50 años de una parroquia «unificadora»

El arciprestazgo de Aranda de Duero celebró ayer el 50 aniversario de la parroquia de Santa Catalina, tras un año de actos y eventos que han servido para recordar su historia.

 

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Ayer concluyeron los actos de celebración del 50 aniversario de la parroquia de Santa Catalina de Alejandría, en Aranda de Duero, y el broche final fue la misa solemne que celebró en el templo el arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas, concelebrada además por todos los sacerdotes que han pasado por la parroquia o que ejercen su ministerio por la zona. En su homilía, don Fidel agradeció la labor que han llevado a lo largo de los años todos los que han contribuido al crecimiento de la parroquia, tanto sacerdotes como laicos, y tras la ceremonia, se sirvió un aperitivo en el que estuvieron todos los asistentes.

 

Un elemento de unión

 

El actual templo se erige sobre el terreno en el que antiguamente una ermita dedicada a santa Catalina de Alejandría. Cuando en 1966 el arzobispado de Burgos decide erigir canónicamente una nueva parroquia para atender el nuevo barrio, el primer, don Felipe Ontoso, propone que la parroquia se acoja al patrocinio de la santa. Así, pese a que era una parroquia de nueva creación, se daba continuidad a una tradición centenaria de fe y devoción. A partir de este momento, el barrio y la parroquia se identifican como dos realidades que caminan unidas, en muchos momentos se identifican de tal manera que llegan a confundirse: tienen el mismo nombre y los mismos límites territoriales. La parroquia servirá para dar cauce a reivindicaciones que van más allá de lo que es la labor meramente pastoral, y será el principalmente elemento aglutinador del barrio.

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