«Necesitamos que la Iglesia se ponga en los pies de un joven»

Además de evaluar la marcha del plan «Discípulos Misioneros» tras dos años desde su implantación, el consejo diocesano de pastoral ha querido escuchar qué piden los jóvenes a la Iglesia.
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Se llaman Judit, Esther y Juanjo. Tienen 20, 22 y 24 años, respectivamente, y son jóvenes y católicos, una combinación que parece no estar de moda en los tiempos que corren. Sin duda, la ausencia de jóvenes en la vida de las parroquias es un tema que preocupa, y mucho, en amplios sectores de Iglesia. Tanto, que el propio papa Francisco ha querido dedicar el próximo sínodo de los obispos sobre este tema, convencido de que hay que escucharlos y darles el protagonismo que se merecen. Con el lema Jóvenes, fe y discernimiento vocacional, los obispos del mundo, reunidos en Roma el próximo mes de octubre, intentarán atender las propuestas que jóvenes de todos los países del globo han hecho llegar a la Santa Sede sobre su papel en la comunidad cristiana.

 

También la Iglesia burgalesa quiere escucharlos. Y Judit, Esther y Juanjo han expresado ante el consejo diocesano de pastoral, reunido esta mañana en el Seminario de San José, cómo ven y qué piden a la Iglesia. Con procesos de fe diferentes y vinculaciones eclesiales diversas, estos tres universitarios coinciden en solicitar una Iglesia acogedora, abierta al diálogo, con capacidad de escuchar y que no diluya el rostro de Jesús.

 

Para Esther, es urgente que la Iglesia «se ponga en los pies de un joven»; que les comprenda «en movimiento» y conozca sus ambientes para ofrecerles lo que ellos buscan: la música, conciertos, espacios para disfrutar de la amistad y poder compartir experiencias a través de las redes sociales… También pide «hablar de los temas que nos preocupan», entre los que destaca «el amor, porque los jóvenes de hoy en día no saben amar y necesitamos que se nos eduque en el noviazgo, en la castidad y el valor de la virginidad…» Y es que para esta joven vinculada a la Renovación Carismática, lo que no debe hacer la Iglesia es desvirtuar el mensaje: «No queremos que diluyáis a Jesús, queremos tener un encuentro con Cristo, es lo que nos hace movernos. Y si nos encontramos con Cristo, eso nos unirá a la Iglesia», ha sentenciado.

 

Parecida opinión es la que tiene Juan José. Para este ingeniero mecánico, muy vinculado a las actividades juveniles que promueve la diócesis y quien ha redescubierto la fe en la JMJ de Madrid, «la Iglesia no nos tiene que hacer la pelota con actividades que nos gusten». «A veces corremos el riesgo de hacer solo actividades divertidas, pero no vemos a Cristo en ningún sitio, y lo necesitamos», ha revelado. Juanjo, que participa en actividades de primer anuncio a otros jóvenes, pide también que la Iglesia sea realmente «una gran familia», donde «no haya grupos aislados y todos vayamos a una» y donde la coherencia de vida y el servicio a los necesitados pueda palparse. A la vez, solicita a los sacerdotes «comprometerse más» e invitar en sus parroquias a participar en actividades que promueve la delegación de Juventud.

 

Por su parte Judit, estudiante de Magisterio de Educación Primaria, pide a la Iglesia «acogida, apertura y diálogo». Algo que ella misma ha experimentado en su vida, cuando al quererse confirmar pasada la adolescencia y sin poder esperar a tener 25 años para entrar en un proceso de confirmación de adultos «se hizo oír», aunque considera que nunca se ha sentido desatendida.

 

«Con paso de elefante»

 

Junto al tema de los jóvenes, el consejo diocesano de pastoral ha tratado otros asuntos. El más importante, el que hacía referencia a la revisión del plan de pastoral «Discípulos Misioneros». Y es que, pasados dos años desde su puesta en marcha, la diócesis ha visto conveniente «evaluarnos con sencillez, verdad y humildad», tal como ha señalado el arzobispo, que ha presidido la asamblea. Para don Fidel Herráez, «evaluar sirve para proponer y seguir avanzando y que el Señor nos mantenga en el mismo ánimo».

 

En la reunión, se han recogido las aportaciones que arciprestazgos, delegaciones diocesanas y cristianos de base han realizado acerca del plan. Según el vicario de pastoral, «la diócesis camina con paso de elefante», es decir, «se trabaja mucho y se avanza poco, pero se avanza». José Luis Lastra ve que «se está realizado un esfuerzo especial» y que el plan se está teniendo en cuenta a la hora de realizar programaciones pastorales, pero aún percibe que hay que seguir caminando para «lograr realmente una conversión pastoral».

 

El orden del día ha contado también con la presentación de los objetivos que la diócesis pretende conseguir con la celebración del octavo centenario de la Catedral y la presentación de propuestas para el comienzo del próximo curso pastoral.

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