El documental Inania, que recoge el viaje acústico del dúo Gregotechno para explorar algunas de las joyas románicas de la provincia de Burgos, mientras fusionan el techno y el canto gregoriano, ha sido galardonado con el Premio a Mejor Cortometraje Documental Musical en el XXII Festival Internacional de Cine Documental Musical de Barcelona – In-Edit 2024. Se trata de un documental que ha contado con el apoyo de la Delegación de Cultura de la archidiócesis de Burgos.
La cinta, dirigida por Júlia Girós y Vera Herrero Mercader, ha registrado el viaje del dúo Gregotechno, formado por Marc Vilajuana y Alejandro Narés, a las iglesias de la Bureba para combinar el canto gregoriano de los monjes con la música techno propia de un club de moda en Berlín. Inania recoge esta peregrinación artística al Monasterio de San Pedro de Arlanza, la Iglesia de Santa María de Quintanilla de las Viñas, la ermita de Santa María del Valle de Monasterio de Rodilla, las canteras de Hontoria, el castillo de Poza de la Sal y la iglesia de San Andrés de Soto de Bureba.
En estos templos, Vilajuana y Narés han mezclado el gregoriano y el techno en un proyecto que han titulado Acústicas pérdidas en Burgos. Esta iniciativa nace del interés por recuperar la memoria histórica de este canto, mientras los artistas recorren los templos para registrar y estudiar sus sonidos con idea de formar una biblioteca de acústicas a futuro y que queden convenientemente inventariados y no se pierdan.
Sobre In-Edit 2024
Los premios del Festival In-Edit se han entregado durante la gala de clausura, protagonizada por el estreno de la película sobre los pioneros del punk electrónico Devo, dirigida por Chris Smith. Un festival que se ha caracterizado por los grandes documentales que ha acogido en sus 12 días de duración. El 23 de octubre, comenzó acogiendo el estreno mundial de La Joia: Bad Gyal, de David Camarero. Largometraje al que han seguido otros sobre artistas como Brian Eno, Blur o Bruce Springsteen. De hecho, la proyección de la cinta sobre el cantautor de Nueva Jersey y la E-Street Band ha sido una de las pocas oportunidades de ver este documental en la gran pantalla antes de su llegada a la plataforma Disney+.
Al amanecer de este lunes, 4 de noviembre, ha fallecido el sacerdote diocesano Luis García González a los 90 años de edad y tras 65 como presbítero. Era natural de Robredo de las Pueblas.
Tras concluir sus estudios, Luis García González fue ordenado sacerdote en septiembre de 1959, momento en el que se incorporó al presbiterio burgalés. Su primer encargo pastoral fue el de párroco de Tobera y de Valderrama. En 1963, deja estos pueblos y pasa a hacerse cargo de la parroquia de Villafría de Burgos. En 1968, recibe el nombramiento de vicario parroquial de la parroquia de la Santa Cruz de Burgos. En 1978, es nombrado párroco de la Santa Cruz y delegado episcopal de Cáritas Diocesana. En 2002 es sustituido en Cáritas y es nombrado nuevamente vicario parroquial de la Santa Cruz.
Es en 2007 cuando deja completamente esta parroquia y es nombrado administrador parroquial de Villamiel de Muñó, Albillos, Villagonzalo Pedernales, Las Rebolledas, Celadilla Sotobrin y Villanueva de Río Ubierna. Un año después, en 2008, deja todos estos pueblos y es nombrado párroco de Renuncio y Villacienzo. En 2013 deja de ser párroco de estos pueblos y es nombrado sacerdote adscrito a las parroquias de Renuncio, Villacienzo, Quintanilla de las Carretas, San Mamés de Burgos y Villalbilla de Burgos. En 2018 dea todos los encargos pastorales.
La misa de exequias por el eterno descanso del alma de Luis García González se celebrará este martes, 5 de noviembre, a las 11:00h en la iglesia parroquial de San Cosme y San Damián. La capilla ardiente ha sido instalada desde este lunes, 4 de noviembre, en el Tanatorio San José de la capital. La comunidad diocesana, con el arzobispo, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, a la cabeza, lloran su pérdida y piden oraciones para que Dios lo colme con el don de la vida eterna. Descanse en paz.
La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, celebrada este 31 de octubre y presidida por el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos, Roberto Sáiz Alonso, ha autorizado la ejecución de varias obras propuestas por la archidiócesis de Burgos. Entre ellas se encuentran la reintegración del fragmento del tapiz Apoteosis de las artes liberales de la iglesia de San Juan de Castrojeriz. Los trabajos consistirán en la limpieza del tapiz, así como en la restitución del fragmento y la colocación de un forro nuevo.
Asimismo, se ha acordado dar luz verde a la restauración del retablo del Calvario de la iglesia de San Esteban de Orón. El objetivo es solucionar los distintos problemas con los que cuenta, así como garantizar su estabilidad con el reintegro de solo aquellas estructuras que llamen la atención en su conjunto. La intervención cromática se limitará también a aquellas zonas que distorsionen la visión y tengan más protagonismo.
Otra de las iglesias en las que se va a intervenir es en la de Santa María la Real de Sasamón. En este caso se procederá a la restauración de la vidriera del presbiterio debido a los graves problemas de conservación con los que cuenta, causados por el deterioro del emplomado y de las estructuras metálicas. Los objetivos serán conseguir el control de las condiciones microclimáticas en las que se encuentra el ventanal, eliminar las sustancias susceptibles de alterar su conservación y mejorar la estabilidad de los elementos constructivos.
