El arzobispo, en la Misa Crismal: «No nos escandalicemos de nuestras llagas»

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El arzobispo de Burgos, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha presidido esta mañana en la Catedral la solemne Misa Crismal, en la que se bendicen los óleos de quienes van a ser bautizados y de los enfermos y se consagra el Santo Crisma con el que se ungen a los nuevos presbíteros y obispos.

 

El pastor de la Iglesia burgalesa ha insistido en su homilía en que «desde el bautismo nuestras vidas tienen que ser misión», porque «el ser de la Iglesia es ser misión». Y esa misión es «dar la buena la Buena Noticia, curar, proclamar el Año de Gracia, consolar…». «Hoy es cuando más se necesita esa entrega», ha subrayado, pues la unción sacerdotal «puede llegar a donde las personas más lo necesitan», ya que «algunos ansían a Dios aun sin saberlo». «La unción nos ha capacitado y nos impulsa a entregar la vida». «Tenemos delante una tarea inmensa donde hay tantos campos de huesos secos que necesitan el Espíritu del Señor para ser curados». «Volvamos a decir: aquí estoy, envíame», ha animado a los sacerdotes. «Aunque esté más mayor y tenga menos fuerzas, vuelvo a estar aquí para que me envíes, pues tu fidelidad llega hasta la eternidad».

 

Aunque ha pedido «evitar encorvar la mirada hacia nosotros», por ser posible fuente de «tristeza y desesperanza», ha exhortado a los sacerdotes a «no escandalizarnos de nuestras propias llagas» y «mirar al horizonte» para que aparezca «la alegría y la esperanza de la misión». También les ha animado a «entretejer nuestra vida presbiteral, a no estar solos, pues la soledad mata»: «¡Ánimo, compañeros, la vida es difícil pero apasionante!», les ha alentado.

 

En la eucaristía, los sacerdotes también han renovado las promesas de entrega a Dios, a la Iglesia y a los hermanos que realizaron el día de su ordenación presbiteral.

 

Las siete palabras de Cristo disipan la lluvia

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Siete son las frases o «Palabras» que Jesús pronunció en la cruz momentos antes de morir tras una larga agonía. Recogidas por los cuatro evangelistas, la meditación de cada una de estas sentencias comenzó a extenderse por toda la cristiandad entrado el siglo XVI, después de las predicaciones que jesuita peruano Francisco del Castillo realizaba cada Viernes Santo. La tradición arraigó también en España y, siglos después, Casa Quintana (Zaragoza, 1902) las dejó impresas en siete faroles de vidrio con forma de cruz que custodia en la actualidad la cofradía de las Siete Palabras de Burgos, fundada en 1986. Desde 2018, estos faroles, junto a la réplica del Santo Cristo de Burgos, procesionan el Martes Santo, con salida y regreso a la Catedral, donde tiene su sede esta hermandad, recorriendo las calles de Santa Águeda, Barrantes, plaza Castilla, paseo de la Audiencia, arco de Santa María y plaza del Rey San Fernando.

 

Hoy, después del parón de la pandemia, las siete palabras de Cristo han sido escuchadas de nuevo por los burgaleses que, entrada la noche, han querido contemplar el desfile, en el que el santo Cristo articulado ha sido portado a hombros, desafiando la lluvia. No ha ocurrido lo mismo con el popular rosario penitencial obrero que recorre las calles del Vega, y que ha sido finalmente celebrado en la sede del Círculo Católico. Cada una de las siete palabras ha ido acompañada por las reflexiones de algunos los cofrades sobre cuestiones referentes a la vida de fe.

 

Una talla con leyenda

 

La historia del Santo Cristo está cargada de leyenda. Varios documentos aseguran que llegó a la península en un barco y que el baúl que lo guardaba fue rescatado de una tempestad y traído hasta Burgos. Desde la Edad Media, el Santo Cristo es el mejor embajador de la ciudad y la devoción que arraigó en Burgos se extendió rápidamente gracias a la difusión que le dieron los Agustinos por ciudades de la península y de todo el mundo.

 

Se trata de una talla de origen flamenco y de autor desconocido al que se le dotó de pelo y uñas naturales a base de astas de diversos animales y cuyo cuerpo se recubrió con piel de becerro para dar más realce a las representaciones catequéticas que con él se realizaban en la Baja Edad Media y que también se han recuperado en la mañana del Viernes Santo burgalés. El Cristo está articulado en el cuello, los brazos y las piernas y su interior alberga incluso una calabaza hueca que, según diversas hipótesis, podía llenarse de vino para que saliera por la abertura de su costado, traspasado por la lanzada.

