«Ser sacristán en la Catedral es más que un oficio, es también una manera de vivir la fe»

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Procede de una familia cristiana y humilde de agricultores que le supo transmitir la fe desde su niñez en la localidad serrana de Rabanera del Pinar (Burgos), donde nació en 1956, donde hizo su primera comunión y recibió la confirmación. Este hombre sencillo cursó sus estudios en Barcelona, en un internado de los Padres Mínimos, para volver a Burgos, donde trabajó 15 años como conductor en una empresa de géneros de punto. Casado y con un hijo, en 1998 comenzó a ejercer como sacristán de la Catedral de Burgos, tras superar unas pruebas, al haberse producido una vacante.

 

Para José Antonio Sáiz, la Catedral es «el monumento más bello que se puede contemplar, pero más allá de su estética, es una parte de mi vida, me casé en la capilla del Cristo de Burgos, del que soy muy devoto, cada rincón me parece una maravilla; la capilla de los Condestables o el cimborrio son inigualables, cuando a primera hora de la mañana entro en la Catedral, desprende una luz que, con solo mirarla, me aporta paz, tranquilidad y alegría para afrontar el día».

 

La jornada comienza muy pronto en la Catedral burgalesa. A las 8 de la mañana se abren las puertas y comienzan los preparativos de las misas y oficios religiosos, también la limpieza de capillas y puesta a punto de los vasos sagrados y la vestimenta de los sacerdotes. La misa conventual es a las 10 de la mañana y a las 8 y media de la tarde el sacristán también es el encargado de cerrar el templo. «Puede parecer monótono pero no lo es, cada día tiene mucho de nuevo, siempre suceden cosas nuevas porque la Catedral es un templo vivo, en el que el tiempo no se detiene, aunque parezca que sí».

 

Según cuenta José Antonio, no faltan tampoco las anécdotas en el día a día: «Hace varios años, cuando todavía no existían los teléfonos móviles, al cerrar la Catedral, un canónigo se quedó dentro, en la capilla de Santa Tecla, aún sin restaurar, y tuvo que pasar toda la noche encerrado. Cuando abrimos por la mañana estaba asustado, nos dijo que pasó toda la noche rezando y con frío, pero lo más curioso es que nadie le había echado en falta para intentar buscarle aquella noche, que seguro no olvidará nunca, porque la Catedral sin luces impone mucho».

 

Ser sacristán en una Catedral no es tarea fácil: «Para mí es fundamental vivir la liturgia y participar en la misma, el sacristán no puede ser ajeno a la liturgia, porque esto es mucho más que un oficio o un trabajo por horas, ser sacristán supone también una manera peculiar de vivir la fe y creo que no se puede separar lo uno de lo otro, sin fe el trabajo del sacristán carece de sentido».

 

José Antonio también considera que la Catedral puede ser un instrumento de evangelización, aunque en los tiempos actuales se ha puesto difícil: «En la medida en que los visitantes, aunque vengan buscando únicamente el arte y la belleza de las obras, puedan ver más allá de las piedras y los objetos, la Catedral puede servir para que se acerquen a Dios, porque todo está hecho en el interior del templo para acercarnos la grandeza de Dios y pienso que ahora, en el mundo que vivimos, sería muy difícil hacer esta Catedral, porque sin la fe es imposible lograr lo que consiguieron los artistas y arquitectos aquí. Su huella es muy clara y su intención es siempre llevarnos a Dios».

 

En diciembre, José Antonio Sáiz tiene previsto jubilarse como sacristán de la Catedral después de 23 años en este cometido: «Me llevo unos recuerdos imborrables, ha sido la etapa más fecunda de mi vida, tanto que me gustaría que mi hijo fuera quien me sustituya, porque sabe lo que supone este oficio, lo ha vivido en familia y le veo capaz de hacer una buena labor».

El sacerdote burgalés Eloy Bueno de la Fuente formará parte del Sínodo de los Obispos del Vaticano

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Inmersos en el tema «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión», el Sínodo de los Obispos comienza a organizar su XVI Asamblea General Ordinaria. La Secretaría General ha propuesto una modalidad inédita que se articulará en tres fases, entre el próximo mes de octubre y octubre de 2023. Han nombrado una Comisión Teológica, una Comisión Metodológica y una Comisión Asesora que trabajarán en la fase diocesana, la fase continental y la fase de la Iglesia Universal.

 

Y entre los treinta y nueve miembros escogidos hay cuatro españoles, dos hombres y dos mujeres. El sacerdote burgalés y catedrático de Teología Dogmática de la Facultad de Teología de Burgos, Eloy Bueno de la Fuente, estará presente en la Comisión Teológica. Junto a él, se hallarán otros dos españoles, la profesora de la Universidad Pontificia de Comillas, Carmen Peña y el jesuita Santiago Madrigal. Todos ellos trabajarán bajo la coordinación del agustino español Luis Marín de San Martín. Además, en esta Comisión participa el argentino Carlos María Galli y el venezolano Rafael Luciani.

