Las parroquias de Gamonal reflexionan sobre su «conversión pastoral»

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El sábado, 26 de Septiembre, tuvo lugar en la Residencia Maristas de Miraflores, el encuentro arciprestal de Gamonal, en el que participaron agentes de pastoral de las parroquias que componen este territorio. La convocatoria, que marca el inicio del curso pastoral, tuvo como hilo conductor el lema «Parroquias en clave de renovación y conversión».

 

Después de la oración inicial y la presentación del encuentro y los participantes, José Manuel Madruga disertó sobre el tema «La parroquia en clave de renovación y conversión. Claves y actitudes para la conversión pastoral». Siguió el trabajo personal donde cada uno de los asistentes pudo «chequear» es estado de conversión pastoral de su parroquia y proponer pasos a a dar como arciprestazgo. Acto seguido, el arcipreste, Javier García Cadiñanos, propuso una hoja de ruta para la reforma parroquial concentrada en nueve caminos a recorrer.

 

Después del diálogo y las aclaraciones, llegó la comida y la sobremesa entre canciones populares. El trabajo de la tarde consistió en un encuentro por grupos con el fin de concretar caminos a recorrer como comunidades parroquiales y arciprestazgo a corto y largo plazo. Tras la puesta en común, llegó el momento de la oración en la capilla de la residencia, donde se escuchó el encargo de Jesús que aparece en el capítulo cinco de san Mateo: «Vosotros sois la sal y la luz». Unas huellas de pisadas en el suelo recordaron que la Iglesia que ha de ser misionera y evangelizadora.

2015 09 28 lunes: resumen de prensa

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Patrimonio

Los historiadores René Jesús Payo y José Matesanz ponen nombre en su último libro a los mecenas que propiciaron la época más dorada del arte burgalés:

Actualidad

Aspodemi y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Miranda de Ebro organizaron este pasado sábado, 26 de septiembre, la etapa del Camino del Santiago “Burgos-Rabé de las Calzadas”:

Rafael Zornoza, ponente en la jornada diocesana de pastoral

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fiesta de la fe

La jornada diocesana de pastoral y la fiesta de la fe tendrán lugar el próximo sábado.


 

El obispo de la diócesis de Cádiz-Ceuta, Rafael Zornoza, será el encargado de pronunciar la ponencia marco de la jornada diocesana de pastoral que tendrá lugar el próximo sábado 3 de octubre y con la que queda inaugurado de forma oficial el nuevo curso pastoral. Con el lema «Familia evangelizadora» y en las vísperas del próximo sínodo de obispos sobre la familia, Zornoza compartirá la experiencia de nueva evangelización que desde hace algunos meses están llevando a cabo en su diócesis y en la que adquieren especial protagonismo las familias. Tal dinámica de nueva evangelización llevó consigo la creación de una «Escuela de discípulos» diocesana, donde las familias se preparan para ser anunciadoras del evangelio en distintos centros de evangelización. De ahí, que también intervenga el vicario general de Cádiz-Ceuta, Fernando Campos.

Fiesta de la fe

La conferencia, que tendrá lugar, en el salón de Caja Círculo de la calle Concepción a partir de las 10:30 horas, inaugurará así una intensa jornada de inicio de curso, que cuenta en el orden del día con otra serie de actividades, como la presentación de la programación diocesana para el año de la misericordia, talleres, comida de hermandad y, por la tarde, la tradicional «Fiesta de la fe». Los talleres que seguirán a la ponencia de Zornoza pretenden ser una ayuda en distintos ámbitos de la pastoral diocesana, entre los que destacan la pastoral de acogida, la del diálogo, la comunión, la ayuda y la atención a los empobrecidos o la pastoral de la misericordia.

 

Respecto a la fiesta de la fe, este año toma un nuevo carácter, al consistir en pequeños espacios lúdicos en los que poder participar siguiendo un itinerario. Entre las propuestas, se encuentran varios testimonios de cristianos burgaleses, actuaciones musicales y espectáculos para los más pequeños.

 

Para poder participar en los actos, es necesaria formalizar la inscripción a través de las parroquias y movimientos. Puedes encontrar más información y la ficha de inscripción pulsando aquí.

Pastoral penitenciaria: una labor centrada en devolver la dignidad al preso

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preso carcel

Para Fernández de Pinedo, la cárcel es el mismo infierno.

