El arzobispo consagra su ministerio a la Virgen de las Viñas

Don Mario Iceta se desplazó ayer hasta Aranda de Duero, donde celebró la eucaristía, mantuvo un acto institucional con las autoridades locales y encomendó su ministerio a la patrona arandina.
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La patrona de Aranda de Duero, la Virgen de las Viñas, recibió ayer domingo la visita del arzobispo, don Mario Iceta Gavicagogeascoa. Después de una semana conociendo diversas realidades de la diócesis, el nuevo pastor de la Iglesia en Burgos quiere recalar en algunas de las poblaciones más importantes de la provincia. De hecho, el próximo domingo se acercará hasta Miranda de Ebro.

 

En el santuario mariano y a puerta cerrada, don Mario pudo saludar a algunos representantes locales, entre ellos, la alcaldesa arandina, Raquel González, miembros de la cofradía de la Virgen de las Viñas, el comisario de la Policía Nacional en Aranda, el representante de Cáritas arciprestal, el arcipreste y el propio párroco de Santa María, custodio del santuario. Allí, el arzobispo consagró su ministerio episcopal a la Virgen, a quien se solicitó ayuda para «no desmerecer esta vocación sublime» ni ceder «ante el egoísmo, las lisonjas del mundo o las tentaciones del Maligno».

 

«Testigos de la luz»

 

Después, y ya en la parroquia de Santa María, presidió la eucaristía del III Domingo de Adviento. En su homilía destacó que «San Juan Bautista –protagonista de la liturgia de ayer– está preparando los caminos del Señor y él nos ayuda a acogerlo». En este sentido, destacó que «en nuestra vida hay muchos ‘Juanes Bautistas’», como «nuestros padres, los catequistas, los sacerdotes…». «Ellos nos han enseñado a conocer a Jesús, a rezar, nos han dado su testimonio», indicó mientras recordaba a los presentes que «también nosotros debemos anunciar la venida del Señor» y, como Juan Bautista, «ser testigos de la luz».

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