 

La teóloga Cristina Inogés formará parte de la Comisión Metodológica, encabezada por la hermana Nathalie Becquart, subsecretaria del Sínodo. En esta Comisión también participa Mauricio López, secretario interino de la Conferencia Eclesial de la Amazonía y secretario de Acción Pastoral del CELAM. Cinco italianos abarcarán la Comisión Asesora.

 

La Comisión Metodológica se encargará de explorar y recopilar buenas prácticas para los procesos sinodales a todos los niveles, proponer las metodologías para el proceso sinodal en todas sus fases, desarrollar un folleto o sitio web de buenas prácticas con herramientas fáciles de usar, identificar facilitadores para ayudar y acompañar el proceso sinodal y trabajar en la metodología para la celebración de la Asamblea.

 

Los veinticinco miembros de la Comisión Teológica tendrán la misión de ayudar a la Secretaría del Sínodo en su trabajo, revisar los textos y documentos y eventualmente proponer sugerencias, presentar propuestas para el desarrollo de la sinodalidad, producir y compartir materiales para el estudio teológico y colaborar estrechamente con las otras dos comisiones.

 

De los treinta y nueve miembros elegidos para este Sínodo, diez son mujeres, tres de ellas religiosas, y once son laicos. Erio Castellucci, arzobispo de Modena; Faustino Armendáriz, arzobispo de Durango; y Flaviano Rami Al Kabalan, obispo de Arethusa de los sirios, son los tres obispos escogidos para este Sínodo.

La Catedral de Burgos, «morada del amor y la misericordia»

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El 20 de julio de 1221, el obispo don Mauricio bendecía la primera piedra de la que, ocho siglos después, sigue siendo «un imponente edifico de fe». Así la ha definido hoy su sucesor, don Mario Iceta Gavicagogeascoa, en la fiesta de la Dedicación de la Santa Iglesia Catedral. Aquella construcción, edificada siguiendo los parámetros del gótico de la época, se ha convertido en un referente «cultural, económico, social y de promoción de primer orden» gracias a todas las personas e instituciones que «la cuidan y la miman con cariño» desde hace ochocientos años.

 

«Qué duro es vivir a la intemperie», ha señalado el arzobispo. «Muchas veces nos da miedo asomarnos a nuestra vida interior y la descuidamos anestesiándonos y huyendo hacia delante». Por eso, «el Señor ha hecho una casa para nosotros, la morada del amor y la misericordia». Esa es la razón de ser de un «imponente edificio de fe, esperanza y caridad» que ha sido «lugar de acogida y donde nos sentimos hermanos», pues Dios ha querido que «nos cuidemos los unos a los otros». «Esta es la Casa de todos, donde cada uno tiene un puesto en esta mesa abundante del Señor y su misericordia».

 

El pastor de la Iglesia en Burgos ha subrayado que el sentido último y teológico de la Catedral está plasmado en el atrio de Santa María: «Pulchra est et Decora» («Es pura y hermosa»). «Todas las piedras de esta Catedral están cantando a los cuatro vientos las excelencias de la Madre de Dios». A ella se encomendó el otro impulsor de la construcción del templo, Fernando III el Santo, y a ella ha vuelto a implorar hoy el arzobispo para pedir el fin de la pandemia.

 

Homenaje

 

La solemne eucaristía ha estado precedida por un repique de campanas en toda la geografía burgalesa y una procesión de cruces y pendones de todos los arciprestazgos (procedentes de las localidades de Cardeñadijo, Cardeñajimeno, Castrillo del Val, Mozoncillo de Juarros, Cueva de Juarros, Santa Cruz de Juarros, Arlanzón, San Juan de Ortega, Cerratón de Juarros, Zalduendo y San Medel), sin presencia de público dadas las restricciones sanitarias que hoy mismo han entrado en vigor. La comitiva ha recorrido las calles aledañas al templo y ha ingresado al mismo por la Puerta Santa, abierta con motivo del Año Jubilar. La presencia diocesana ha estado también representada con tierra procedente de varios rincones de la provincia: Sierra de la Demanda, Merindades, Bureba, Riberas del Ebro, Duero y Arlanza y de la zona de Amaya.

 

A la misa han asistido representantes de todos los sectores de la pastoral diocesana, autoridades civiles, militares y académicas. Junto a ellos, han participado el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez; el portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello; el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, el obispo de Santander, Manuel Sánchez, el de Astorga, Jesús Fernández, y los eméritos de Burgos, Fidel Herráez, y de Jaén, Ramón del Hoyo, así como los abades de Silos y San Pedro de Cardeña. Entre ellos se encontraba también el obispo electo de Mondeñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, a quien el arzobispo ha regalado sus próximas insignias episcopales.