La parroquia del Espíritu Santo celebra el Jubileo de la Catedral

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La parroquia del Espíritu Santo celebra el Jubileo.
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La parroquia del Espíritu Santo celebra el Jubileo.

A lo largo del primer trimestre de este año 2022, la parroquia del Espíritu Santo ha celebrado el jubileo en el marco del Año Santo otorgado por el 800 aniversario de la Catedral. En primer lugar, los diferentes grupos parroquiales trabajaron y reflexionaron el significado del jubileo y lo que supone celebrarlo en el tiempo de cuaresma.
 

Posteriormente, durante la semana del 14 al 20 de marzo, se concentró la actividad jubilar en varios momentos: el lunes 14 y el martes 15 las charlas cuaresmales animadas por Agustín Burgos, canónigo de la catedral y delegado de liturgia, situaron el jubileo en el contexto bíblico y animaron a la comunidad a la oración desde el itinerario jubilar; el miércoles 16, la celebración del perdón invitaba a acoger la misericordia del Padre; y, por último, el sábado 19, día central del jubileo, se celebró una peregrinación desde la parroquia hasta la puerta de Santa María, a los pies de la Catedral. Tras la protocolaria foto grupal, el propio Agustín Burgos acogía a los peregrinos y los invitaba a traspasar la Puerta del Perdón la puerta y adentrarse en la catedral. Allí, frente a la imagen de Santa María la Mayor, oraron juntos y depositaron la tierra de su barrio junto a la de tantos otros que servirán para arropar al árbol del jubileo.

 

Concluidos los ritos jubilares de acceso a la catedral, se celebró la eucaristía con la presencia y participación de familias y niños de catequesis, de jóvenes, de representantes de los diferentes grupos parroquiales, además de otros muchos miembros de la comunidad. Una celebración cercana, viva, con un fuerte sentido de agradecimiento a los frutos del trabajo comunitario y de compromiso -gesto jubilar- en forma de ayuda económica tanto al proyecto misionero de Jorge López y Gabriel Rodríguez en Zambia, como para Cáritas internacional en su esfuerzo por apoyar a las familias que huyen de la guerra en Ucrania.

 

Terminada la Misa jubilar, y en la Plaza de San Fernando, se realizó un sencillo gesto público festivo y de oración por la paz en el mundo, teniendo presente no sólo la situación de Ucrania sino las decenas de conflictos armados que hoy en día se están produciendo.

Via Crucis a cubierto por la paz

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No hay Cuaresma ni Semana Santa si falta el rezo del Via Crucis, el tradicional acto devocional que recuerda el camino que siguió Jesús desde su condena a su colocación en el sepulcro tras cargar con su cruz y morir ajusticiado en ella. Sus catorce estaciones recorren algunos de los momentos dramáticos que vivió Jesús en la Via Dolorosa de Jerusalén, de donde probablemente esta devoción se extendió a todo el mundo a partir del siglo V y cuya conformación actual parece fijarse en torno al siglo XVII.

 

Cada una de esas estaciones jalonan las laderas de acceso a la fortaleza del Cerro de San Miguel, y donde cada Lunes y Viernes Santo cientos de burgaleses se reúnen para acompañar a Cristo en su «Vía Sacra». Hoy sin embargo, el escenario ha cambiado desplazándose hasta la Catedral a causa de la lluvia. Y es que llegada la hora de la salida de la procesión, prevista en la iglesia de San Esteban, con la caída de las primeras gotas los organizadores han decidido trasladar el acto hasta la Seo, improvisando un frenético desfile entre paraguas por las calles Pozo Seco, Fernán González, plaza de la Flora, Diego Porcelos y La Paloma, para atravesar la plaza del Rey San Fernando y cruzar el umbral del templo por la Puerta Santa.

 

Con las incomodidades del traslado, el Via Crucis finalmente se ha celebrado en el claustro alto del templo gótico y ha tenido un especial recuerdo de oración por la paz en el mundo, especialmente en Ucrania. «Somos hijos de un mismo Padre que tú nos revelaste, pero no sabemos ser hermanos, y el odio siembra el miedo y la muerte», se ha escuchado a duras penas a través de una megafonía alternativa a la inicialmente prevista. «Danos la paz que promete tu evangelio, aquella que el mundo no puede dar. Enséñanos a construirla como fruto de la verdad y de la justicia. Escucha la imploración de María Madre y envíanos  tu  Espíritu  Santo, para reconciliar en una gran familia a los corazones y los pueblos. Venga a nosotros el Reino del Amor, y confírmanos en la certeza de que tú estás con nosotros hasta el fin de los tiempos».

