Jornada de oración por la creación

por administrador,

2015 08 23 mensaje arzobispo de Burgos pdf

 

El papa Francisco acaba de instituir una Jornada Mundial de oración por la creación. A partir de este año se celebrará el uno de septiembre, en concomitancia con la que celebra la Iglesia Ortodoxa. La iniciativa acoge una sugerencia del actual Metropolita de Pérgamo en la presentación de la encíclica del Papa, Laudato si.

El objetivo de esta Jornada es suscitar en los fieles una profunda conversión espiritual, como respuesta teológica a la actual crisis ecológica. En efecto, hay muchos, incluso cristianos, que se burlan cuando oyen hablar de esto o se encogen de hombros. Otros no le dan ninguna importancia. Sin contar los que sólo ven en la creación un medio de disfrute personal, con independencia de cualquier referencia ética. La consecuencia de todo esto es que nos encontramos sumidos en una profunda crisis ecológica, que amenaza la misma existencia humana.

La cuestión de fondo es que los hombres y mujeres de hoy pensamos que somos dueños y señores de la creación y que ésta es un patrimonio nuestro. Como consecuencia manejamos la naturaleza sin miramiento alguno y la explotamos sin la menor consideración. El resultado final es que la vamos destruyendo poco a poco pero de modo inexorable. El así el llamado “cambio climático” es una de sus manifestaciones.

Pensar que podemos maltratar o hacer de la creación lo que nos plazca, es un error  y un pecado. En efecto, nosotros no somos dueños de la creación sino administradores. Además, el mundo ha sido creado por Dios no sólo para disfrute de nuestra generación sino para que sea un espacio habitable para todas las generaciones que han de existir hasta el fin del mundo. Destruir este proyecto de Dios es ir en contra de lo que Dios quiere. Ahí es donde radica su malicia. Como ha señalado el Patriarca Bartolomé, “que los seres humanos destruyen la diversidad biológica en la creación divina; que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados”.

Por eso, el Papa, que hace suya esta valoración, pide en la encíclica Laudato si no sólo un cambio técnico sino ético y teológico. Adoptar todos los recursos técnicos disponibles y los que irán surgiendo, aunque sea necesario, no resuelve el problema. Porque es quedarse en los síntomas. Lo que importa es un cambio moral, un cambio de la mente y del corazón, fruto de considerar la creación como lo que realmente es: un don de Dios que no podemos derrochar, maltratar y destruir. El derroche “comienza cuando no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que sólo nos vemos a nosotros mismos” (Benedicto  XVI). A nadie se le escapa que esta mentalidad y comportamiento es un intento más de ser como Dios; más aún, más que Dios. Al menos, nos hacen incoherentes y egoístas.

El Papa Francisco nos traza en su encíclica Laudato si el camino que hemos de seguir. Necesitamos “una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de nuestro encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea. Vivir la vocación de ser proyectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no es algo opcional ni un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (n. 217).

Sea bienvenida, pues, la Jornada que acaba de instaurar el Papa. Pidamos a Dios que seamos capaces de ver en la naturaleza la obra que él creó pensando en el bien de todos sus hijos –no sólo de nosotros- y comprender cada vez mejor la huella que él ha dejado impresa en la creación.

Una jornada para conocer los pueblos del cura Merino

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cura merino burgos

Los templos de estos pueblos son Bien de Interés Cultural.

 

La asociación cultural «Tierras del cura Merino» organiza para este fin de semana una jornada de puertas abiertas en las iglesias de la zona en la que este cura rural comenzó sus andanzas y reclutó sus primeros hombres para hacer frente al invasor francés. Serán las iglesias de Solarana, Castrillo-Solarana, Cebrecos y la ermita visigótico-mozárabe-románica de Santa Cecilia en Barriosuso las que permanezcan abiertas al público en una jornada que pretende «unir a los vecinos y asociaciones de los pueblos señalados y dar a conocer el rico patrimonio artístico, cultural y paisajístico de los pueblos indicados», según detallan los organizadores.

