ITD convoca en Burgos actos por la seguridad laboral y el Primero de Mayo

por Natxo de Gamón,

Iglesia por el Trabajo Decente pide «cuidar el trabajo para cuidar a las personas» en este Primero de Mayo

 

Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo y del Día Internacional de los Trabajadores, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebrará en Burgos diversos actos de oración, denuncia pública y participación social para reivindicar el valor del trabajo digno, la protección de la vida y los derechos de las personas trabajadoras.

 

En un contexto de incertidumbre económica, dificultad de acceso a la vivienda y desigualdad, la plataforma eclesial insiste en que el trabajo no puede reducirse a mera productividad, sino que debe estar al servicio de la persona y del bien común. Por ello, invita a la ciudadanía burgalesa a participar en estos actos de reflexión, fe y compromiso social.

 

La convocatoria quiere poner el foco en una realidad preocupante: los accidentes laborales, la precariedad y la inestabilidad siguen afectando a miles de trabajadores y trabajadoras. ITD recuerda que detrás de cada siniestro hay personas y familias marcadas por el dolor, y reclama una cultura de prevención real y efectiva en empresas e instituciones. Asimismo, subraya la necesidad de empleo estable, salarios justos y condiciones laborales que permitan desarrollar una vida digna.

 

Iglesia por el Trabajo Decente denuncia que no se puede normalizar la siniestralidad laboral, la temporalidad forzada, los salarios insuficientes y la  pérdida de derechos. Por ello, reivindica políticas valientes, empresas comprometidas y una sociedad que sitúe la vida y la dignidad de las personas en el centro. Porque trabajar debe significar vivir con derechos, seguridad y esperanza.

 

Actos en Burgos

El martes, 28 de abril, se celebrará una vigilia de oración a las 19:30h en la parroquia de San Pablo Apóstol y, tras ella, en torno a las 20:30h, se realizará un gesto público para denunciar la siniestralidad laboral.

 

El viernes, 1 de mayo, a las 10:00h se empezará con una eucaristía en el Seminario de San José con motivo de la festividad de San José Obrero, patrono de los trabajadores. A continuación se ofrecerá un café en el albergue del Seminario. Posteriormente, se leerá el Manifiesto del Primero de Mayo, elaborado por la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. A las 12:00h, las personas que lo deseen podrán participar en las marchas y concentraciones convocadas por los sindicatos. De modo paralelo, a las 13:00h se expondrá un ‘Museo de Estatuas Humanas’ sobre el mundo del trabajo en el paseo del Espolón. Para finalizar, se concluirá con una comida de hermandad que también tendrá lugar en el Seminario diocesano.

 

Sobre ITD

Iglesia por el Trabajo Decente está integrada en Burgos por diversas delegaciones diocesanas, movimientos apostólicos y entidades sociales comprometidas con la defensa de los derechos laborales y la dignidad humana: la Vicaría de Pastoral; las delegaciones diocesanas de Familia y Vida, Pastoral del Trabajo, Pastoral Penitenciaria, Migraciones, Pastoral Gitana y Laicado; los departamentos para la Promoción de la Ecología Integral y de Formación Sociopolítica; el Secretariado para la Prevención y Protección ante la Trata de Personas; el Consejo de Acción Católica, además de Acción Católica General (ACG); Cáritas, la Institución Teresiana, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Encuentro y Solidaridad, Promoción Solidaria, Justicia y Paz, Comunidades de Vida Cristiana (CVX) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC).

La archidiócesis se suma a la cadena de oración por el viaje del Papa a España

por Natxo de Gamón,

El papa León XIV, durante una audiencia con los medios de comunicación celebrada el 12 de mayo de 2025 en el Aula Pablo VI. | Foto: Edgar Beltrán/The Pillar.

 

Las familias de la archidiócesis de Burgos están  convocadas a participar este lunes, 27 de abril, en la cadena de oración convocada en toda España con motivo de la próxima visita del papa León XIV. La iniciativa, promovida por la Conferencia Episcopal Española (CEE) a través de su Subcomisión de Familia y Vida, propone que cada diócesis rece en una jornada concreta, correspondiendo el 27 de abril a Burgos.

 

La propuesta, convocada por la Delegación para la Familia y Vida, invita a las familias a «reservar un ratito de oración» en el hogar, con el objetivo de preparar espiritualmente la visita del Pontífice y vivirla «con ilusión y renovada esperanza». Para facilitar este momento, se ofrece un sencillo itinerario de oración doméstica, disponible en la app de MatrimONio.

 

El subsidio sugiere crear «un lugar en nuestro hogar» que favorezca el recogimiento, con gestos concretos como encender una vela o colocar la Palabra de Dios en un espacio visible. A partir de ahí, se propone comenzar con el rezo del Padrenuestro y la lectura del Evangelio del día, seguido de un breve diálogo en familia en torno a dos preguntas: «¿qué me dice el Evangelio?» y «¿a qué me compromete?».

