo no se dejaran llevar de la codicia, la avaricia o el odio, sino que fueran transformados por la gracia de Dios, capaces de amar y perdonar, el mundo cambiaría radicalmente».

 

Según el arzobispo, esta intervención divina comienza en lo más profundo de cada persona, sanando sus heridas interiores y permitiendo que florezcan la paz, la justicia y la esperanza en sus vidas y en la sociedad. Esta reflexión enlaza con el mensaje del profeta Jeremías, que en la primera lectura decía ‘Yo cumpliré mi promesa, yo haré justicia y derecho en la tierra’.

 

Dirigiéndose a las personas con discapacidad, Mons. Iceta recordó que las limitaciones, sean físicas o interiores, no disminuyen la plena humanidad ni el amor que Dios tiene por cada uno. Invitó a todos, sin importar sus circunstancias, a servir a los demás: «Nadie tiene tanta limitación que sea incapaz de donarse».

 

Finalmente, el prelado agradeció al Cuerpo de Artilleros de Burgos –que el año pasado le nombró ‘artillero de honor’– y pidió la intercesión de Santa Bárbara por quienes, como ellos, trabajan por la paz y la protección de los más vulnerables. Con este mensaje, Mons. Iceta animó a los fieles a vivir el Adviento como un tiempo de encuentro con Cristo, alimentado por la oración y las buenas obras.

 

La HOAC de Burgos clama contra la siniestralidad laboral

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El pasado viernes, 29 de noviembre, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Burgos volvió a realizar una concentración para denunciar y hacer visible el dolor que supone la siniestralidad laboral tras los últimos accidentes laborales ocurrido en la provincia de Burgos.

 

El pasado 30 de octubre fallecía José Jorge Peláez Gutiérrez, transportista de 57 años, tras sufrir un accidente de tráfico en la N-623 a la altura de la localidad de Escalada. Unos días después, el 5 de noviembre, Jesús Curiel Ortega, agricultor de 31 años, murió arrollado por su propio tractor en Hormazuela, pedanía de Villadiego. Y el viernes, 22 de noviembre falleció un transportista tras el accidente ocurrido en la N-627, a la altura de la localidad de Pedrosa de Valdelucio.

 

Los militantes de este movimiento mostraron su dolor más sentido y solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de estos trabajadores y, desde su campaña Cuidar el trabajo, cuidar la vida, reafirman su compromiso en la lucha por unas condiciones de trabajo dignas y por la defensa de la salud laboral.

 

Y es que, a pesar del desarrollo en materia de prevención de riesgos laborales, lo cierto es que se siguen produciendo muertes en el trabajo. «Se trata de una realidad que exige el compromiso de toda la sociedad: administraciones, empresarios, trabajadores, sindicatos, partidos políticos, asociaciones, etc., ya que es un problema social y político, que no solo afecta a los implicados en el ámbito laboral», afirman desde la HOAC de Burgos.

 

Cada día, dos personas mueren en el trabajo y 35 son hospitalizadas por accidentes laborales en nuestro país. Ya son más de 40 trabajadores de Castilla y León que han perdido la vida en sus puestos de trabajo en lo que va de año. Estos datos son la punta del iceberg de una pirámide cuya base registra más de 19.000 accidentes de trabajo con baja. En la provincia de Burgos se ha registrado el mayor número de víctimas mortales en el trabajo, con 12 fallecidos, diez durante la jornada y dos in itinere.

 

Algunas de las causas que están detrás de los accidentes laborales son «la falta de control en las medidas de seguridad, la escasa formación, el empleo precario, la subcontratación o la economía sumergida», recuerdan. La HOAC de Burgos también señala cómo «las enfermedades relacionadas con el trabajo son también una de las causas que convierten el trabajo en un lugar peligroso. Conllevan muchas bajas laborales y ocasionan bastantes muertes por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares debido a largas jornadas de trabajo o la exposición a materias tóxicas, gases y humos».

