Homilías
«Jesús, te amo»
«Iglesia en estado de misión»
Consagración de la humanidad al Inmaculado Corazón de María pidiendo por la paz en el mundo
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¡Aquí estoy!
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa de la ordenación diaconal de Rodrigo Camarero Abad y Abner Muñoz Ruiz, pronunciada en la Catedral de Burgos el 20 de diciembre de 2025. -
Ver nuestra historia desde la eternidad
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa del I Domingo de Adviento (A), pronunciada en la Catedral de Burgos el 30 de noviembre de 2025, en el jubileo de las personas con discapacidad.
Isaías 2, 1-5
Salmo 121
Romanos 13, 11-14a
Mateo 24, 37-44:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». -
Os daré pastores según mi corazón
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa del I Domingo de Adviento (A), pronunciada en la Catedral de Burgos el 29 de noviembre de 2025, antes de las exequias del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos.
Isaías 2, 1-5
Salmo 121
Romanos 13, 11-14a
Mateo 24, 37-44:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». -
El don de Cristo
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa del XVI Encuentro Diocesano de Pastoral, pronunciada en la Catedral de Burgos el 9 de noviembre de 2025, fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán.
Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12
Salmo 45
1 Corintios 3, 9c-11. 16-17
Juan 2, 13-22:
Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
«Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:
«El celo de tu casa me devora».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».
Jesús contestó:
«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».
Los judíos replicaron:
«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. -
Bienaventurado tú, porque no pueden pagarte
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa ofrecida en sufragio por el eterno descanso de los arzobispos, obispos y sacerdotes difuntos del presbiterio de la archidiócesis de Burgos, pronunciada en la Catedral de Burgos el 3 de noviembre de 2025.
Romanos 11, 29-36
Salmo 68
Lucas 14, 12-14:
En aquel tiempo, Jesús dijo a uno a de los principales fariseos que lo había invitado:
«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos». -
Celebramos a Cristo resucitado
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa de la conmemoración de todos los fieles difuntos, pronunciada en la Catedral de Burgos el 2 de noviembre de 2025.
Lamentaciones 3, 17-26
Salmo 129
Romanos 6, 3-9
Juan 14, 1-6:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». -
La promesa de una esperanza
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa de la solemnidad de todos los santos, pronunciada el 1 de noviembre de 2025 en la capilla del cementerio municipal de la ciudad de Burgos.
Apocalipsis 7, 2-4. 9-14
Salmo 23
1 Juan 3, 1-3
Mateo 5, 1-12a:
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». -
Kyrie, eleison
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa de la fiesta del Señor de los Milagros, pronunciada el 25 de octubre de 2025 en la parroquia de La Anunciación de la Santísima Virgen, de Burgos.
Eclesiástico 35, 12-14. 16-19a
Salmo 33
2 Timoteo 4, 6-8. 16-18
Lucas 18, 9-14:
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:
“¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». -
Orar sin desfallecer
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa del XXIX domingo del Tiempo Ordinario (C), pronunciada el 19 de octubre de 2025 en la visita pastoral a la parroquia del Hermano San Rafael (Burgos).
Éxodo 17, 8-13
Salmo 120
2 Timoteo 3, 14 — 4, 2
Lucas 18, 1-8:
En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.
Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».
Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?». -
Necesitamos a Dios en el centro de la vida
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Guardia Civil, pronunciada en la Catedral de Burgos el 12 de octubre de 2025.
1 Crónicas 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2
Salmo 26
Hechos 1, 12-14
Lucas 11, 27-28:
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». -
Yo ofrezco a Jesucristo
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa, votiva del Espíritu Santo, durante la cual se hizo entrega de la missio canónica a los profesores de religión de la archidiócesis de Burgos, pronunciada el 9 de octubre de 2025 en la capilla mayor del Seminario Diocesano de San José (Burgos).
Malaquías 3, 13-20a
Salmo 1
Lucas: 11, 5-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:
“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:
“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?». -
No estamos solos
Homilía del arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la Misa de la fiesta de los Santos Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía, pronunciada el 2 de octubre de 2025 en la parroquia de Nuestra Señora la Real y Antigua de Gamonal (Burgos).
Exodo 23, 20-23
Salmo 90
Mateo 18, 1-5. 10:
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial».

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