 

Tras la misa, en la que ha animado el canto litúrgico la Orquesta Sinfónica de Burgos y el Orfeón Burgalés, ha tenido lugar un sentido homenaje a la Catedral de la sociedad burgalesa, en la que no han faltado los bailes de Gigantillos y Gigantones, la jota castellana o la interpretación del himno de la ciudad. Los actos continuarán esta tarde con un concierto a cargo de la orquesta de RTVE, una sesión de fuegos artificiales y un concierto a cargo de Rozalem en el Coliseum y una iluminación especial de la Catedral. Mañana actuarán los Niños Cantores de Viena y se instalará una tarta gigante con 800 velas. Ayer, los monjes benedictinos de Santo Domingo de Silos, cantaron las vísperas en la nave central.

 

Culmina así un recorrido de cuatro años desde que se pusiera en marcha la fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, encargada, desde entonces, de organizar los actos conmemorativos de tan singular aniversario y que se prologarán aún un año más.

Scouts: una familia forjada de compromiso y fe

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Seguro que casi todos, hemos oído hablar en alguna ocasión de «los Scouts», pero, ¿sabemos cual es la labor de este movimiento?

 

El escultismo católico en Burgos ha sido siempre la base de esta Asociación Diocesana que nació con la misión de contribuir al desarrollo integral de los niños y jóvenes de Burgos, logrando ciudadanos críticos y comprometidos. El trabajo de Scouts Burgos se basa en la educación en el tiempo libre, a través del Método Scout ideado por Baden Powell, teniendo como modelo la persona de Jesús de Nazaret.

 

A día de hoy, en nuestra ciudad, existen cinco grupos pertenecientes a la Asociación Diocesana Scouts Burgos. El Grupo Scout Castores, vinculado a la parroquia de la Sagrada Familia; el Grupo Cucaña Nº1 cercano a la parroquia de San Pedro y San Felices; el Grupo La Yecla, afín a la parroquia de San Juan Evangelista; el Grupo Rododendro, que aunque no está vinculado a ninguna parroquia, mantiene relación con la de Santo Domingo y La Inmaculada, debido a que el que fue consiliario de Scouts, Emiliano Nebreda, ha sido párroco de esta última durante un largo periodo de tiempo; y el Grupo Sayela, propio del Colegio La Salle. Los niños y jóvenes, están divididos por grupos según edades, lo que permite realizar actividades adaptadas a su desarrollo personal.

 

El equipo de Permanente de Scouts Burgos es el encargado de establecer las líneas pedagógicas y de gestión junto con los jefes de cada uno de los grupos Scouts.

 

Este movimiento ha ido creciendo con el paso de los años y muchos jóvenes han desarrollado su autonomía. José Fernando García, es profesor y forma parte de la historia de Scouts Burgos. Todos le conocen como «Jota». Ha trabajado con cientos de jóvenes a los que siempre ha inculcado el compromiso de construir un mundo mejor. «Les invitamos a ser los actores principales de su propio desarrollo, esto supone favorecer su autonomía y autoconocimiento para intentar ser cada día un poco mejores. Desde pequeños trabajamos con ellos la importancia de revisar lo que hemos hecho para poder mejorarlo, intentamos desarrollar su capacidad crítica y su capacidad de búsqueda de alternativas ante los problemas que se nos planteen, para así poder afrontarlos y superarlos con alegría. Todo esto va configurando la personalidad de los scouts a través de una forma de vida basada en unos valores y en el compromiso de construir un mundo mejor» señala Jota.

 

450 niños y jóvenes pertenecen actualmente a estos grupos diocesanos. El papel de todos ellos en los Scouts, es fundamental. «Ellos eligen y organizan las actividades que quieren desarrollar y se establecen sus objetivos de desarrollo personal. Los responsables scouts somos acompañantes en su proceso de crecimiento» sostiene Jota, quien se encarga junto con otros scouts, de la organización de las actividades más importantes. «Durante quince días, en verano, hacemos de un campamento en plena naturaleza, nuestro hogar. Allí convivimos con otros scouts y vamos fraguando amistades. Aprendemos a desarrollar nuestra personalidad teniendo en cuenta que no estamos solos, sino que hay muchas personas con las que compartimos este mundo, y por ello, es necesario vivir acorde a unos valores». Para promover una buena convivencia, el grupo Scouts, recoge todos estos valores en la que llaman la «Ley Scout».

