«Al recibir el lectorado, Dios confirma una vez más mi vocación al sacerdocio»

Este domingo, varios seminaristas recibirán el ministerio del lectorado. Uno de ellos es Víctor López, quien explica en qué consiste este paso y lo que implica en el camino hacia el presbiterado.

victor lopez pelarda

 

Este domingo, la diócesis recibirá en el ministerio del lectorado a tres jóvenes seminaristas: Pablo Dorado, Víctor López, Romeo M’bo y Pablo Recio. En el mismo acto también serán instituidos acólitos los seminaristas Fulgence Ndayikeje, Innocent Nkunzimana, Fernando Puigdomenech y Álvaro Zamora. 

 

El ministerio del lectorado pueden recibirlo tanto laicos como seminaristas que se preparan para el sacerdocio, ya que se trata de un ministerio laical. Sin embargo, para los segundos, «tiene un significado más», explica Víctor López. «Se trata de un paso hacia adelante para los que nos preparamos para ser ministros de la Palabra y vivimos según el evangelio y lo llevamos a la vida». Y es que en la diócesis de Burgos, los seminaristas que se preparan para recibir la orden sacerdotal han de pasar por cinco pasos: El rito de admisión, el lectorado, el acolitado, el diaconado y, finalmente, el presbiterado. El lectorado y el acolitado se centran el la Palabra de Dios y en la eucaristía, respectivamente.

 

Para Víctor, dar este paso «supone ver confirmada una vez más mi vocación», porque descubre que, en cada paso que da hacia la futura ordenación, Dios confirma esa llamada». Ahora, en su camino hacia la meta «adquiero una nueva responsabilidad»: vivir en primera persona la Palabra de Dios de la que será ministro. Para ello se ha preparado manteniendo «todos los días un contacto con la Sagrada Escritura, leyendo la Biblia, que la tengo como libro de cabecera. En los evangelios tratamos de conocer la actitud de Jesús y su reacción ante diversas situaciones». Ante el paso que va a dar este domingo, se compromete a partir de ahora a «meditar la Palabra, aprender sobre ella y a aplicarla en el día a día».

 

Víctor se puso en contacto con su formador tras salir la convocatoria al lectorado hace unos meses y verse dispuesto a ello. «Lo hablamos y una vez que desde el Seminario me vieron capacitado, envié una petición al arzobispo, que él mismo confirmó. Aparte, durante este tiempo, me he preparado leyendo documentos del Magisterio de la Iglesia acerca del ministerio que voy a recibir o que trataban sobre la Palabra de Dios. En definitiva, he estado asumiendo el compromiso que supone no sólo para esta ocasión, sino para toda la vida».

 

El ministerio de la Palabra

 

Entre las funciones del lector destacan la de proclamar las lecturas de la Sagrada Escritura –pero no el evangelio– en la misa y en las demás celebraciones sagradas; recitar el Salmo interleccional en ausencia del salmista y proclamar las intenciones de la oración de los fieles cuando no haya diácono. También se le encomienda dirigir el canto y la participación del pueblo fiel; instruir a los fieles para recibir dignamente los sacramentos y encargarse de la preparación de otros fieles a quienes se encomiende temporalmente la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos. Para realizar mejor y más perfectamente estas funciones, se le exhorta a meditar con asiduidad la Sagrada Escritura.

Comentarios

Comentarios: 1

  1. maria

    Muy bello hayan más sacerdotes. Dios lo bendiga junto a sus compañeros


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