 

Conoce la cárcel perfectamente, ya que trabaja en ella desde hace 24 años. José Fernández de Pinedo, capellán del centro penitenciario de Burgos, es quien lleva la presencia de la Iglesia burgalesa a este lugar tan sombrío: «La cárcel, por mucho que pueden dar a entender los medios de comunicación, es un lugar oscuro y donde, como dice Cervantes, todas las penas se ceban en uno», comenta.

 

El 90% de su labor como capellán se centra en escuchar. Eso significa ponerse a la altura de los presos y dejar que expresen toda la realidad que llevan por dentro, muchas veces dolorosa: «Con esa realidad tienen que vivir y reciclarse, todo en un espacio muy muy negativo». Además de escuchar, Fernández de Pinedo desarrolla la labor de atenderles religiosamente, «y también humanamente, que es parte de lo religioso», para tratar que en medio de esa situación ellos no pierdan su dignidad y puedan afrontar su realidad personal y familiar sin perder su categoría de personas.  Cuenta que lo que más le reclaman los internos es afecto: «Necesitan cariño y que se les escuche. Las cárceles son espacios desafectivos, por lo que necesitan a alguien con quien puedan expresar su interior sabiendo que hay confianza, y que lo que cuentan no se va a compartir con nadie ni va a repercutir en su situación penal».

Una fe que fortalece

La fe en la cárcel se vive con radicalidad, porque, según Fernández de Pinedo, quien entra en un espacio cargado de negatividad como es un centro penitenciario, se termina haciendo la pregunta «¿Dónde está Dios?». Quien más y quien menos se replantea en ese mundo el tema de la transcendencia, dependiendo a qué nivel de formación religiosa se encuentre. «Las preguntas más impactantes y existenciales surgen al vivir una realidad tan feroz. Te preguntan “¿cómo puede permitir Dios esto?” “¿dónde está la bondad de Dios…?” Hacerles sentir que Dios está con ellos es nuestra labor a la hora de acompañarles, y procurar que él sea también el punto central sonde sitúan su afecto y los valores de su vida».

 

Para que la fe pueda ayudar a un preso a recuperar su sitio y dignidad, hay que saber motivarles cuando todas las motivaciones se han caído por los suelos. Y no es una tara fácil de abordar, ya que hay situaciones en las que la familia ha abandonado a ese preso, o se sienten rechazados por todo el mundo porque desde fuera se ven ciertos delitos con tal desprecio, que ya se sienten condenados antes de que se hayan realizado los juicios. «La fe, cuando tú confías en ellos y les haces sentir que Dios está con ellos, les acompaña y se encarna en su situación. Cuando les haces sentir que son los preferidos de Dios, les ayuda bastante, y aunque no es la solución a los problemas, sí es la fuerza que ellos necesitan para afrontarlos».

Humanizar la cárcel

Lo más duro de la cárcel es la cárcel misma. «Si alguien me pide que defina el infierno, yo le pongo una palabra: cárcel. En la cárcel uno se despersonaliza, se rompen las relaciones, no se puede tener confianza ni intimidad, tampoco dispone de su vida y se apaga la creatividad. Es todo un proceso de pérdida». De ahí la importancia del trabajo que lleva a cabo Fernández de Pinedo y los voluntarios de la Asociación Amanecer que colaboran en su trabajo pastoral. Además de escuchar a todos los internos que atienden, realizan una serie de actividades en orden a que ellos se replanteen su vida en el plano de la libertad, sean dueños de su propia existencia y puedan decidir por ellos mismos lo que quieran vivir el día de mañana.

 

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La labor de la Iglesia en la prisión consiste en devolver la dignidad a las personas privadas de libertad.

Aparte de las actividades de naturaleza religiosa, como la oración, la formación o la catequesis, también se desarrollan talleres de valores, «que son buenos a la hora de crear espacios grupales donde puedan expresar desde dentro realidades que no serán manipuladas, que saben que quedan allí y muchas veces sirven de desahogo ante la vida que llevan. También llevamos a cabo otras actividades, como encargarnos de la decoración de la cárcel en Navidad y la animación, participamos en cuestiones de deportes, solemos llevar teatros de la calle, etc. Todo o que sirva para humanizar más la realidad de la cárcel».