 

Por eso, afirman que «las personas trabajadoras tienen derecho a unos ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física y mental». Nadie, absolutamente nadie, debería perder la vida por trabajar y huir de la pobreza. Por eso, afirman, «las personas trabajadoras tienen derecho a unos ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física y mental. No es mala suerte ni es inevitable. El trabajo debe ser un lugar donde, además de ganar un sueldo para vivir, el trabajador pueda desarrollar sus capacidades y ponerlas al servicio del bien común. No puede tratarse de un sitio donde enfermar o incluso morir».

 

Para ello, desde la HOAC de Burgos reivindican «mejores condiciones laborales y mayor seguridad en los trabajos; implicación más activa de las instituciones para controlar el cumplimiento de la ley; mayor conciencia y sensibilidad social y empresarial, y que los trabajadores no se resignen ante la siniestralidad laboral. El trabajo es para la vida. Si todos ponen los medios necesarios, crecerá la esperanza», concluyen.

La archidiócesis celebra un encuentro de reflexión vocacional

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Un grupo de veinte agentes de pastoral de la archidiócesis de Burgos, entre los que había sacerdotes, religiosas, matrimonios y jóvenes, se ha reunido este pasado sábado para participar en un encuentro de reflexión vocacional, de cara al próximo Congreso Nacional de Vocaciones.

 

La jornada, desarrollada en un ambiente de oración y trabajo comunitario, ha girado en torno a tres ejes fundamentales: reconocer, interpretar y elegir en el marco de la cultura vocacional propuesta por la Iglesia. Los asistentes han trabajado a partir de dinámicas grupales inspiradas en textos bíblicos y reflexiones guiadas por las fichas preparatorias del Congreso, poniendo el foco en el discernimiento personal y comunitario.

 

El encuentro ha concluido con un rato de adoración eucarística, acompañado por música de Hakuna Group Music, donde se elevaron peticiones por la Iglesia, las familias, los jóvenes y los frutos del Congreso.

 

Este encuentro, ha sido un espacio enriquecedor para fortalecer el compromiso de la archidiócesis con la promoción de vocaciones y su misión evangelizadora, impulsando a los participantes a ser instrumentos de esperanza y discernimiento en sus comunidades.

La luz de Sorolla invade la renovada Sala Beato Valentín Palencia de la Catedral

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Treinta y dos lienzos de la escuela valenciana de finales del XIX y principios del XX cuelgan ya de los remozados muros de la Sala Beato Valentín Palencia de la Catedral. Entre ellos, nombres como el de José Benlliure, Ignacio Pinazo o Ignacio Fillol, aunque el hilo conductor de la exposición es el artista valenciano Joaquín Sorolla, miembro destacado de esta escuela pictórica, caracterizada especialmente por el manejo de la luz. Todos ellos componen la muestra Pintar sin miedo. Joaquín Sorolla y la Valencia de 1900 que se ha inaugurado este miércoles, 27 de noviembre, y que permanecerá en la Seo burgalesa hasta el próximo 2 de marzo. La muestra extrae su título de La maja desnuda, una novela de Vicente Blasco Ibáñez, que protagoniza el propio Joaquín Sorolla.

 

Una exposición que se realiza con motivo de los 950 años del traslado de la sede episcopal de Oca a Burgos. Para su realización, el Arzobispado de Burgos, el Cabildo Metropolitano y la Fundación Consulado del Mar de Burgos firmaron el pasado mes de marzo un convenio de colaboración. La exposición ha contado, además, con la colaboración de la Junta de Castilla y León, la Diputación Provincial de Burgos y el Ayuntamiento de Burgos. En la inauguración han participado el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta; el deán-presidente del Cabildo Metropolitano, Félix Castro; la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala; el presidente de la Diputación Provincial de Burgos, Borja Suárez; el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja; el presidente de la Fundación Consulado del Mar de Burgos, Antonio Miguel Méndez Pozo; y el comisario de la exposición, Pablo González Tornel.