 

La oración concluye con diversas peticiones por la Iglesia y por las familias, pidiendo especialmente por los frutos apostólicos del viaje del Papa. En este sentido, se subraya el deseo de que esta preparación espiritual contribuya a suscitar «nuevas conversiones en nuestra tierra».

 

Además de la dimensión familiar, las parroquias que lo deseen pueden unirse a esta cadena de oración mediante un subsidio litúrgico elaborado a nivel nacional, incorporando esta intención en sus celebraciones comunitarias. Es el caso de la parroquia de San Julián, obispo, de la capital, que va a acoger el rezo del rosario y una celebración eucarística ofrecidos por los frutos de este viaje apostólico y promovidos por el Movimiento Familiar Cristiano.

 

De este modo, toda la archidiócesis se implica en una iniciativa que busca acompañar espiritualmente un acontecimiento eclesial de especial relevancia.

 

«El latido escondido del Buen Pastor»

por Natxo de Gamón,

Jesucristo Buen Pastor

 

Escucha aquí el mensaje de Mons. Iceta

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

En este Domingo del Buen Pastor, la Iglesia pone sus ojos en Cristo Jesús, Aquel que guía, orienta y entrega su vida por nosotros (cf. Jn 10, 11). Nos detenemos hoy en su Sagrado Corazón, donde toda vocación sacerdotal encuentra su origen, su descanso y su plenitud.

 

Toda vocación brota de un encuentro fiel, de una experiencia que transforma el corazón hasta hacerlo semejante al de Dios. En esa llamada comienza todo, porque Él nos busca primero, nos llama por nuestro nombre y nos plenifica con un amor que nada ni nadie nos puede ofrecer: «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido» (Jn 15, 16).

 

El verdadero pastor, lejos de las estructuras de este mundo, es el que ama hasta el extremo, el que lo abandona todo y sale a buscar a la oveja perdida porque sabe que la recompensa no está en el fruto sino en el don, el que aprende a mirar con los ojos de Cristo, a sentir con su Corazón, a cargar con el peso del otro como si fuera propio.

 

Él va modelando en lo oculto, en la intemperie de lo escondido, el alma del llamado. Y eso desea: corazones que arden en silencio y que, sin hacer ruido, se entregan para ser –a su imagen y semejanza– sacerdotes capaces de dejarse habitar por Dios sin abandonar la fragilidad del hombre.

 

Necesitamos pastores que sean capaces de pisar la tierra sagrada de los cansados, que sepan permanecer cuando todos los demás se van, que escuchen el grito mudo de los tristes, que sostengan la vulnerabilidad de los vencidos y que carguen sobre sus hombros a la oveja perdida sin juzgarla. Y todo ello para infundirle el amor, la compasión y la infinita misericordia del Buen Pastor que les levante de la postración y les acompañe en el camino de la vida.

 

Para quien conoce las grietas más profundas del alma, sabe que no es sencillo permanecer. Pero ahí se esconde la clave: en perseverar como lo hace el Señor en el amor del Padre (cf. Jn 15, 9), como una forma de entrega que se renueva en lo sencillo, en lo humilde, en lo cotidiano. El pastor según el Corazón de Cristo no huye cuando caen las inseguridades de la noche, ni abandona cuando el dolor se vuelve insoportable; permanece cuando no es comprendido, cuando el frío hiela cada una de sus razones, cuando la siembra parece estéril y el cansancio abruma por la ausencia de los frutos. Porque su fidelidad no depende del éxito, ni siquiera lo busca, sino de la comunión con Aquel que «cargó con nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero» (1 Pe 2, 24). Y en esa fidelidad se fragua un amor que ya no le pertenece, un amor que ha sido configurado –espina a espina– con la lógica de la Cruz.

 

El pastor se deja atravesar y se deja moldear hasta que en su propia fragilidad comience a desvelarse, casi sin palabras, el Amor que salva. De esta manera, su existencia se convierte en un puente compasivo que une la herida humana con la herida del costado de Cristo.

 

En este día, pedimos a la Virgen María, Madre del Buen Pastor, que siga suscitando en su Iglesia vocaciones con un corazón semejante al de su Hijo: corazones transformados por amor, ensanchados por la gracia, traspasados por la entrega, capaces de hacer –de cada latido– un «para siempre» pronunciado en lo escondido, donde sólo cuentan la fe y la confianza.

