Magia evangelizadora para llegar a los jóvenes

Miguel es un misionero muy especial, ya que evangeliza a través del ilusionismo. Estos días recorre la provincia, con la delegación de Misiones, con motivo del día del Domund.
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Miguel Alejandro Razo Silva es un joven mexicano de 27 años que ha estado una semana en la diócesis con una misión que pocos pueden llevar a cabo. Y lo de «misión» va en el sentido más literal de la palabra, ya que Miguel es misionero y se dedica especialmente a la evangelización de los jóvenes. Para llegar a ellos y lograr su atención, cuenta con un talento al que ha sabido sacar mucho provecho: El ilusionismo. Mediante la magia y muy buenos trucos de prestidigitación, ha logrado hacer de su tarea misionera un arte al servicio de los demás y de la misión.

 

Miguel procede de Ciudad de México y es el tercero de cuarto hermanos y no lo tuvo fácil de pequeño, ya que debido a una enfermedad que le obligaba a llevar aparatos en las piernas, era la diana de burlas de compañeros de clase. Los médicos no le daban esperanzas de crecer ni de desarrollarse como un niño sano, y sin embargo, las previsiones no acertaron, ya que Miguel hoy en día camina y hace una vida normal. Ya de joven, cuenta que había una necesidad en su vida, «ya que estaba distraído por las felicidades pasajeras». Por eso, al terminar la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas y tras recibir «muchas cosas buenas tanto en el trabajo como en la familia», decidió que debía devolverle a Dios todo lo que le había dado. «Me di seis meses de servicio a la misión, sin embargo, comprobé que estar al servicio de los demás me llenaba. Así que le dije a Dios que si me dejaba, me dedicaba a Él a tiempo completo. De todo esto han pasado ya cuatro años».

 

Actualmente coordina a nivel nacional la misión de jóvenes en el Movimiento de Juventud Católica de México, y que se engloba bajo las Obras Misionales Pontificias de este país. Además, hoy en día, el eje central de su servicio es el lanzamiento de una plataforma digital junto a un socio y amigo que busca ofrecer servicios y herramientas para comunicar y transmitir de manera eficaz el mensaje evangélico, poniéndolas al servicio de comunidades, laicos o religiosos.

 

Evangelizar a niños, jóvenes y ancianos

 

Empezó con el ilusionismo hace ocho años, «primero como hobby, pero resulta que se me da bien y es un talento que tenía oculto, así que comencé como profesional, ofreciendo espectáculos en empresas, escuelas, fiestas… Me di cuenta de que era una herramienta estratégica para captar la ilusión de las personas».

 

Fue en un retiro de niños al que estuvo invitado cuando se dio cuenta del poder del ilusionismo para mantenerlos atentos. «Allí los niños estaban muy revueltos, así que recurrí a hacer algún truco para que se tranquilizasen, y efectivamente, se quedaron en silencio y totalmente atentos. Les dije que les iba a ir haciendo trucos de magia según avanzásemos con los temas que íbamos a hablar». De esta manera, Miguel se dio cuenta de que podía unir lo que más le apasionaba, el amor por el servicio a la Iglesia y la magia. Ha sido un proyecto de evangelización que se ha ido conformando a lo largo de los años, y concretando los temas que transmite en cada intervención: Temas de vida, de primer anuncio…y no sólo para niños, sino también para jóvenes e incluso ancianos. De todos ellos, dice Miguel que «los jóvenes son los que reciben mejor el mensaje. Son muy receptivos y sí que se plantean su vida una vez que reciben el mensaje».

 

Miguel ha pasado unos días en Burgos, donde le han reclamado en diversos colegios y parroquias tras haber pasado previamente por Pamplona. Estará en España desempeñando esta tarea hasta finales de noviembre y en diciembre viajará a Polonia, donde ya estuvo hace unos años en la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia.

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