 

Por último, Fernández de Pinedo hace un llamamiento a los ciudadanos –y de modo particular a los cristianos, pues sabe que para muchos de ellos la prisión es un lugar alejado– para que cambien su visión de la cárcel: «La cárcel es de todos, y las realidades que nosotros proyectamos en los presos son construcciones de nuestra sociedad de consumo, que nos obligan a mantener y alimentar y por eso les condenamos. Ojalá todos pudiésemos conocer la cárcel porque no condenaríamos tanto, sabríamos lo que es la misericordia de Dios y por supuesto, disfrutaríamos mucho mejor de nuestras vidas».

La paz nos urge y compromete

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2015 09 27 mensaje arzobispo de Burgos pdf

 

El pasado 9 de septiembre, el periodista y escritor italiano Vittorio Messori visitó a Benedicto XVI, de quien es amigo personal. En un momento de la charla, le animó a que escribiera un libro sobre los Novísimos, “ahora que están tan olvidados”. El anciano expontífice le contestó que le encantaría pero que ya no tiene fuerzas para un compromiso de esa envergadura. Luego le confió: “Mi deber hacia la Iglesia y el mundo intento hacerlo con una oración que ocupa toda mi jornada“. El periodista insistió: “¿Oración mental o verbal, Santidad?”. Su respuesta fue inmediata: “Verbal sobre todo: el rosario completo, con sus tres coronas (150 avemarías) y los salmos”.

No deja de ser significativo que un hombre tan sabio y tan santo no encuentre mejor modo de ayudar al mundo y a la Iglesia que rezando el Santo Rosario. Si san Juan XXIII y san Juan Pablo II hubieran escuchado su respuesta a Messori se habrían emocionado y le habrían aplaudido. Porque Juan XXIII rezó toda su vida las tres partes del Rosario y Juan Pablo II dijo de él que “esa oración ha tenido un puesto importante en mi vida espiritual desde mi juventud, es mi oración predilecta y me ha acompañado en los momentos de alegría y de tribulación”. Al papa Francisco también le acompaña, pues todos los días reza, al menos, una parte del rosario y, de modo ordinario, dos.

En este momento, la guerra sigue siendo una triste realidad en tantas partes de la tierra, especialmente en Oriente Medio: Irán, Iraq, Siria, Egipto, y en Extremo Oriente: Pakistán, Corea, Vietnam. Muy próximos a nosotros está la contienda entre Ucrania y Rusia y los terrorismos físicos e intelectuales y verbales en diversas naciones de Europa.

Es muy humana la tendencia al lamento y a la conmiseración meramente sentimental. Pero quienes tenemos fe, sabemos que el mejor “lamento” y la mejor “conmiseración” es acudir a Dios, pidiéndole que venga en nuestra ayuda y haga lo que nosotros somos incapaces de lograr: la paz entre los pueblos y naciones.

“El Rosario –decía Juan Pablo II– es una oración orientada por su naturaleza hacia la paz, porque contempla a Cristo, Príncipe de la paz”. Y porque no se puede contemplar sus misterios sin desear, por ejemplo, ser hombres de “buena voluntad” -como cantaron los ángeles en Belén-, saber perdonar -como él perdonó a quienes le estaban matando- o desear que la Virgen –a la que proclamamos “reina de la paz”– haga este mundo más hermoso, más justo y más cercano al proyecto de Dios.

Pero no sólo hay guerras y conflictos entre las naciones y pueblos. Se dan en el seno de la comunidad que es, por antonomasia, la comunidad de la paz, por ser la comunidad del amor: la familia. ¡Cuánta violencia, cuántas riñas, cuántos enfrentamientos, cuántas faltas de comprensión para pedir y conceder el perdón, cuánta desunión”.

Recemos, pues, el Rosario, para que haya paz en el mundo y en las familias, y todos podamos disfrutar de sus bienes. El mes de octubre ha sido tradicionalmente un mes dedicado a esta devoción tan popular. Nosotros pertenecemos a la provincia y diócesis donde nació uno de sus grandes impulsores: santo Domingo de Guzmán. Un motivo añadido para que acudamos a la Reina de la Paz implorando, confiada y humildemente, el don de la paz.

Ahora hay un motivo muy urgente: el drama de los desplazados. Reaccionemos con humanidad y hagamos cuanto esté en nuestras manos. Quizás pensamos que no es mucho lo que podemos hacer. Sí, es mucho. Basta que recemos con insistencia el Santo Rosario para que la paz de Jesucristo llegue a tantos niños, ancianos y enfermos que integran ese inmenso colectivo que llamamos “desplazados”.