 

En su intervención, el arzobispo de Burgos ha ofrecido unir aspectos históricos, culturales y religiosos en un marco de solidaridad y gratitud. Mons. Iceta ha destacado la conexión cultural y religiosa entre Burgos y Valencia. Ha resaltado los vínculos entre ambas ciudades, como «El Cid, las fiestas y la luz», y recordó a figuras como el cardenal Benlloch, quien llevó a Burgos la devoción a la Virgen de los Desamparados.

 

El grueso de las 32 obras que se exhiben en el nuevo espacio expositivo de la Catedral provienen del Museo de Bellas Artes de Valencia (del que González Tornel es director), del Museo del Prado, del Museo Sorolla de Madrid, de la colección de arte del BBVA y de la colección Banco Sabadell. Para el comisario, el hilo conductor de esta muestra es «la manera de pintar de Joaquín Sorolla y de qué manera se incardina en la escuela valenciana de pintores de finales del siglo XIX y principios del XX». El visitante podrá ver un recorrido dividido en tres fases, en las que se abordan «el retrato, la pintura costumbrista y el paisaje, y la manera muy particular y diferenciada que la escuela valenciana tuvo de hacer frente a estos tres géneros. Pintores como Joaquín Sorolla, pero también otros como José Benlliure, Ignacio Pinazo o Ignacio Fillol fueron los protagonistas de un período muy brillante de la historia de Valencia, que ha de ser visto como parte de ese panorama en el que diversas escuelas dieron como resultado una manera diferente de mirar a la realidad», explica González Tornel.

 

Como curiosidad, entre las obras expuestas hay cuatro pinturas sobre la Catedral: tres instantáneas de Burgos nevado, con la seo como protagonista en el centro de esos cuadros, y una escena -que proviene de una colección privada y que se ha visto muy poco- que es «una fantástica procesión en el interior del templo, en la que el pintor valenciano recrea una imaginaria procesión en la que se combinan los clérigos que desfilan por delante de la puerta del claustro con personajes que parecen entresacados de una pintura de casacón del siglo XVII», afirma González Tornel. «Hemos querido que, además de otras maneras de aproximarse al paisaje, ya sea marino, tanto en el Mediterráneo como en el Cantábrico, sí que hubiera un guiño especial a la ciudad de Burgos. Sorolla estuvo varias veces en la ciudad y le sorprendió particularmente levantarse una mañana y darse cuenta de que toda la urbe estaba cubierta con un manto blanco. Hizo lo que hacía Joaquín Sorolla siempre: sacar sus pinceles y su lienzo y salirse a la calle a pintar», apunta el comisario.

 

Un ambicioso proyecto cultural

Esta exposición se enmarca también en el ambicioso programa cultural que el Cabildo viene desarrollando durante todo 2024. Un programa con más de 20 actividades culturales de toda índole, entre los que destaca especialmente la música, con la presencia de numerosos coros internacionales; la cultura, con cuatro nuevas ediciones de los Diálogos en la Catedral; la investigación, con un proyecto musicológico realizado en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid; y las exposiciones, para las que ha sido necesaria la puesta a punto de la Sala Beato Valentín Palencia, convirtiéndola así en uno de los espacios expositivos más importantes de la ciudad y de la provincia, capaz de acoger exposiciones pictóricas y conferencias de primer orden.

 

El Cabildo Metropolitano ha invertido más de 350.000 euros en este proyecto de remodelación de la Sala, que ha corrido a cargo de Juan Pablo Rodríguez Frade, de Frade Arquitectos. Este arquitecto ha sido el director de la remodelación y museización del Museo Arqueológico Nacional (MAN) de Madrid, del Museo de la Alhambra de Granada y, más recientemente, del Museo de la Colegiata de San Isidoro de León, entre otros.