 

Jerónimo Merino Cob (Villoviado, Burgos 1769 – Alençon, Francia, 1844), conocido como «El Cura Merino», fue un sacerdote y guerrillero español. Fue párroco de su pueblo natal. Allí pudo apreciar el maltrato que recibía la gente de su pueblo por parte de las tropas francesas; hecho que le llevó a convertirse en guerrillero, convirtiéndose en uno de los más prestigiosos guerrilleros de la resistencia española. Ahora, los pueblos del los que él fue pastor, desean rendirle homenaje con esta jornada, que ya se ha consolidado como una cita tradicional en los pueblos de la comarca que va de Lerma a Silos.

 

La jornada festiva de este sábado 22 de agosto, comenzará las once de la mañana con un repique de campanas de las iglesias mencionadas, abriendo así el tiempo en que los templos quedarán abiertos al público hasta las ocho de la tarde. En cada uno de ellos habrá una persona que atenderá a los visitantes y les señalará los lugares de interés del pueblo. Se trata de iglesias declaradas Bien de Interés Cultural. El día contará, también con otro tipo de actividades lúdicas y festivas y entrega de premios a los diferentes concursos organizados en torno a la figura de este sacerdote.

Varios burgaleses participan en Segovia en la asamblea general de la HOAC

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Bajo el lema “Construyendo Iglesia en las periferias del mundo obrero. Justicia, trabajo digno y solidaridad”, se ha desarrollado en Segovia días atrás la décimo tercera asamblea general de la Hermandad Obrera de Acción Católica. Entre los más de 950 asistentes, se encontraban dieciocho militantes burgaleses que han participado en los distintos actos y gestos públicos celebrados en la ciudad del acueducto. Para los militantes de la diócesis, la asamblea ha supuesto un «impulso nuevo para seguir llevando a cabo propuestas de vida y acción que fomenten la comunión de los militantes con sus familias, compañeros de trabajo, los demás miembros de acción católica y la Iglesia en general», siempre desde «una comunión y servicio empobrecidos de la sociedad», según comenta Sagrario Villanueva, presidenta de HOAC Burgos.

 

Para la HOAC de Burgos, esta asamblea ha supuesto el «culmen de un año de trabajo haciendo mirada hacia la realidad, viendo el contexto en el que vivimos». «Hemos evaluado el trabajo realizado durante los últimos seis años con las miras puestas en incidir en el estilo de vida de los militantes con nuevas propuestas de vida y acción», detalla Villanueva. Así, los militantes de Burgos asumen todo lo acordado en la asamblea general con el objetivo de seguir creciendo en la  «comunión de vida, bienes y acción».

Vida de comunión

Los hombres y mujeres de la HOAC han acordado estos días avanzar en vivir en comunión con los trabajadores y las trabajadoras más precarias y excluidas del mundo obrero y del trabajoLa HOAC está unida a sus vidas y a sus luchas (también con las organizaciones obreras y sociales) para construir conjuntamente una nueva sociedad donde el trabajo sea digno y donde podamos vivir como una verdadera comunidad, tal como se han comprometido a hacer con un comunicado final de la asamblea.

 

Así, los militantes burgaleses se comprometen a seguir las líneas marcadas en la asamblea, a la vez que destacan que esta ha servido de «encuentro y convivencia con otros militantes; compartir desde la experiencia concreta». Para la presidenta de HOAC Burgos, han sido «días de gracia y agradecimiento al Padre por podernos encontrar y animarnos a seguir el estilo de vida de Jesucristo en nuestras vidas».

Ayuda a la Iglesia necesitada

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2015 08 16 mensaje arzobispo de Burgos pdf

 

Terminada la segunda Guerra Mundial (1945), vinieron los acuerdos de Yalta y Postdam. Como consecuencia de ello, surgió una nueva configuración de Europa. Alemania, que había sido vencida, tuvo que arrostrar enormes costes de todo tipo. Uno de ellos fue la deportación de catorce millones llevada a cabo por los rusos desde la Alemania oriental a la occidental. Entre ellos había tres mil sacerdotes católicos.

El Papa Pío XII no se cruzó de brazos ante esta realidad, sino que puso en marcha una iniciativa, tendente sino a remediarla al menos a paliarla. Para ello, entró en contacto con la Orden Mercedaria, cuyo carisma era el más indicado para esta tarea. Más en concreto con el monasterio de Tongerlo, en Bélgica, cerca del cual había un importante número de refugiados que vivían hacinados en un antiguo búnker. El superior de este monasterio acogió con agrado el encargo y designó al padre Werenfried Straaten para llevarlo a cabo. Era un religioso de 34 años lleno de energía humana y espiritual.