 

Ella, que guardó en su seno al Verbo y permaneció firme junto a la Cruz, nos enseñe a los llamados a vivir con fidelidad silenciosa, con compasión verdadera y con una esperanza que no se apaga. Y que nunca falten pastores que, con su vida entregada, su servicio humilde y su misión fiel, hagan visible en medio del mundo el latido eterno del Corazón de Cristo: una presencia que sigue llamando, sosteniendo y salvando incluso allí donde todo parece perdido.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

 

✠ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

Burgos, presente en el Encuentro de Responsables Diocesanos para las Personas con Discapacidad

por Natxo de Gamón,

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El pasado 18 de abril se celebró en Madrid el IV Encuentro de Responsables Diocesanos para las Personas con Discapacidad, organizado por la Conferencia Episcopal Española a través de su Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado. Bajo el lema Unidos en la alegría de Jesús, la jornada puso de manifiesto, una vez más, el compromiso creciente de la Iglesia con la inclusión y la atención a la diversidad. Por parte de la archidiócesis de Burgos estuvo presente Guillermo Pérez Rubio, director del Secretariado para la Pastoral con las Personas con Discapacidad.

 

El encuentro contó con diversas intervenciones que invitaron a la reflexión y al compromiso. Pedro Pablo Herráis Domingo, presidente de la Fundación Ámbitos, después de un curioso y sugerente itinerario personal, bíblico y filosófico, valoró el teatro como herramienta capaz de rescatar una realidad a veces oculta en cierto tipo de discapacidades. Nos dejó como mensaje claro que la «piedra angular» de una comunidad dinámica, unida y alegre está en la vivencia de Mateo 25.

 

Por su parte, María Ángeles Almacellas, directora de CinemaNet-Madrid, centró su intervención en el cuidado de la fragilidad humana a través del cine, y animó a los asistentes a familiarizarse con el séptimo arte como herramienta educativa. Asimismo, destacó la importancia de evitar la improvisación y ofreció pautas prácticas para seleccionar y trabajar adecuadamente las películas en contextos formativos y educativos.

 

Como siempre en estos encuentros, la mesa de testimonios fue de lo mejor valorado por los participantes, porque se les pone rostro y vida a personas que, en este caso, viven la discapacidad personal o de algún familiar, desde la alegría que les da la cercanía de Jesús.

 

La jornada se desarrolló en un ambiente cercano y positivo, favorecido por la buena sintonía entre organizadores y participantes. Este clima facilitó un intercambio abierto de experiencias, inquietudes y materiales, al tiempo que fortaleció los lazos entre quienes, desde distintas diócesis, trabajan por una sociedad más inclusiva.

 

Este tipo de iniciativas se consolida como un valioso espacio de encuentro y participación, donde convergen diversas sensibilidades presentes tanto en la Iglesia como en la sociedad. Además, se han convertido en un punto de referencia y apoyo mutuo para entidades y grupos implicados en el ámbito de la discapacidad.

 

Cabe destacar que, año tras año, aumenta el número de diócesis que se suman a esta jornada, y enriquecen el encuentro con nuevas perspectivas. Este crecimiento es reflejo de la sensibilidad y el compromiso de la Iglesia en este ámbito.

 

Al finalizar el encuentro, los participantes regresaron a sus diócesis con renovada motivación y el deseo de seguir impulsando espacios como este: lugares para encontrarse, formarse y compartir. El objetivo es afrontar juntos los retos cotidianos con esperanza y espíritu de colaboración.

Los sacerdotes aprenden a escuchar «afectiva y efectivamente»

por redaccion,

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Una de las dimensiones propias del ministerio pastoral de los sacerdotes es la del acompañamiento y la escucha. Muchas personas necesitan contar y relatar a un sacerdote no sólo sus pecados en la confesión, sino también sus preocupaciones, problemas y esperanzas en otros ámbitos, como el acompañamiento y la dirección espiritual. Los tiempos, las tareas y otras ocupaciones hacen que los presbíteros, a veces, encuentren dificultades a la hora de desarrollar esta tarea esencial de su ministerio.

 

Conscientes de esta realidad, Fernando del Castillo y Nieves Tomillo, de la fundación Solidaridad Humana, impartieron ayer la tercera sesión de formación que durante este año están desarrollando con la vicaría del Clero. A través de fundamentos teóricos y varios ejercicios prácticos, trasladaron a los sacerdotes algunas claves para escuchar «afectiva y efectivamente». La empatía, la receptividad, la actitud activa y consciente se convierten así en elementos clave para desarrollar una buena escucha, evitando siempre el contagio emocional o la lectura de los problemas de los demás desde sus propias vivencias: «No tengo derecho a interpretar lo que le ocurre al otro», explicaron, «tengo el deber de escuchar y preguntar». Para ello, son clave también cuidar los espacios, las miradas y las actitudes que se generan en los encuentros que mantienen con las personas que tienen encomendadas.

 

También detallaron cómo el diálogo sereno y la escucha activa son herramientas fundamentales para evitar las críticas, los juicios de valor y la falta de comunión en el presbiterio.

 

Con la sesión desarrollada ayer en el Seminario de San José concluía un ciclo formativo que los sacerdotes han trabajado durante todo el curso, basado en la afectividad humana y en la que también han tocado otros temas, como la autoestima, la corporeidad y la sexualidad, el autoconocimiento o el propio cuidado del pastor.