 

Miembros de las hermandades y cofradías penitenciales de la ciudad han sido los encargados de dirigir las reflexiones, compuestas por el abad de la Junta de la Semana Santa, Saturnino López, y en las que también se ha tenido un recuerdo especial por los afectados por otras guerras, la pandemia y otras catástrofes que ocurren en el mundo, así como a las personas que se afanan por paliar sus consecuencias. Miembros de la parroquia de San Josemaría Escrivá han portado en andas una rústica cruz con sudario.

25 años de Mazorca: Parroquia, Ayuntamiento y Cáritas, unidos para consolidar el futuro en Villarcayo

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Castores, lobatos, rangers, pioneros… cada sábado, decenas de chavales de entre 6 y 16 años –80 durante este curso– se dan cita en el centro juvenil de Villarcayo para participar en las actividades de Mazorca, la asociación de metodología Scout vinculada a la parroquia de Santa Marina. Cuentos, yincanas, talleres, manualidades, campamentos, salidas de senderismo e incluso tareas de recuperación del patrimonio cultural conforman la amplia oferta de ocio y tiempo libre con la que pretenden cuidar la educación e inquietudes de futuro de los chicos, poniendo especial atención al trabajo en valores humanos, la preocupación por el cuidado del medio ambiente y la importancia del entorno y de los pueblos de la comarca. 

 

Aitor Gallo Martínez lidera un equipo de 25 monitores –la rama «Kraal», en terminología escultista– que se afana por ofrecer una alternativa de ocio y tiempo libre para los niños y adolescentes del pueblo. Su trabajo consiste en estar «alerta para servir», que se traduce en planificar, organizar y gestionar las actividades que realizan. Aunque su servicio pasa también por «atender a las necesidades que van surgiendo en los chavales y en el equipo de monitores», y «cultivar la creatividad e innovar, descubrir que vale la pena lo que hacemos, entregar nuestro tiempo, desvelos y esfuerzos por el bien de los demás». En definitiva, «mantener la ilusión y las ganas de trabajar en equipo, de salir de nuestras rutinas».

 

Esa ilusión mantenida en el tiempo es la que ha posibilitado que Mazorca cumpla este año su 25 aniversario, permitiendo que «varios cientos de niños» hayan disfrutado de sus actividades y guarden un afecto especial por el grupo, que ha contribuido de forma significativa a la vida social del pueblo. «Son muchas personas que, de una u otra forma, han mantenido alguna relación con el grupo y que sin duda ha marcado la trayectoria e historia personal de mucha gente», comenta Aitor, que se sumó al proyecto cuando contaba con 16 años y ha sido testigo en primera persona de los beneficios de Mazorca. 

 

Trabajo en equipo

 

En 2013, el Consistorio villarcayense y Cáritas diocesana promovieron la creación de un centro joven, ampliando de esta manera el público al que acompañar desde esta asociación: «Atendemos las necesidades de chavales y familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad social. Se ofrece protección y acompañamiento a través del apoyo escolar diario y con actividades de ocio y tiempo libre como derecho de todos, independientemente de la situación económica o personal». Para ello cuentan con el apoyo de dos trabajadoras sociales de Cáritas (Eva y Almudena) que se desviven, junto a los voluntarios, por cuantos chavales y familias acuden cada día al Centro Joven. «La buena sintonía y coordinación que existe con el Ayuntamiento de Villarcayo también se manifiesta en el reconocimiento de la labor diaria, en la que existe un apoyo a todos los niveles», explica Aitor, quien también agradece el trabajo del párroco y de los demás sacerdotes implicados en el proyecto. Y es que, para él, el éxito de Mazorca se debe al trabajo coral que existe entre las tres instituciones: «Las sinergias que se producen con la participación de todos los agentes redunda en el beneficio de los niños y jóvenes de Villarcayo y alrededores y sus familias», explica.

 

Una jornada lúdica, con la celebración de la misa incluida, sirvió el pasado sábado para recordar los primeros cinco lustros de vida de Mazorca, si bien sus orígenes (el llamado grupo «Arcay») son aún anteriores. Los chavales y sus familias, sacerdotes y monitores antiguos y actuales «celebramos, compartimos y dimos gracias por tanto bien que Mazorca ha logrado en la vida de tanta gente y del pueblo», resume Aitor. Años de entrega –«¡Y los que nos quedan!», apostilla el joven– para impedir que Villarcayo se sume a la lista de la España Vaciada, y que sus jóvenes tengan un futuro y un lugar donde crecer y convivir.