Él conocía muy bien la penuria que atravesaban los labradores de aquella zona. Pero conocía también que esa buena gente era capaz de compartir lo poco que tenía con quien tenía todavía menos. Y se lanzó a recorrer granja a granja y casa a casa, pidiendo una raja de tocino. Dios bendijo la iniciativa y recogió toneladas de este producto, que repartió entre los deportados. Así nació la Asociación “Ayuda a la Iglesia Perseguida”. Su alma sería el padre Werenfried, al que una buena campesina calificó un día como “Padre Tocino”, calificativo con el que ha pasado a la historia.

Las cosas de Dios suelen nacer pequeñas y luego crecer hasta hacerse un árbol gigante. Así ha ocurrido con esto. Primero se centró en ayudar a los sacerdotes alemanes deportados por los rusos; luego se amplió a todos los cristianos deportados y, finalmente, cruzó las fronteras de Europa y se extendió a todo el mundo: China, África, diversas naciones de Asia, México, Brasil, y actualmente aquellos lugares donde el radicalismo yihadista dejan sentir el zarpazo en las comunidades cristianas. En España existe la institución “Ayuda a la Iglesia perseguida” desde hace cincuenta años y es impulsada por los Mercedarios. Precisamente, ahora está celebrando el 50 aniversario, motivo por el que trata de darla un nuevo impulso. Porque hoy la Iglesia está siendo perseguida cruelmente en muchos lugares el mundo.

La ayuda que comenzó siendo sobre todo humana y corporal es actualmente una ayuda integral. Cuenta con oficinas en 20 países y desarrolla proyectos en unos 140. El incendio de generosidad que se inició con el Padre Tocino llega ahora a misioneros, sacerdotes y religiosos, cristianos perseguidos, seminaristas y novicias, y víctimas de catástrofes naturales y humanitarias.

Los pilares sobre los que apoya su acción son estos tres: la sensibilización, la oración y la caridad. Con el primero tratan de informar con veracidad y sensibilizar a la sociedad acerca de la situación de la Iglesia que sufre y es perseguida en diversas partes del mundo. De este modo, se hacen voz de los que no tienen voz. Además de esto, trata de fomentar la oración por todos los que sufren por su fe, por los cristianos que están necesitados y por los misioneros. Finalmente, la caridad es el puente a través del cual financia proyectos pastorales en países donde más sufre la Iglesia.

Una de las funciones más hermosas de esta noble empresa es fomentar el perdón y el amor a los enemigos. Como decía el Padre Tocino, “resulta fácil ayudar a un amigo. Más difícil es hacerlo con el enemigo. Sin embargo, precisamente esto forma parte esencial del cristianismo. Mientras no seamos capaces de ello, no tendremos derecho a llamarnos cristianos. En todo caso, seremos buenos paganos”.

A nosotros sólo nos queda apoyar con todas nuestras posibilidades espirituales y económicas esta magnífica empresa.

Burgos rinde homenaje a su patrona, Santa María La Mayor

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santa maria la mayor

Imagen de la patrona en la ofrenda de flores de las pasadas fiestas de San Pedro y San Pablo.

 

Las calles aledañas a la catedral han acogido esta tarde una procesión en honor a la patrona de la diócesis, Santa María La Mayor. En la víspera del día de su fiesta, y como conclusión de la novena que se ha desarrollado desde el pasado viernes 7 de agosto, la imagen de la Virgen ha procesionado portada a hombros en torno a la catedral, mientras los numerosos burgaleses que la acompañaban, rezaban y cantaban el santo Rosario. Este año, la novena ha tenido como intención particular el rezo por los frutos del próximo sínodo de los obispos que se desarrollará en octubre en Roma y que versará sobre la familia.

 

El arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, quien también ha participado en la procesión, presidirá mañana la solemne eucaristía en honor de la patrona de la diócesis.  Según sus palabras, la novena y la procesión suponen «una oportunidad para dar testimonio público de nuestra fe mariana y brindar a quienes nos vean la posibilidad de reavivar los sentimientos religiosos que laten en su corazón y que pueden estar un poco dormidos». Se trata, según el pastor de la diócesis, de «un acto muy sencillo y, a la vez, muy pedagógico, para sembrar en los burgaleses la devoción a la Virgen».