Torneo San José: cuando la vocación es un trofeo

El Seminario ha acogido hoy la cuarta edición del «Torneo San José», una competición deportiva que posibilita que los chavales se interroguen por su vocación al sacerdocio.
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Cerca de 170 jóvenes y adolescentes se han desplazado hoy hasta el Seminario para participar en la cuarta edición del torneo de «San José», una competición deportiva que pretende dar a conocer el Seminario y educar en los valores del deporte desde el punto de vista cristiano. Procedentes de varias parroquias, movimientos apostólicos y colegios de toda la provincia, los participantes en el campeonato han podido disfrutar este año, además, de una competición de baloncesto.

 

En total, han sido 24 los equipos que han participado en el torneo, divididos en cuatro categorías: menores de 14 años y de 14 a 18 años para ambas competiciones, de basquet y balompié. El buen tiempo ha propiciado, además, que los asistentes pudieran disfrutar de otros juegos alternativos, como boley, ping pong y chapuzón en la piscina del centro de estudios. La jornada ha contado, además, con un momento de oración ante el Santísimo Sacramento, merienda y, por último, entrega de premios.

 

Los vencedores de la competición de baloncesto han sido, en la categoría de los pequeños, el grupo proveniente del colegio diocesano Santa María la Nueva y San José Artesano, mientras que se han llevado el trofeo de la categoría de mayores el equipo de la parroquia de San Cosme y San Damián. En cuanto al fútbol, el grupo «Palatimancos», del colegio de Maristas, se ha hecho con el galardón en la categoría de pequeños, mientras que «Casov.R», compuesto por estudiantes del colegio Blanca de Castilla, ha alzado el trofeo en la categoría de mayores.

 

Deporte al servicio de las vocaciones

 

Según Enrique Ybáñez Vallejo, delegado de Pastoral Vocacional e impulsor del encuentro, se trata de una «bonita competición» en la que no ha habido que reseñar «ni piques ni discusiones». «Ha habido muy buen clima», afirma. Para el promotor diocesano de las vocaciones, la competición supone una oportunidad «para que muchos adolescentes se acerquen al Seminario» y para que, además, «puedan convivir con los seminaristas y puedan descubrir cómo allí el deporte también es un pilar de la formación». Así, puede surgir la posibilidad de que algunos de los participantes en la competición puedan «plantearse su posible entrega en la vida de la Iglesia en el camino que Dios les proponga».

 

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