Los otros centenarios de la Catedral: así se celebró en 1921

Fuegos artificiales, corridas de toros, exposiciones, conferencias... Burgos celebró por todo lo alto el séptimo centenario del templo, donde el acto más destacable fue el traslado del Cid Campeador.
Cartel de los festejos del séptimo centenario. Archivo Municipal de Burgos.

Cartel de los festejos del séptimo centenario. Archivo Municipal de Burgos.

 

Los actos de celebración del VIII centenario de la Catedral se van perfilando y dando a conocer a todos los burgaleses, que están invitados a participar. Se trata de un acontecimiento que, como cabe imaginarse, ya ha contado con antecedentes, tal y como fue el VII centenario en el cual la ciudad rindió homenaje al templo. Para recordar cómo fue entonces dicha celebración, hay que remontarse a enero de 1920, cuando la idea de conmemorar los siete siglos que cumplía la Catedral empezó a germinar en la mente del arzobispo de la diócesis, el cardenal Juan Benlloch, quien se reunió con el cabildo para expresar su deseo de llevar a cabo dicho homenaje, que debía tener lugar en julio del año siguiente.

 

Así, en verano de 1920, y tras haber comunicado la idea a la Junta de Monumentos y contar con su aprobación, el arzobispo y el cabildo se ponen a la cabeza para organizar la celebración, nombrándose una Junta Magna y numerosas comisiones. Además, el papa Benedicto XV concedió a la seo el título de Basílica menor en una bula a petición del arzobispo; y también se abrió una suscripción popular para realizar una custodia, pues la dedicada al Santísimo había sido robada de la Catedral.

 

El trabajo conjunto de todos los implicados comenzó a dar frutos el 10 de julio de 1921, cuando arrancó el programa oficial del VII Centenario con un solemne septenario en honor al Santo Cristo de Burgos. Los días posteriores estuvieron cubiertos por actividades como concursos hípicos, exhibiciones aéreas, fuegos artificiales, corridas de toros, exposiciones, conferencias, funciones teatrales y celebraciones eucarísticas. Una de las conferencias, pronunciada por Juan Vázquez de Mella –político, escritor y filósofo–, contó con tantas solicitudes de gente de las provincias cercanas para poder asistir, que tuvo que organizarse en la plaza de toros. La conmemoración del VIII Centenario contó con la participación de todos los ciudadanos de Burgos, y atrajo también a condes, marqueses, figuras destacadas de la cultura y políticas española y al mismo rey Alfonso XIII.

 

Según las cifras, más de 30.000 personas venidas de fuera visitaron la ciudad esos días, y no está nada mal teniendo en cuenta que en esa época los medios de transporte no estaban a disposición de todo el mundo como ahora ni los viajes eran tan llevaderos.

 

Traslado del Cid

 

Pero sin duda, uno de los acontecimientos más destacados de la celebración de este centenario fue el traslado de los restos del Cid Campeador al lugar en el que actualmente descansan, justo debajo del cimborrio del templo gótico. El acontecimiento tuvo lugar el 21 de julio de 1921. El Ayuntamiento, ante la presencia del rey Alfonso XIII, hizo entrega de los restos de Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa Jimena Díaz al cardenal arzobispo Juan Benlloch y al cabildo de la Catedral, para así proceder a su enterramiento definitivo bajo el crucero del templo. Los restos, que se hallaban en una urna, fueron trasladados previamente a un arca construida al efecto, siendo reconocidos por médico titulares. Se transportaron en una comitiva presidida por el rey y fueron recibidos por el cardenal y cabildo. Posteriormente se celebró un misa oficiada por arzobispo de Valencia y en la que predicó el obispo de Vitoria, para concluir con la sepultura del héroe burgalés. Y desde ahí, el Cid ha visto pasar otro siglo que bien merece una festividad a la altura.

Comentarios

Comentarios: 2

  1. M. Carmen

    Fantasticos todos los actos organizados, mucho ánimo y que sea un gran éxito


    • M. Carmen Lafont

      Fantásticos todos los actos organizados, mucho éxito y suerte


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