Por último, se realizarán obras de restauración en algunas de las vidrieras de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas, así como la colocación de una reja practicable en la portada de los pies de la torre que permita la ventilación del interior. Las ventanas en las que se pretende intervenir presentan un estado de abandono, con la pérdida de vidrios en algunos casos y el deterioro en los sellados entre la piedra y la propia cristalera. La consecuencia es la infiltración del agua cuando llueve. Además, en el interior hay humedades en distintas zonas, la mayoría causadas por la condensación que se genera.
Todas las operaciones se ejecutarán respetando al máximo los criterios actuales sobre intervenciones en conservación curativa y restauración de bienes muebles. Así, se prestará especial atención en cumplir con los principios de reversibilidad, mínima intervención y preservación del original. Asimismo, se respetarán las directrices generales sobre eliminación de adiciones históricas, prevención del ‘falso histórico’, preservación de la unidad estética de la obra y seguridad de los métodos y materiales empleados.
En el marco de los programas penitenciarios de Cáritas en Castilla y León, 30 personas reclusas han participado en la rehabilitación del monasterio de Rioseco, cercano a la localidad burgalesa de Villarcayo. La salida terapéutica, que se ha realizado los días 29 y 30 de octubre, ha contado con la colaboración de funcionarios y técnicos de centros penitenciarios, así como técnicos y voluntarios de las Cáritas Diocesanas de Castilla y León.
Tras la experiencia del año 2023, en la que un grupo de internos de distintos centros penitenciarios de Castilla y León intervinieron en la sierra de La Culebra, afectada por un grave incendio, esta semana se ha realizado otra salida terapéutica. Desde las cárceles de Burgos, León, Soria, Segovia, Valladolid y Salamanca y Zamora, internos, funcionarios, técnicos de Cáritas y voluntarios han acudido al monasterio de Rioseco para colaborar con su rehabilitación.
La Fundación Monasterio Santa María de Rioseco lleva más de una década recuperando una construcción que data del siglo XII y que se encontraba en estado ruinoso desde finales del XIX. Además de la colaboración del programa de Prisiones de las distintas Cáritas que trabajan en Castilla y León, ha sido fundamental la interacción con los vecinos, tanto de la zona de Rioseco como de Molinos de Butrera, la localidad en la que han pernoctado durante esta actividad.
La llegada del grupo a la zona se produjo el martes, 29, cuando se instalaron en la citada localidad y conocieron la actividad de la Fundación Monasterio Santa María de Rioseco. Por la tarde, y el día 30 por la mañana, han realizado tareas de reconstrucción, siguiendo las indicaciones de los técnicos que las supervisan. Con esta clase de salidas terapéuticas se busca que los internos conozcan la realidad cultural del entorno, ahonden en sus habilidades sociales y colaboren con proyectos de tipo social. Además, su convivencia con los vecinos de la zona contribuye a acabar con los prejuicios acerca de las personas privadas de libertad.
Segunda jornada de la salida terapéutica del programa regional penitenciario de Cáritas
30 personas privadas de libertad colaboran en la reconstrucción del Monasterio de Santa María de Rioseco (Burgos)
Un año más, la Asociación Peruana Hijos del Sol en Burgos organizó el pasado sábado, 26 de octubre, la celebración de la fiesta del Señor de los Milagros en la parroquia de la Anunciación de Burgos, en la que durante todo el año se custodia un cuadro que replica la pintura venerada en Lima. Una fiesta que en Perú se festeja a lo largo del mes de octubre –llamado el «mes morado’– con diversas procesiones y actos religiosos.
En esta ocasión, quien presidió la celebración eucarística fue Ricardo García, ‘Richi’, sacerdote diocesano que en los próximos días vuelve a la misión en la selva baja de Perú, en el Vicariato Apostólico de San Ramón. La ceremonia estuvo animada por un coro de diversas procedencias. Tras la misa, el Señor de los Milagros salió en procesión por las calles cercanas a la parroquia, portado sobre unas andas por peruanos burgaleses y también llegados de otras localidades.
Concluyó la noche con un aperitivo y un rato de convivencia en el claustro de la parroquia, organizados por la Asociación Peruana Hijos del Sol en Burgos y la Hermandad del Señor de los Milagros, que se han propuesto mantener en Burgos esta tradición religiosa tan arraigada en Perú.
Venerado especialmente tras el terremoto de 1655
El Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas, Cristo Moreno o Señor de los Temblores es una imagen de Jesús pintada en una pared de adobe ubicada en el altar mayor del santuario peruano de Las Nazarenas de Lima. A mediados del siglo XVII, se creó la cofradía de Pachacamilla y se levantó una edificación en donde se pintó en la pared la preciosa imagen de Cristo.
El 13 de noviembre de 1655 un fuerte terremoto sacudió a Lima derribando edificios y causando miles de muertos. Pero el muro de adobe con la imagen del Cristo permaneció en pie, lo que fue considerado un verdadero milagro.
Cada año aumentó la fe al que llamaron Señor de los Milagros y en la actualidad su procesión por las calles de Lima en el mes de octubre (llamado también «mes morado») congrega a millones de personas de diferentes partes del mundo.