Recibir el Espíritu Santo y «caminar por el sendero de la vida»

Cincuenta y dos personas han completado su iniciación cristiana recibiendo la confirmación en edad adulta. El arzobispo les ha invitado a «amar con el corazón grande» con la ayuda del Espíritu Santo.
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Fotos: Elisa Rodríguez

 

Hasta hace algún tiempo, «la religión y todos estos temas» eran algo «rutinario» para Camilo Barrios. Sin embargo, en los últimos años ha sentido un «redescubrimiento de Dios». El ejemplo de su mujer, el interés que le ha suscitado la historia de las religiones y el deseo de conocer y profundizar en cuestiones de fe le han hecho –insiste– «redescubrir a Dios». «Primero es curiosidad, pero después lo vas conociendo más y sientes que te falta», explica. Y, en ese proceso, ha descubierto que «Dios es una ayuda».

 

Él es una de las 52 personas que esta tarde han recibido en la catedral el sacramento de la confirmación. En su adolescencia y juventud no vieron la necesidad de acceder al sacramento y, ahora, el deseo de contraer matrimonio o ser padrinos de bautismo les han empujado –entre otros motivos– a culminar su iniciación cristiana (una de ellas, incluso, ha celebrado también su primera comunión). En el caso de Camilo, «no es tanto una confirmación, sino un redescubrimiento de Dios» y el deseo de que el Espíritu Santo –al que dice encomendarse mucho últimamente– le dé «fuerzas para conseguir» sus propósitos, que pasan por «ser un faro para su familia» y superar «la lucha de la rutina» diaria.

 

Para todos estos mayores de edad, la vicaría de pastoral ha coordinado distintas catequesis de formación y preparación que hoy han culminado con la recepción del sacramento de manos del arzobispo, como también ha ocurrido días atrás en Aranda y Miranda. Muchos de ellos, además, eran miembros del ejército y han recibido acompañamiento y formación de la mano del capellán castrense.

 

En su homilía, don Mario Iceta ha dicho a los confirmados que el Espíritu Santo les ayudará a «caminar por el sendero de la vida» y a «vivir en plenitud» y no simplemente a «sobrevivir con el agua al cuello». «El Señor da sentido a nuestra vida, ilumina nuestra existencia y nos da elementos para poder caminar». «El Señor nos da luz para resolver nuestros problemas familiares, en el trabajo, ante los que nos hacen daño, ante un fin de mes al que no sé cómo llegar, ante una enfermedad que me han diagnosticado, ante el fallecimiento de mis padres… El Señor pone luz, nos indica por dónde caminar». Y además, el Espíritu Santo «nos da una capacidad nueva para amar, y amar con el corazón grande».

 

Los recién confirmados han mantenido un encuentro con el pastor del archidiócesis antes de la ceremonia litúrgica. En la colecta de la misa, han realizado un donativo que irá destinado a la Casa de Acogida San Vicente de Paúl y al proyecto de madres solteras «Raquel», de la parroquia de San Cosme y San Damián.

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