 

Se reúnen los sábados por la tarde, y con el objetivo de fomentar la educación de los jóvenes en su tiempo libre, organizan a lo largo del curso decenas de actividades, dinámicas y proyectos. «No podemos olvidar las actividades de servicio a los demás, muchas de ellas realizadas en colaboración con otras asociaciones. Pretendemos fomentar el compromiso de los scouts con los más necesitados, experimentando la satisfacción de dar sin recibir nada a cambio» cuenta este scout, destacando la celebración de la Luz de la Paz de Belén, el día de su fundador Baden Powell o de su patrón San Jorge, como los días más relevantes para los grupos.

 

Vida de fe

 

La Asociación Diocesana Scouts Burgos no olvida que es un movimiento católico, por ello pertenecen y forman parte de la Iglesia. Ofrecen a los niños y adolescentes un lugar en el que conocer, desarrollar y compartir su fe. Carlos Navarro, vicario parroquial de San Lesmes Abad y consiliario de Scouts Burgos, recalca la importancia de tener presente el Evangelio en cada acción que realiza Scouts. «Dentro del escultismo educamos en el modelo de persona de Jesús de Nazaret, por ello, para Scouts, el Evangelio es fundamental. A través de él, conocemos la vida, virtudes y actitudes de Jesús. El Evangelio nos muestra el ejemplo claro que tenemos que seguir como scouts en nuestro actuar y vivir diario».

 

Pero no sólo la Iglesia es esencial para Scouts, sino que estos grupos también son fructíferos para la Iglesia. Un binomio perfecto que cada Navidad se aprecia en el reparto de la Luz de la Paz de Belén. «Gracias a este proyecto de ámbito internacional, Jesús está presente en cada hogar. Es un momento de recogimiento muy especial porque preparamos la oración joven de la Delegación de Infancia y Juventud de la diócesis, lo que nos hace sentirnos más cercanos a la Iglesia y nos ayuda a cumplir nuestra misión como cristianos de transmitir la alegría de nuestra fe» expresa Navarro.

 

Sin duda alguna, la dedicación de la Luz de la Paz de Belén es muy especial para todos los scouts, una oportunidad privilegiada para dar a conocer su mensaje. El reparto de la Luz se realiza por muchos países del mundo.

 

Cientos de jóvenes han formado parte de Scouts Burgos y han profundizado gracias a este movimiento valores de compromiso, respeto y fraternidad. Desde el escultismo, Scouts Burgos acerca a los niños y jóvenes a Dios, teniendo siempre como objetivo, propiciar el encuentro con Jesús, una práctica que destaca Carlos Navarro. «No todos los miembros de Scouts proceden de parroquias o forman parte de algún grupo parroquial. Les ofrecemos la oportunidad de desarrollar su dimensión espiritual mediante juegos, dinámicas, debates, oraciones, celebraciones… queremos que aumenten su relación con Dios».

Numerosos templos habitualmente no visitables abren sus puertas al turismo este verano

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La Junta de Castilla y León ha programado, como cada verano, la apertura de numerosos recursos culturales y artísticos de la Comunidad que habitualmente no son visitables o que tienen condiciones de visita muy limitadas, entre ellos diversas iglesias. En la provincia de Burgos, los templos abiertos se enmarcan en las zonas geográficas de Románico Norte, Campos y Páramos y Camino de Santiago Francés.

 

En la ruta del Románico Norte abrirán al turismo las iglesias de Moradillo de Sedano (San Esteban), Crespos (Nuestra Señora del Rosario), Manzanedo (Nuestra Señora de la Asunción), El Almiñé (San Nicolás de Bari), Tobes y Rahedo (San Miguel, solo viernes, sábados y domingos), Riosequillo (Asunción de Nuestra Señora-Monasterio), Bisjueces (San Juan Bautista), San Vicente del Valle (Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora), Pineda de la Sierra (San Esteban Protomártir), Riocavado de la Sierra (Santa Columba, solo viernes, sábados y domingos), Vizcaínos de la Sierra, Jaramillo de la Fuente (iglesia de la Asunción de Nuestra Señora) Lara de los Infantes (iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, solo viernes, sábados y domingos) y Barriosuso (iglesia de San Pelayo).

 

Dentro de la zona geográfica de Campos y Páramos podrán visitarse las iglesias de San Esteban en Los Balbases, San Pedro en Pampliega, Santo Tomás en Covarrubias, Monasterio de Santa María la Real de Villamayor de los Montes, museo e iglesia de Santa María de Villadiego (solo viernes, sábado y domingo) e iglesias de Santiago (Villamorón) y Santa Eugenia (Villegas), estas últimas solo viernes, sábado y domingo.

 

En el Valle del Duero, estarán abiertas las iglesias de San Andrés Apóstol (Zazuar), Santa Ana (Peñaranda de Duero), San Martín Obispo (Coruña del Conde), Nuestra Señora de la Asunción (Vadocondes) San Nicolás de Bari (Sinovas), Santa María (Gumiel de Izán) y La Asunción (Roa de Duero).